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martes, 8 de octubre de 2013

El retorno a la inocencia de Gene Clark: Gene Clark with the Gosding Brothers



Gene Clark with the Gosding Brothers (1967)

Tanto con los Byrds como con Gene Clark entré en un conflicto que se explicaría fácilmente y por la vía corta por mi tendencia a caer en un cono de ignorancia. En cualquier caso, lo voy a intentar explicar por la vía larga. Seguramente los Byrds sea sin duda uno de mis grupos favoritos (¿acaso no lo es vuestro?), de esos que incluiría en una lista, en un hipotético viaje al espacio o en un hipotético viaje a Guadalajara. De los Byrds tengo, obviamente, numerosas canciones favoritas, la mayoría de las que entraría en puestos de honor compuestas o ideadas por Gene Clark. Hasta ahí todo podría ser perfectamente normal. Sin embargo, tendría que decir que como álbum completo, mis favoritos son precisamente aquellos en los que el bueno de Eugenio ya no estaba en el grupo. Un poco lío, puede. Sin embargo de nuevo (ojo y cuidado), es posible que más que ningún disco de los Byrds, el debut en solitario de Gene, publicado bajo el nombre de Gene Clark With The Gosding Brothers se encuentre entre mis discos favoritos. Disco injustamente desconocido o minusvalorado incluso por gente a la que le gustan los Byrds.

Sencilla imagen y posterior canción insuperable. A Clark le faltó exclamar un muajajaja hacia los demás mortales.

Si tuviera que pensar por un momento que es lo que tiene que hacer un chico de un pequeño pueblo de Missouri que ha crecido entre sonidos Country y Bluegrass junto a doce hermanos y un padre melómano; un tipo que ya de mayor inspirado por la Invasión Británica y los sonidos de la costa oeste es capaz de trasladarse a Los Angeles por puro amor a la música; si tuviera que pensar en eso, me rodearía para un primer disco en solitario de la mejor gente posible. Después de dejar los Byrds y pasar un breve periodo en la pequeña Tipton con su familia, alejado de L.A., es lo que hizo Gene Clark, que jugaba con ventaja tras el éxito con el citado grupo, pero que no hay que negarle que hizo unas incorporaciones bastante acertadas pese a no contar con secretario técnico. A saber, los Gosding Brothers (que eran hermanos de verdad a diferencia de ser hermanos de mentira) en tareas de armonías vocales, viejos conocidos como Chris Hillman en el bajo y Michael Clarke en la batería, Glen Campbell y Jerry Cole colaborando con guitarras, Leon Rusell en piano, su buen amigo Doug Dillard… un elenco que da grandeza al disco y la elegancia de una buena habitación de roble. Todo ello sumado a la ya contrastada capacidad para la composición de Gene Clark

Gene Clark trazando la ruta para encontrar el nido del águila antes que nadie

Aunque siempre se habla de este disco como otro más en la interminable lista de aquellos que ocuparían el honor de ser el primero en el estilo country rock (una etiqueta en la que incluso hubo cabida para verdaderos muñones musicales), yo, que soy del extrarradio y mi naturaleza pide llevar la contraria y un plato de fritos de tapa, diré que a mí lo que me parece es un disco de Pop mayúsculo. Influencia Country y Folk de Gene, desde luego, pero al fin y al cabo Pop de exquisitas melodías y preciosistas arreglos instrumentales para un disco redondo. Empecé adorando este disco gracias a un programa de radio (diría que incluso local, lamento profundamente no saber su nombre ni emisora) en el que pusieron “Tried So Hard” y no sabía ni remotamente que aquella canción pertenecía al otrora componente de los Byrds. Casi desde el inicio de la canción esperé impaciente el nombre de quien se escondía detrás de aquella melodía. Una vez conseguido el botín completo no paré de escucharlo una vez tras otra, literalmente porque acaba rápido, pues si algo se le puede achacar a este disco es que su duración hace que se me haga corto. No voy a entrar demasiado en las bondades de este disco (que son muchas), desde la capacidad vocal de Gene Clark de “Echoes” y “The Same One”, a las viciantes melodías de “Keep On Pushing” o “Think I´m Gonna Feel Better”, a los arreglos de Leon Russell en “So You Say You Lost Your Baby” (aunque difícil elegir, seguro que esta estaría entre mis favoritas). Lo mejor que se puede hacer con él es escucharlo detenidamente. 

Gene Clark junto a ese gran famoso cantante. Tiempos mejores.

El modesto éxito que cosechó este debut en solitario, dejó a Gene Clark en un minoritario segundo plano el resto de su carrera pese a que no paró de sacar discos repletos de grandes canciones. Hay que recordar que Gene venía de los Byrds, con un éxito mayúsculo y en constante crecimiento, abandonando la banda con una última contribución (“Eight Miles High”) antes de la publicación de Fifth Dimension. La versión oficial y las buenas lenguas hablan de que dejó la banda por su fobia a volar, que impedía completar sus compromisos con el grupo. Las malas y afiladas dicen que por discrepancias con Roger McGuinn y David Crosby, que no llevaban muy bien que el integrante con más talento del grupo fuera Gene, que además ganaba algo más de dólares gracias a derechos de autor. En esta ocasión tomaré partido, y dado que ya han sido varias voces las que hablaban de que la salida no fue amistosa, me alinearé sin duda con Gene Clark, dada la tendencia de este blog a perder el Euromillón semana tras semana. Para completar el infortunio de Gene, la semana de lanzamiento de Gosding Brothers coincidía con la salida al mercado de otro disco de la compañía CBS, el Younger Than Yesterday de sus antiguos compañeros (por cierto, disco que impactó a Clark por lo que habían logrado en cuanto a sonido). Los señores que mandan en esto centraron promoción en los Byrds añadiendo el puñado de arena que faltaba para enterrar el disco, evitando que llegara a una audiencia más numerosa que lo hubiera encumbrado a la categoría que merecía. 

Como nota de briconsejo final, decir que existen varias ediciones. A evitar, la inglesa, con el nombre de Echoes, tiene una portada más fea, distinto orden de canciones y extras demenciales. La americana, con la sobria portada de Clark que es la que se puede, en fin, tomar prestada un poco más abajo. Y por último, la reedición que hizo Sundazed en vinilo, que incluso contiene notas del tito Sid Griffin, evidentemente la que recomendamos junto a una buena Schneider de trigo ahora que estamos en Oktober.

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viernes, 30 de agosto de 2013

Grabando canciones de los sesenta, en los ochenta: The Optic Nerve


The Optic Nerve - Lotta Nerve (1994)

De las jornadas de educación sexual impartidas en quinto de EGB recordamos poco, muy poco, o que nos regalaron un preservativo que fue inmediatamente después llenado de agua. De la (minoritaria) escena garagera de los ochenta recordamos bastantes más cosas: el fuzz, los vox, los botines, el Brian Jones style y peluquerías rebosantes de gente pidiendo su peinado (aunque Pepe Oneto estaba tan confundido que acabó de tertuliano y liando a su peluquero)… el sonido de muchos grupos inspirados por el Nuggets, el Pacific Northwest, la invasión británica, etc. De entre todos ellos muy pocos fueron los que cosecharon cierto éxito y se han mantenido regularmente sacando discos y actuando en directo. Más o menos ya sabrán quienes son. En cambio, muchísimos fueron los que quedaron más olvidados y tuvieron que verse forzados a abandonar con una producción musical más escasa de lo que merecía. Sin duda alguna, mis favoritos entre este último y desafortunado grupo están los neoyorkinos The Optic Nerve, a los que escucho incluso con mucha más regularidad que alguna de las “estrellas” “consagradas” (vayan añadiendo todas las palabras con comillas que vean oportunas) de la escena.

"Así que lo que quiero es que en verano cuando salga de vacaciones me reguéis los geranios"

Si por algo me conquistan los Optic Nerve no es porque tengan nombre de una parte que sale del globo ocular, sino por una propuesta musical opuesta a la mayoría de grupos de garage, facturando canciones que encajarían en un disco de Gene Clark o los Byrds, de un Dylan inocente si alguna vez existió un Dylan inocente, del primer disco de los Stones queriendo ser los Beatles, en definitiva muchas cosas que nos gustan demasiado por estos lares. El principal responsable del grupo y por tanto el encargado de pagar más litros de Mahou para llevar a los ensayos es Bobby Belfiore. Si a algunos grupos ochenteros se les conoce por ser one hit wonder, a Bobby Belfiore se le podría llamar one man wonder, a secas, pues es prácticamente el único responsable de las composiciones, cantar, guitarra y esporádicamente bajo. Rodeado de músicos a tiempo parcial para las grabaciones y los escasos directos en tres años de vida del grupo destacan entre ellos varios miembros de los Fuzztones y muy especialmente Tony Matura, con activa participación al devenir del grupo colando guitarras, voces e incluso alguna composición.

Ojo, que ser un grupo de culto no impide tener una misteriosa groupie en tus conciertos

Tristemente, su material primigenio sólo fue de un par de 45 rpm de tres canciones cada uno para el sello Cryptovision, subsanada esta escasez con el paso de los años gracias al disco Forever And Day y al recopilatorio que nos ocupa, cortesía (esta vez cortesía, porque pagar por este disco no debería ser considerado una transacción de pago) de GET Hip Records. Obviaremos que el disco son dichos singles y algunas canciones rescatadas para tratarlo como un LP con todas las de la ley, pues al menos a mí, su escucha me produce las mismas sensaciones que un buen LP (por emplear la jerga al uso). Las canciones retrotraen a algún verano del 65 o el 66 (no se preocupen, si hacía calor, los niños y las personas mayores, como grupos de riesgo, tendrían que beber mucha agua). Abriendo con una joya de glorioso inicio Rickenbacker, nadie pensaría que “Ain´t That a Man” es una canción del año 86.  “Mayfair” es otra canción de pureza exquisita, voces y coros que harían rescatar en una nueva moda a los cuartetos vocales para facturar otra fina melodía que evoca tiempos musicales mejores. “Happy Ever After”, otra de mis favoritas, de suave psicodelia como si hubieran grabado con los Byrds justo antes de Fifth Dimension. “Leaving Yesterday Behind” sería un single del Nuggets si se hubiera publicado antes. “Same Way Too” es purito Gene Clark, no me sorprendería escucharla en su disco con los Gosdin Brothers. “Kiss Her Goodbye” retoma el suave pop melódico, me recuerda un poco a Emitt Rhodes. De entre las canciones que vieron la luz gracias a este recopilatorio destaco “What´s She Tryin´ To Do”, de sonido merseybeat y “What's Been Missin'” otra canción de indudable calidad, himno pop diríamos en nuestro afán por entregarnos al drama, la comedia y la gramática.

Foto promocional de un grupo. El concepto es estar sentados (o apoyados), uno de pie (por aquello de romper estética) y que alguien lleve gafas de sol

No dejen escapar este disco o algunos de sus singles si se cruzan en su camino, le harán disfrutar del verano, del otoño, de otras estaciones meteorológicas, del sol, del olor de un árbol, de un buen chuletón y en general de todas las cosas buenas que se le puedan ocurrir. Todo ello gracias a la pasión con la que The Optic Nerve buscaron evocar (o incluso mejorar) con gran entusiasmo y acertado sonido tiempos donde la melodía era el factor diferencial en la música.

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martes, 13 de agosto de 2013

Un triunvirato, un disco y la ciudad de Nueva York

NUDE BEACH - II (2012)

Nota personal relativa al texto y que explica muchas cosas
(lo de la Relatividad, por ejemplo, no)
Creo que fueron alrededor de 10 minutos. Puede que fuera menos, pero estoy seguro que la decisión no se alargó más del tiempo referido. Por si no lo han notado estoy hablando de la decisión de compra más rápida que he tenido en mucho tiempo, un acto de desenfreno y manirrotismo que me excluye de la tercera parte de Wall Street. Aunque claro también les puedo estar hablando de la vez que convencieron para ver Cara a Cara en el cine y el horror mayúsculo que sufrí con la experiencia. En ese caso el tiempo de reacción puede variar de minutos a segundos y la recuperación de meses a años, con terribles secuelas y terrores nocturnos de por medio.
Dicen que la actuación de los Beatles en el show de Ed Sullivan consiguió un hecho sin precedentes en la historia: que el Cadillac de la familia media americana empezara a pasar las noches a la intemperie. ¿La razón? Que unos jovenzuelos con incipiente melena invadieran su espacio vital para poner juntos unos amplificadores, una batería destartalada, un montón de actitud y comenzaran a dar guitarrazos por doquier. Parece exagerado decir que los Beatles crearon gran parte de la música americana de los sesentas, pero nosotros somos muy dados a la exageración y los bochinches, no en vano seguimos fieles a los estilismos de Paco Clavel después de tanto tiempo. Por cierto, no está mal recordar que en Seattle – una de las cunas del garaje americano- llueve de media unos 300 días al año, así que perdimos muchas pinturas metalizadas de coches, pero por el camino ganamos unos cuantos grupos que nos han hecho la vida mucho mejor.

Uno tiene un montón de cosas que decir de esta foto hasta que ve el estilismo del baterista y se le olvidan de golpe


Probablemente los padres de estos tres mozalbetes de Nueva York no eran ni bocetos de progenitores en 1964, pero Nude Beach sigue ese mismo espíritu, el de coger una guitarra por ver qué pasa, el que mete en el mismo saco a Little Richard, el Country y las guitarras de doce cuerdas y los mezcla a punto de sal. El que nos hace asentir la cabeza cuando pagamos una millonada por un single no reeditado con la portada en ruso; ese con el que nos entenderíamos en una charla de tú a tú. Cuando hablamos del espíritu nos referimos a esa necesidad de sacar adelante melodías infecciosas, ese “míreme a los ojitos” instrumental que nos vuelve locos y que normalmente va asociado a las buenas canciones, esas de las que Nude Beach tiene a montones.


Y como no podía ser de otra manera, comenzamos con la razón misma de que exista la música que conocemos hoy: la "Radio", Chuck Betz, a la sazón guitarrista y cantante principal, guía la canción hasta mostrarnos todo lo que vamos a disfrutar en el disco en poco menos de 2 minutos. "Walking Down my Street" nos introduce de lleno en el imaginario del señor Petty y su banda y nos recuerda que un One Hit Wonder también puede estar dentro de un gran álbum. Segunda canción y, de nuevo, el grupo dice mucho en poco tiempo: el tema no llega a los 3 minutos. Algo así como la explicación que tenías que dar en casa cuando llegabas seriamente perjudicado por el alcohol. Podías haber dado un discurso antológico lleno de citas apócrifas de Wiston Churchill. Podías haberlo hecho, pero a veces es mejor decir que simplemente que te ha sentado mal el perrito.

El disco a estas alturas nos ha atrapado hasta límites insospechados y ese efecto no va a ir a menos “Some Kinda Love”, una canción muy cerebral que funciona directamente donde el cerebro reside: un poco más abajo del ombligo. Imposible no contagiarse del pulso punk que imprimen el señor de los rizos y los sus dos adlátares. ¿Alguien dijo The Exploding Hearts?


"¿El premio? Pues para tapar unos agujeros y el resto para caprichos"

Al contrario que Homer en el Holandés Frito, aquí sí que tenemos todo lo que nos den y toca darse un respiro tirando de nuevo de las mejores enseñanzas  del amigo Petty con “You make it So Easy” que funciona como pequeño asueto dentro de la urgencia de los anteriores temas. Todo suena en su sitio: los pequeños solos de guitarra, la perfecta comunión del bajo y la batería, la alarma antincendios de la casa (un momento…).  “Keep It Cool" sigue senderos parecidos, de nuevo las dinámicas son importantes, marcadas a fuego por la voz de Chuck que nos trae lo mejor de la tradición del cancionero americano: esa guitarras que pueden recordar tanto a Robbie Robertson como a los mejores momentos del Soul americano en un par de notas.

Tampoco les vamos a engañar más de lo debido (aunque puede que este plan quinquenal de publicaciones que nos traemos entre manos lo hayamos conseguido), Nude Beach guarda muchas similitudes con The Exploding Hearts (hay premio si los mencionamos otra vez), The Reigning Sound, The Jam, Tom Petty... Cimientos suficientes para que en este perezoso blog hagamos un par de armarios de ladrillo visto en el que caben ampliamente dos sombreros. Eso es lo que nos dan ganas  "Cathedral Echoes" o "Don’t Have to Try" donde parece que los chicos de la playa donde no te tapas el pizarrín (traducción sugerida por el traductor de Google) sacan lo mejor de su repertorio con el objetivo de dejarnos sin fuelle en el primer tema y demostrar que incluso pueden batallar como crooners de postín sin tener que renunciar a su estilo característico. Si tienen opción de poner la luz de su casa en modo íntimo (vale desde la toalla para tapar la lámpara hasta no pagar la factura durante un par de meses, aunque este modo es considerado por los expertos como de “extrema intimidad”), háganlo.

Para la traca final, Nude Beachtiene preparado dos buenas muestras de lo que son capaces de hacer: “The Endless Night” empieza como la perfecta canción de pop: la perfecta canción de pop que siempre empieza con un redoble de batería para ir ganando confianza y se completa con una melodía de voz tremenda que nos conduce hasta un crescendo energético que impresiona de verdad (recuerden, segundo disco de esas criaturas). Para rematar, "Loser In the Game" que por momentos mira de tú a tú a Strange Boys y a ese estilo suyo imposible de definir: entre una canción acelerada con el freno puesto con rastro perenne de los Beatles, the La’s...


Nude Beach + images". Reconozco que la búsqueda de fotos en Google ha sido más divertida de lo normal...

Nosotros lo tenemos claro: si Nude Beach tuviera intenciones políticas, empezarían por intentar conquistar el mundo y luego ya irían viendo cómo va la cosa. Su segundo disco suena a declaración de intenciones: nos gusta el rock, la melodía y Tom Petty. Con ese triunvirato poca queja podemos tener. En realidad, ponemos la alfombra roja, abrimos la muralla y los recibimos con una reverencia. Todas las metáforas no son suficientes así que tiramos por la calle de en medio: esta gente mola, y mucho. 

^^Pincha & fuera los ropajes^^


Vuestro amigo en el tiempo, Tomás Verlein. 
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viernes, 14 de junio de 2013

Cuando los amigos son útiles a medias: The Decibels


Decibels - Create Action! (1997) 

Siendo justos, vamos a decir que los amigos son un bien útil la mayor parte del tiempo. Ya saben: camaradería, favores, charla, déjame dos euros que no me llega para el nuevo precio del billete de transporte. Todo ventajas. Otras veces las relaciones amistosas funcionan, pero a medias. La primera y quizás única que se me ocurre a este respecto tiene como protagonista al responsable del extinto, pero culinario-musical programa de radio, Con Patillas y a lo Loco. La parte amistosa que funcionó a la perfección es aquella en la que me dejó un disquito que prometía desde un principio gracias a un binomio nombre grupo-título bastante interesante: The Decibels – Create Action! El resultado no pudo ser más satisfactorio, enganche total a este disco, que además me sigue proporcionando estupendos momentos. Y ahora la parte que funcionó a medias: después de escucharlo me puse a indagar formas de compra y oiga, todo muy bien, pues alcanzaba precios de trama corrupta. Por supuesto la culpa la tiene el que me lo prestó. Sigo sin él, y tras los últimos vistazos a la red, esta situación me temo que persistirá durante un tiempo.

Hay quien se bajó del eMule un recopilatorio de chistes de Arévalo y hay quien no.


Puede que estas altas cotas coste se deba al sello alemán (estupendo siempre, por cierto) Screaming Apple, pues no es la primera vez que sus tiradas se ponen imposibles si llegas con retraso a tu tienda o pusherman de vinilo favorito. Lo cierto es que no es la primera vez que sus famosos sold-out se interponen en mi camino, el más sangrante con el Mass Romantic de los Exploding Hearts, aunque asumo no sin resignación que no será la última. Decía que el sello alemán suele ser uno de los más fiables en lo que respecta a todos los estilos que más gustan por esta vaga casa. The Decibels no iban a ser una excepción. 

Ahora que viene la época en la que os toca ir a bodas: vístanse como los Decibels y se quedan en casa escuchando el disco tranquilísimamente

El grupo fundado en Sacramento es, principalmente, un grupo de powerpop. Ejemplos en Create Action! hay varios, cada uno más ajustado que el anterior a los parámetros del estilo, “Allison”, “But I Love You”, “Whole Wide World”, “Something Good To Go By”, “Change”… cualquiera de ellas un single en potencia que haría levantar los instintos al más melódico amigo popero. Pero como todo en esta vida y todo menú del día ofrece varias combinaciones, Create Action! se desenvuelve en otros terrenos con la misma dignidad, ya sea en canciones más inclinadas hacia el punk-pop como “Good” y “(So Your´re) In Love Again”, y otras tonadas que juguetean con el Pop independiente (“Some People”). Su imagen elegante y trajeada los encuadró en una floreciente escena de mod revival en el norte de California, algo que nos alegra enormemente pues somos bastante amigos del mod revival. 

Si este negocio musical fuera un poco menos injusto, a finales de los noventa los ex E-Types (todavía esperamos un especial dedicado en BeatGaragePop) Dean Seavers y Joe Pach, unidos a Brian Machado y Brent Seavers completando la formación decibelia, hubieran cosechado un poco más de éxito. Merecido sería por esta banda tan excitante. 

Scott Fitzgerald decía que las vidas americanas no tienen segundo acto. Pues bien, después de unos diez años desaparecidos, los Decibels han vuelto a reunirse para dar unos cuantos conciertos (¿Tendremos la suerte de verlos por aquí? Algo me dice que sí) y desafiar las palabras del escritor. Claro, que esto es España y yo espero tener un segundo acto para sustituir el Verbatim que tengo de ellos por un buen vinilo, pero de momento no hay forma.

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jueves, 11 de abril de 2013

Mejor hazlo en clave Mod: The Loved Ones



The Loved Ones - Better Do Right (1994)

No ha mucho tiempo en este vago espacio hubo una entrada dedicada a los californianos The Loved Ones, hablaba concretamente de su homónimo EP de debut. Lo cierto es que una sola entrada sobre ellos me supo a poco, como a croqueta congelada. Aclarados los puntos anteriores se abre un abanico de posibilidades para los que estáis leyendo estas líneas. Opción A: Si ya conocía este grupo y no le gustaron puede ahorrarse el seguir leyendo y evitar alguna que otra referencia a los Simpsons, muchas comas donde no deberían, y una sensación general de que la pestaña de al lado del navegador podría contener algo mucho más interesante. Sepa usted que tendrá nuestro odio eterno, no por abandonarnos (a esto ya hay costumbre), sino por tan escasa sensibilidad musical. Opción B: Que ya los conociera vagamente y quisiera seguir indagando sobre el grupo y lo que sería su última grabación, pues todo lo que hay en medio lo dejamos para que abra su propia línea de investigación (puede que incluso en algún momento se tope con algo de la trama gürtel). Opción C: Que llegue a este grupo por primera vez. En cuyo caso: Hola, aquí encontrará alguna referencia a los Simpsons pero también un posible grupo a añadir entre sus favoritos.

La crisis del ladrillo. Vivimos por encima de nuestras posibilidades.

Para poner el tema en situación, decir que The Loves Ones tuvieron una vida discográfica efímera. Desde su debut homónimo en formato EP, pasando por su disco Price For Love y el final de su trayectoria discográfica con Better Do Right tan sólo habían pasado un par de años, los que van de 1992 a 1994. Desconozco las razones por las que el grupo se disgregó en diversos proyectos, porque éste precisamente aunaba un buen número de cosas que me gustan, y mucho. A saber, Bart Davenport es un cantante de esos que entran en el selecto club de “canto cómo quiero y lo que me da la gana” ya sea aquí, en solitario o recientemente junto a Biscuit rindiendo tributo al Sound Affects de los Jam. Queda sumar su habilidad a la armónica y a la guitarra, eclipsado en este instrumento sólo por un excelso Xan McCurdy que es un líder de masas y dictador de alguna isla con volcán si existiera un apartado especial para las seis cuerdas. Completando el grupo el empaque de la sección rítmica de Michael Therieau (Bajo) y John Kent (Batería). Si a un grupo  (con todo el derecho que le otorga el significado de tal palabra) tengo que añadir que sus influencias me parecen correctísimas, a base de Soul, Blues de Chicago (más evidente en su primer disco), R&B de la British Invasion y todo ello en clave Mod, no me queda más remedio que admitir que son unos favoritísimos sin discusión.

Podría parecer la misma foto de antes, pero no. Xan McCurdy se ha desabrochado la chaqueta y hay una ventana rota. Lo de vivir por encima de las posibilidades sigue.

Better Do Right sigue el esquema casi de un concierto, con una ametralladora “Wishy Washy Woman” para comenzar, seguida de los elementos más Soul del grupo: “What Is Love?”, “Bad Dream” y las bluseras “Crazy Gonna Lover” y “Why? Let…Go”. Hacia el ecuador el disco coge temperatura con “You Better Do Right”. La maravillosa “Good Bye” les convierte en aventajados alumnos de la factoría de Atlantic Records. Y a partir de la instrumental “Xan´s Night Out” todo empieza a desbocarse, con R&B a raudales, el de “You Know”, “Everything” y un jugoso y final con las dos únicas versiones del disco, “Bow Wow” y el incendiario final de “Can´t Stop Me”. Así es como acaban los grandes discos. 

Me quedará siempre la duda de que en directo tienen una pinta de ser cualquier cosa menos flojos bastante curiosa (si alguien ha tenido el placer, por ejemplo en este curioso vídeo en El Templo del Gato madrileño, agradecería que me lo confirmara). Defenderé lo que haga falta mi idea de que hay pocas cosas que molen más que el R&B bien hecho. The Loved Ones eran jóvenes, no creo que ricos, llenos de azúcar y para alocarse al estilo Broadway decidieron que era mejor hacerlo bien. Vaya si lo consiguieron.

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miércoles, 20 de febrero de 2013

Un nuevo gallito en el R&R: Kurt Baker

 

Kurt Baker - Brand New Beat (2012) 

Lo digo honestamente, hay días en los que a muchos artistas que se hacen los tristes y ponen cara de pena en fotos promocionales en blanco y negro me dan ganas de ir a pegarles una colleja por detrás y salir corriendo (que se le va hacer, soy así de cobarde y enquencle pero me defendiendo bastante bien en salir corriendo tras una fechoría). Luego tienes tipos como Kurt Baker, que además de ser de Portland y tener una pinta de simpático que no cabe en su peluquín, se ha marcado como línea de ruta una más que interesante filosofía presocrática (nota, la filosofía presocrática puede no coincidir con lo mencionado en este post): Discos vitaminados e inmediatos, frescos y con el propósito de hacerlo pasar bien, muy bien al que lo escucha. El ABC del Rock And Roll. Ya dije en la lista de favoritos de 2012 que este Brand New Beat no había entrado por el factor tiempo, o concretando, me compré el disco un día más tarde de la publicación de aquel post. Momento el de hoy para enmendar errores del pasado.

   
Claro, Kurt Baker puede posar con un sexteto cervecil y que la estampa quede elegante, a diferencia de si lo hacemos en garajeland, que pareceríamos Paul Gascoigne celebrando San Patricio 

Muchos como yo conocimos la existencia de Kurt Baker a través de su anterior grupo, los punk-poperos Leftovers que tantas alegrías me dieron con lo que a la postre sería su último disco: Eager To Please. Tras dejar el grupo y en apenas un año, lo que va de 2010 a 2011 ya había grabado dos discos: el mini Lp Got It Cover, de siete canciones como siete versiones, incluyendo a The Knack, Elvis Costello, Nerves o Nick Lowe (puede que junto al solitario señor del faro las almas gemelas de este bloc). El segundo ya intuía que esto de la frescura en el pop se le da estupendamente bien, si encuentras una copia de Rockin' For a Living no dudes en hacerte con una, que ya escasea alarmantemente.

   
Y aquí los responsables de Brand New Beat y del alquitranado del techo que hizo que la del quinto dejara de quejarse de las goteras 

Sin mucho más tiempo que perder publicó hacia finales del pasado año Brand New Beat (en vinilo en España fácilmente localizable gracias al sello Torreznetes). Un compendio de buen sonido powerpop que activa mi atrofiado sistema neuronal. El disco se abre con la enérgica “Hit The Ground”; se pega al lado más melódico con la exquisita “Don´t Go Falling In Love” y esa tierna y jugosa “She Can Do It All”; muestra el lado ramoniano en “Partied Out”; como no sólo de las vitaminas vive el humano “She´s Not Sorry” y “I Don´t Wanna Cry” se pasan al lado pop aparcando el power para después; un después que llega al final del disco con otros pildorazos importantes como “Weekend Girls” y el ocaso del disco con toda la chulería de un buen ruocanrolero que se precie con “Qualified”. Diez canciones con gran sonido en la producción (siempre que pienso en un productor me acuerdo de Martin Hannett bebiendo jarabe ¿les pasa lo mismo?) y que pese a la inmediatez con la que van entrando todas las canciones no decae, al menos en mi caso, tras las muchas escuchas que le he dado. Por fin se puede hablar de que hay un nuevo talento en el mundo powerpopero, y la criatura sólo cuenta con veinticinco añitos. Esto es lo que pasa cuando se invierte bien en educación, porque los niños son el futuro uo uo uo.


Se puede escuchar el disco entero en su web de Bandcamp (otra modalidad contacten con nosotros amablemente)
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martes, 27 de noviembre de 2012

Demasiada clase para sus vecinos: Dogs


Dogs - Too Much Class For The Neighbourhood (1982)

La internete que en los últimos años ha traído empresas como Hipermegacompuglobanet y grandes oportunidades a muchos grupos de música que han sabido aprovecharse convenientemente, no ha sido tan agradecido con otros que se formaron mucho antes de que esta tecnología permitiera bajar de forma bien continuada la producción laboral. Hace ya un tiempo contamos que NRBQ se veía perjudicado por un plan de defensa nuclear de la guardia civil que recibe el mismo nombre. Otros como los franceses The Dogs, directamente hacen que una consulta con cualquier motor de búsqueda para informarse de esta gran banda resulte una quimera. He aquí unos cuantos ejemplos de lo que consigue tras escribir su nombre en la Google: una web británica de carreras de galgo, un restaurante de Edimburgo, un enlace a una entrada de la Wikipedia sobre el Canis lupus familiaris, otra a la película Los Perros de la Guerra, una web de adiestramiento de perros en Missouri, una web para salvar a los perros, una web para odiarlos, una entrada a un grupo de Hip Hop que se llaman The Dogs, y por último, y bien avanzada el número de páginas, una web relacionada con el grupo francés de Dominique Laboubée. ¿Cómo es posible que Puturrú de Fuá, Nacho Vegas o Zapato Veloz tengan una información más accesible que The Dogs? Pues como una gran injusticia a uno de los mejores grupos que ha dado el Rock And Roll en los ochenta, muy especialmente en el país galo.

Los Dogs esperando al que les dijo que no perdían nada por contratar un seguro adicional

Naturales de la ciudad normanda de Rouen, comenzaron su andadura musical bien pronto, a principios de los setenta, como un grupo que basaba su repertorio en versiones de los Flaming Groovies, The Kinks, Standells, Pretty Things o la Velvet Underground. Adorables. Hubo que esperar hasta 1979 para que se produjera su primer largo discográfico: Different. Poniendo un nivel de exigencia alto (nivel agarrar la raqueta de tenis para tocar sus canciones) tres de sus álbumes me encantan: el propio Different, con un sonido acorde a la energía de un punk que vivía sus últimos coletazos, aunque más amplio de miras sonoras que la mayoría de sus coetáneos como demuestran los grupos que versioneaban en sus primeros años, sólo le falta un mejor sonido para que quedara completamente redondo, lo que hubiera significado más dinero para la grabación que no tenían; una muesca más a esta perruna lista sería Legendary Lovers, otro maravilloso disco de 1983 en el que el grupo se encuentra en pleno estado de efervescencia creativa con un tratado inmaculado de rock and roll e influencias exquisitas; y por último (aunque insisto, y mucho, podrían entrar más en esta lista) Too Much Class For The Neighbourhood, que no sé si será el mejor o no de su discografía, pero para mi humilde cuerpo es su favorito (me lo ha dicho en persona) tanto de su carrera como de innumerables álbumes de principios de los ochenta.

Siguiendo las oportunas indicaciones del señor Lobo, el roble es lo más elegante para una habitación

En todos hay un punto en común y diferencial: el indiscutible liderazgo de Dominique Laboubée, guitarrista, compositor y letrista del grupo, ya sea en el formato trío de su primer trabajo o ya como cuarteto en su formación más clásica, que precisamente se produce por vez primera en este Too Much Class, con Michel Gross como batería, Huges Urvoy de bajista y la novedad de Antoine Masy Perier como segundo guitarra. Too Much Class For The Neighbourhood aglutina todas las inquietudes musicales de Laboubée: el Rock And Roll, el Pop, la actitud del punk, New Wave, y todo ello confluye magistralmente en las catorce canciones del disco, donde todas son extraordinarias y no hay ni una, pero ni un nota ni un solo suspiro entre estrofas que no merezca la pena.

Es incuestionable que canciones como la que da título al disco, “Death Lane” o “Poisoned Town” son vitaminas básicas para cualquier amante del rock and roll que se precie. Como es un disfrute para los oídos que las influencias del Rhythm and Blues y el garage fluyan en canciones como “Gone Gone Gone” o “The Train Kept A Rollin”. La segunda línea del disco deja joyas nuevaoleras muy apreciadas por estos lugares como la apertura del disco de “Shakin With Linda”, la estupenda canción pop “Home Is Where I Want To Be” y esa maravilla de canción que podría escuchar en modo bucle llamada “The Most Forgotten French Boy”. En “M.A.D” se permiten el juego vocal con el único fondo de unos acordes de guitarra y golpes de charles. Catorce canciones sensacionales, sin nada de relleno, poniendo acento francés aunque siempre cantadas en inglés, puesto que a Dominique Laboubée no le gustaba nada cantar en francés salvo por imposición de la discográfica, propiciando seguramente encendidas tertulias en el intereconomía de allí para llamarle antipatriota.

Si los franceses hace tiempo nos quisieron traer la modernidad, la democracia, la libertad, un idioma más, y otras cosas que nos hubiéramos encargado de destrozar rápidamente formando un tumulto encabezado por Moe portando una antorcha, también nos hubieran traído la posibilidad de que los Dogs nos pertenecieran un poquito más. Afortunadamente los discos no entienden lo que son los Pirineos y a día de hoy podemos seguir venerando a Dominique Laboubée y sus secuaces, aunque sea desde el modesto terreno del culto musical. Tenían demasiada clase para este mundo, y la seguirán teniendo.

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lunes, 20 de agosto de 2012

La importancia de llamarse Van


Them - Angry Young Them (1965)

 
Probablemente lo desconocerán, pero entre mis múltiples talentos uno de los mas ocultos es aquel que hace referencia a mis vastos conocimientos de biología o física. No en vano, puedo explicarles el complejo mundo de las proteínas mediante un sencilla metáfora que implica una puerta, una llave y un profesor de ciencias sin sonrojarme apenas. Sí, habrán adivinado que esto de que hablo es otra de esas cosas en las que tampoco tengo nada interesante que decir.

Contando con ello, he de reconocer que el tiempo me ha hecho ver que alguna cosa ha quedado en mi psique, por ejemplo que cuando alguien dice la palabra "Glúcidos"puedo rellenar un folio en blanco con datos inservibles, pero a velocidad de auténtico vértigo y que ciertos tipos de determinismo escapan al tiempo, a Matrix y a las subidas del IVA. Y como mejor ejemplo de esto, tomo las inmortales palabras de Abe Simpson a su hijo cuando éste está a punto de hacer su diagonal final en su ejercicio de gimnasia artística: "Ahí la pifias". No les tengo que contar el resultado final de mi historia, ¿verdad?

Sí, sí, todo son alegrías cuando ves el piso piloto, pero luego...


Unos folios en blanco más tarde traigo otro ejemplo de determinismo: el de uno de los autores del disco del que hoy hablamos, el determinismo afectaría directamente en una idea bastante simple: "Si uno se apellida Van ya tiene parte del camino hecho". No me tomen a mal, no les digo yo que Van Morrison no podría haber tenido una carrera como la suya apellidándose Pérez Rodríguez (por poner), pero tener el mismo pedigrí que un gato común indioeuropeo no ayuda a darse a conocer, háganme caso que me lo han contado de primeras...

Pero primero empecemos por levantar todas las cartas: les he mentido, y descaradamente. Antes de que saquen las antorchas de emergencia les explico que ha sido una mentira a medias: Van no se apellida Van, bueno al menos no directamente: George Ivan Morrison nació en Belfast el 31 de agosto de 1945, pero en los escenarios siempre fue conocido como Van Morrison, Van The Man. Un señor uraño elevado a categoría de mito de la música británica que en los sesenta era más conocido como la gran esperanza blanca (y ya uraña) del Blues y el R&B.

Van tuvo contacto con la música desde muy niño gracias a los discos que su padre traía de EEUU: Solomon Burke, Ray Charles... carnaza de primera, amigos. Viendo el interés del niño en el tema musical (y la imposibilidad de conseguir una raqueta de tenis para que el pequeño hiciera el Air Guitar correspondiente) su padre  acabó por comprarle una guitarra a los 12 años, con la que empezó a tocar en grupos de Skiffle y a componer sus primeras canciones. Con 14 no le admitieron en un par de conjuntos porque ya tenían a un guitarrista en sus filas; en ese momento decide que quiere aprender a tocar el saxofón. Su padre accede (y esta vez no hay ningún paralelismo con los Simpsons, sucedió así) y un mes después de tenerlo en sus manos ya domina el instrumento con soltura. ¡Un mes! Más o menos el tiempo que calculo necesitaría yo para saber por dónde se sopla y por dónde sale el sonido.

Desde aquel día seguir la pista musicalmente a Van exigía no pestañear ni un segundo: con 17 emprendió su primera gira con The Monarchs, grupo que tuvo más miembros de los que este humilde escriba puede recordar y que deja completamente humillado a todas esas informaciones veraniegas de fichajes futbolísticos que acaban siempre en negociaciones con "flecos" pendientes (la revisión de flecos ese tema en el que siempre hay que estar atento de su evolución, es decir, su falta de evolución). Dos dimes y diretes más mandaron a Van a tocar con un grupo que tenía ya un contrato en un hotel, The Gamblers, los que poco después serían conocidos como Them.

Las caras de circunstancias se deben, como no podía ser de otra forma, a que se trata de un vuelo de Ryanair.


Estamos en 1966 y mientras Revolver deja claro que los Beatles tienen mucho que decir y que no se va a parecer a nada de lo que la gente se esperaba, Van ya es compositor de éxito de Them, ha escrito Gloria, compartido escenario con un tal Jim Morrison y los Doors (que según cuentan las malas lenguas copió bastante de su teatralidad del bueno de Van) y ha conseguido labrarse una fama de cascarrabias de la que seguro tomó buena nota Alfredo Landa para "Lleno, por favor". Un año antes, salía al mercado este artefacto musical en el que quedaban aclarados unos cuantos conceptos:

  1. Que no estaba permitida otra cara que no fuera la de Poker en la portada.
  2. Que el "Featuring de Van Morrison" puede ser una traducción bastante acertada de "Aquí guapines los justos". Un ejercicio de poder que me deja con ganas de proponer otros ejemplos que podrían haber sido justo así: "Taxi Driver, featuring Robert De Niro", "La Biblia, Featuring Jesús o "El Gran Lebowski, featuring el Nota, Noti o el Notarino si no os van los nombres cortos".
  3. Que como elemento recopilador de la tradición del R&B inglés de influencia americana es es un representante más que digno.
En estos momentos pueden argumentar (con bastante razón) que el disco no refleja lo que se supone que eran Them en directo, un grupo que contaba con versiones elefantiásicas de sus canciones: 20 minutos de "Here Comes the Night" enlazados con "Baby, Please Don't Go" donde Van dejaba exhaustos al público presente, pero este disco es el primero donde se escuchó "Gloria" y donde apareció "Mystic Eyes". Dejen paso.

Y eso que aparentemente no era el mejor momento para Them, Van Morrison empezaba a estar cansado de los rigores de ser un grupo inglés en la Inglaterra de los 60: giras, trajecitos, actuaciones en playback en televisión... todo alejado del espíritu indomable del (aquí viene el tópico) León de Belfast. Para más inquina el manager de la banda, Phil Solomon, ya había elegido el producto del primer largo de Them. Ese puesto fue tomado por Bert Berns cuyo mayor mérito (y no está nada mal) era ser uno de los compositores de Twist & Shout. Así que con una mala leche acumulada que dejaba en pañales a los tertulianos de "El gato al Agua" un puñado de canciones ensayadas hasta la extenuación en directos y un sombrero para conversaciones telefónicas The Angry Young Them salió a la calle.

Preciosa estampa de clima oceánico: su río, su neblina, su grupo de R&B, su niño robando la cartera del teclista...


El disco comienza a todo trapo: Mystic Eyes. Torrente de armónica, riffs de guitarra tocados con urgencia y toneladas de testosterona que cierra de la manera en la que podría acabar el mundo: volviendo al punto de partida. Cuenta Van Morrison que la canción nació de una larga improvisación del grupo. Uno de esos momentos mágicos donde todo cuadra, los astros se alinean y el repartidor de MRW coincide en espacio/tiempo contigo. A nosotros nos sabe a poco los menos de 3 minutos del tema, pero incluso así, es una canción que respira sudor y algarabía de manera única. Sin mucho tiempo a recuperarnos Van entrega dos pinceladas de R&B que nos ponen en contacto respectivamente con la parte más negroide y seductora de los irlandeses y con la hechuras de Van como cantante capaz de decirle a Jagger: "¡anda, quita!" del escenario: "If You and I Could Be As Two" y "Little Girl".

El culto a los maestros sigue con "Just a Little Bit", con el órgano de Peter Bardens como acompañante de la voz de Van, mientras que  "I Gave My Love a Diamond"sirve de anticipo para el desembarco de "Gloria", quintaesencia de las canciones rock que han sido escuchadas hasta la saciedad pero no consiguen cansarlos. Quizás es por esa introducción que no es introducción, quizás por la estructura de tres acordes que hacen sencilla su reproducción en cualquier ambiente (concierto ante 200.000 personas o borracho como un lémur en el portal de tu casa) o que su escucha masiva ha servido a generaciones de españoles para aprender "spelling" con más eficacia que cualquier profesora nativa de inglés. No conocemos la receta exacta, pero nos quedamos con todo lo que encierra la canción: desde el acentazo irlandés de Van mezclado con una interpretación a lo Howlin' Wolf, hasta con la sabia y acertada forma de terminar el tema.

Kent Brockman tenía razón, queridos amigos. TENÍA RAZÓN
 

Tras la catarsis de Gloria, Van entrega su propia versión ceñuda de una canción a lo Bob Dylan ("You Just Can't Win") y sigue dejándonos claro que puede convertir canciones de inspiración R&B como "Go On Home Baby" en pildorazos de garaje tanto como  homenajear a los maestros con la versión de Don't Look Back de John Lee Hooker . Aunque como más nos gusta a nosotros es llevando a ebullición canciones como "I'm Gonna Dress in Black", interesante remedo de la casa del son naciente que se beneficia de la leonina voz de Van como mis fracasos en la cocina tras ponerle un poco de orégano (incluyo postres).

Con las parecidas claves, Them convierte el "Bright Lights, Big City" en una pieza de R&B contemporáneo que alcanza las mejores cotas de interpretación instrumental del disco. Y para el final otra versión: "(Get Your Kicks On) Route 66" que funciona como declaración de principios: "esto es lo que hacemos" y como inmejorable última impresión del grupo: voz superlativa, el Hammond dando guerra, una base rítmica tipo adoquín del Pilar y la intención de dejar a todos sin aliento, los que tocan y los que escuchan.



Them fue un grupo de corta carrera (el álbum del que hablamos y otro más, llamado con perspicacia: Them Again) y aunque en Garajeland no nos gusta chivarnos sabemos que fue la peculiar mala leche de Van la responsable de decir "esto no hay quien lo aguante, me voy al bar de Moe" y, también, que no le salió mal la jugada. Pero no está de más darle crédito al grupo, que en solo dos discos fueron capaces de situarse a la cabeza del R&B británico y entregar tres joyas como "Baby Please Don't Go", "Mystic Eyes" y "Gloria". No está mal para cinco chicos airados; no señor.


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Vuestro amigo en el tiempo, Tomás Verlein.
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jueves, 19 de abril de 2012

Quehaceres altamente prescindibles y The Real Kids


The Real Kids - The Real Kids (1977)

Existe gente (en eso creo que estamos todos de acuerdo) y existe otro tipo de gente (en esto ya veremos) que bajo una capa de buenas maneras y sonrisas amables nos realiza recomendaciones cuando en realidad lo que quiere decir es “tienes que”. Seguro que se han topado alguna vez con alguien así, o mucha gente así, puntualicemos cuanto podamos. Los que te dicen que tienes que tener una casa más grande, un coche más grande, una nevera más grande, una televisión más grande que te cagas, una mesa más grande, un ordenador con no sé cuantos megas mucho más grandes, un teléfono con pantalla más grande y altavoz más grande, una impresora que admita papeles más grandes, un seguro del hogar para todas las cosas grandes que has comprado. Y sigue así la cosa, no crean.

Los Real Kids con cara de pocos amigos tras intentar colocar una imagen en Word 2007

Te dicen que tienes que tener diesel y a la vez gasolina, abrigos que abrigan más en invierno, un seguro dental, una tarjeta de descuento, un nuevo contrato con la compañía del gas, gorra, plantar tomates y cebollas, perro, gato, niño, tienes que comer más, tienes que comer menos, tienes que trabajar más despacio, llevar paraguas para no mojarse, tienes que andar a dos patas, devolverle el balón a un niño, pagar con tarjeta, descargar gratis, ver series, cerrar la terraza, escuchar el primer disco de los Real Kids. Única y exclusivamente a estos últimos es a quien uno tiene que hacer caso. Tienes que hacerles caso.

El primer disco (y como veremos unas pocas líneas más abajo casi el único) de los Real Kids es esencial desde el canto superior derecho hasta más desgastado inferior izquierdo. Desde Boston (aunque grabado en Nueva York), y para los pocos que supieron leer entre pequeñas reseñas de aún más pequeños medios de información se encontraba un disco fundamental, a medio camino del incipiente punk de la costa Este y el buen pop que arrasaba en los sesenta y algunos extraños se encargaron de desprestigiar durante unos años de medievo melódico en los primeros setenta. Esta joya de 1977 se debe principalmente a la luminaria de John Felice, desvirgado musicalmente años atrás en la primera formación de los Modern Lovers, no llegó a participar en la primera grabación de los mismos por ser menor de edad, pero no perdió el tiempo en formar The Real Kids, aunque sí unos cuatro años en entregar su primer largo junto a Howard Ferguson, Alpo y Billy Borgioli.

Efectivamente, todos tenemos un amigo melenas del instituto al que luego (por cariño y esas cosas) nos cuesta dejar de lado

Como suele ser habitual, los discos empiezan por la primera canción, y vaya primera canción: “All Kindsa Girl”, canción memorable y pluscuamperfecta, desde sus míticos primeros acordes hasta el estribillo y un pegajoso e irreprimible ritmo que ya no te separa del disco hasta que éste termina. No sólo de semejante himno vive este debut disquero, las composiciones de Felice no deslucen en ningún momento a tan inmejorable inicio, ya sea “Solid Gold”, “Do The Boob”, la estupenda “Taxi Boys”, la maravillosa “Just Like Darts” o el tremebundo final de “Reggae Reggae”; como tampoco lo hacen las tres versiones (creemos que existe una fórmula matemática desconocida para incluir un número de covers en cada disco, y éste la cumple), a destacar entre mis favoritas “Roberta”, en la que participa Jeff Conolly, el paisano bostoniano más famoso y mono de Massachusetts. Una vez escuchen el disco pongan las etiquetas estilísticas que quieran; Rock And Roll, Punk, Pop, Garage, ¿quizás Powerpop? Quedan todas aceptadas.

Como toda bonita historia tiene un cazador que mata a la madre de Bambi o un dinosaurio que deja vivo al niño de Parque Jurásico, en esta hay que recurrir al mandito abandono que sufren numerosos grupos por parte de los estamentos económicos, motivo por el que Felice trabajó durante un tiempo de rodie de los Ramones, entregaran un único álbum de estudio más (No Place Fast, también recomendable), algún directo tras algunas reuniones y (que yo sepa) un par de trabajos más de Felice aunque no bajo el nombre de Real Kids. Afortunadamente grabaron este disco homónimo, era el día (o días) en el que cuatro tipos se levantaron de la cama y cada canción que grababan les salía bien. Por nuestra parte, agradecimiento eterno por tanta inspiración.

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viernes, 21 de octubre de 2011

La filosofía griega y The Sadies


The Sadies - Darker Circles (2010)

Me he levantado con una reflexión en la cabeza. A ello ha ayudado que una persona esté a mi lado soplando una botella. Esta cavilación venía a ser tan sencilla como profunda: “¿Los grupos en su noveno disco (si es que llegan), pierden el nivel respecto a los primeros? La respuesta la he hallado dejando a la filosofía griega al borde de publicarse en el Pronto: Sí, con excepciones (la otra opción era “eso es como todo” pero ya es una teoría bastante explotada). Analizando el resultado de forma un poco más profunda se puede decir que el sí se cumple en muchas o la mayoría de las ocasiones; las excepciones, The Sadies. Llevan publicando hasta la fecha nueve referencias en formato LP y desde Stories Often Told se han instalado cómodamente en una línea ascendente de la que parece que no se van a bajar tan fácilmente. En estos momentos su posición hay que buscarla en el año 2010 con el disco Darker Circles, momento a descubrir de los últimos dos años.

A partir de ahora, si ustedes cultivan petunias, camisa de petunias. Cultivan orégano, camisa con orégano. Etc.

Canadienses de pura cepa, como el frío, los centros comerciales y los vendedores de maquinillas de afeitar por ebay, y también como The Band, con los que a menudo se les puede ver comparados en los medios que se especializan en sacar similitudes. Cuatro peluquines por banda que llevan juntos desde su primer disco, allá por el cercano 1998. Los hermanos Good se encargan del grueso de la composición y de darle a todos los tipos de guitarras que pasen por sus manos, no obstante, el hermano delgaducho (Dallas) también se apropia de los teclados y el otro hermano en cuestión (Travis), de complexión normal, se deja caer como quien no quiere la cosa por instrumentos de cuerda que se tocan con arco; el contrabajo (sí, tocan con un contrabajo) corre a cargo de Sean Dean; y aporreando la batería el bueno de Mike Belitsky.

Desde el principio de su vida de artistas, las comparaciones con los Byrds más camperos de Sweetheart Of The Rodeo se sucedían cual itinerario del monorraíl de Springfield. Su sonido Folk con tintes de psicodelia les pondría de cara para que fueran definidos como unos The Band actualizados a los tiempos de hacer todo el día el tonto con el teléfono móvil. Tras estas primeras impresiones, no contentos con que los especialistas musicales no paren de añadirles etiquetas comienzan a darse vueltas por el lado salvaje del Surf y el Garaje sin abandonar su estricto sentido por la melodía pop y el espíritu campero. Toda esta amalgama de estilos comienza a esbozarse en el estupendo Favourite Colours y alcanza un punto de casi-perfección en esa pasada de disco llamado New Seasons (huelga decir que quien quiera hacerse con él le pasaremos encantados un enlace con sus bondades). Entre medias han tenido tiempo de que gente de la talla de Neko Case y Andre Williams les metieran al estudio para grabar con ellos, o que ilustres de la talla de Gary Louris o Robyn Hitchcock les lleven a la cama para desayunar zumo de naranja con pulpa para tocar con ellos en alguno de sus discos. En mi humilde opinión y a estas alturas del texto, en el que el noventa por ciento de los lectores llevan puestas las gafas para dormir de Homer, realizar comparaciones de unos tipos que van tan sobrados y que construyen su propio universo musical me parece no reconocer que a estos humanos no se les puede encajonar en ningún lugar concreto.

Los Coronas imitando a The Sadies y viceversa. En ambos casos siempre hay un teléfono con cámara para inmortalizar el momento.

Fuera de ese lugar concreto se encuentra este también estupendo Darker Circles. Inicializado con “Another Year Again”, una canción que suma al espíritu garajero un final psicodélico que es como tomar una cerveza y que las burbujas de ésta te agiten el estómago sin parar. En otro apartado diferente, se mueven con la elegancia de los trajes que calzan en la portada por otros ritmos más otoñales y melancólicos, ya sea en “Cut Corners”, "The Quiet One”, “Whispering Circles” y una (¿o lo son todas?) de mis imprescindibles del disco: “Tell Her What I Said”. Como un disco de ellos no sería de ellos y nos dejaría en mal lugar por las palabras que les hemos dedicado si quedara exento de piezas pasadas por el Country modernillo, en “Postcards”, “Idle Tomorrows” con steel guitar incluida y la personal voz de Gary Louris (que también ejerce de co-productor), y la cercana al bluegrassChoosing To Fly” cumplen el requisito. El cierre del disco lo dejan para “10 More Songs” (alusión a que hay otras diez canciones restantes en el álbum), otra pieza que demuestra que estos pájaros se desenvuelven por diferentes ambientes como pez en el agua.

El disco suena calmado, a veces melancólico, y si bien su belleza puede necesitar de un par de audiciones, seguro que el aficionado selecto termina resolviendo el enigma como si de un amor a primera vista se tratase. Mientras otros grupos andan todavía viviendo de las rentas, haciéndose los tristes y creando un compendio de ruidos y cacharrería que no lleva a ningún sitio, estos se lo pasan todo por una parte anatómica que se estudia en biología, tema tres, el aparato reproductor. Y no van de farol.

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