Porcentaje de veracidad: tipo "ponga la mano derecha en la biblia y diga cosas". Y si no creen en la labor sabuesa del departamento de investigación de
Garajeland (que sepan que han ofendido al señor bajito), aquí tienen pruebas: la
web de los
Bacon y
un vídeo de su gira. Si alguno ha tenido la osadía de pensar en una versión española (sin
Cayetana Guillen Cuervo de por medio) de hermanos cantantes y uno de ellos actor, decirles que ya me he adelantado: porque en mis sueños más húmedos aguardo el primer disco de los
Lorenzo Brothers, con
Francis Lorenzo (ese prócer desactivando bombas en Compañeros) y su hermano
José Manuel haciendo rancheras (por poner).
2. ¿Puede que la canción más famosa de
Frank Sinatra, ese himno llamado
'My Way' fuera escrito por un par de franceses?
Nuestro veredicto: No se sorprendan. Lo que siempre han creído como cierto, sólo lo es desde un determinado punto de vista. Esta frase (que me salió en una galletita de la suerte) tomará más sentido cuando les diga que el fenomenal himno de victoria española por antonomasia, el
'Que viva España' no está escrito por un hombre que podría echarse una partidita de domino mientras ve el Tour por la tele, sino por holandeses, concretamente por un tal
Leo Caerts. No se preocupen, porque la canción sigue diciendo lo mismo en otras lenguas (estamos salvados);
Manolo Escobar puede dormir tranquilo. Pero a lo que vamos, ¿cuál es la canción más famosa de
Frank Sinatra?, cualquier persona en su sano juicio diría que
'My Way' (entre otras cosas, porque es sobre la única de la que hemos buscado información). Tirando del hilo se puede sacar que, siempre se ha atribuido a
Paul Anka la autoría, pero de lo único que se ocupó fue de adaptar la canción del francés original al inglés, dejando por el camino el sentido de la original (un amor desgastado) y convirtiéndolo en un tema de reafirmamiento personal que ríete tú de los libros de autoayuda. La canción original,
'Comme D'Habitude' (Como de Costumbre), fue escrita en 1968 por
Claude François y
Jaques Revaux y cantada (ya en inglés) por primera vez en 1969. François es un personaje bastante conocido en Francia, una especie de cantante solista que tuvo éxitos adaptando temas americanos y, paradojas de la vida, alcanzó el no-éxito universal con una canción que irá para siempre tatuado a la máquina de karakoe, donde
'My Way' junto con
'Hago chas y aparezco a tu lado', coreografía incluida.
Porcentaje de certeza: tan alto como que el 'Necesita mejorar' de las notas ocultaba mucho más.
'My Way' es una de las autorías más controvertidas de la historia. Normalmente se suele otorgar en exclusiva a
Paul Anka, dejando a
François y
Revaux en el limbo de los autores desconocidos, donde pueden tomarse una cervecita y unos pinchos con el 'negro' del libro de
Ana Rosa Quintana. Si en Francia se pusieran las pilas con los derechos de autor como hacen nuestros queridos amigüitos de las
SGAE, muchos tendríamos que abonar amablemente unos aurelios cada vez que entonamos en al ducha la cancioncita de marras.
'I dit it my wayyyyyyyyyy' (el gallo suele coincidir con la entrada de champú, que no es
Johnson Baby en los ojos).
3. ¿
Ryan Adams se ventiló una botella de vino en sólo 5 minutos de concierto?
Nuestro veredicto: Como suele pasar, la fama y los rumores sobrepasan la leyenda de muchos cantantes y grupos. La gente, en su maldad, suele sacar a la luz historias que poco tiene de verídica con el fin de destruir la carrera de un tío sanote y amigo de sus amigos como es nuestro amigo
Ryan. Como ya decimos, las malas lenguas, hacen mucho daño.
Ryan no se tomó una botella de vino en sólo cinco minutos, no, ¡fueron dos! A su favor hay que decir que utilizaba un vaso para llevar el tintorro de la botella a su gaznate, que si ya hubiera chupado a morro, la cosa hubiera sido terrorífica. El suceso etílico sucedió en
Madrid, concretamente el 30 de noviembre de 2002.
Ryan Adams daba un concierto en acústico
en el que se suponía iba a presentar las canciones de los 524 discos que ya había editado en solitario (a quien no le asuste la incontinencia en el cancionero de
Calamaro que pruebe con
Ryan Adams, 10 discos en solitario en ocho años de carrera, más singles, colaboraciones y horas de prestación social a la comunidad). En cuanto al concierto, fue único, tanto en su puesta en escena en el
Palacio de Congresos como por el personaje que es
Ryan. Se presentó con una chaqueta con las solapas levantadas, bufanda y una boina calada a rosca. El buen muchacho no dijo ni una sola palabra en toda la actuación (lo que provocó que muchos le dijeran: “ey,
Ryan, mira detrás de ti, hay un mono de tres cabezas” y otras bromas de dudoso gusto gritadas a viva voz entre chato y chato de vino): las chanzas cesaban en cuanto
Ryan habría la boca para cantar, porque el tío cantaba que daba gusto. Lo raro es que, aunque las botellas de vino iban y venían, la calidad de la voz del de
Jacksonville no descendía, lo cual me lleva a preguntarme: el vino sería en realidad mosto de la marca
Pitusa???