Mostrando entradas con la etiqueta Psicodelia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Psicodelia. Mostrar todas las entradas

viernes, 30 de agosto de 2013

Grabando canciones de los sesenta, en los ochenta: The Optic Nerve


The Optic Nerve - Lotta Nerve (1994)

De las jornadas de educación sexual impartidas en quinto de EGB recordamos poco, muy poco, o que nos regalaron un preservativo que fue inmediatamente después llenado de agua. De la (minoritaria) escena garagera de los ochenta recordamos bastantes más cosas: el fuzz, los vox, los botines, el Brian Jones style y peluquerías rebosantes de gente pidiendo su peinado (aunque Pepe Oneto estaba tan confundido que acabó de tertuliano y liando a su peluquero)… el sonido de muchos grupos inspirados por el Nuggets, el Pacific Northwest, la invasión británica, etc. De entre todos ellos muy pocos fueron los que cosecharon cierto éxito y se han mantenido regularmente sacando discos y actuando en directo. Más o menos ya sabrán quienes son. En cambio, muchísimos fueron los que quedaron más olvidados y tuvieron que verse forzados a abandonar con una producción musical más escasa de lo que merecía. Sin duda alguna, mis favoritos entre este último y desafortunado grupo están los neoyorkinos The Optic Nerve, a los que escucho incluso con mucha más regularidad que alguna de las “estrellas” “consagradas” (vayan añadiendo todas las palabras con comillas que vean oportunas) de la escena.

"Así que lo que quiero es que en verano cuando salga de vacaciones me reguéis los geranios"

Si por algo me conquistan los Optic Nerve no es porque tengan nombre de una parte que sale del globo ocular, sino por una propuesta musical opuesta a la mayoría de grupos de garage, facturando canciones que encajarían en un disco de Gene Clark o los Byrds, de un Dylan inocente si alguna vez existió un Dylan inocente, del primer disco de los Stones queriendo ser los Beatles, en definitiva muchas cosas que nos gustan demasiado por estos lares. El principal responsable del grupo y por tanto el encargado de pagar más litros de Mahou para llevar a los ensayos es Bobby Belfiore. Si a algunos grupos ochenteros se les conoce por ser one hit wonder, a Bobby Belfiore se le podría llamar one man wonder, a secas, pues es prácticamente el único responsable de las composiciones, cantar, guitarra y esporádicamente bajo. Rodeado de músicos a tiempo parcial para las grabaciones y los escasos directos en tres años de vida del grupo destacan entre ellos varios miembros de los Fuzztones y muy especialmente Tony Matura, con activa participación al devenir del grupo colando guitarras, voces e incluso alguna composición.

Ojo, que ser un grupo de culto no impide tener una misteriosa groupie en tus conciertos

Tristemente, su material primigenio sólo fue de un par de 45 rpm de tres canciones cada uno para el sello Cryptovision, subsanada esta escasez con el paso de los años gracias al disco Forever And Day y al recopilatorio que nos ocupa, cortesía (esta vez cortesía, porque pagar por este disco no debería ser considerado una transacción de pago) de GET Hip Records. Obviaremos que el disco son dichos singles y algunas canciones rescatadas para tratarlo como un LP con todas las de la ley, pues al menos a mí, su escucha me produce las mismas sensaciones que un buen LP (por emplear la jerga al uso). Las canciones retrotraen a algún verano del 65 o el 66 (no se preocupen, si hacía calor, los niños y las personas mayores, como grupos de riesgo, tendrían que beber mucha agua). Abriendo con una joya de glorioso inicio Rickenbacker, nadie pensaría que “Ain´t That a Man” es una canción del año 86.  “Mayfair” es otra canción de pureza exquisita, voces y coros que harían rescatar en una nueva moda a los cuartetos vocales para facturar otra fina melodía que evoca tiempos musicales mejores. “Happy Ever After”, otra de mis favoritas, de suave psicodelia como si hubieran grabado con los Byrds justo antes de Fifth Dimension. “Leaving Yesterday Behind” sería un single del Nuggets si se hubiera publicado antes. “Same Way Too” es purito Gene Clark, no me sorprendería escucharla en su disco con los Gosdin Brothers. “Kiss Her Goodbye” retoma el suave pop melódico, me recuerda un poco a Emitt Rhodes. De entre las canciones que vieron la luz gracias a este recopilatorio destaco “What´s She Tryin´ To Do”, de sonido merseybeat y “What's Been Missin'” otra canción de indudable calidad, himno pop diríamos en nuestro afán por entregarnos al drama, la comedia y la gramática.

Foto promocional de un grupo. El concepto es estar sentados (o apoyados), uno de pie (por aquello de romper estética) y que alguien lleve gafas de sol

No dejen escapar este disco o algunos de sus singles si se cruzan en su camino, le harán disfrutar del verano, del otoño, de otras estaciones meteorológicas, del sol, del olor de un árbol, de un buen chuletón y en general de todas las cosas buenas que se le puedan ocurrir. Todo ello gracias a la pasión con la que The Optic Nerve buscaron evocar (o incluso mejorar) con gran entusiasmo y acertado sonido tiempos donde la melodía era el factor diferencial en la música.

Servidor: uploaded. Contraseña: peluquin
Leer toda la historia y tal…

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Lista obscena de favoritos 2012

Cada año por estas fechas, cuando todo el mundo publica listas con los mejores discos del año, un servidor aún se encuentra con lo indispensable de tres años antes, descifrando como mucho una novedad o dos de las que llegan con cuentagotas (y cuando digo novedad puede ser algo publicado hace meses) mientras además evalúo que en tal listado es increíble que cierto disco ocupe el lugar veinte cuando podría ser mi favorito dos años después de que se publicara. Un lío. Sin embrago, algo ha ocurrido este 2012 que no han parado de llegar frescas novedades, y que como es natural en este ciclo musical, seguirán apareciendo. Por ello, y por primera vez he sido capaz de confeccionar una lista de favoritos (no los mejores, eso se lo dejo a los críticos que de esto saben mucho más) que al menos a mí me resulta casi casi pornográfica. Por ello cada uno tiene asociado un mes, para que en 2013, y reutilizando vuestro calendario ligero “Un fresco 1976 con Marisol” puedan anotar cada uno de ellos si es que aún no se los han llevado a las orejas.

2012, o el año en el que descubrí que Tony Genil seguía vivo (y no es broma macabra).



(12) Miss Junio. The Attention! – Gettin’ All. No podría faltar en un listado hecho en este bloc un grupo de Garage y Rhythm & Blues que visten elegantemente trajeados y graban un vídeo con chicas sesenteras bailando mientras ellos reparten chulería mod por doquier. Los austriacos no son nada novatos en esto, pues su primer disco homónimo también era recomendable, pero es que este es todavía mejor.

 




(11) Miss Septiembre. Langhorne Slim & The Law - The Way We Move. Si algo me fascina es la gente inclasificable, y Langhorne Slim lo cumple pero muy de largo. Hace Folk, toca con banjo, tiene un grupo igual de fascinante, son rurales, lo hacen bien, tiene una voz peculiar, hay contrabajo, moreno de bote, se pueden poner profundos, etcétera, etcétera, etcétera. Ah, y lleva sombrero. Y una vez vio un zepelín. Denle una oportunidad, no dejará indiferente a nadie.

 


(10) Miss Enero. Nick Waterhouse – Time´s All Gone. Aunque ya en la crónica del Purple Weekend di mis impresiones personales sobre un Nick Waterhouse al que no acabo de encontrar afiliación amistosa, su disco tiene calidade incuestionable. Soul oscuro, R&B, y apoyado en que Waterhouse canta bien, toca la guitarra mejor y el grupo del que se acompaña son de todo menos mancos. Dejaré de lado lo bien o mal que me caiga, al fin y al cabo, cuando uno come buen solomillo no se preocupa de saber si la ternera era simpática y daba los buenos días (que me perdone el señor Waterhouse la comparación).

 


(9) Miss Noviembre - Beachwood Sparks – The Tarnished Gold. Uno de los múltiples regresos que van a aparecer en este listado. Sería el más largo si no fuera porque en esto los Redd Kross se llevan sin lugar a dudas el trofeo en forma de premio anual por su sobresaliente labor en el campo de la excelencia del retraso. No obstante, han pasado diez años del último disco de los Sparks y estas esperas suelen conllevar la decepción. No. A mí poco a poco, y cada vez creciendo, este disco me ha conquistado. Country y pop de una suavidad exquisita. Abandonan un poco el lado más psicodélico de anteriores trabajos en pos de la tranquilidad y la gran sensación de bienestar que deja escuchar este disco. Si Beachwood Sparks regresan, estamos de enhorabuena.

 


(8) Miss Diciembre - I Was A King – You Love It Here. En algún momento de mi existencia y las lagunas mentales sólidamente ligadas a ella, escuché algo de estos noruegos en un disco homónimo con una portada que parecía hecha con espirógrafo. ¿Se acuerdan del espirógrafo? Pues no ha vuelto en forma de chapa. A lo que iba, un disco que se basaba en ese estilo llamado Dream Pop, con un cierto parecido a My Bloody Valentine y grupos de similar ruido sonoro. Me debió de pasar inadvertido. Pero como todo grupo necesita un gran químico, parece que estos muchachos lo han encontrado: Norman Blake. Si además de Blake, añades que Robyn Hitchcock pasaba por allí, imaginen, les han llevado por terrenos más pop dejando un disco de los más apañado, con más parecidos a Teenage Fanclub (¿existe algún buen grupo que en algún momento no se hayan parecido a Teenage Fanclub?) o incluso me recuerdan un poco a alguna época de los Nada Surf. Con esa nómina de colaboraciones, cualquiera se marca canciones como Frozen Disease.

 


(7) Miss Abril - Redd Kross – Researching The Blues. Si alguien esperaba que después de quince años, el grupo más chicloso de cuantos han pisado terreno terrestre se hubiera pasado al Blues y las influencias del Delta se habrá llevado una gran decepción y una tremenda bofetada de decibelios. Quince años y no se han perdido en lo que mejor saben hacer, que es estar muy pirado y el powerpop pasado por una batidora en la que entran sin perder ni un ápice de pegajosidad el punk, el glam y el desenfreno. Sólo al final hay un par (¡un par!) de canciones que flaquean entre tanto nivel. Treinta minutos de disco, suficiente para que los Redd Kross te pasen por encima, y a cualquiera que se ponga por delante.

 


(6) Miss Agosto. Hi-Risers – Hang Around With You. Otro de los retornos de los favoritos entre favoritísimos, los tres de siempre: Greg Townson, que es achuchable de por sí, Todd Bradley, que con su vozarrón de señor del monte ha puesto una nota más de achuchabilidad en canciones como “I´m In Love With My Record Collection” y Jason Smay, el señor con las manos más rápidas al otro lado del atlántico. Siguen siendo adorables, sin discusión alguna. Actualmente el mejor grupo de influencias americanas que toda persona a la que apriete el nudo de la corbata debería arrimarse. Siguen dándole absolutamente a todo lo bueno (R&R, Surf, Garage, Pop, Beat, Country…) y a todo lo que se acercan lo siguen hacen bueno. Crisis, depresión y todo ese tipo de cuestiones no tienen cabida en el diccionario particular de los Hi-Risers. En las catorce canciones de Hang Around With You se halla la fórmula para empaquetar todos los problemas y mandarlos al cuerno.

 


(5) Miss Mayo. The Ripe – Into Your Ears.  Lo reconozco: los escuché en El Sótano de Diego RJ y me llamaron la atención, un grupo con Jake García (ex Ugly Beats), Gian Ortiz, Nick Yaklin y que había incorporado a Jorge Explosión al mismo, pero estaba a otras cosas mientras escuchaba el programa, quizás pasando la fregona o una de esas acciones comunes de hoy en día. Escuché el disco y una vez más debía estar a otras cosas. Segunda prueba, le voy cogiendo el hilo. Meses después sigo enganchado a ellos y me declaro incondicional del sonido de suave psicodelia y pop que ha hecho de este Into Your Ears uno de mis discos favoritos del año.

 


(4) Miss Febrero. Ángel Kaplan – Pictures From The Past. Si alguien ha escuchado el disco y no se ha percatado de esa fina raya encima de la letra “a” que ha perdido la verticalidad por una ligera inclinación a la derecha pensará: “Ya está. Estos yanquis lo tienen muy fácil, vivirá tranquilamente en la costa Oeste con todas las influencias del soleado pop de allí a mano. Con acceso fácil a discos de Big Star y los sonidos de Memphis. Seguro que se levanta por la mañana y tiene un estudio de grabación junto a la puerta de su casa”. Error. Ángel Kaplan es de Asturias, y ha grabado para el sello extremeño Sunny Day uno de los discos favoritos de este año. Desconozco si ya existe versión en cedese, pero la tirada limitada y numerada de 500 copias a 45 rpm, con un diseño tan cuidado como espectacular es indispensable si se cruza en tu camino (cosa que a día de hoy puede no ser tan fácil).

 


(3) Miss Julio. Allah Las – Allah Las. La primera experiencia con los Allah Las fue una descarga legal (que sí, confiemos de primeras que así es) que recopilaba sus primeros singles y demos. Cuando me puse a escucharlo sólo me funcionaban dos canciones, bien por mí. Una de ellas “Catarman” dejaba entrever que el proyecto de estos jóvenes californianos tenía buena pinta: Sonido de la costa Oeste y pop con dosis justa de psicodelia. A la llegada del álbum completo todas las previsiones se colmaron: canciones sensacionales y un sonido sesentero que engancha desde el principio y ya no te suelta. O mucho me equivoco, o por alguna de esas desconocidas razones que hacen que un grupo de una propuesta tan especial triunfe, a estos chicos los veremos dentro de poco loados por las más amplias masas inimaginables de modernos.

 

(2) Miss Octubre - The Mastersons – Byrds Fly South. Con este disco llegó todo rápido: Escuchar el disco en el walkman moderno, ver en el teléfono moderno que tocaban al día siguiente, según iba en el transporte público que hace años era moderno pararse a comprar las entradas para un concierto acústico para sólo noventa personas, y una barra de pan. Y en esos dos días transcurridos: Fan. El matrimonio real formado por Chris Masterson y Eleanor Whitmore, durante cierto tiempo tocando en la banda de Steve Earle, ha aprovechado su primer disco en solitario para suplir el hueco que van dejando los Jayhawks más brillantes. Podría parecer exagerado, pero no lo es. Country suave, perfecta simbiosis entre tradición y buen pop, melodías incomparables, las voces (la de Chris muy parecida a la de Gary Louris) y sonido exquisito. Quizás menos “Blue” que los de Minnesota, pero ya se sabe que los pájaros que vuelan hacia el sur lo que buscan es un aire más cálido.

 


(1) Miss Marzo - Gentleman Jesse – Leaving Atlanta. Número uno por muy diversas razones, pues esto de las listas es harto complicado. Porque el disco, muy evidentemente, es una obra magna de rock and roll y powerpop que mejora el ya de por sí agradable plato que suponía el debut de Jesse Smith y del que dimos buena cuenta aquí. Parece que a la hora de confeccionar listas se olvidan cosas que asimilas tan rápidamente que parece que han estado ahí toda la vida, cuando en realidad no es así, concretamente Leaving Atlanta se publicó en Marzo y ya parece un clásico entre mis discos favoritos. No podía ser de otra manera con canciones como “I´m A Mess”, “I´m A Lonely” o “What Did I Do”. Otra de las razones, es que como buen español, y ante la duda, la gente que me cae bien tiene ciertos privilegios, y como me dijo Tomás Verléin tras escuchar la entrevista que le hicieron en El Sótano, éste es de los que ves al instante merece un cargo público de confianza. ¿Qué el concierto que dio en el Purple Weekend también tenga algo que ver? Por supuesto. Por esta y muchas cosas, Leaving Atlanta ha dado tantas alegrías en lo que va de año, y los que vienen.

 
Leer toda la historia y tal…

sábado, 24 de marzo de 2012

Los chicanos que se convirtieron en estrellas: Thee Midniters


Thee Midniters - In Thee Midnite Hour!!!

Es curioso como el paso de los años va aclarando ciertas facetas de la vida de un rockero sin tupé como es mi caso. Primero caes en la cuenta de que hablar a tus amigos en una discoteca de que tal o cual canción es de un grupo alemán llamado Kraftwerk puede importar un pito a los colegas que precisamente lo que les interesa es lo contrario al pito, y con razón. Más tarde descubres apesadumbrado que la MTV es en principio, y sólo en principio, una televisión musical y que una vez superado el número de video clips sin raperos deja de ser la tele de la música para pasar a ser simplemente la tele de cosas. Poco a poco vas labrando una personalidad musical a la par que te vas quedando sin sitio en las estanterías, y descubres que en casi el cien por cien de los casos la música actual carece de alma (y esta vez no ha sido Milhouse el que se la ha comprado a Bart). Afortunadamente, en algún momento de la vida aparecen Thee Midniters, y otra vez a hacerse preguntas: ¿Se puede tener la técnica instrumental idónea y utilizarla para tocar canciones plenas de emoción? Podría ser.

No se fíen, tras esa apariencia de buena gente planean estrangular a la guitarra y luego ocultar las pruebas

Thee Midniters formaron durante el segundo lustro de los sesenta una de las bandas más ardientes de la ciudad de Los Ángeles. Quizás sea mucho decir, codeándose con, sin ir más lejos, los Beach Boys, Doors, Byrds o Love; pero para el barrio de East LA, los Midniters eran unas auténticas estrellas, a las que todos adoraban o tomaban como ejemplo para formar un nuevo grupo musical. Formados precisamente en el barrio del Este de Los Ángeles, de amplia comunidad de hispanos, y como suele ocurrir cuando las cosas se desproporcionan, un lugar poco propicio para ir repartiendo publicidad por los portales. El grupo inicialmente llamado Midnighters se gesta en la Salesian High School, localizada entre la calle Soto y la principal arteria que cruza el barrio chicano, Whittier Boulevard, que tendría algún Economato por la zona. Tras unas primeras formaciones tan cambiantes como el humor de Luis Aragonés y tal, con dos voces, órganos, saxos…, el grupo se puede resumir en siete canallas esenciales (existe información detallada en Internet y como no entra en examen mejor no aburrir): Willie García alias Little Willie G cantando, George Dominguez guitarra principal, Ronny Figueroa al órgano, la sección de vientos de Larry Rendon y Romeo Prado, George Salazar en la batería y Jimmy Spinoza al bajo.

No me dirán que han visto una formación más exquisita haciendo el numerito de un paso palante y otro patrás

Unos conciertos iniciales salvajes (y con máscaras de carnaval que afortunadamente abandonaron) hace que sean llamados por el sello de Hollywood Chattahoochee Records, que ya se hacía eco de las aventuras de los chicanos gracias a las numerosas radios locales del condado angelino, que durante los sesenta apoyaba a un amplio número de grupos de la ciudad programando emisiones musicales sin alternancia de tertulianos. Para la primera referencia discográfica el grupo se cambia el nombre, sólo ligeramente por el de Thee Midniters para no tener problemas con los Midnighters de Hank Ballard, y se estrenan en un siete pulgadas con una versión de “Land Of A Thousand Dances”. Single que provocó confusión por el hecho de su duración (casi seis minutos) y que la canción completa se encontraba por ambas caras. Finalmente se sustituyó por un formato clásico de cara B convirtiendo al original en codiciada pieza para los coleccionistas que se pueden dejar los cuartos en esas cosas. La tierra de las mil danzas supone unos mandamientos muy respetados por el grupo en sus canciones: influencias del Soul, el Rock And Roll que estaba invadiendo las americas de mano de los ingleses, sucio sonido garagero, calientes canciones directas al sistema nervioso y sobre todo energía a raudales.

Su segundo single no se saldría demasiado de las reglas señaladas: “Whittier Blvd.” Además de servir de homenaje a la principal arteria del barrio picotea del los instrumentales surferos con bastante acierto, tanto, que durante una gala de premios Hollywoodiense en la que se encontraban James Brown, Rolling Stones, una conexión telefónica con los Beatles (me pregunto si les llamarían con el marcador automático del profesor Frink) y un largo etcétera, fueron premiados en la categoría de mejor canción instrumental (aunque a Tomás Verléin le hubiera gustado más un premio en la sobresaliente labor en el campo de la excelencia). Esta canción debió dejar a Brian Wilson una grata impresión, tanto que decidió utilizar el inicio de la misma (el “Let ´s take a trip down Whittier Blvd.”) cambiando la calle de los ya ilustres chicanos por la avenida Howthorne, que como bien sabrán los fanes de los Beach Boys es el barrio de los Redd Kross y sí, también de Wilson y compañía. Que Brian Wilson pagara el tributo mediante el amigo parné no lo podemos aclarar.

Verbigracia del Street View se puede ver que el cruce de Soto y Whittier tiene ahora un local de tacos y un montón de coches como el de Tony Soprano.

La grabación de su primer álbum seguiría por los mismos caminos de alternar canciones propias con versiones, a destacar en este apartado “Empty Heart” de los Stones o “Everybody Needs Somebody To Love” de Solomon Burke. Sería ésta su última grabación con Chattahoochee para realizar una pequeña innovación: crear su propio sello y editar ahí posteriores trabajos. Ahora suena un poco ligero, pero estamos hablando de 1965, un año antes de que los Beach Boys crearan Brothers Records y los Beatles el famoso sello de la manzana granny smith. Whittier Records se les adelantó.

Seguirían tres discos más en y otro tanto número de singles, que el sello Norton tuvo a bien de ofrecer hace unos pocos años a todos los que andaban perdidos en otras moderneces. En esta recopilación que enlazamos por lugares ocultos además de los mencionados singles unas líneas más arriba se encuentran piezas donde el grupo asimila el legado de Ritchie Valens de llevar el sonido latino a terrenos hasta ahora inexplorados por el hombre blanco, escuchen por ejemplo “Love Special Delivery” una de mis canciones favoritas del disco. Algunas de sus canciones propias merecen mucho la pena “I Found A Peanut” o “Never Knew I Had It So Bad” que podría perfectamente salir de las tierras garageras del Noroeste. Tuvieron tiempo para que Willie G aprendiera a tocar la harmónica y el grupo descubriera la psicodelia en “Jump, Jive And Harmonize”, y siguieron eligiendo acertadas versiones como “Gloria” de Van Morrison o “Money” del tándem de la Motown Bradford/Gordy.

Tuvieron modestos éxitos en las listas americanas, bastante repercusión en el área de Los Ángeles en donde se codearon y trataron con bestias escénicas como los Standells, Byrds, Electric Prunes o The Seeds en una ciudad que vivía en pleno epicentro la efervescencia musical de la segunda parte de la década de los sesenta. Pero por encima de todo, fueron idolatrados en su barrio de East LA, eran hispanos, eran del barrio y eran suyos. Sí, eran unas auténticas estrellas.

Servidor: Mediafire. Contraseña: peluquin

Leer toda la historia y tal…

jueves, 10 de noviembre de 2011

Creer es poder y otras historias religiosas




Billy Nicholls - Would You Believe (1968)


Los días sin mucho que hacer son peligrosos, en particular si uno puede elegir entre su perversión favorita y, lo que es peor, hacer uso de ella. En mi caso mi último momento de procrastinación acabó en un sinfín de búsquedas aleatorias en la Wikipedia con resultados inciertos. Números y cifras sobre cualquier cosa, por ejemplo: religiones del mundo.


Religiones organizadas: según nuestra fuente hay 2.100 millones de católicos, 1.800 de musulmanes, 900 millones de practicantes de hinduismo, unos 19 millones de judios  y, como dato curioso, de 200 a 1.600 millones de budistas (incluyendo a Lisa Simpson). Tal disparidad en el criterio solo se explica con un recuento hecho por varias fuentes, resumiendo: 1.600 millones según los organizadores, 200 según la policía, dos (y despistados) según la Comunidad de Madrid. No quiero olvidarme del Secularismo, que alcanza los 1.600 millones adeptos y, por supuesto, del Pastafarismo, que no me negarán que tiene la deidad más molona de cuántas se nos puedan ocurrir.


Billy afirmando que las patatas no se pueden poseer

Vaya por delante que no soy el más indicado para hablar de religión: abandoné toda esperanza el día de mi comunión tras recibir como regalo estrella de mi puesta de gala(imaginen a ese niño gordito vestido de capitán de barco, un poema épico y triste) un despertador con forma de legionario. Descorazonador, no me digan que no. Pero sí puedo atreverme a decir que encuentro una gran similitud entre las religiones mayoritarias y el mundo de los ye-yes que es de lo que hablamos en este blog. ¿Que qué tiene que ver el sermón de la montaña, la flor de loto o el Sabbath (Walter, esto va por ti) con la música? Pues a priori poco, pero andando por la cuerda floja podríamos decir que: tanto una como otra no funcionan sin gente, sin seguidores. Podrían haber existido los Beatles sin seguidores y ser igual de grandérrimos, pues probablemente; podría el cristianismo haber acabado siguiendo a una sandalia o a una calabaza (en el peor de los casos) pues seguramente sí o es que he visto demasiadas veces La Vida De Brian. ¿Existiría este blog sin los Beatles y La Vida De Brian? No me hagan hablar...


Como tengo serias dudas de las afirmaciones anteriores les diré lo que sí sé con firmeza: que la música necesita una parte de pasión y de un tipo de seguimiento que se sitúa en algún lugar equidistante entre una niña de 7 años que idolatra las Monster High y el tipo que intenta salvar los vinilos del naufragio en el peliculón que es Radio Encubierta. Bueno, en realidad así soy yo y, en buena medida, mi hermano 61&49, quien cree en el garaje y en que Krusty vendrá por encima de todo.


Soy capaz de poner esa cara, me ocurre siempre que intento que se me entienda por un telefonillo


Pero en nuestra locura sabemos que no estamos solos, les tenemos a ustedes, seguidores, comentaristas, amigos, futuros demandantes en un juicio civil... y, por supuesto, tenemos muy documentado que existen personas mucho peores, gente que es capaz de apostar por alguien por el simple placer de escuchar su música o por convertirle en algo más. Algo así tuvo que ver Andrew 'Loog' Oldham, el tipo listo que convirtió a los Rolling Stones en esos chicos malos que no desearías que se casaran con tu hija. Además de su impronta como manager y forjador de la leyenda de Keith y compañía (y robarles la pasta en la autoría de las canciones), Oldham, fundó un sello, Immediate Records, que nació con la simple idea de parecerse en lo más posible al modelo de negocio que había creado Phil Spector, y que acabó contando en sus filas con gente como los Small Faces, Rod Stewart, John Mayall, The Strangeloves (a los que alguna vez les haremos un homenaje) o los primeros Fleetwood Mac. Entre esa nómina de músicos a Oldham se le ocurrió que uno de ellos podía crear la perfecta respuesta inglesa al Pet Sounds de los Beach Boys; el elegido para tal cometido no fue ningún empleado del sector 7G sino Billy Nicholls. El chaval tenía por delante una dura tarea: lo que viene siendo hacer algo mejor que 'God Only Knows', más perfectamente ensamblado que 'Wouldn't be nice' y algo que te toque la fibra como hace que 'Caroline, No'. Una empresa casi a la altura que sacar a Apu de la cárcel por sus recurrentes problemilas de exhibicionismo y que este niño prodigio solventó de manera holgada.


Nicholls contaba con 16 primaveras cuando pudo acercarse lo suficiente a George Harrison y pedirle una audición para sus canciones, el Beatle (con cierta experiencia en eso de ver sus temas relegados a un segundo plano) no dudó en concertarle una cita con Dick James, el dueño de Northern Songs y a la postre editor de los Fab Four, quien le grabó una demo que por avatares del destino llegó hasta las manos de Oldham quien no tardó ni un minuto en contratarle como músico del sello o lo que es lo mismo, que le puso un piso, se lo llenó de Revox, mellotrones y guitarras al tempo que cerraba la puerta y le decía: "de aquí no me sales sin unos cuantos números uno" (dramatización exagerada).


Fruto de ese encierro surgió Would You Believe, primero como single y después como álbum completo. Claro que Nicholls no estaba solo; les hago un resumen de algunos de los participantes en el disco: Steve Marriot, Ronnie Lane, Ian McLagan y Kenny Jones de los Small Faces, como espina dorsal, junto a ellos algunos de los mejores músicos de sesión de la época: Caleb Quaye al piano, Joe Moretti y Big Jim Sullivan (ojo a la biografía de este gran tipo) a las guitarras, Jerry Sherley a la batería (futuro Humble Pie), un tal John Paul Jones al bajo y los arreglos orquestales, el omnipresente Nicky Hopkins al haspicordio (aquí el futuro nombre de mi hijo) y Glyn Johns de ingeniero de sonido. Un conjunto de personas que han conseguido que me replantee por fin cambiar mi equipo de chapas de toda la vida: la Holanda -Países Bajos- de 1998, con Dennis Bergkamp al frente; razón por la que siempre gastaba los cariocas naranjas a velocidad de vértigo.


Hacer la tempura con agua helada. Es el consejo de Billy para cocineros aficionados


Pero llegamos a la pregunta que habéis estado esperando: ¿se consiguió el objetivo?, pasar las melodías de bolsillo de los Wilson por un filtro de té de las cinco (atentos, de un momento a otro se disparará la alerta de tópicos). Pues sí, pero no; desde luego tiene unas estupendas semejanzas con la magna obra nacida en 1966, pero quizás Would You Believe se encuentre más cómodo entre otras referencias como Saggitarius, The Millenium, Graham Gouldman... orfebres del pop que seguramente hoy sobrevivan como soldados de fortuna. En cualquier caso hablamos de un álbum que contiene alguna de las mejores canciones de pop de colorines que puedes encontrar en los años 60, una orgía de melodías y arreglos que comienza de manera magistral con la canción que da nombre al disco (y la única no compuesta por Nicholls), 'Would You Believe' con un crescendo instrumental tremendo que hubiera tenido el mismo efecto en Mona Simpson que las patillas de Joe Namath y que cuenta con el estupendo contrapunto de Steve Marriot en la voz. 'Come Again', el siguiente corte presenta un estilo completamente distinto, con Nicholls disparando una tremenda melodía acompañado solo por una guitarra acústica, a la manera de Ray Davies y vestido con camisa de Saville Row. 'Life Is short', por el contrario ya da rienda suelta a las intenciones del álbum: base rítmica con influencia del Soul, armonías de voces potentes y el sonido del teclado de juguete tan prototípico de estos años.


Este disco tiene poderes, se lo aseguro. Les puedo contar la historia de un chaval muy majete con el porte de Dom Mariani y la determinación ante los contratiempos de José Antonio Camacho que empezó pasando la escoba por su casa mientras ponía el disco por primera vez para "ver qué tal" y terminó subiendo el volumen, sentado en su sillón favorito y disfrutando del disco con cara de absorción de largas cadenas de ADN y una cervezuela en su mano. Todo en una transición tan suave que ningún efecto del Power Point podrá igualar nunca. Culpables de esto: la majestuosidad de 'Feeling Easy', con un areglo de cuerdas que pone todo el talento de John Paul Jones al servicio de la magnífica composición de Billy. A destacar su efecto lisérgico, esa maravillosa sensación de estar tocado con franca letanía. Igualmente inolvidable es la pegadiza 'Daytime Girl', con tantas capas de voz y arreglos superpuestos que transita con gran acierto entre los mejores momentos de The Left Banke y The Zombies. Caza mayor, amigas y amigos. 'London Social Degree' muestra hasta qué punto Oldham tenía asumida la idea de crear un mini muro de sonido en cada canción. ¿Qué podemos meter en el puchero? Pues unos cuantos teclados barrocos, guitarras con todo tipo de efectos psicodélicos, voces etéreas, percusión, lo que haga falta y en cantidades industriales. Un tipo de producción que solo está al alcance de algunos privilegiados capaces de "ver" la musica en cuatro dimensiones, exactamente el mismo efecto que consigue Christopher Lambert cuando se concentra de verdad en un punto fijo.


Las cerillas de "Bar Manolo, buen trato y comida casera" han patrocinado esta entrada


Sin marcharnos de Londres, Nicholls, ofrece un final de disco más introspectivo (traducción, más 'pa dentro'), primero vuelve a hacernos de guía turístico valiéndose de su voz, a mitad de camino entre la ternura y lo espectral con 'Portobello Road' y después se pone por delante de sus coetáneos con 'Question Mark' o 'Being Happy' ofreciendo un compendio de cómo hacer una canción de pop en menos de 3 minutos con multitud de detalles para la desgustación de oreja: ojo a los cambios de melodía y los licks de guitarras pinza ligamentos. El disco se cierra con dos obras maestras, 'Girl From New York' que se beneficia de una guitarra llena de testosterona de Steve Marriot en claro contraste con la voz de Nicholls y 'It Brings me Down', que es con mucho la más oscura y desgarradora pieza del vinílico elemento, pero que tampoco se priva de contener un estribillo irresistible y una coda final hija de una época donde, por increíble que parezca, se prefería el papel celofán de colores al desenfoque gaussiano.


En cierto modo Would You Believe podría compararse con el origen del champán, tanto uno como el otro nacieron con una intención de conservar el mejor aroma, pero la resultado final de ambos tuvo resultados imprevistos: en el caso del disco, no consiguió ser Pet Sounds, pero a cambio es una de las mejores pruebas de pop psicodélico de la historia (y por el que se llegaron a pagar fortunas hasta su reedición) y en el caso del champán, no fue un gran vino, se llevó consigo el ojo de algún monje curioso que quiso comprobar ese tapón "que no dejaba de moverse" más de cerca, pero hizo que los triunfadores de eventos deportivos no tuvieran que hacer la gracia con zumo de naranja, que deja unas manchas horribles. En cualquier caso, tanto los monjes de Champange como el bueno de Andrew 'Loog' Oldham tuvieron fe, igual que ustedes deberían tenerla en nosotros, no en vano este blog se creó con la intención de ser una referencia en labores y bordados y miren cómo hemos acabado.




Servidor: Megaupload. Contraseña: peluquin



Vuestro amigo en el tiempo, Tomás Verlein
Leer toda la historia y tal…

viernes, 21 de octubre de 2011

La filosofía griega y The Sadies


The Sadies - Darker Circles (2010)

Me he levantado con una reflexión en la cabeza. A ello ha ayudado que una persona esté a mi lado soplando una botella. Esta cavilación venía a ser tan sencilla como profunda: “¿Los grupos en su noveno disco (si es que llegan), pierden el nivel respecto a los primeros? La respuesta la he hallado dejando a la filosofía griega al borde de publicarse en el Pronto: Sí, con excepciones (la otra opción era “eso es como todo” pero ya es una teoría bastante explotada). Analizando el resultado de forma un poco más profunda se puede decir que el sí se cumple en muchas o la mayoría de las ocasiones; las excepciones, The Sadies. Llevan publicando hasta la fecha nueve referencias en formato LP y desde Stories Often Told se han instalado cómodamente en una línea ascendente de la que parece que no se van a bajar tan fácilmente. En estos momentos su posición hay que buscarla en el año 2010 con el disco Darker Circles, momento a descubrir de los últimos dos años.

A partir de ahora, si ustedes cultivan petunias, camisa de petunias. Cultivan orégano, camisa con orégano. Etc.

Canadienses de pura cepa, como el frío, los centros comerciales y los vendedores de maquinillas de afeitar por ebay, y también como The Band, con los que a menudo se les puede ver comparados en los medios que se especializan en sacar similitudes. Cuatro peluquines por banda que llevan juntos desde su primer disco, allá por el cercano 1998. Los hermanos Good se encargan del grueso de la composición y de darle a todos los tipos de guitarras que pasen por sus manos, no obstante, el hermano delgaducho (Dallas) también se apropia de los teclados y el otro hermano en cuestión (Travis), de complexión normal, se deja caer como quien no quiere la cosa por instrumentos de cuerda que se tocan con arco; el contrabajo (sí, tocan con un contrabajo) corre a cargo de Sean Dean; y aporreando la batería el bueno de Mike Belitsky.

Desde el principio de su vida de artistas, las comparaciones con los Byrds más camperos de Sweetheart Of The Rodeo se sucedían cual itinerario del monorraíl de Springfield. Su sonido Folk con tintes de psicodelia les pondría de cara para que fueran definidos como unos The Band actualizados a los tiempos de hacer todo el día el tonto con el teléfono móvil. Tras estas primeras impresiones, no contentos con que los especialistas musicales no paren de añadirles etiquetas comienzan a darse vueltas por el lado salvaje del Surf y el Garaje sin abandonar su estricto sentido por la melodía pop y el espíritu campero. Toda esta amalgama de estilos comienza a esbozarse en el estupendo Favourite Colours y alcanza un punto de casi-perfección en esa pasada de disco llamado New Seasons (huelga decir que quien quiera hacerse con él le pasaremos encantados un enlace con sus bondades). Entre medias han tenido tiempo de que gente de la talla de Neko Case y Andre Williams les metieran al estudio para grabar con ellos, o que ilustres de la talla de Gary Louris o Robyn Hitchcock les lleven a la cama para desayunar zumo de naranja con pulpa para tocar con ellos en alguno de sus discos. En mi humilde opinión y a estas alturas del texto, en el que el noventa por ciento de los lectores llevan puestas las gafas para dormir de Homer, realizar comparaciones de unos tipos que van tan sobrados y que construyen su propio universo musical me parece no reconocer que a estos humanos no se les puede encajonar en ningún lugar concreto.

Los Coronas imitando a The Sadies y viceversa. En ambos casos siempre hay un teléfono con cámara para inmortalizar el momento.

Fuera de ese lugar concreto se encuentra este también estupendo Darker Circles. Inicializado con “Another Year Again”, una canción que suma al espíritu garajero un final psicodélico que es como tomar una cerveza y que las burbujas de ésta te agiten el estómago sin parar. En otro apartado diferente, se mueven con la elegancia de los trajes que calzan en la portada por otros ritmos más otoñales y melancólicos, ya sea en “Cut Corners”, "The Quiet One”, “Whispering Circles” y una (¿o lo son todas?) de mis imprescindibles del disco: “Tell Her What I Said”. Como un disco de ellos no sería de ellos y nos dejaría en mal lugar por las palabras que les hemos dedicado si quedara exento de piezas pasadas por el Country modernillo, en “Postcards”, “Idle Tomorrows” con steel guitar incluida y la personal voz de Gary Louris (que también ejerce de co-productor), y la cercana al bluegrass “Choosing To Fly” cumplen el requisito. El cierre del disco lo dejan para “10 More Songs” (alusión a que hay otras diez canciones restantes en el álbum), otra pieza que demuestra que estos pájaros se desenvuelven por diferentes ambientes como pez en el agua.

El disco suena calmado, a veces melancólico, y si bien su belleza puede necesitar de un par de audiciones, seguro que el aficionado selecto termina resolviendo el enigma como si de un amor a primera vista se tratase. Mientras otros grupos andan todavía viviendo de las rentas, haciéndose los tristes y creando un compendio de ruidos y cacharrería que no lleva a ningún sitio, estos se lo pasan todo por una parte anatómica que se estudia en biología, tema tres, el aparato reproductor. Y no van de farol.

Servidor: Megaupload. Contraseña: peluquin

Leer toda la historia y tal…

miércoles, 22 de junio de 2011

Un agradable rayo de luz para este verano: The See See


The See See - Late Morning Light (2011)

En el marco musical del siglo XXI en este país hay tres cosas que se pueden reseñar a la misma altura: La primera son los votos que da Portugal a todas las canciones españolas malas que participan en Eurovisión, la segunda es la meteórica carrera en la canción melódica del señor Van Houten, y la tercera es que en este bloc aparezca una novedad discográfica. Entiéndase que para nosotros una novedad es un disco que salió a principio de este año y que los responsables del mismo no facturan un cancionero ni arty, ni trendy, ni surrealista, ni ninguna de esas cosas que se dicen para justificar discos tirando a malos, sino que le dan a la canción popera con un irresistible gancho melódico. Antes de que oigan hablar de ellos por el medio equivocado, es decir, por lo que dice la radio que se oye por todo el patio de su casa, quédense con el nombre de The See See. Y también de este bloc, porque no, que últimamente nos publicitamos peor que el turismo de Afganistán.

Estupenda imagen del grupo que nos recuerda Quién Sabe Dónde pero no el bigote de Paco Lobatón

La historia de los See See deja Tú a Boston y yo a California en un viaje con un amigo en autobús interurbano: cinco miembros de cuatro países distintos, tres continentes, procedencia de bandas como los Soledad Brothers, Waxwings o Eighteenth Day Of May; una base de operaciones en Londres y un nexo común de que todos fueron a colegio bilingüe y por eso se entienden cuando hablan. Ejerce de capo un sueco: Richard Olson, un inglés hace un fino a trabajo con guitarras eléctricas y acústicas (Pete Greenwood); el bajista de los Waxwings de Detroit, Kevin Peyok; de batería otro conocido de la escena de Detroit, Ben Swank; y un neozelandés que se mueve por los teclados, Phil Anderson. Ya sé que en este punto el lector se habrá encontrado decepcionado con el chiste, principalmente porque falta el español para que sea gracioso y que mi imitación de Chiquito de la Calzada puede ser de las más lamentables del país.

Tras publicar unos cuantos singles que se convirtieron en piezas codiciadas para los seguidores de conseguir piezas codiciadas y vales de descuento para gafas graduadas, se lanzan a publicar Late Morning Light. Disco cuyas canciones picotean de diversos estilos: un poco de psicodelia pero sin llegar a ser excesiva provocando alucinaciones que ni las portadas de algún periódico nacional, otro poco de Folk inspirado en los sonidos sesenteros, algo de powerpop, y mucho estilo en las canciones de este quinteto. Por definirlos con alguna jerga al uso, son algo así como unos jovenzuelos de la costa oeste americana (pongamos que con pasión por los Byrds o Buffalo Springfield) que se llevan a su terreno la experiencia de un viaje a lo mochilero por Londres, con la dieta de comer sándwiches de supermercado que eso conlleva, y esa habilidad británica para la melodía y realizar canciones instantáneamente adictivas, algo que parece que han perdido pues andan enfrascados en otros menesteres musicales.

El caso que le hacen al señor de la guitarra es el mismo que me hace Don Tomás si ve pasar por la calle a Scarlett Johansson

Entre los grupos de canciones a encontrar en este álbum de debut, se pueden dividir entre aquellas que son absolutamente inmediatas, siguiendo la comentada tradición inglesa de hacer canciones que se agarran a tus entrañas en la primera escucha y las que necesitan de un par de escuchas (en mi caso no he necesitado más de un par). En el primer aspecto se podrían destacar el inicio del álbum de “Mary Soul” (Traducido es Mari Alma), la inabarcable por su muro de sonido y sorprendente a cada escucha “Keep Your Head” o “Half A Man And A Horse´s Head”. Si bien yo destacaría la otra faceta más oscura y romántica del grupo, las canciones que necesitan de dos escuchas en lugar de una para un completo disfrute: “Little Tease”, “And I Wonder” y mi favorita del disco, el cierre de “That´s My Sign”.

Como colofón a este estupendo disco, el sello vasco que tan buena pinta tiene (Spring Records) acaba de publicar un single de estos peluquines y que un menda ya está en ciernes de apalancarse. Única posibilidad vinílica que queda al alcance, pues los bellacos como yo ya hemos visto como se agotaba la limitada tirada de Late Morning Light. También rezando estoy para que la prensa inglesa no se entrometa entre el romance que me está provocando este grupo y los pase al lado más baboso de la música, en forma de babas y otros fluidos en donde todo tiende a volverse pegajoso en cuanto uno intenta meter la mano. Nos harían un gran favor a los que lo de andar con mermelada en los dedos nos da un poco de cosa.

Servidor: Megaupload. Contraseña: peluquin

Leer toda la historia y tal…

domingo, 23 de enero de 2011

Se fue el 2010 y nosotros criticamos a nuestros lectores

Como muchos sabrán a día 23 de Enero, el 2010 se acabó, y aunque el telediario de Antena 3 va a seguir dando noticias sobre el hombre más viejo del mundo o sobre la mujer más alta del Noroeste, algunas cosas han cambiado, y es que garajeland empieza década criticando a sus hasta ahora respetados lectores. Hubo quien dejó sus preferencias sobre sus discos más escuchados del año recién finalizado, y prometimos realizar una crítica exhaustiva de los mismos incluso sin haberlos escuchados; porque nosotros las promesas las cumplimos tarde, muy tarde, o casi nunca, pero las cumplimos.

Para que todos nuestros análisis quedaran fetén, esta vez nos hemos dividido el trabajo en un despliegue de facultades nunca visto desde las películas de Schwarzenegger con Dani De Vito (lo cual no significa que los dueños de este bloc tengan algún tipo de parecido físico con alguno), demostrando a los matemáticos del mundo que negativo por negativo no siempre es positivo. A los hechos me remito:


El señor Troy McClure descubre que en el planeta donde se encuentra los pañales no son desechables.



- Respuestas del señor numérico

* Vinti eligió Tomorrow The Green Grass de los Jayhawks (versión reeditada en 2010 para poder entrar en esta lista). Disco lleno de matices camperos y dulce pop, que he hecho madurar a Vinti la idea de ser la futura presentadora de El Escarabajo Verde y a fabricar su propio mantillo para plantas, con la palabra propio en el más sentido estricto significado.

Su elección se basa en un excelente disco (que vamos a decir si es uno de los favoritos de los que escriben estas líneas), tanto que puede cambiar la relación de un ciudadano de a pie con el campo (Verléin siempre quiso asfaltar Doñana y a mí siempre me parecieron demasiado altos los pirineos). Si algún día de estos se cruzan con un coche por la calle y éste va tarareando “Blue” no duden en parar a saludar, lo conduce Vinti.

* Johnny Lebrel se ha pronunciado a favor de Innerspeaker de los Tame Impala. Todo un personaje psicodélico de corazón utiliza micolor para lavar su ropa blanca y perejil para decorar sus platos. Su recién descubierto amor por estos estelares psicodélicos no tiene parangón. Si ven vídeos con canciones como Lucidity (grabado desde un globo de Winnie The Pooh con una cámara atada al hilo) entenderán el porqué de la elección, y si escuchan atentamente el disco corren el riesgo de que esas estupendas canciones le hagan rescatar la cinta para el pelo de John McEnroe, los pantalones de campana con restos de lejía y hacer flecos en su ropa con las tijeras que regala Gallina Blanca. La clásica estampa, vamos. Eso, o caen al mundo de la drogadicción más salvaje: el Inistón con anís.

* Tomás Verléin se decanta por un grupo que se llama cuchara (Spoon) y su álbum Gimme Fiction (comprado en 2010 para poder entrar en la lista), cuya traducción viene siendo algo así como lo que le piden las chicas a Hugh Hefner para que se quite el albornoz. Para los que no conozcan a Spoon, se trata de un grupo de jovenzuelos, modernos, de grandes canciones y que nunca se resienten de la rodilla cuando llueve. Pildorazos como Sister Jack no defraudarían ni al mismísimo Jeff 'Migrañas' Tweedy.

Hagan caso al bueno de Verlein siempre que puedan (no hay porque ser demasiado exigentes en ese punto), yo lo hice y ahora soy mejor persona: tengo este disco en mi carpeta emepetrística y la sana costumbre de devorar episodios de El Ala Oeste de la Casa Blanca hasta lo insano. Desde luego es un personaje tan convincente como el bipartidismo instaurado por Kodos y Kang en tiempos de antaño.

* Don Funkefra ha confesado que lo que más ha escuchado este año es el recopilatorio de un novedoso grupo: Los Clash. Digna elección la del disco que recopila las mejores canciones de Strummer y compañía. Todo normal hasta ahí, pero si tenemos en cuenta que Funkefra tiene como don la omnipresencia en todos los saraos Funkis que se celebran por tierras castellanas, sea el día, o la hora que sea habría que empezar a sospechar de la catadura moral de este señor. Y es que alguien que desayuna en un concierto de los Sweet Vandals o se hace pasar en el Banco Hispano Americano por uno de los Osaka Monaurri para poder acceder a todo el Soul descatalogado de Japón no nos puede engañar de esta manera.


- Respuestas del señor de los brazos


* El Señor Trufé se inclina por American Slang de The Gaslight Anthem. Entre las manías que han ido creciendo conmigo, una ha ganado más fuerza últimamente; no me refiero a mi peculiar afición por mordisquear los quicios de las puertas (soy un niño-rata, qué esperaban), sino a un particular, finisecular, inveterado y, totalmente injustificado resquemor a todo lo que huela a Bruce Springsteen. Sí, es así. Sé que merezco una horca y, por si acaso, un lago electrificado con pirañas por si la cuerda estuviera floja.

Pero es que me ocurre. Este disco fue parte de mis escuchas diarias al menos durante un mes. Suena de lujo, todo muy redondo y en su sitio, pero no deja de recordarme al bueno de Bruce, lo que provoca una pereza infinita. Algo que me ocurre con otros grupos como Hold Steady. No obstante, si ustedes buscan un grupo de rock con melodías y un sentido de la música parecido al del tito Bruce, hagan acoqui que no se arrepentirán.

P.D.: no sean duros conmigo; otro día trataremos otras fobias injustificadas, como la que une a un amigo mío con Paul McCartney. Yo, al contrario, le tengo mucha estima por su destacada labor como doble de Isabel II, la reina de Inglaterra.



* Troy McClure se despendola con Las Vegas Grind. Señor McClure, sepa usted que sus recomendaciones no caerán en saco rato. Esa recopilación de música garajera, sucia, sesentera; acompañada por fichas de 20, Robert de Niro con traje celeste y Sharon Stone enseñando pernamenta puede ser lo mejor que le ha pasado a la música venida de los estados juntitos desde su campaña “no sin mis Hi-Risers”, de la que usted es receptor como albacea de la herencia de nuestro añorado Enano.


Las Vegas Grind puede ser una de las colecciones definitivas de la música de The Trashmen, The Wailers y demás delincuentes habituales. Una serie de canciones que navegan entre el fuzz, las pianolas, la plaza del garaje con la columna en el peor sitio y los gritos. Escuchar este disco es como sudar en un concierto porque no puedes parar de moverte. Me va a encantar, algo me lo dice.




Sueño (y a la vez pesadilla) de nuestro admirado Savuá Trufé.



* El nuevo de los tipos de 'Girls', un EP reciente es la elección de un Anónimo lector. Querídismo anónimo, muchas gracias por la visita y por su comentario, pero usted se piensa que este bloc es una amalgama de conocimiento que rivaliza con el líder que lo sabe y lo ve todo. Lamento sacarle de su error: no tenemos ni idea de qué disco nos está hablando, pero hemos pedido a David Bowie que nos eche una mano. Ahora nos encontramos en un laberinto y nos hemos transformado en una niña que cuando pase a mujer será una chica muy a tener muy en cuenta. Mientras damos vueltas por aquí haremos acto de constricción y de crítica estándar: “Girls es el EP que tienes que escuchar. Afiladas guitarras que se unen brillantemente a unas melodías que beben de las mejores fuentes del Power Pop. Uno de los hallazgos de 2010. 4 estrellas pezonales”.


* El señor que suma 100 o 110 según el orden de los sumandos eligió el ya comentado Pictures de los Len Price 3. Y llegamos al único disco del que puedo decir tonterías tras haberlo escuchado ampliamente. Es decir, igual que con el resto pero con el vinilo en casa.

Como ya he empleado mucho texto en hacer mis no-críticas, voy a intentar resumirme a mí mismo con el disco de los Len Price 3:

Lo peor: la foto de ellos dentro de la cámara: Todos parecen salir de las instantáneas promocionales de Pajares después de pasar por el quirófano

Lo mejor: todo, hasta el cartón del vinilo. Fabulosas píldoras del mejor power pop.

Dicho esto, agradecimientos varios a mi compañero por descubrirme a este grupo. Este hecho, junto con la vez que me trajo una Hobby Consolas para enseñarme algún juego de la Neo-Geo (con el que seguramente se me salieron los ojos de las cuencas) me hace quererle, de un modo heterosexual, pero quererle.




MusicPlaylistView Profile
Create a playlist at MixPod.com
Leer toda la historia y tal…

domingo, 30 de mayo de 2010

Cuando el equipo B se convierte en el A




Crazy Horse - Crazy Horse (1971)


En determinadas ocasiones, normalmente tan determinadas que suele ser "una y no más Santo Tomás" se produce una confluencia de factores que hacen florecer facetas inéditas de uno revelando indefectiblemente algo que nadie podía prever. Me refiero a esos momentos donde nadie da un duro por nosotros, pero al final conseguimos llevarnos brillantemente el gato al agua ante la incredulidad del respetable (normalmente estos momentos pasan a cámara lenta y con música épica, pero sólo si se está en una peli de Michael Bay). Decir, además, que esos instantes de satisfacción personal saben siempre mejor si se vive a la sombra de un líder que lo sabe todo y que es capaz de las genialidades más absolutas con tan solo arquear una ceja.

Algunos ejemplos de lo que les comento: la conversión de los Breavers de 'Teen Wolf' en los Bulls de Jordan cuando todos en el equipo se dan cuenta de que no necesitan los poderes lobunos de Michael J. Fox. Otro, el partido que gana el Niupi con un gol con la cara de Bruce Arper mientras Olivier se resentía de su enésima lesión en el hombro o, mi favorito: las series secuela de los Simpson, con la irresistible historia del Jefe Wiggum como investigador privado en Nueva Orleans.


¡Sapristi! Gente con barba en el bosque, uno canadiense y otro rubio. Si no se trata de Crazy Horse, tienen que ser los seis enanitos (el árbol cuenta, por supuesto)


Aunque si hay que destacar un momento, en términos estrictamente musicales, que refleje de manera directa lo que queremos decir (y que no sea una historia de ficción) nos quedamos con Crazy Horse, el disco homónimo que sacó Crazy Horse al mercado poco después de unir su nombre al de Neil Young para los anales de historia, convirtiendo a Neil Young & Crazy Horse en una marca de fábrica que dura hasta nuestros días (si después de esta sopa de letras nominativa no les duele la cabeza lo más mínimo, les recomiendo que vayan a Cifras y Letras, que se llevan el premio gordo.

Crazy Horse, el grupo, nació en la soleada california, formado por el talentoso guitarrista y compositor Danny Whitten, el bajista Billy Talbot y el baterista Ralph Molina como núcleo del grupo. Su primera formación, que data de 1962, se mantuvo con el nombre de Danny & The Memories el suficientemente tiempo para darse cuenta de que el nombre no funcionaba y cambiarlo por The Rockerts (aunque no fue sólo su identidad la que cambiaron, ya que consideraron que los grupos vocales no vivirían su apogeo hasta los 80, con los Solfamidas, de modo que se pasan al Rock&Roll) El grupo, que en esos momentos cuenta con cinco miembros estables y un violinista para escenas peligrosa, debutan con un álbum homónimo (muy estimable) que puede encontrarse buceando por blogs ajenos.


Las fotos de calidad 'variable' y el desenfoque gaussiano ha hecho milagros por la carrera y autenticidad de muchos grupos.


The Rockets
fueron hijos de su década, adoptando el pop psicodélico tan de moda entonces y estableciendo su campo de operaciones en San Francisco, cuna de todas las cosas que molaban, excepto de la bomba que bota, patrimonio y orgullo de Manchester. En su sonido, ya destacaba el muro rítmico de Talbot y Molina, así como el talento de Whitten escribiendo canciones. características que no pasaron desapercibidas para Neil Young quien, en 1968, y tras un par de actuaciones e improvisaciones de prueba les propuso convertir al trío en su banda de acompañamiento, de la misma manera que caían las broncas en casa cuando eras el pequeño de una larga saga familiar (en orden descendente en edad y ascendente en la fuerza de la colleja que te tocaba).


Young contó con el grupo para su siguiente disco, el gran Everybody Knows This Is Nowhere, con unas profundas y marcadas señas de identidad: melodías infalibles, largos trabajos de guitarra que perdurarían en el sonido de Young y que producen una digestión lenta en el oyente, casi tanto como una comida con pacharán de postre,. Con este disco se iniciaba una de las más longevas y discontinuas asociaciones de la historia de la música.

Como decimos, Neil comenzó a jugar al sile/nole con los Crazy Horse. Contó con ellos en Everybody, luego cambió de aires uniéndose a Crosby, Stills y Nash en el legendario Déjà vu, contando con el grupo de nuevo en su siguiente disco en solitario: After the Gold Rush, pero sólo en tres canciones. El grupo, por su parte, no pierde el tiempo y mientras Neil saltaba de flor en flor, ellos reclutaban a dos secundarios de lujo del mundo musical: Jack Nitszche (mano derecha durante muchos años de Phil Spector, tanto que hasta se me parecen físicamente), fino productor y arreglista de algunos de los temas más grandes de la música y al guitarrista Nils Lofgren, al que Bruce Springsteen debe parte de su sonido con su banda. Con el apoyo de Young en algunas composiciones y la producción de Bruce Botnick (Love, The Doors) configuran un debut que nada tiene que envidiar al trabajo de Young de esos años.

El disco es una colección de temas que beben de varios estilos y que cuentan con al menos tres voces principales. Una fórmula arriesgada, pero que aquí funciona de manera muy cohesionada, tan difícil de conseguir como una bechamel sin grumos (se agradecen comentarios respecto a esto, razón: cocinero inexperto, pero con voluntad). Así, Crazy Horse sorprende con el pop danzarín de 'Gone Dead train', con su estupendo trabajo de bajo y un estribillo a tres voces realmente irresistible. 'Dance, Dance, Dance', es una de la canciones que Young cedió al grupo, festiva y con con fiddle autóctono, nos muestra otra faceta más del grupo. El pop de gran armonía vocal es rescatado en 'Look at all the Things' de Whitten, que da paso a 'Beggars Day', que firma Nils Logfren y que cambia el tercio, ofreciendo un sonido ampuloso. Por no romper la tónica de encontrarnos con grandes temas en diversos estilos, Whitten escribe y canta 'I Don't Want to talk About It', balada de las que dejan poso y que no necesita de mecheros encendidos para tocar la fibra sensible (con el slide de Ry Cooder es suficiente). Más famosa por la versión que hizo Rod Stewart, pasará a la historia (o no) por ser una de las canciones favoritas de Rob Fleming, el prota de Alta Fidelidad (versión libro). El pulso del caballo desbocado se recupera con 'Dowtonwn' que cuenta con un gran trabajo de los dos guitarristas del grupo, lo que se repite en 'Dirty Dirty' o 'I'll Get By'. Jack Nitzsche es el último en sumarse a la fiesta, pero entrega dos grandes gemas pop: "Carolay" y "Crow Jane Lady", preciosistas y de estructura sorprendente, funcionan como canción pegadiza y como dato para saber cuándo un grupo puede ofrecerte más de lo que esperabas.

Danny Whitten en una de sus fotos a lo 'Gaizka Mendieta'.


El disco termina dejando una sensación de hacia dónde podría haberse desarrollado la música de Crazy Horse que lamentablemente nunca pudo llevarse a cabo (Whitten perdió sus mejores años en la heroína y murió poco tiempo después), aunque Molina y Talbot lo volvieron a intentar una año más tarde con Loose (del que hay variopintas opiniones según el crítico influyente al que sigas) y posteriormente con At Crooked Lake.

Fue una lástima que este grupo (formado por secundarios en esto de la música) no pudiera repetir esta fórmula y haber seguido entregando buenas canciones, pero no creo que ninguno de los participantes (que han tenido sus momentos de estrellato y gloria pero siempre de manera muy moderada) cambiara la creación de momento tan glorioso como este disco por cualquier otra cosa (a menos que se ofreciera un aparato para tener razón siempre, por el cual vendería mi alma, dos veces). De hecho, si lo pensamos fríamente, no sé si yo mismo cambiaría un momento de gloria por un montón de momentos medianos, más aún si tenemos en cuenta lo que significa mediano para según qué personas, pero ejemplo, para Zara significa que careces de hombros, tienes cintura de avispa y pecho palomo. Si eso es mediano, perdónenme, pero me quedo con este disco y con mi perfil Bertín Osborne.

Servidor: Megaupload. Contraseña: peluquin
>>>Pincha & Relincha<<<


Vuestro amigo en el tiempo, Tomás Verlein


Leer toda la historia y tal…