viernes, 14 de diciembre de 2012
Contacto con Tacto (XVI): Purple Weekend
viernes, 30 de marzo de 2012
Contacto con tacto (XV): The New Piccadillys
- SÁBADO 31 DE MARZO. SANTIAGO. SALA MOON
- DOMINGO 1 DE ABRIL. GIJÓN. THE MONKEY CLUB
- LUNES 2 DE ABRIL. LIERGANES. SALA LOS PICOS
- MARTES 3 DE ABRIL. BURGOS. SALA ESTUDIO 27
- MIÉRCOLES 4 DE ABRIL. VITORIA- GASTEIZ. HELLDORADO
- JUEVES 5 DE ABRIL. PONFERRADA. FREAKLAND FESTIVAL
'Judy is a Punk' - The New Piccadillys from Bill Gill on Vimeo.
viernes, 13 de mayo de 2011
Contacto con Tacto (XIV): Doctor Explosion


viernes, 1 de octubre de 2010
Una crónica de Turborock sin recurrir a la palabra turbo para explicarlo

Instantánea tomada al grito de "frena, frena conductor conductor con". Nota: Es posible que los Fruitis no estuvieran en ese momento pasando por allí
Llegada el Viernes por la tarde, es entrar en Cantabria y en lo que más pensábamos ni siquiera era en que grupos iríamos a ver, no, son los efluvios de un viaje al Norte lo que nubla nuestra mente en el oscuro y verdadero motivo de este viaje: comer hasta llegar al concierto de los SOOL y que la gente se haga fotos con nosotros pensando que somos el amigo Ebbot Lundberg. Los primeros en pasar por nuestros oídos el grupo australiano The Meanies, con un cantante que no paró de tirarse al suelo berreando cual Iggy Pop, nos dejó la sensación de que al día siguiente viajaría a Valencia con un ligero dolor en el morroplastio izquierdo y hematomas de grado tres en cuello, zona lumbar, tronco en general y peritoneo en particular. Aunque francamente entregados al público, nuestra sensibilidad pop no se sintió del todo cómoda con los aussies.

Verdadera protagonista del segundo día de conciertos. Hay quién pensó que eran los Redd Kross y quien dijo que de ahí salían cien platos de almóndigas (nos disculpen nuestros amigos vegetarianos)
El siguiente ya era plato fuerte: Los Coronas. Una vez más, soberbios. Cada día tocan mejor y ya es decir, eficaces en las deficiencias de sonido terminaron por llevarse el primer gran aplauso de la jornada. Hubo poca charla de Fernando Pardo debido a las limitaciones de tiempo, una pena, porque este hombre suele ser bastante dicharachero y saleroso.
Le siguieron el grupo hermano Sex Museum, rockeros de grado cuatro, con Miguel Pardo deleitando al personal con unos pasos de baile bastante singulares. En mi opinión varios pasos por detrás de Los Coronas en cuanto a concepto de concierto, aunque nada se puede achacar a las buenas maneras a los instrumentos de estos clásicos malasañeros. Entre medias nos perdimos a los Muffs, nos pudo el sentir del estómago y sólo llegamos a ver la última canción de un concierto al parecer tan corto como el número de féminas presentes sobre las tablas durante el fin de semana.
El penúltimo concierto de la noche fueron los esperados Hoodoo Gurus, banda que perdió el pelo en la cabeza en pos de la fabricación de pelucas para los seguidores de Mago de Oz. Como buen grupo australiano estuvieron correctos a los instrumentos, con una gran selección de temas, donde sonaron todos sus clásicos, siempre de agradecer para los que como un servidor no ha catado sus entregas más recientes. Lástima que no llegaran a meter en calor a los miembros de garajeland, seguramente aletargados por cada salida al exterior del mercado, con típica meteorología cántabra a comprar unas monedas canjeables en bebida o en el tren de la bruja, nunca estuvo del todo claro para que servían.
Última parada del día, los Redd Kross, razón principal por la que peregrinaríamos a Sarón con un chándal de felpa y unas zapatillas Paredes de color mostaza recicladas de la incineradora de Valdemingómez. En nuestra opinión (nunca del todo fiable de dos devotos de la banda californiana) lo mejor del festival. Se comieron todo lo anterior desde las primeras canciones, estos punkarras camuflados en hacedores de canciones pop que se pegan como el chicle no dejaron lugar a dudas: los Redd Kross nunca fallan. Denunciable fue el tiempo del concierto, no sabemos si culpa del señor que estuvo todo el fin de semana controlando el cotarro desde una silla de jardín, pero faltaron una treintena de canciones más para que nos hubieran dejado mejor cuerpo.

Los Wildebeests, no bajo lo que podría parecer un crucifijo, no, es la clásica viga acolchada que todo buen arquitecto propone para una reforma parcial en casa
El sábado empezó con la pérdida (una vez más) de ver a Muck And The Mires, motivado por la ingente cantidad de comida que nos pegamos (prueben al menos una vez en su vida las fabes con hongos y de postre un digestivo de orujo) fue necesario el repose de la misma si queríamos mantenernos en pie más de diez minutos de concierto. A la llegada nos topamos con la agradable sorpresa de los Wildebeests, tocando “Comanche” en un claro y no reconocido homenaje al desaparecido Enano Buceador. Gran sonido el desplegado, y unas canciones garajeras y rockanroleras muy del gusto de los responsables de estas líneas. No esperábamos menos de un grupo que cuenta en sus filas con ex miembros de los Kaisers o los Milkshakes. En busca y captura de sus vinilos andamos ante tan gratas sensaciones.
El siguiente turno fue para el combo de Soul de JC Brooks, de los cuales aparcamos junto a ellos a la llegada al recinto y pudimos comprobar de cerca que el traje que llevaba se lo habían prestado del fondo de armario de Amar en Tiempos Revueltos. Impresionante y sobrado sobre el escenario, con un solo disco a sus espaldas se llevaron una de las ovaciones del respetable patilludo y patilluda allí congregado. Menudo tío.
Sacrificados por una merienda-cena quedaron los Right Ons, con tiempo marcado para no perdernos a los Young Fresh Fellows, unos tipos tan queridos por nosotros que hasta se les perdona que no estuvieran en uno de sus mejores días, perros viejos ellos se dieron cuenta y para la segunda mitad del concierto volvieron a hacernos sonreír como sólo ellos lo saben hacer. No faltaron los saltos de ese niño grande llamado Kurt Block, los redobles de Tad Hutchison mientras se cruza de piernas y todas esas pequeñas locuras que les hacen únicos.

Nótese que la gente de la banda izquierda se muestra animada, todo lo contrario que los de la banda en donde jugaba Chendo, que saben lo que se les viene encima
Con nuestros sentidos empezando a notar el aletargamiento entraron a escena los Vikingos de los Soundtrack Of Our Lives, un valor seguro en cualquier concierto, boxeadores curtidos en mil batallas suelen dejar noqueados al personal con ese muro instrumental infranqueable y la presencia del gigantón sueco Ebbot, que protagonizó el momento delicado de la noche arrojando sus cinco mil onzas de peso hacia el público, motivo por el cual a nuestro amigo Johnny Lebrel le han diagnosticado una médula espinal en forma de alambre de espino. No sé si estuvieron mejor o peor que en otras ocasiones, pero servidor se lo pasó pipa.
Para el final quedaron los medio grungeros Mudhoney, demasiado para nuestro ya curtido pabellón auditivo, no le dimos muchas opciones de que nos convencieran sus innumerables chillidos y la parquedad en palabras de Mark Arm, al que faltó un “Buenas Noches” para dejar por los suelos la educación de la casa Windsor.
Experiencia gratamente positiva, sólo falta para el año que viene un par de paseos por el escenario de Sharon Stone, cuyo pero es (que nos perdone en este apartado el colega Charlie Don´t Surf) que el sonido es francamente mejorable, pero todo se arregla con una moqueta de la buena en las paredes, una mano de pintura y unos ingenieros de sonido que no se empeñen en que acabemos como el bueno de Hans Topo en este vídeo. El año que viene ya estamos pensando en volver, aunque toque la clásica orquesta de canciones populares a la flauta dulce en clave de Sol, cargar el coche de quesos de Liérganes, unos sobaos de kilo que podrían sustituir en un momento dado a los azulejos de la cocina y esa agradable sonrisa que te deja un fin de semana a base de tan recomendables variedades gastronómico-culturales. Si un día de estos se encuentran por la calle a alguien con una pulsera verde recubierta de azulado moho y cierto aire a cara de anchoa, no duden en saludar, somos alguno de los miembros de garajeland.
Se os deja con un vídeo de los Wildebeests grabados en los estudios Circo Perrotti junto al mismísimo pirado de Jorge Explosion.
martes, 23 de febrero de 2010
Contacto con Tacto (XII): The Hi-Risers + Roy Loney & Señor No

Gregorio Townson llamando la atención al único que no se lo pasaba bien en la sala. ¿Quizás era un sandwich de pavo?
Los que nos siguen un poco en este nuestro bloc, saben de nuestra afiliación al trío de Rochester y a todo cuanto ha pasado por delante del peluquín de Roy Loney. La noche bien merecía una previa a base de cañas y pincho de morcilla para asegurarse un aliento fresco y seco, con la inútil esperanza de un tener un concierto privado ante la espantada general del público. Servidor llevaba nervioso unas semanas que se hicieron muy largas esperando el momento, y así se lo hice saber al respetable que estaba a mi lado con movimientos espasmódicos y espontaneas agresiones en el páncreas de los amigos más cercanos hasta que salieron a escena los Hi-Risers (primera sorpresa de la noche, los neoyorquinos son los primeros que salen a escena). Un buenas noches, examinar el merchandaisin del grupo que luce el público, “Once We Get Started” para comenzar y el calor de la sala empieza a aumentar. Sin dejar respiro se despachan las dos canciones del estupendo EP que han grabado junto a Los Coronas, “Spark Plug” y “Stand By My Baby”, la excitación de que el tiempo corre y están dispuestos a no dar tregua con irresistible R&R, Surf y lo que les salga de la pirindola empieza a aflorar. ¿Pero estos tíos van a parar de dejarnos con la boca abierta? Ni de coña.

Así quietos no lo parece, pero mueven las manos y los pies. Y las manos a una velocidad que ni Tomás cogiendo las tapas de los bares oiga.
Los de Rochester continúan apabullando con pausas mínimas entre canciones o carentes de descanso entre ellas, sólo canciones, sólo el Rock And Roll cálido de “Panic”, “She´ll Be My Ruin”, y la tierna “Katy Kid”. Sus temas del estupendo último disco, Once We Get Started, van pasando a la par que algunas de sus canciones del resto de (descatalogados) discos. El señor Verléin entra en trance mientras mira al palillero de Jason Smay haciendo locuras en “Top Shelf”, y el resto de congregados en la hermandad del pincho de morcilla coreamos lo que el grupo nos pida, “Boom Chicka Boom”, “One Note Joe” o descongelar el ambiente mientras el grupo saca a relucir sus dotes interpretativas (quedarse quieto es muy de la escuela frostilicus) en “(Let's Dance) The Freeze”. Todo sin ningún ceño fruncido ni caras de mohínos, Todd Bradley cantando con una sonrisa de oreja a oreja con su, como dice mi compañero de parranda, vozarrón de señor del monte; Gregorio haciendo muecas, carantoñas y hasta aceptando peticiones de canciones medio suyas por parte del público (“Confession Of Love” de su época junto a Kaiser George). El ambiente llegó al punto culminante al tener que hacer una pequeña ronda de bises, pese a que se supone que eran los teloneros, en donde sacaron a relucir los tres amigos espirituosos “Johnny, Jim And Jack” y finalizar la fiesta con la sala cantando “That Rock ´N Roll Beat”. Increíble.

Desde luego los jóvenes de ahora... Loney de pie con sesenta palos y el resto no sabe tocar apoyando las zapatillas en el suelo
Después de semejante muestra, salía Roy Loney pertrechado en su Takamine acústica y un pelamen que de ser natural ya quisiéramos muchos a nuestros años mozos. Casi calcando el concierto que vimos en la sala Jajaineken hace unos meses, el groovie comienza con “City Lights” y “Diablo” mientras el resto de la banda, Señor No, con buen criterio final se apoderan de sus respectivos instrumentos para soltar decibelios hacia los asistentes. Primeras canciones fallidas, el bajo de Mikel deja al grupo en cuadro y retrasa el inicio de un par de canciones; para colmo Roy Loney recuerda antes de comenzar en una de ellas que se le ha olvidado mirar cual ha sido el reintegro de la Primitiva y desaparece otro par de minutos dejando a los donostiarras en formato instrumental. Demasiadas canciones perdidas para igualar el ambiente previo de los Hi-Risers incluso para tito Loney y el grupazo que le acompaña, y que como nos comentó un famoso doctor asistente al concierto, tienen más parecidos razonables que imitadores por la piel de toro Chiquito de la Calzada.

Roy Loney despierta de un sueño en el que se convierte en un autoretrato de Diego Velázquez (gracias Torrente).
Hasta bien entrada “The First One´s Free” costó entrar en calor, pero a partir de ahí, los esfuerzos de Xabi “Luqui” se vieron recompensados con las vibrantes canciones que han hecho grande a Roy Loney, tanto de sus momentos junto a San Cirilio Jordan (“Have Yo Seen My Baby”, “Texas Border” o la coreada “Second Cousin”), como en solitario (“Born To Be Your Fool” y un claro, aunque no reconocido, homenaje al recopilatorio de garajeland tocando “Phanton Mover”), como con su última colaboración con Señor No y la vitaminada versión del “Cara-Lin” de los Strangeloves. Aunque hace unos meses en la sala Heineken el grupo destacó por un concierto de más quilates, cuando uno termina un concierto tocando “Slow Death”, con Roy Loney en pleno jamacuco, alguien con sangre en las venas no puede sino dejar puesta una sonrisilla tontorrona de placer y el perverso pensamiento de que salir a escena detrás de un grupo como los Hi-Risers no deja de ser una cabronada de tamaño bíblico. A veces las comparaciones son odiosas, y si alguno de ustedes es socio del mismo gimnasio que los miembros de garajeland, muchísimo menos.
Agradecemos a PopAndSoul el buen tino a la hora de grabar un buen puñado de conciertos con cámara, sonido, vídeo, youtuf y todo. Pueden ver gran parte del concierto, en donde hasta personajes famosos deambulan por la primera fila, en su web de bolo-vídeos.
viernes, 13 de noviembre de 2009
Contacto con tacto (XI): Mark And The Spies
Fotografía expuesta con el único propósito legal de nuestra asistencia a dicho concierto sin chandal y sin calcetines de rombos (que eso no se ve).
Bien es cierto que todo lo que venga de Holanda nos tiene conquistados por el mero hecho de sus galletas con relleno de caramelo (todo el mundo debería probarlas), aunque no se sabe si tanto como para llegar al concierto con puntualidad exquisita, aunque mis compañeros habituales de conciertos ya saben que me gusta ser el primero que deja el abrigo en el ropero (la música es lo de menos), por ello hubo que esperar unos tres cuartos de hora, en donde gracias a la generosidad de la sala, una tele emitía sin sonido “Cuéntame”; pero no se preocupen, no perdimos hilo del capítulo, con Toni y los rojos, Antonio es estafado por un señor que lleva un traje más caro que el suyo, Carlitos y las chavalas, etc. Tras la esperada aparición del grupo por el escenario, el guitarrista se fue a hacer pis, la cerveza estaba caliente y hubo que esperar, pero a partir de ahí casi todo fue bueno, lo explico:
Arjan Spies, Mark Wesseloo, Gerrit Scholten y Jelle Verhoeks después de montar el sofá Räkorperuk de Ikea y comprobar que aún les falta el resto del mobiliario.
Mark And The Spies se distinguen en sus dos estupendos discos por hacer un pop de canciones nada desechables, que con un poquito del garaje que tanto nos pone, y un poquito de Merseybeat a la holandesa les convierte en hacedores de unas melodías redondas y facturadas con todo lo bueno de los sonidos sesenteros. Así podríamos decir que transcurrió el concierto, tocando “Wait Forever”, una coreada joya como “But I Do”, “It Don´t Matter To You” o “Hers To Keep”, con esas maneras de buenos chicos que han ido a un buen colegio y bajaban la basura sin quejarse por los cuatro cubos de reciclado. Lo que pocos esperaban (o los que no les habíamos visto en directo) es que esa apariencia la dejan un poco de lado y empiezan a soltar bastante más energía en las canciones que la que tienen en sus discos, fueron cayendo “Another Chance”, el inmediato hit “Won´t Work On Me” y “Ain´t Got No Time” (con esos perfectos coros que se gastan y que ya querrían los niños de San Ildefonso) completando durante toda la noche buena parte de sus dos álbumes. Para terminar el fin de fiesta presentaron single, nos sacaron lo mejor de nuestra voz (muy parecida a la de Barney tras ingerir el zumo de zanahoria y peyote) con “You Got It” y una alargada e impactante versión de “Ace Of Spades” con guitarras al viento que dejaron una idea en el público presente: “I Want More”. Por poner una pega a la noche, una sala un poco más pintona les habría hecho lucir algo más (que no me entiendan mal lo de La Pequña Betty, se valora mucho su apuesta por grupos, de gran calidad por cierto, en directo).
Para acabar, un video patrocinado por los chalecos de Metro de Madrid, Algasiv, y con un presentador al que fregaría uno de los vasos de su mesa o le dejaría sin media perilla si veo que coge así uno de mis discos, aún no lo tengo claro.
Servidor: megaupload. Contraseña: peluquin
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jueves, 28 de mayo de 2009
Contacto con tacto (X): The Sweet Vandals
Sala Caracol (Madrid) - 22/05/2009
a) Nos han untado a base de bien con jamón ibérico, tapas al por mayor y la mayor variedad de cerveza nunca vista en las destilerías Duff (incluida la antisarro).
b) Nos han untado a base de bien con jamón ibérico, tapas al por mayor y la mayor variedad de cerveza nunca vista en las destilerías Duff (incluida la antisarro), pero como nosotros somos muy buenos no hemos aceptado nada, así que han redoblado esfuerzos en el soborno.
c) Son directamente uno de los mejores grupos en directo que se pueden ver en la actualidad.
La estampita que deberían repartir en la iglesia del Funk a la salida de cada rito. ¡Qué aprenda el Reverendo Lovejoy!Tras el interludio instrumental, , Mayka subió al escenario y comenzaron a desvelar poco a poco el disco que venían a presentar. Su forma de entender la música no ha cambiado, pero han profundizado más en las raíces de sus influencias convirtiendo a Mayka en la diva del soul que es por derecho y voz, como atestiguan canciones como 'What About Love' o 'I hate to hate you', rematada con un fantástico arreglo de vientos que pudo ser recreado en directo con los mismos músicos que participaron en el álbum. Esta nueva faceta, la que incluye un tono más 'soulero', intenso, pero controlado, convierte a los Vandals en The Muscle Shoals Rhythm Section, el mejor acompañamiento musical del que nunca gozó Aretha Fraklin.
Y sin embargo, The Sweet Vandals siguen sabiendo hacer funk mejor que nadie, dos nuevos temas siguen esa senda: 'Thank For you' y 'Speak Music', ambas con unos arreglos danzarines de órgano y bajo, a la altura de ya clásicos suyos como Charlie Love. El grupo, en su segundo disco, ya ha demostrado que salta de un huso horario a otro con una facilidad inusitada. Tan pronto parece que viven en Memphis, como la siguiente vez son puro funk pegajoso de San Francisco y, en el camino parece que Carole King les ha escrito una canción, como en 'Every Woman is a Diva' (momento en el que Mayka invitó a nada menos que seis coristas para dar la réplica. 61&49 y yo tuvimos nuestra oportunidad, pero no conseguimos entrar en el traje de noche a tiempo).
Entre el nuevo disco y algunas versiones de canciones del anterior alargadas (como ocurrió con la tremenda 'Do it right') la cosa empezó a entrar en ebullición: Mayka ya bailaba por soleares, los chicos se retaban buscando el lugar adecuado para coincidir todos en misma nota. El público, mientras tanto, empezaba a levitar por lo menos. En ese momento, el concierto sólo podía ir a más y el vehículo para conseguirlo fue una incendiaria 'You're gettin it', seguido de una acelerada 'Come On Now', que coincidió más o menos cuando un cable o la junta de la trócola del ampli de Santi 'Sweetfingers' comenzó a emitir quejidos y a acoplarse. Nadie está a salvo de este tipo de mala fortuna, ni siquiera músicos tan expertos como estos, aún así lo llevaron con toda la profesionalidad posible, aunque el ruido terminó por afectarles, más aún después del acople definitivo que dejó sorda a media sala, mientras la otra media comprobaba que le había peinado a raya.
Quizás se perdió parte de la magia conseguida momentos antes, pero se consiguió remontar gracias a dos clásicos del grupo como 'I Got You Man', presentado por Mayka como "el principio de los Sweet Vandals". No cuesta mucho imaginarse cómo se compuso la canción en los primeros ensayos: una línea de Santi, un ritmo de Javi, unos acordes de Yusepe, el Hammond y luego Mayka. Algo que sólo es fácil de describir, pero que hay que verlo para entenderlo. Sea como fuere, nos congratulamos todo de que dedicaran a la música y no al curling (aunque a lo mejor se ha perdido una medalla en los JJOO de inverno, vaya usted a saber). Como colofón nos dejaron su versión de James Brown, 'Mama's got a new brand bag' con todo el mundo en el escenario: los que soplan instrumentos de viento, las coristas (esta vez organizadas por tamaño) y el inmenso talento del grupo. Brillantes y vibrantes a pesar de las circunstancias, fue la despedida triunfal de un grupo que sonar como los ángeles cualquier cosa que caiga en sus manos y que, si el mundo fuera más justo, sería lo último que escucharías antes de dormir y lo primero al levantarte.
Hale, por si no eran suficientes para jugar al Enredos (ahora Twister), se unen los tres del fondo. ¡Esto es un despiporrio!P.D.: aunque el punto A y B quedaron descartados, si alguien quiere enviar algo a estos humildes cronistas nuestra dirección no ha cambiado: escriban a 'hombre feliz, calle Evergreen Terrace, nº742'. Aún así, que sepan que la única persona que conocemos tiene amistad con los Vandals es Efrain 'Purple Rain' y que él ya era postmoderno antes de que se pusiera de moda.
Vuestro amigo en el tiempo, Tomás Verleín
jueves, 21 de mayo de 2009
Contacto con tacto (IX): The Wave Pictures
Sala Neu! Club (Madrid) - 25/04/2009
David Tattersall, haciendo su particular homenaje a Tintín con un peinado que afortunandamente sólo se suele conservar hasta la comunión.
Si ustedes cuentan dos bajistas, dos guitarristas, dos bateristas y dos señores tocando el cencerro acaban de pasar el psicotécnico de GarajelandLo que nadie se esperaba es que en directo estos muchachos cambiaran su sonido hacia uno más agresivo, más rockero, con David Tattersall atacando solos de guitarra que tenían más de Television que de lo que se les supone a una banda que navega entre Folk y el Pop en muchas ocasiones, aunque lo mejor que tienen es precisamente eso: que nunca sabes por dónde te van a salir, llegando a colocar un Reggae a hurtadillas o cambiando las canciones de su disco por versiones aceleradísimas de las mismas, lo que para algunos fue denso, para mí fue tremendo, The Wave Pictures consiguen navegar entre lo sublime (haciendo sus canciones más largas e improvisadas) sin convertirse una magdalena de pueblo a palo seco (para denso, denso, eso).
Contraseña: peluquin
Vuestro amigo en el tiempo, Tomás Verleín
















