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miércoles, 14 de marzo de 2012

Las cajas de los CDs ¿Por qué todas son una mierda?

Mucho han cambiado las cosas en estos meses en los que no hemos publicado absolutamente nada en este blog, han cerrado megaupload, las navidades han acabado de forma oficial dejando nuestro recopilatorio pasado de moda, y ya. Lo cierto es que no han cambiado tantas cosas, porque el paro sigue subiendo, y nuestras ganas de artículos que no interesan a nadie se mantiene en una constante y lenta línea horizontal con movilidad reducida. Para hacer honor a semejante afirmación nada mejor que un elegante, a la par que extenso, tratado sobre las modalidades de cajas de cedeses que puede encontrar en su tienda favorita de música. La conclusión: En el título de esta entrada.

Sí, se podría haber puesto algo más discreto que una bolsa con el símbolo del dólar, pero representa fielmente los beneficios de la disquera por la venta de tan satánico invento.

1. Caja simple estándar: La más sencilla pero no por ello deja de ser una gran obra de ingeniería, que como tal tiene más fallos que virtudes. Consiste en un estuche de plástico transparente que incorpora una pieza central (de plástico, claro) en donde se apoya el compacto. Dicha pieza central puede ser negra, transparente para dejar ver alguna foto o proporcionar información que no se suele leer bien debido a los relieves de la propia pieza, además la podemos encontrar en distintos colores como sustituto cutre del vinilo de color. Si además dicha pieza central es sacada (generalmente haciendo palanca con destornillador) del estuche materno para escanear la carátula a un compañero pirata, ésta puede perder propiedades y no volver a encajar como debería, consiguiendo no sólo que esta pieza no encaje sino que además puede perjudicar el correcto cierre del estuche. Lo llaman reacción en cadena.

La corona central que sostiene al compacto es una mierda. Ya sea en el modo clásico de patillas flotantes, el de patillas flotantes con refuerzo de seguridad, o el de patillas verticales, éstas siempre se rompen y dejan de realizar su cometido. Si no se rompen, es posible que la sujeción del disco no sea la idónea y se caiga si se mueve un poco la caja, o incluso (haciendo una pirueta aún más complicada) el CD gire sin parar pero sin caerse, divertimento que cansa a los diez minutos de utilizarlo, aproximadamente.

El libreto se aloja entre varias piezas semicirculares de plástico, cuya finalidad es realizar marcas en el mismo para que cuando lo hayas sacado de la caja unas cuantas veces, éste no se pueda introducir correctamente y la última página tenga rasgones que imposibilitan volver a poner el libreto en su sitio por siempre jamás. Suena catastrofista, sí, pero es verdad.

Y sorpresa, abres el regalo y dentro tienes la misma portada.

2. La caja simple con cartón que lo envuelve: Variante muy poco interesante del modelo 1. Incorpora un cartón en el exterior que según su grado de rigidez y ajustado tamaño es posible que no permita sacar la caja si no es presionando con ambos dedos pulgares con más fuerza que maña. No incorpora información adicional, es más, suele llevar impreso los mismos motivos que la caja del interior. No protege de roturas u otros agentes agresivos a la caja interior ¿Sirve para algo? Sí, para putear a aquellos coleccionistas que apilan sus cds en muebles especiales para los cds del caso primero. Nuestro consejo sería que una vez consiga sacar del cartón la caja interior lo tiren a la basura (de reciclado, sin mezclar polietileno con poliuretano), el problema es que da pena y al final nos quedamos con ella para ver como con el paso de los años se curva por la parte central.

El quinto Beatle era el libreto.

3. La caja simple con cartón y libreto externo: Mezcla de los dos primeros casos. Sólo es útil si quieres leer el libreto sin tener que abrir la caja, porque todo el mundo sabe que los cedés los compramos para leer los créditos del librito que lo acompaña. Al ir de forma externa lo protegemos de las patillas de plástico que suelen marcarlo cual res si tiene más de cinco páginas de espesor. Como no se introduce en la caja del caso uno, no podemos desprendernos del cartón envoltorio o nuestro libreto andará a la intemperie. No se ve con asiduidad.

A veces a la derecha y otras a la izquierda, como Villarroya.

4. La caja de aspecto simple pero doble: En teoría funciona incluso el comunismo, perdón, quise decir que en teoría funciona incluso esta caja de aspecto simple pero doble. Sus piezas externas son las del modelo uno, pero la pieza central que sujeta al cedé es rotatoria, lo cual crea un serio conflicto, pues unas veces se abre hacia la derecha (en cuyo caso necesitas de unos doce centímetros más para expandirla) o hacía la izquierda con el consecuente riesgo que ello entraña pues si no descubres de forma correcta el sentido de apertura corres serio riesgo de joderla. Afortunadamente, han inventado un caso alternativo número cinco.

Me imagino que la dictadura impuesta por Lenny hizo que despidieran al hombre que colocaba las piezas en su sitio.

5. La caja de aspecto simple pero doble y con piezas no ligadas: El mejor invento posible para los dobles compactos en la caja rotatoria que tiene piezas sensibles a la rotación y que por tanto, se parten. Esta en cambio ya viene rota y sólo tienes que cogerla y seleccionar el cedé que más guste. La humanidad ha triunfado sobre la caja de cedé. Eso sí, no es reversible y sólo tiene una posición. Algún fallo habría que tener.

Directamente llegadas para la futura obesidad infantil.

6. La caja doble de doble carpeta: Modelo de los inicios del CD y cada vez más en desuso. Aparte de que es irreconciliable con la idea de una casa de 25 metros cuadrados, su manejo de carpetas es un follón, contiene tal cantidad de piezas mecánicas que lo más normal es que se rompa más de una de ellas (sin ir más lejos, en la foto adjunta uno de los cedés no se sostiene). Su consumo es de nueve litros a los cien y sobrepasa los límites de emisión de CO2.

Paul Weller permitiendo semejante horror, otro mito que se me cae al suelo.

7. La caja con bordes redondeados: Diseño de menor resistencia al aire. Probablemente pensado por Karl Lagerfeld o David Delfín. Más útil en los ambientes discotequeros ibéricos, pues el canto redondeado contiene un hueco bastante útil si necesitas esconder sustancias psicotrópicas. Al mundo del Rock And Roll no le aporta nada salvo la incapacidad de escanear a un compañero las portadas, pues el formato de libretos no es el mismo que de costumbre. Habrá que editar la imagen con el efecto gaussiano del photoshop.

Con esta caja, por fin Greg "La Corista" Prevost (gracias Charlie Don´t Surf) encontró alguien más delgado que él.

8. La de cartoncillo promocional o mantera: Delgaducho cartón con una abertura en uno de los extremos de donde se saca el compacto. Suele venir de forma gratuita con todo tipo de publicaciones o discos de mayor envergadura que las utilizan para el ahorro de espacio. Lo normal es que por este formato no cobren dinero, en caso de ser así (y los hay), siéntase estafado, es el paso previo a la funda de plástico de un vendedor ilegal.

Ya que era un digipack se podrían introducir elementos móviles para hacer mover las piernas de los Raspberries.

9. El digipack simple: Idea desarrollada sobre la base de que las cajas de plástico son horrendas, esta es más bonita pero también tiene defectos: La pieza que sostiene al cedé sigue siendo de plástico y por el hecho de introducir cartón en el exterior ya ni siquiera se preocupan de meter un libreto en condiciones. En las esquinas, cuatro puntos cardinales en forma de dedo indican a las personas de grandes deducciones que es por ahí por donde se debe de coger el compacto, algo que no comparten los conductores automovilistas que prefieren agarrarlos con las yemas de los dedos sobre la cara a reproducir del disco.

De sorpresa siempre puede salir el antiguo 61&49.

10. El digipack avanzado: No es que sea mucho más avanzado, pero el cartón de la portada incorpora una ranura que incluye un libreto, una encuesta que hay que enviar a la disquera con nuestros gustos personales (recuerde que las opciones que ellos dan nunca son las correctas) o un papel publicitario con otros lanzamientos del sello que pueden importar al consumidor un pito en la mayoría de las ocasiones.

Se me van acabando las tonterias para decir sobre una caja, así que vídeo.

11. El digipack encuentre usted el CD: Modalidad de digipack que mezcla al avanzado con el simple y que se despliega cual Transformer. La ubicación del compacto no suele estar en un lugar fijo, sino que se desplaza por las múltiples caras que se pueden abrir en este formato. Dicho número de caras nunca contiene un límite inferior a tres y su número máximo es ilimitado, lo que ensanchece la caja, convierte en una odisea localizar el compacto y hace mejor persona a un hombre corriente.

No sé si se sacó el partido suficiente a las conversaciones sobre Jes Extender, pero he aquí otra muestra.

12. Digipack barco pirata del Parque de Atracciones: Nueva modalidad del más difícil todavía en la que se emplea la modalidad número 11 con la sorpresa añadida de que desplegando caras el resultado puede ser kilométrico. Si contiene algún libreto, éste se puede esconder por alguno de sus numerosos recovecos. No es de extrañar que por alguno de los mismos se encuentre usted con Macaulay Culkin escondiéndose de la bofia o rodando una nueva entrega de Sólo en Casa.

Uno de los grupos más pirados del panorama necesitan una caja acordemente demencial.

13. Digipack especial corta, pega y colorea: Elegante formato, conocido (o vendido) como Deluxe Edition. No es que difiera mucho de los anteriores, pero como las piezas son de cartón se permite el troquelar las letras, hacer un recorte en la caja exterior y otro tipo de manualidades que todos hemos intentado alguna vez, especialmente con las cosas que nos grabamos, con resultados bastante lamentables en la mayoría de las ocasiones.

Estadísticamente hay muchas posibilidades de que uno tenga la mayoría de las canciones de la caja, pero la compras.

14. La caja XXL de tamaño variable: Su tamaño no incluye una fórmula matemática que calcule su formato. Básicamente son estuches más grandes, con libretos más grandes, cedés del mismo tamaño de siempre (estaría bueno) que se superponen unos encima de otro, con chapas, un cupón de descuento en Midas, y más caro. Lo de más caro, hasta que la tienda no les da salida y las vende a menos de la mitad de su precio original. Suelen ir orientadas a fans (me incluyo) no se resisten a una canción nueva o un cedé completo de extras. Las más cutres incluyen en una caja más grande muchas cajas del formato número uno, a partir de ahí las posibilidades son infinitas. Dan ambiente a la habitación.

El detalle de las esponjillas, o un estupendo aislante para la tarima flotante.

15. Formas especiales: Otra que puede adoptar formas, como el malo de Terminator 2. Depende mucho de la imaginación del diseñador y de que la compañía discográfica no quiera perder dinero por cada disco que venden (pregunten en Factory Records por Blue Monday de New Order). Admitamos que la de la foto mola porque son los Small Faces, pero en caso de que te regalen algo de un grupo que no guste siempre se puede reciclar para guardar las obleas de las empanadillas.

El formato ideal, si cierras los ojos y los abres muy rápido hasta parece un vinilo.

16. El mini vinilo: Cuidado aspecto del estuche en cartón, de carpeta abierta, que incluye un bonito insert en su interior, una coqueta funda para guardar el compacto… es el sistema perfecto si no fuera porque lo que recuerda es precisamente que no es un vinilo.

Y no viene a cuento, pero aprovechando que se publica el nuevo trabajo de Gentleman Jesse paladeen su nuevo e inflamable single, que no es poco.

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viernes, 23 de diciembre de 2011

Recopilatorio garagero navideño 2011


Desde los principios de los tiempos de antaño, en este bloc siempre hemos intentado mejorar la calidad de vida de la gente. Primero fueron los consejos monetarios, y recomendamos la inversión de sus ahorros en la empresa de Zepelines Transatlánticos. Después vinieron las recomendaciones discográficas, en las que añadimos sugerentes propuestas como el box set de El Consorcio y el grandes éxitos (en formato doble doce pulgadas) de aborígenes australianos tocando el didgeridoo. No conformes con ello, y llegada la siempre complicada festividad navideña, nos hemos propuesto amenizar vuestro guateque de Nochebuena con un recopilatorio de canciones navideñas que va a dejar el éxito del canapé de salmón en un segundo plano. Este estupendo artefacto que tiene la posibilidad de conseguir le facilitará la tarea de intentar librarse de ese familiar pesado que le habla de “El Tamborilero” como un claro himno proto punk o de cómo negar cada año con la cabeza que no quieres cuchara en tu sitio para tomar la sopa de marisco.

Mensaje para los niños: No sólo papi y mami se emborrachan como nutrias, también lo hace Papa Noel. De ahí se explica lo de vuestros calcetines de regalo en Navidad.

Y es que no todos lo saben, pero en el mundo musical, aparte de los casetes con villancicos rocieros y los de marca blanca de la Disney adquiridos en puestos de oferta, la canción navideña se nutre de otras propuestas mucho más canallas y sudorosas. Es así como uno puede encontrar versiones surferas de los Ventures o los siempre (y digo siempre) infalibles Straitjackets; al excitante garage que siempre proponen los Chesterfield Kings, los Sonics o los Fleshtones, pero en esta ocasión reservando sus berridos para canciones que contengan a Santa Claus como protagonista; al lado canalla del Soul de Clarence Carter o el puro tabaco negro que destila Brian Setzer con su orquesta de malvados truhanes que lo único que les gusta de la Navidad son los monederos que llevan las señoras en su bolso.

Sin otro cometido más que ayudar a aquellos lectores que sufren en estas fechas la indiscriminada reproducción de Last Christmas de Wham mientras pierden sus monedas a la brisca en beneficio del maligno de su cuñado. Recuerden que en garajeland apoyamos el consumo irresponsable de crema de orujo y la del salfumán como herbicida.

Siempre a sus pies. Tomás Verléin y 61&49.

Servidor: Megaupload. Contraseña: peluquin
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miércoles, 10 de noviembre de 2010

Grupo Nins, sus canciones futboleras y otros éxitos del post-punk

Grupo Nins, banda para menores de ocho años o con serios problemas de hacer amigos adultos. También conocida como el grupo marca blanca de Parchís (a Enrique y Ana ni los miento), los auténticos jefes de todo esto del movimiento de bandas infantiles, que en España vivió sus años de esplendor en los años ochenta, como años atrás la música pop tuvo unos años de esplendor bajo el techo del Swingin London sesentero (y tras la escucha de las canciones de Regaliz tengo serias dudas de quien va más empapado de LSD). La procedencia del grupo musical es de la fundación de mismo nombre, que tiene la loable misión de hacer que los niños jueguen como niños. Y aunque en garajeland siempre apoyaremos esa premisa por encima de la que deberían estar jugando a fabricar las bonitas zapatillas que lucimos en los pinreles, meterse en un terreno que no sea el estrictamente musical no es de nuestra (también) loable manera de vivir.


Nuggets: Original Artyfacts from the First Psychedelic Era, 1965-1968



Como decía, el grupo vive el esplendor en los años ochenta, aunque ya eran veteranos de la escena. Debatir sobre sus miembros es realmente una investigación digna de la enciclopedia británica, ya que a diferencia de grupos como, mismamente los Stones, aquí en cuanto uno se hace mayor y le cambia la voz por la de Ramón Langa (por no hablar de esos incómodos pelillos que empiezan a salir donde antes no había) le dan el bote, con la consecuente restructuración del grupo cada poco tiempo. Por no cargar demasiado la capacidad cognitiva, crítica y de razonamiento de los lectores de este bloc me centraré en comentar tan sólo mis éxitos favoritos.

En el puesto número uno, indiscutible, la canción de Naranjito. Tintes pop, gran letra alusiva a la chaparrez del cítrico mascota del Mundial que debería de haber ganado Honduras, y presentación mítica donde las haya con Pepe Domingo Castaño mucho antes de convertirse en el becario más famoso de España anunciante de encimeras Silestone. Coreografía que raya por lo alto pese a lo complicado que tienen los chicos darse la vuelta al unísono, seguramente propiciado por lo apretados que le quedan los calcetines, cortando cualquier atisbo de riego sanguíneo de pantorrillas para abajo. Si estás pensando que ya habías visto esos pasos, sí, actualmente se pueden ver plagiados de forma indiscriminada por las chicas Tchin Tchin de Alain Affelou. A partir del segundo minuto, el vídeo deja de lado un feo balón de fondo para emitir el gol que Kempes le cascó a Holanda en la final del setenta y ocho (con lo bien que hubiera quedado el fallo de Cardeñosa contra Brasil). Tremebunda canción.



Grupo Nins o el cadete A de fútbol sala del Celtic de Glasgow



En el puesto número dos, desde las más oscuras cavernas, “Campeón”. Canción más garagera que la anterior, con letra de gran carisma muy influenciada por Bruce Springsteen. El chico rubiales toma el protagonismo del tema pese a que se le ve bastante puteado por ir haciendo movimientos con el dedo índice, acto seguido levantar el puño y el movimiento de salto invertido al unísono con sus compañeros. Como mal endémico del tema quedará ese sonido órgano Casio que SIEMPRE tiene que atronar en las canciones infantiles, en lo que a mi opinión, puede acarrear secuelas importantes en la vida de un menor si no se le compensa debidamente con la reiterada escucha de los tres acordes de Rumble de Link Wray. Con lo bien que queda el Wurlitzer para según qué cosas. Coreografía más rápida, pero el chico bajito no saldrá bien parado en el colegio cuando le vean rodeado de dos chicas que le sacan ampliamente cabeza y media (y esto lo sé por experiencia).

"Asterix": una perfecta melodía que unía como nadie el sonido del puesto donde se sacan los billetes del tren de la bruja y el sintetizador utilizado por la Human League o Soft Cell. El enérgico ritmo y unas angulares voces Post Punk crean la cadencia necesaria para entrar a un estribillo lleno de alegorías hacia los poderes físicos de los galos de la época. Si bien actualmente alguno de nosotros prefiriera que los romanos fueran los que dejaran sin dientes, por poner, a su actual presidente, el visionado completo del vídeo deja a entender que los chicos descarriados que no gustaran de estas canciones acabarían recorriendo los fines de semana otros escenarios llenos de luces de colores en los bordes de la carretera de Valencia.



Parchis: Las cuatro fichas y el fondo de tablero. Apuesten por quién se llevó más collejas en el colegio.



Por último, me quedo con “Despedida Nins”, canción de vídeo absolutamente pagano con unos osos panda a los instrumentos, en donde se incluye a uno de estos mamíferos (con barba) tocando el contrabajo. Como todos los grupos en el ocaso de sus composiciones, aquí se les ve mucho más maduros, tanto en las composiciones, de tono mucho más progresivo, como en su vestuario, si bien siempre se les identificó por vestir como se debe y no como con los atuendos hipiescos de sus coetáneos.

Para saber más del grupo NINS puedes conocer directamente su historia a través de su creadora, que tiene un blog y lo cuenta con todo detalle de nombres y fechas, mucho mejor de lo que lo puedes hacer aquí, en donde los datos son francamente irrelevantes y de dudosa procedencia. No quisiera sino más que despedirme y desear lo mejor a quién haya pasado por aquí, buena salud y un seguro médico de calidad, ya que servidor, después de ver seguidos los cuatro vídeos no he podido articular palabra.









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domingo, 13 de diciembre de 2009

Los mejores discos de la historia (a medias)


Primer aviso (seguramente único, según vea): Si has entrado aquí pensando que esto era una lista más de los mejores discos de la historia estás en disposición, casi con toda certeza, de pensar “vaya mierda”. Efectivamente, en garajeland somos así, si existen cientos, que digo, decenas de millar (que vuelva el cupón) de listas con los mejores y los peores discos de la historia nosotros no pensamos ni por asomo hacer otra más. El único hecho irrefutable, matemático y lógico es que si se han planteado las cosas como lo mejor y lo peor nosotros interpolemos (gran palabra, no da quebraderos de cabeza en cierto oficio) y obtengamos una lista con las mejores medianías de la historia discográfica, es decir, discos que nadie diría que son los mejores pero tampoco los peores, simplemente conocidos como tres o cuatro estrellas. Por favor, que nadie se ofenda, algunos discos nos gustan y otros no, pero el grado de cinismo de garajeland solo se puede igualar al ajuste de presupuestos de una Comunidad Autónoma. Para gustos los culos, ahí va la lista:


Bernie Madoff dice: Mi pirámide económica se derrumbó cuando mis inversores vieron lo que gasté en rock progresivo.


U2 – Unforgettable Fire: Pese a que los fans no sean capaces de ponerse de acuerdo (y de esto entiendo) con Joshua Tree, Achtung Baby o incluso alguno de los primeros, y poniendo la mano fuera del fuego aseguro que todos sus últimos discos sin excepción son un peñazo, solo queda acordarse del buen (canciones estupendas) y nada despreciable pero tampoco elogiable Fuego Inolvidable.

Bertín Osborne – En Soledad: Uno de nuestros artistas ibéricos y pelamen en pecho favoritos. Seguramente las rancheras y "Como Un Vagabundo" sean un punto culminante en la carrera de este patanegra de uno noventa de altura, su disco Buena Suerte es prescindible y no hizo honor a su título en cuanto a ventas y calidad, pero nadie podrá decir nada del lineal y que a mi me suena a súplica Acuérdate de mí.



Bertín Osborne descubre que José Manuel Soto es el que le roba las vaquillas del Grand Prix.

Mike Oldfield – Tubular Bells II: Matemática pura que diría el auditor de Bernie Madoff. Si las notas de las campanas tubulares son iguales (de largas) en toda la trilogía, el punto medio queda en la segunda parte. La ciencia es sabia e incluso a veces destroza religiones (adaptación libre de las palabras de Oscar Wilde).

The Beatles – Todos los que hicieron en solitario John Lennon, George Harrison y Paul McCartney (se siente Ringo): Incapaces para decidir sobre alguno de los que hicieron cuando estaban juntos los cuatro peluquines se opta por los trabajos en solitario. En cualquier caso la sola presencia de la japonesa conceptual en alguna grabación aumenta las posibilidades de que la tostada del desayuno caiga por el lado de la mermelada. La culpa de todo la tiene Yoko Ono.

Stone Roses – Voto en blanco: Su primer disco homónimo contiene lo mejor y lo más pirulero del sonido Madchester, el segundo (Second Helping) está realmente fuera de lugar (Nota: Queridos Ian Brown y compañía, cinco años para un chaval en fase de crecimiento hormonal pueden ser muchos), pero más allá de ahí me ha costado horrores encontrar un trabajo de calado medio.

AC/DC – For Those About Rock: Me gano la bronca del respetable. Sus discos son los mismos cambiando la portada, sí, pero nadie tiene narices a cantar a los cuatro vientos que Back In Black es un coñazo y que sus ochenteros años son canela fina. Entre medias se queda el de los cañones y su buena sarta de canciones que sí pero que no, y que ni son buenas ni malas, sino todo lo contrario (esto es un razonamiento solo al nivel de una persona cuya filosofía de vida es decir “eso es como todo”).

La Pantoja (formalmente conocida como Isabel) - Corazón Herido: Gran tonadillera española, sangre de pura temperatura sureña, un novio que ha pasado por el talego y algún disco memorable; muchos de ellos simplemente OBRAS y otros en los que aprovecha el tirón de épocas pasadas, pero nadie recordará Corazón Herido (para que mentir: lo he anotado de la Wikipedia porque me hacía gracia su título de telefilme de Antena 3).

Bruce Springsteen – The Rising: Es obvio, de joven hizo cosas buenas y llevaba el pantalón muy prieto, ahora de mayor disimula que el cinturón le cae por encima del ombligo, y debido a que en su época noventera no encontró la talla correcta en el Cadena Q y grabó algunos discos bastante flojos (donde se incluye uno de esos odiosos MTV unplugged). Elegimos The Rising, que para los años que corrían, el tío Bruce fue uno de los pocos que no colaboró con algún rapero.

The Rolling Stones – It´s Only Rock And Roll: Acertado título para un disco que no será recordado como uno de los mejores de la banda ni tampoco de los peores, que Jagger se pusiera a bailar junto a Bowie con unas Reebok clásicas dan fe de ello. Contiene uno de los títulos más coreados en el rock de estadio, con todo lo bueno y peor que eso conlleva.

La Pelua – Yo Soy Así: Alter Ego de La Pantoja cuando salió enseñando sus axilas en el Interviú es creadora de los mejores casetes nunca vistos en la gasolinera de La Roda. Sí, sí, la que hay al lado de la que vende los Miguelitos. Este es, por poner, su disco tres estrellas.


En otra de mis recurrentes pesadillas compro discos buenísimos y siempre tienen esta portada, del grupo que inventó el folk-metal nada más y nada menos.

Kraftwerk - Radioactivity: Si nuestros amigos alemanes robotizados alcanzaron cumbre en sus viajes por autopista y en el monorraíl (que no armaba mucho alboroto) hay que entender que sus escarceos con el mundo radiactivo no salieron del todo redondos (y eso que servidor se aprendió los desastres nucleares mediante esta canción y no con el profesor de historia, ¿el siglo XX para qué darlo?).

David Bowie - Diamond Dogs: La discografía de Bowie tiende a ser como la bipolaridad de su color de ojos, época buena con época en la que puede sonar a trillado. Entre medias Diamond Dogs, que después de Ziggy Stardust no hubo Rebel Rebel que le salvara de la quema. El disco incluía “We Are the Dead” y por poco hace honor a su título, por aquel entonces Bowie y la lejía nasal se empezaban a llevar demasiado bien.


REM – Out Of Time: Enorme discusión la que siempre tengo con este disco, siendo un partidario de Automatic For The People y por supuesto de su maravillosa (y más desconocida) primera época solo puedo decir que sus últimos trabajos han sido malas noticias. Entre medias Out Of Time, temas muy comerciales pero en general se queda como el queso de Burgos con membrillo si uno lo toma sin queso o sin membrillo.

Ella Baila Sola – E.B.S.: El dúo cómico e ibérico por excelencia del folk pop soso. Eran un poco como Jagger y Richards: no se podían ni ver, pero la diferencia fundamental (sí es que sólo hay una) es que estos tenían más imaginación para titular sus discos. Su debut fue Ella Baila Sola, seguido de E.B.S y despedida con Marta y Marilia. La elección es E.B.S. porque fue el segundo con menos (y más) promoción por parte de los cuarenta principales.

Genesis - Foxtrot: La banda de canciones largas y que no actuó en concordancia con los problemillas en el cuero cabelludo de Phil Collins. La gracia de Foxtrot es que tiene la canción-acorde más corta de Genesis (“Horizon´s” de un minutillo y algo) y “Super´s Ready” que para el que sea capaz la puede oír (visualizar no, al ver las imágenes he comprobado que mi sentido de la belleza está torcido) en este enlace. La duración del tema en cuestión es de veinte tres minutos... ¡como un episodio de los Simpsons!

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lunes, 23 de febrero de 2009

¿Quién es el quinto Beatle? (Si es que existe)


El quinto Beatle es algo así como una de esas historias que se han inventado en el mundo del Pop como el hombre del saco o el tío Camuñas para que la gente se suba a casa antes de que se haga de noche. Podría ser un individuo ampliamente monstruoso y tan mitificable como la gente que se torció un tobillo intentando hacer la catapulta infernal, pero al fin y al cabo es un bicho al que todo el mundo le gustaría adquirir su identidad mientras se imagina como quedaría su cara al sustituir a la interrogante junto a los cuatro fabulosos (en mi cabeza la interrogante tiene botox en los labios y bastante silicona en el pecho, pero eso es otra historia). Después de que la revista Uncut publicase una lista con diez posibles quintos Beatles, nosotros analizamos esa lista de forma exhaustiva, religiosa y sobre todo subjetiva, de quién ha sido bien seleccionado y quién no ha sido convocado para dicho título al que todo seguidor de los Fab Four aspira.

John, Paul, George, Ringo e Interrogante. Dicho de otra forma: Interrogante, Ringo, George, Paul y John

Pete Best: Es uno de los favoritos, fue el primer batería de los Beatles, y seguro que más que el título honorífico le hubiera gustado que cayera en sus manos algún derecho de autor. Tan cerca estuvo de conseguirlo que yo le tengo aprecio. Pero: ¿Quién quiere fama, dinero, chatis o cerveza de importación si en lugar de formar parte de la historia musical puedes montar un encantador grupo de bajo éxito como “The Pete Best Combo“?

Pete Best esperando cita con la SGAE y pillar Royalties del Antologhy

Stuart Sutcliffe: Sin seguir ninguna lógica, el guapín del grupo fue echado a la calle. Una agradable noticia que fuera despedido, pues su aportación fue parecida a la de Queiroz mientras entrenó al Madrid: Un chaval muy presentable, pero su trabajo fue de más a menos.

George Epstein: o Brian Martin, según se mire. Uno de ellos les puso de traje y corbata, y el otro podría ser perfectamente nominado a ser el mayor caballero que se ha paseado por el mundo de la música en los últimos cincuenta años y los mismos siguientes, como poco.

Yoko Ono: Hay que tener en cuenta que gracias a la artista tan conceptual como pálida, el Álbum Blanco apareció con dicho color en la portada. Su porcentaje de valoración es alto, a los Beatlelmanos que se reúnen para conmemoraciones como “El día que se conocieron John y Paul” o “Treinta y siete años, un mes y tres días desde el primer acorde de Please Please Me” siempre les hace falta una piñata para sus festejos.


Yoko Ono o el turrón más caro del mundo

Joaquín Luqui: Uno de los no incluidos. En un programa medio musical televisivo (creo que en “dentro de tí...” alías Lluvia de Estrellas), cada invitado aparecía con un pequeño rótulo en el que se informaba de su profesión, el turno de Joaquín Luqui deparó la sorpresa de que su profesión era... ¡amigo de los Beatles! Yo le concedía también el título de Caballero del Imperio Británico.

Torrebruno: Encargado de presentar el concierto de The Beatles en España, no incluirle en el listado de quinto ideal me parece absolutamente de locos, y punto.

El Paul que sustituyó al Paul original fallecido: No entró en la lista y no tiene justificación, el original Paul McCartney apareció en discos tan pobres como Please Please Me o With The Beatles y su sustituto lo hizo en Sgt. Peppers, Blanco o Abbey Road, yo hasta me planteo que fuera premeditada la desaparición del original.

Buscar las siete diferencias es complicado, y salvo que uno está a la izquierda y otro a la derecha se parecen bastante

Neil Aspinall: Empezó arropando a los de Liverpool, dando yogur azucarado a cada uno de ellos con la cucharilla que regalaba Yoplait, chófer del grupo (se presupone que cuando viajaban los cuatro juntos) o ejecutivo en Apple Corps hasta que murió el año pasado. Si no se le concede ser el quinto en cuestión, es el becario que más lejos a trepado en el mundo Beatle.

Mario Vaquerizo: En un homenaje al grupo de Liverpool, el marido de Photoshop Alaska dijo que están sobrevalorados desde la muerte de Lennon, y tiene razón, nosotros opinamos lo mismo de Nancys Rubias desde que grabaron su primera maqueta.

LMW281f: Su labor en la sombra fue tan importante como aquel muchacho que consiguió ganar al Street Fighter con el ruso de ancho muslo y paquete llamado Zangief. Enigmático coche mal aparcado en zona azul sin ser multado. ¡Parquímetros en Abbey Road ya!

Apu Nahasapeemapetilon: Mientras Dios repartía religiones, él estaba en el baño. Paul McCartney reconoce abiertamente que Apu era el quinto beatle en la época en la que éstos viajaban a la India para ver al Maharishi. Si lo dice Paul no le vamos a llevar la contraria.


Apu en trance tocando Sgt Pepper mientras Paul y Linda piensan la receta de unas lentejas

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viernes, 9 de enero de 2009

Canciones navideñas, ¿verdad o prenda?


Mi sueño de los últimos años de que los muñecos-trapo de rojo y blanco que cuelgan de las terrazas cobren vida y nos den de puñetazos a todos ha vuelto a esfumarse. Mi propósito de todos los años es no saber nada de las canciones navideñas, pero ahí están, doblas una esquina y zás! Casi sin quererlo estás escuchando “ya vienen los reyes”. Para muchos de los que escuchamos música, ponerse un disco en un momento determinado responde más a un estado anímico personal que de entorno, es decir, no cantaríamos “We Are The Champions” ni aunque el Rayo Vallecano gane la Champions Lig, pero seriamos capaces de poner el disco más deprimente de la estantería mientras medio vecindario chapotea en la piscina. La espinosa fecha navideña es un buen ejemplo de que aquí no hay nada que hacer, ¿Qué no te gustan las coles de bruselas?, pues toma dos platos. Estas son algunas de las irremediables melodías que he tenido la oportunidad de degustar estas navidades:


Boney M, “Felices Navidades”. Los cuatro morenos de las Antillas en la versión techno-dance de las navidades, tiene su guasa que precisamente un grupo proveniente de un clima donde dichas fiestas se pasan a treinta grados se vistan de oso polar, haciendo creer que son los duendes de Papá Noel no reconocidos por el gobierno de la Laponia. Un casete con apenas producción que incluye “Feliz Navidad”, “Jingle Bells” o “Snow Falls Over The Groung” son la versión anglosajona a los villancicos patrios, una forma ciertamente deprimente de amenizar la colocación del árbol de navidad mientras, ¿por qué no?, alguna cadena pública emite “Vaya Santa Claus!”.

En mis peores pesadillas se aclaran la piel, se vuelven transparentes y entran en mi habitación cantando "White Christmas"


Raphael y El Tamborilero: Uno de los clásicos sin ningún tipo de discusión. El ropopompommm te ataca directamente al bulbo raquídeo. Lo normal es que si la canción suena en una reunión familiar se inicie un debate de esos bien argumentados, que en mi casa es más típico que el roscón de reyes, y donde generalmente se distingue entre el bando a favor de Raphael (los menos) contra los que le acusan de maricón (y lo digo suave para lo que suelo oír).

Dos cosas nuncan cambian: El Tamborilero y su cirujano plástico


Villancicos versión sencilla: Todos los años pienso en lo mismo, como no existe ninguna grabación al estilo Muñeca de Famosa pienso que por fin va a ser el año sin villancicos, pero las paredes construidas bajo la burbuja inmobiliaria son tan finas que es imposible escapar. El eMule no solo no ha acabado con las clásicas versiones navideñas Fun Fun Fun, sino que han quedado conservadas como si de un santo grial se tratase y año tras año vuelven a aparecer. Ahora entiendo a los egipcios que veían que sus tesoros estaban abocados a desaparecer y siempre llegan los ingleses y terminan poniéndolo todo en algún museo.

Wham y el “Last Christmas”: Otra de las que pensaba que no caerían, ¿por qué no hará honor a su título? Para más inri, está vez escuche la versión pudding (no es coña), que debe incluir en la producción mucho más ruido de renos y de una duración de siete minutos que roza lo insano. Si recuerdan el video, era todo topicazo tras topicazo: casa de madera en la montaña, jerséis de lana y cuello alto, una cena muy de la Common Wealth (bendito sea el polvorón), George Michael encariñándose de una persona de su sexo opuesto…

Ocho de cada diez dentistas recomiendan el dentista de George Michael. Nueve de cada diez sexólogos recomiendan su posición y no la de "el otro"


Villancicos rocieros: Variante sureña de los clásicos Peces en el Río. Son algo así como las versiones punkis de canciones tiernas (valga el ejemplo de los Ramones cantando "Happy Birthday" al señor Burns), no sabes muy bien si defenderlas o es algo tan inconexo como disfrazar a tu abuelo de Teletubbies. El “arre borriquito” es especialmente sentido, con un toque flamenco que alegrará las entrañas a los amantes del género.

Y me dejo más de una, la canción de Corty Landia para luego comprar en los llamados por el telediario “unos grandes almacenes muy conocidos” (y eso que este año he tentado a la suerte pasando varias veces por delante), etc., etc., etc…

Les dejo la última canción post-navideña, son los Sonics haciendo una clara declaración de intenciones. Esto sí es un villancico.

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martes, 4 de noviembre de 2008

Esa cinta de Mecano

Vivir en comunidad de vecinos tiene esas cosas. Cuando un disco lo oías aunque no quisieras, siempre había gente dispuesta, con un equipo de música (sí, antes eran equipos de música y no un ipod conectado a una altavoz), con una cinta de sesenta y un boli Bic a mano para grabarte al grupo del momento. Si a eso le sumamos que un servidor vive en el 4ºD, y tanto en las letras A, B y C viven, sumando a groso modo, cinco chicas de una par de años más; tenemos la mezcla perfecta para poseer una gran colección de cintas con las pegatinas que regalaban a doquier con las TDK y una singular, a la par que redondeada caligrafía para identificar las canciones.

Podría decir que recuerdo la viva imagen de algún verano a finales de los ochenta, pero no es así. No recuerdo absolutamente nada de los juegos de Seúl, ni de las chaquetas con coderas de Alfonso Guerra y mucho menos la situación política en Alemania “Democrática”. Por aquel entonces las vacaciones eran un continuo esperar hasta que me dieran permiso para bajar a la calle; y mis recuerdos de esa época se unen de alguna forma al terreno musical. Pues bien, después de ocupar un mes y medio de las vacaciones de verano paseando por casa en calzoncillos, entra la vecina a casa sin razón aparente y presenta un disco que al parecer es lo mejor que ha salido desde el mes anterior, “Descanso Dominical” de Mecano. Ni que decir tiene que todo esto tenía pinta de aumentar la colección de cajitas plásticas que ya contenía algunas de las más honorables joyas del chicle-pop patrio: Hombres G, Modestia Aparte y aquella que rebobinaba para escuchar “Aquí No Hay Playa”. Nunca fui capaz de dar una respuesta negativa a tan preciosita artilugio analógico y eso que casi siempre las recibía con cierta cara de “acabo de perder el Oscar pero que contento estoy”, todo por mi enfermiza obsesión de que las cintas me las dieran decoradas y tuvieran un cierto regusto personal. Tal y como acabo de describir sucedieron los hechos: al día siguiente tuve la cinta, de decoración anodina, mi cara fue la de siempre y el contenido grabado no me gustó demasiado.


Ana Torroja es la única que sonríe pensando que Puntos Cardinales se iba a editar según lo previsto


Por aquel entonces, en mi casa éramos extremadamente jóvenes (incluso mis padres), y el hecho de tener un cassette portátil para escuchar música era más una necesidad que una opción barata para poner algo en la cocina mientras se friegan unos platos que han desarrollado un nuevo sistema de vida inteligente, más avanzado que el Tazón del Génesis que crea Lisa Simpson. Me bastó un rato para comprender que ese Pop tan bien producido me aburría en exceso y que algún tipo más grande que yo en el colegio (es decir, todos, incluidas las chicas) me iba a dejar el cuello de color salmón a base de collejas por llevar al autobús una cinta de ese calibre. Pero la novedad del verano y por culpa de compartir las audiencias musicales en casa, surgió cuando a mi madre le encantó la cinta y ésta pasó a formar parte del cassette de un modo inseparable cual queso de Burgos con membrillo.

El resto del verano lo pasé odiando “Descanso Dominical” y mi venganza para con mi madre fue tan cruel, que no existía esquina de la casa con gotelé donde dejar una Mano Loca pegada durante aproximadamente quince minutos. La relación con mis vecinas también se truncó de alguna manera; ya no veía con los mismos ojos las reuniones radiopatieras en el portal, en la que cada una de ellas intentaba igualar con el pantalón del pijama los sosos colores con los que rellenamos las celdas del Excel y desde entonces todo el mundo comprendió que era difícil que fuera uno más de esa súper pandi musical.


José Cano preocupado por el himno del centenario, Nacho por como tocar tres teclados con tres manos y Torroja pensando de donde ha salido ese mesa de mimbre

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miércoles, 25 de junio de 2008

La peor recopilación del mundo


El Mejor Album de Música de Anuncios de TV (Volumen 1, 2, 3 y 4)



El mundo musical está lleno de discos recopilatorios, es decir, un regalo de Dios para las discográficas que no apoquinan por un estudio de grabación y que casi por magia de Tamariz, las canciones ya están grabadas y dispuestas a incluirse en las mezcolanzas más variopintas. Por supuesto, todos tenemos amiguetes recopiladores de las recopilaciones más insospechadas, chistes de Arévalo, chistes de Jaimito Borromeo o las siempre infalibles (e incomprensibles en mi caso) recopilaciones de Músicas del Mundo.

Obviamente, el cometido de estos discos generalmente es conseguir vender más discos que botellas de agua vendió la Expo de Sevilla, pues en estas nos encontramos con uno de los casos dignos de estudio por los agentes Mulder y Scully, el disco que reunía al completo la música de los anuncios de la tele (guau). Lo interesante es que fuera EMI la compañía encargada del tema y tal, y no otras compañías muy dadas a estos trastornos como Globo Mierda o Vale Music. Como testigo de lujo, garajeland estuvo junto a los directivos que parieron esta idea, el jefe encargado (que se estaba comiendo un croissant) hizo una pregunta directa a sus súbditos: ¿qué hacemos para vender mucho sin que tengamos que promocionar apenas?, un directivo dijo que por qué no sacar una recopilación con sonidos de estación de cercanías remezclados por Nacho Cano, fue despedido de inmediato (y con razón); otro propuso un disco de los Beatles con versiones alternativas que incluyeran medio acorde más, a este le hicieron caso; finalmente uno dijo: “vamos a sacar un disco que sean los grandes éxitos de la mejor música de los mejores anuncios de televisión”, y hasta hoy cuatro recopilaciones con ocho discos.




Para preservar la identidad de los individuos hemos aplicado efecto gaussiano a la matrícula y pixelado a sus caretos


Una vez grabados los futuros posavasos, la campaña de marketing empezó a funcionar, y por primera vez los dependientes de Mediamarkt sabían que disco tenían que darte si empezabas a bailar a dúo la canción del anuncio del Trinaranjus. El mundo del boca a boca musical corrió como la pólvora, y semanas después media España podía recorrer las calles en un Ford Scort intentando adivinar con los acompañantes a que anuncio pertenecía cada canción. Imaginen el panorama, discusión aireada por decir: “¿esa canción no es la del anuncio del Mistol?”, y una respuesta del tipo: “no puede ser gallifante, aquí sale un dibujo de una chapa”. Esto último tiene una explicación, en un alarde imaginativo, cada canción venía asociada con un símbolo, el cual implicaba la procedencia televisiva de la canción, todo debido a que no sé podía hacer publicidad del producto (sic). Por ejemplo, si la información era una rueda, eso no quería decir que fuera de un anuncio de Firestone, sino que era de uno de coches, así la EMI se aseguró de que los compradores de sus discos tuvieran algún estimulo intelectual, para que luego digan que nos estamos convirtiendo en los replicantes de Blade Runner.



¿Los Proclaimers o la versión escocesa de los hermanos Calatrava?


Por supuesto el disco no estaba concebido para que se degustase de principio a fin paladeando cada una de las canciones, más bien la estructura de todo el repertorio era carne de cañón para que el botón de rebobinar palante y patrás echara humo, bien definido se podría decir que las canciones estaban puestas como chavales en un partido de fútbol del colegio, al bollo; si no, no se puede explicar que una persona cuerda vaya chillando una canción de Fórmula V y acto seguido interprete una del Bosco a voz en grito.


El disco se iniciaba con la horripilante canción del más pálido de Ultravox, Midge Ure y el "Breath", una canción que tuvo su promoción en un anuncio de Swatch, emitido a discreción en la hora de la siesta y mientras se emitía Roland Garros, lo cual tuvo un efecto psicológico en los aficionados al mundo tenístico. Para continuar, los no menos pesados de The Proclaimers, lanzados al estrellato en España por Retevisión (lástima que el favor no fuera correspondido) a la par que el grupo aprovechó el tirón y sacaba un grandes éxitos donde brillaba el “I´m Gonna Be (500 miles)”. Desde luego no vamos a criticar el repertorio completo, puedes hacerlo tú mismo pinchando la imagen, solo decir que hay espacio para todos, Sly Stone, Undrop (los de la Pepsi), los Kinks, Conchita Piquer, Chumbawamba (¿?) e incluso María Callas, toda una biblia musical era este disco.

En volúmenes posteriores se comprobó que la relación consumidor con coche – anuncio de coche era la que mejor funcionaba y la contraportada se empezó a poblar de ruedas cual cementerio de neumáticos. Finalmente, el buscador del eMule y esa gente que pone en paréntesis donde se ha hecho famosilla una canción ha acabado con estas grandes recopilaciones y sus consumidores. Una pérdida terrible, las dos cosas.

El Mejor Album De Musica De Anuncios TV

Si pinchan en la imagen pueden ver el repertorio completo o piratear su copia como Dios manda (cuidado que el fondo es negro y gasta mucha tinta)

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miércoles, 30 de abril de 2008

¿Como estará ahora la silicona de Paloma?


Emilio Aragón - Te Huelen Los Pies (1990)

Quién más y quién menos se ha encontrado en la ducha tarareando una canción y ha exclamado (no por presencia de maromo que tira la pastillita de jabón): “¡joder!, ¿estoy cantando una canción de las Ketchup?”, es en ese momento en el que empiezas a restregar con fuerza y a entonar una canción de AC/DC o grupo de marcado paquetillo para no parecer un gallifante, pero en el fondo del champú sabes que en ese momento eres un gilí y que si fantaseabas con la posibilidad de que Scarlett Johansson entrará a secarte la has perdido porque te ha visto por una rendija bailando el aserejé. Al igual que en el caso de la ducha feliz, ¿quién no ha visto un pinrrel al viento de un amiguete, y ha empezado a entonar: “escucha bien lo que te digo, amigo te huelen los pies” con la voz de Emilio Aragón en la cabeza?

No hace demasiado tiempo, el secretario de parranda (está vez haciendo honor a su cargo) Tomás Verleín y aquí escribiente, paseábamos a la sombra por discos La Metralleta (conocida tienda madrileña por su ingente cantidad de vinilos, casetes y no apta para dedos con alergia al polvo). En uno de esos momentos en los que giras la cabeza para estornudar consigues divisar un disco de Juan Pardo, ese instante ya de por sí impagable viene acompañado de otro aún mejor, justo al lado está el vinilo original (que no ha sido reeditado) de “te huelen los pies”, disco debut de Emilio Aragón y los Spiders From Mars, todo por un euro, ¿un euro?, si hubiera pagado por lo menos dos por él.


Conozco a dos personas en el mundo que se atan así las zapatillas, y una está en la carcel


Para quién no recuerde Telecinco por aquella época, diremos que Emilio Aragón aparecía más que un concursante de OT en el canal 24 horas, ya sea en el Vip Noche, Vip Guay, Vip Tarde y cualquier variante Vip que se te ocurra. Había que aprovechar la promoción que le daba Telecinco para iniciar una carrera rockanrolera, ya que el tema económico estaba chungo y aún no era posible invertir en Terra. Además, como el canal estaba empezando, su paciencia para mantener en nómina a sus empleados era infinitamente mayor que ahora, es decir, un presentador con un cinco por ciento de audiencia no era puesto en la calle en dos semanas, sino en tres.

La portada muestra a Emilio Aragón demostrando que es fan como poco de (horror) Dire Straits, y que a él le va el Rock bueno. De su expresión forzada sale el título del disco de forma sinuosa simulando que lo que huele es su aliento. La contraportada muestra a Emilio atándose los cordones de unas Converse trajanas compradas en el mercadillo, luciendo calcetines blancos y un peluco muy aparente. Como no podía ser de otra forma el disco se abre con “Te huelen los pies” un buen tema de corte épico y sección de viento pero con una sobreproducción alarmante. El segundo tema es “Cubatita de Ron”, de clara apología a la resaca (la COPE vetaría el disco), y que me ha hecho pensar que mientras merendaba y veía a Rita Irasema este se ponía hasta arriba de cubalibres. “María” es una baladita de cuidado, con un solo de guitarra bien avisado por Emilio diciendo “soloooo ou yeah”. “Cuidado con Paloma” es su otro gran éxito, sobre todo por meter con calzador un nombre que rime con “dí”, quedando nuestra frase favorita de la siguiente manera: “¡Ay…Dr. Pitangui! Que milagros han hecho los millones que te di”. La cara A se cierra con “Ui se mua´” pero no entendemos el francés.


Detalle al estilo 1990: reloj aparente, zapatillas de imitación y calcetines blancos

Al comienzo de la cara B nos encontramos con “Yo tengo una bolita”, canción lisérgica con mensaje satánico incluido “me he tragado una aceituna y la tengo aquí, entre el hueso de la nuez y la nariz”. Le sigue mi favorita, “hey Mr. Waiter”, que cuenta las andanzas de Emilio por Londres intentando alimentarse; como no es posible por la barrera idiomática, la canción acaba con una moraleja merecida “prefiero una tortilla con un vino del país” demostrando que Londres exporta buenos grupos de música pero que se come peor que siguiendo una dieta de productos Hacendado. “Na na na” es la canción que posteriormente plagiarían los Kaiser Chiefs añadiendo un par de “nas”. “422 de Berlín” muestra una facilidad pasmosa para componer estribillos chorra, y el disco se cierra con “Donde estabas tú”, canción de cuarteto vocal que bien recuerda a los solfamidas.

Para despedirme lo hago con una rima forzada al más puro estilo Aragón. No dejen de leer a los payasos de garajeland, que no cuesta na de ná. Y si no quédense con un lema: “siempre nos quedará Rita Irasema”.

Falta un detalle para una orgía completa: a la Juani y al señor Manolo disfrazados de Mama Chicho
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martes, 25 de marzo de 2008

Cantar y no callar… y sin utilizar la palabra excesivo


José Antonio Labordeta - Cantar y No Callar (1975-1995)

Pues sí, a lo largo de todo el artículo se evitará utilizar dicha palabra en pos de los maravillosos sinónimos que proporciona Microsoft Word, una maquinaria que funciona mejor que la central nuclear del señor Burns.

Nos zambullimos ya en el tema principal: perder el tiempo en la Fnac a veces te ofrece información interesante, una vez el aburrimiento es tal que ya conoces de memoria los precios de la zona verde y has visto que es inaccesible comprar el muñequito más chorra, te acercas a la sección española con todo lo que eso conlleva. En una aproximación fugaz ves una desproporcionada caja que incluye material de un hombre con bigote, piensas que es Aznar, pero él nunca sacó un disco (a lo mejor ni ha escuchado uno) y tampoco es una selección de doblajes de Constantino Romero, te acercas y descubres que es José Antonio Labordeta y una recopilación de toda su carrera como cantautor, que es más prolífica que la de Rocco Siffredi en otras artes.

Efectivamente, ya bien informado comprendes que la discográfica Dro East West decide recopilar en trece discos la carrera del amigo aragonés. Desde garajeland no vamos a entrar a valorar su trabajo, más que nada porque nos encontramos un poco distanciados en gustos musicales, pero solo un poco, pero si vamos a opinar de la sobreabundancia de canciones recopiladas por los de Dro. Al menos para un fan de un país en la mochila como yo es preferible dormir tranquilo pensando que estoy paseando con ese hombre tan campechano, que no conciliar sueño atormentado de que alguien pueda pegarme con celo unos cascos donde suene de forma aleatoria la discografía completa de la mochila de cuero con más gamusinos de España (pongan voz de Rajoy que queda mejor).

Buscando Santa Cruz de Tenerife

Como reseña del material acumulado mencionaremos algunos de sus famosos largos, “Cantar y Callar” del 74, “Tiempo de Espera” del año 75 después de Cristo o “Qué Queda De Ti, Qué Queda De Mí” del 84, y así hasta trece y recopilando más de veinte años de carrera.

Por más que se empeñen las discográficas no pueden conseguir que nos deje de caer bien el señor Labordeta, un hombre que tuvo que aguantar a todos los diputos y diputas del congreso descojonándose de él cada vez que hablaba e intentaba pedir que la piratería no afectase a la canción popular aragonesa.

Así que no vamos a criticar al autor, sino al medio, que ha intentado convertir al hombre que me enseño a saludar a lugareños por el campo como si se trataran de mi propio hermano, con respeto y dignidad, como Dios manda, en un macanudo fabricante de canciones posteriormente convertidas en hilo musical de los autobuses de autorés.

Una más y toco "Magic Bus"

Como muestra de la simpatía de Labordeta puedes comprobar en este video como intenta convencer a un tabernero para que monte una franquicia.

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lunes, 18 de febrero de 2008

El rapero que hay en tí


MC Hammer - Please Hammer, Don't Hurt 'Em (1990)


Como la mayoría de los españoles de clase media he hecho la comunión al menos media vez, ¿y todo para qué?, pues después de muchos años sin pensarlo, he llegado a la conclusión de que comí pan con vino para que me regalaran este disco, que no sólo fue el primero que tuve, sino que además es lo único que conservo de magna fiesta (el balón como el de Italia 90 me lo pinchó el abusón del colegio a los pocos días, pero ese es otro trágico tema).

Me temo que por aquel entonces ya no hacías amigos si tenias grabada alguna cinta de mecano, había que ir más allá, y que mejor que tener un disco de rap (que me perdonen los puristas raperos si digo que eso era rap, para ellos debe ser algo así como regalar un disco de Coyote Dax a un amante del country), pensaba que el respeto me lo ganaría gracias a este tipo negro que podría haber salido en la serie de Bill Cosby, así que tener ese disco podía ser motivo de ocupar las plazas traseras del autobús del colegio, o al menos eso pensé.

Al cabo de los años, el borde de color marrón del cd ha ido escalando posiciones cual Juanito Oiarzabal hasta los lugares más inaccesibles de la habitación, aparte de la vergüenza ajena que me produce, ¿Cómo lo voy a colocar al lado de los de MC5? Eso sería como sentar a comer a Bush y Bin Laden, así que el otro día cogí la escalera y decidí revisitarlo. Se conserva bien, saqué el libreto y descubrí un interior digno de estudio, si se observa la foto adjunta podemos ver al señor Hammer en una postura ilógica si no eres un concursante de fama, y aun peor es percatarse de la chaqueta y los pantalones que se gasta, que si fueran de tactel en lugar de cuero podrían verse perfectamente en una clase de gimnasia de quinto de EGB. Por lo demás, agradecimientos a Jesucristo, a un Dios que anda entre todos nosotros y después a su madre y a su padre, amén de mensajes de ayuda a los niños, lo cual me hace pensar que realmente era un infiltrado de la COPE en el mundo raperil.

MC Hammer intentó colocar esta coreografía en un anuncio del Bollicao

Musicalmente hablando me costó pasar de los veinte primeros minutos, y es que una vez has escuchado “U Can´t Touch This”, traducido por mis oídos a lengua romance “inchastis”, ya no quieres escuchar nada más, pero ya se sabe que los discos están para escuchar el tema de moda hasta que lo incineres. Además de esta, también me gustó el primer tema “Here Comes the Hammer” que tiene un estribillo facilongo y un montón de voces que gritan oh-oooh-oh-oh. Finalmente me percaté de que las canciones que más me apasionaban eran las que aparecían en negrita en la contraportada, lo cual es indicativo de que la campaña de marketing funcionó con la gente llana como yo.

La conclusión que saco es que era un gran tipo, un buenazo que debería salir en médico de familia, lástima que nuestra relación me cogiera un poco joven e inexperto y finalmente me convirtiera en un hereje que escucha música ruidosa.

Este ejercicio de autocrítica viene bien, y ahora piensa bien cual fue tu primer disco (absténganse gente con padres que estuvieran en Woodstock o los hijos de Mick Jagger)… ¿ahora qué? Ya no resulta tan vergonzoso lo de MC Hammer ¿verdad?

Como cantaba Bart Simpson junto a mi querido amigo: “Yo no he sido”


Para refrescar la memoria podéis ver el vídeo de aquel magnífico 1990. Si piensas que MC Hammer se mueve como un personaje del Super Mario, sí, tienes razón.


http://www.youtube.com/watch?v=EMzoBkaFxh4&feature=related

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