Mostrando entradas con la etiqueta Cuando el infierno se congele. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cuando el infierno se congele. Mostrar todas las entradas

viernes, 27 de marzo de 2009

Cuando el infierno se congele ( III )

The Faces

Retomamos este bonita sección intentando llegar más lejos si cabe en nuestra desfachatez, ya que hoy proponenmos que resurja de las cenizas una banda que surgió -por arte de birle y birloque- de las cenizas de otra muy grande. Con lo que nos aventuramos en un triple salto mortal y nos posicionamos como una una posible página de referencia para la revista 'Adiós' ante tanta cosa crematística.

Por si no lo saben, hablamos del grupo que se formó tras la unión de tres ex Small Faces (el bajista Ronnie Lane, el teclista Ian Mclagan y el baterista Kenny Jones) y dos rebotados de una experiencia tan interesante como breve, el grupo de Jeff Beck, se trataba del guitarrista Ron (todavía no Ronnie) Wood y el cantante de voz quebrada y falsos rumores tratados en este bloc, Rod Stewart. Los primeros necesitaban recuperarse de la marcha de Steve Marriot, principal compositor y frontman de los geniales Small Faces, y los segundos querían salirse de la estela de grupo de Beck. Así que suponemos que los cinco tendrían una cita a ciegas en cualquier restaurante, no sabemos quién llevaría el clavel rojo y quién el pañuelo en el bolsillo, pero el grupo comenzó a empastar desde los primeros ensayos con un sonido que recordaba a los primeros Rolling Stones, mezclado con algo de Folk y mucho de la influencia de Rhythm and Blues que tenían los faces pequeñitos.


Cinco tipos con pelo largo, uno con una botella de vino, otro con una boa en el cuello... señores de blogger: ¡censuren este blog pero ya!


En el camino dejaron 4 discos de estudio, un puñado de grandísimas canciones (Stay With Me, Bad 'N' Ruin, Richmond...) y unos directos realmente arrebatadores que fue lo que realmente les hizo famosos. Durante el 71 fueron una buena respuesta a los Rolling Stones, pero el grupo, en pleno desarrollo, se rompió de nuevo debido a que Rod empezaba a tener éxito con sus trabajos en solitario y ya se planteaba que el tinte rubio platino iba a ser lo más en el final de la década de los setenta.


¿Por qué se deberían reunir?


Si todo el mundo merece una segunda oportunidad (excepto algunos complementos de vestuario de los años 80 y la carrera musical de Almodóvar), los Faces se la merecen aún más: sacaron sus cuatro discos en poco menos de tres años y se evaporaron tan rápidamente como comenzaron su andadura. Si los Rolling Stones se convirtieron hace muchos tiempo en una banda de estadio, puede que los Faces sean capaces de dar una vuelta de tuerca al Rock 'honkey tonk' del que hacían gala, Ya saben, mezclando los pantalones apretaditos, con las voces potentes y la influencia del Blues y el Soul siempre presente.


Nunca lo diríamos en público, pero el señor 61&49 y yo tenemos fotos muy parecidas a estas... De hecho ese traje de cuadros forma parte de mi fondo de armario.



Además sería una buena razón para homenajear a Ronnie Lane (muerto en 1994 por esclerosis), un personaje realmente importante en la música inglesa, pero frecuentemente olvidado. Por no mencionar que sería una forma de demostrar al mundo que Rod Stewart fue una vez un cantante de rock más que solvente (ahora que sus últimos discos son perfectos para la sala de espera del dentista), que Ron Wood nunca estuvo tan cómodo y acertado como en The Faces y para dar un poco de vidilla a Ian McLagan y
Kenny Jones, que desde que uno dejó de ser teclista en las giras de los Stones y el otro baterista de The Who no se tiene noticia ninguna, aunque infundados rumores les sitúan en la órbita de Juan Pardo como grupo de apoyo, tiemblen.


¿Por qué no lo han hecho ya?


El problema de esta pregunta que nos hacemos es que la respuesta es "que sí lo han hecho ya". Los Faces, con más o menos miembros presentes, se han ido reuniendo en los conciertos que Rod daba por el mundo. En 1986 fue la última vez que se vio a los cinco juntos (y con Ronnie cantando desde una silla de ruedas), pero últimamente se ha insistido en el rumor de que la banda podría volver a salir de gira en el presente año. Parece que Rod y Ron han hablado seriamente del tema, pero éste último no está últimamente para muchos trotes, después de que su problema con el alcoholismo volviera a hacerle una visita y se escapara por Irlanda con un 2x1 ruso (botella de vodka y una joven de 18 años), lo que provocó que a Mick Jagger se le pusiera el morro torcido (hocico lumpión que decía mi bisabuela) y, según dicen las malas lenguas, que le prohibiera hacer cualquier tipo de gira con otro grupo que no fueran los Stones.


Rod Stewart: "Mira Ron, cuadrando las lindes tenemos espacio para la pista de pádel y unas zonas comunes con baldosín muy pintonas".



Posiblemente el actual guitarrista de los Stones (y al que si miran detenidamente puede que le vean un parecido a los cuervos que salían en Dumbo) se pase la advertencia por el mástil de la slide guitar, apoyado por Rod, cuyo odio (recíproco es verdad) a Mick va más allá de tirarse unos papeles mojados con un boli bic. Nosotros, mientras tanto, nos gustaría ver a Los Faces de gira, por una razón muy sencilla: hay muchos grupos que pueden sonar como lo hacían ellos, pero puestos a tener en vivo a un grupo que interprete un Rock rasposo, sucio y con el toque justo de chulería, mejor tener a los Faces. Y no me llamen nostálgico, que acabo de quitar el hule de todas las mesas de mi casa (pero no la bailarina de flamenco y el toro, esos se quedan).




Vuestro amigo en el tiempo, Tomás Verleín





Leer toda la historia y tal…

jueves, 27 de noviembre de 2008

Cuando el infierno se congele ( II )

The Replacements

No encarnen la ceja (a menos que necesiten sentirse como en 'Quieres ser millonario') si la siguiente afirmación les parece exagerada: Los Replacements pueden ser la banda más importante de los 80, y también una de las más desconocidas.

Realmente habría que decir que el grupo que fundó Paul Westerberg en 1979 caminó demasiadas veces entre el fino hilo que separa la genialidad del desastre más absoluto. Algo así como cuando montas una fiesta en tu casa y parece ir estupendamente, como si de una reunión de amigos discutiendo sobre Schopenhauer se tratara, pero parpadeas una vez y al abrir de nuevo los ojos al mundo tu casa parece Carentan en la II Guerra Mundial (pero con tu mejor amigo colgado de una lámpara y dándole a la cachimba).

Eso sí que es un cruce de perneras. No se lo van a creer, pero una vez vi con la misma postura a Lina Morgan y Sharon Stone.



Todo es cierto, eran unos desfasados, pero a cambio, nos dejaron por el camino 6 discos extraordinarios, unos conciertos delirantes y un rastro de influencia que llega hasta el día de hoy. Por eso queremos que vuelvan, por eso y porque seguro que alguno mintió en el escenario al público diciendo aquello de: ‘el año que viene volvemos por aquí’. Si ven a un esqueleto en la puerta de algún sala de conciertos (no en Madrid, que están todas cerradas o en proceso de) con una camiseta de los Replacements, culpen a Paul Westerberg.

¿Por qué se deberían reunir?

Primero porque por alguna razón oscura y traicionera The Replacements suele llegar tarde a las vidas de los pipiolos que nacimos en los 80, pero éramos demasiado pequeños para dejar Oliver y benji. Con lo cual no descubrimos su música hasta hace bien poco y ya no hablamos de la posibilidad de verles en directo. Todo hubiera sido más fácil si la recomendación viniera junto con la calcamonía de los phoskitos.

En segundo lugar porque se merecen la oportunidad de vender algún disco, recopilatorio o alguna escoba en general, que Westerbeg y compañía tienen que hacer frente a las facturas: han visto como está todo? Pues eso.

¿Por qué no lo han hecho ya?

Principalmente porque Paul dijo basta en 1991, dos de los miembros siguen terapia para desengancharse del alcohol, uno murió y el resto podrían matarse a chuchillo sin dinero de por medio. Vamos, que están para pocos trotes. Fueron rápidos, pero breves: entre 1981 y 1987 publicaron 5 discos, del punk ramoniano más urgente (que les emparentaba con sus vecinos Hüsker Dü) al pop de 'Pleased to Meet you' , que acercaba al The Replacements a Big Star al tiempo que alejaba al resto del grupo de la nueva dirección que Paul quería darles. Las quejas del resto poco inquietaron al líder, que echó a dos miembros y cogió el gusto a eso de dar indemnizaciones por cada año trabajado, puesto que el último disco, 'All Shook Down', lo grabó él solo con músicos de estudio.

No obstante, parece que Paul ha dicho que no descarta una reunión en algún momento. y que ya han ensayado un par de veces. Esperemos que sea así y se recuperen con un buen disco o con una de esas actuaciones donde nunca sabías qué te ibas a encontrar: si a un grupo con el mismo salero que José Montilla o bien perjudicados gracias a una dieta que aprobaría el mismísimo John Bonham (el de ‘sólo digo que he bebido a partir del trigésimo vodka con naranja). Sabían que en su última gira estaban tan locos que iban dejando el escenario y los pipas tomaban su puesto para seguir tocando. ¿Cómo no vamos a querer que vuelvan?

A la espera y con el taxímetro en marcha, de momento les dejamos con el Let it Be, obra pluscuamperfecta del grupo y un vídeo de una actuación en directo

>>>Pincha y 'Remplázate' a gusto<<<




Vuestro amigo en el tiempo, Tomás Verleín
Leer toda la historia y tal…

sábado, 25 de octubre de 2008

Cuando el infierno se congele ( I )

Nuestros incontables visitantes nos han requerido cambios en Garajeland a no más tardar. Nosotros no hemos puesto manos a la obra, de tal forma que pronto se verán algunas novedades, incluyendo un cambio de sexo de 61&49, nuevas secciones, algún retoque en el diseño y una performance en alguna plaza de pueblo de esta España nuestra que mezclará la experimentalidad del casero de El Nota con el reparto de "Un tranvía llamado Deseo" que protagonizaba Marge en Los Simpson.

Una de esas novedades la están leyendo en estos momentos. (ruidos de fanfarria, por favor). Les hablamos de 'Cuando el infierno se congele', sección en la que citaremos a aquellos grupos cuyas posibilidades de reunión son tan sólidas como el hielo quebradizo. Las reglas son claras: grupos de los que hace tiempo se pide una reunión con el fin de dar un concierto o varios; cuyos miembros se encuentran en buen estado de revista o sus sustitutos sean competentes (por ejemplo, una reunión de los Beatles con nuestro querido Bertín Osborne en el lugar de Lennon y con el que canta de Café Quijano no entraría dentro de esta categoría, pero sí en la de mejores pesadillas imaginables) y que con un poco de fe y unos cuantos perejiles en el San Pancracio de turno pudieran cumplir nuestros deseos.

Una vez expuestas las normas, sólo nos queda explicar el nombrecito de la sección. Todo viene por los Eagles, que en 1980 se separaron definitivamente (para regocijo de El Nota) los periodistas (culpables de todo lo que pasa en esta vida) no dejaban por aquel entonces de preguntarles a los miembros del grupo cuando se reunirían de nuevo. Don Heanley, uno de ellos, harto de chorradas variadas sentenció la posible vuelta con un: "cuando el infierno se congele". Como el destino (y el dinero) cambian las opiniones de todos, los Eagles se reunieron en 1994 para grabar un disco que tenía que llamarse lógicamente: 'Hell Freezes Over' (el infierno se congela). Vayamos al lío, porque los primeros invitados a esta fiesta (qué fantástica fiesta qué diría Raffaella Carrá) son...


The Kinks

La última vez que vimos en un escenario al grupo a la cabeza fue hace más de 10 años. Las perspectivas no parecen muy halagüeñas, ya que no sacan material nuevo juntos desde 1994, no hay ninguna discográfica que les quiera contratar y el Davies menor (Dave) hace poco declaró que lleva seis meses sin hablar con Ray, el mayor; ya saben la típica riña por haber grabado encima de la cinta VHS con el partido de la NBA de los sábados de la mañana.

Parecen tan amiguitos, pero un segundo después de tomar esta foto los cuatro se pusieron a darse golpes como si estuvieran en el parlamento japonés

¿Por qué se podrían reunir?

A esta pregunta siempre se podría responder con la misma respuesta: por el dinero. Así que naturalmente tendremos que esperar a que una promotora de conciertos haga una jugosa oferta a los Davies. En un plano más personal, todo el mundo sabe (incluido los propios implicados) que se necesitan más de lo que creen. Aunque Ray y Dave no se aguanten necesitan grabar juntos, qué sentido tiene el Correcaminos sin el Coyote o los charcos sin unos zapatos a estrenar. Junto con Pimpinela son una de las parejas indispensables del mundo musical.

¿Por qué no lo han hecho ya?

Simplemente porque si dejas a los tres miembros que más tiempo han estado en el grupo: Ray Davies, Dave Davies y el baterista Mick Avory en una habitación con la puerta cerrada durante un minuto, al volver a abrirla habrá algún muerto en esa escena. Ray y Dave tiene una de las relaciones de amor/odio más longevas del historia de la música (como bien retrata el propio Dave en su autobiografía 'Kink', cuando dice su hermano es un tacaño, cruel, miserable y perverso buen escritor de canciones. También comenta que él fue abducido por extraterrestres, pero eso es otra historia). Por otra parte, el lanzamiento de partes de la batería de Mick a Dave se convirtió en deporte olímpico en los conciertos de los Kinks, aunque parecen que últimamente han apartado las diferencias. Pese a todo, Dave fue el último en negar una posible reunión. Conclusión, la de siempre: no digan nunca de esta agua ni beberé ni este cura no es mi padre, pero aplicado al grupo paradigma del Swinging London.

Aquí, una rara actuación del grupo en la televisión alemana

Vuestro amigo en el tiempo, Tomás Verléin

Leer toda la historia y tal…