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martes, 13 de agosto de 2013

Un triunvirato, un disco y la ciudad de Nueva York

NUDE BEACH - II (2012)

Nota personal relativa al texto y que explica muchas cosas
(lo de la Relatividad, por ejemplo, no)
Creo que fueron alrededor de 10 minutos. Puede que fuera menos, pero estoy seguro que la decisión no se alargó más del tiempo referido. Por si no lo han notado estoy hablando de la decisión de compra más rápida que he tenido en mucho tiempo, un acto de desenfreno y manirrotismo que me excluye de la tercera parte de Wall Street. Aunque claro también les puedo estar hablando de la vez que convencieron para ver Cara a Cara en el cine y el horror mayúsculo que sufrí con la experiencia. En ese caso el tiempo de reacción puede variar de minutos a segundos y la recuperación de meses a años, con terribles secuelas y terrores nocturnos de por medio.
Dicen que la actuación de los Beatles en el show de Ed Sullivan consiguió un hecho sin precedentes en la historia: que el Cadillac de la familia media americana empezara a pasar las noches a la intemperie. ¿La razón? Que unos jovenzuelos con incipiente melena invadieran su espacio vital para poner juntos unos amplificadores, una batería destartalada, un montón de actitud y comenzaran a dar guitarrazos por doquier. Parece exagerado decir que los Beatles crearon gran parte de la música americana de los sesentas, pero nosotros somos muy dados a la exageración y los bochinches, no en vano seguimos fieles a los estilismos de Paco Clavel después de tanto tiempo. Por cierto, no está mal recordar que en Seattle – una de las cunas del garaje americano- llueve de media unos 300 días al año, así que perdimos muchas pinturas metalizadas de coches, pero por el camino ganamos unos cuantos grupos que nos han hecho la vida mucho mejor.

Uno tiene un montón de cosas que decir de esta foto hasta que ve el estilismo del baterista y se le olvidan de golpe


Probablemente los padres de estos tres mozalbetes de Nueva York no eran ni bocetos de progenitores en 1964, pero Nude Beach sigue ese mismo espíritu, el de coger una guitarra por ver qué pasa, el que mete en el mismo saco a Little Richard, el Country y las guitarras de doce cuerdas y los mezcla a punto de sal. El que nos hace asentir la cabeza cuando pagamos una millonada por un single no reeditado con la portada en ruso; ese con el que nos entenderíamos en una charla de tú a tú. Cuando hablamos del espíritu nos referimos a esa necesidad de sacar adelante melodías infecciosas, ese “míreme a los ojitos” instrumental que nos vuelve locos y que normalmente va asociado a las buenas canciones, esas de las que Nude Beach tiene a montones.


Y como no podía ser de otra manera, comenzamos con la razón misma de que exista la música que conocemos hoy: la "Radio", Chuck Betz, a la sazón guitarrista y cantante principal, guía la canción hasta mostrarnos todo lo que vamos a disfrutar en el disco en poco menos de 2 minutos. "Walking Down my Street" nos introduce de lleno en el imaginario del señor Petty y su banda y nos recuerda que un One Hit Wonder también puede estar dentro de un gran álbum. Segunda canción y, de nuevo, el grupo dice mucho en poco tiempo: el tema no llega a los 3 minutos. Algo así como la explicación que tenías que dar en casa cuando llegabas seriamente perjudicado por el alcohol. Podías haber dado un discurso antológico lleno de citas apócrifas de Wiston Churchill. Podías haberlo hecho, pero a veces es mejor decir que simplemente que te ha sentado mal el perrito.

El disco a estas alturas nos ha atrapado hasta límites insospechados y ese efecto no va a ir a menos “Some Kinda Love”, una canción muy cerebral que funciona directamente donde el cerebro reside: un poco más abajo del ombligo. Imposible no contagiarse del pulso punk que imprimen el señor de los rizos y los sus dos adlátares. ¿Alguien dijo The Exploding Hearts?


"¿El premio? Pues para tapar unos agujeros y el resto para caprichos"

Al contrario que Homer en el Holandés Frito, aquí sí que tenemos todo lo que nos den y toca darse un respiro tirando de nuevo de las mejores enseñanzas  del amigo Petty con “You make it So Easy” que funciona como pequeño asueto dentro de la urgencia de los anteriores temas. Todo suena en su sitio: los pequeños solos de guitarra, la perfecta comunión del bajo y la batería, la alarma antincendios de la casa (un momento…).  “Keep It Cool" sigue senderos parecidos, de nuevo las dinámicas son importantes, marcadas a fuego por la voz de Chuck que nos trae lo mejor de la tradición del cancionero americano: esa guitarras que pueden recordar tanto a Robbie Robertson como a los mejores momentos del Soul americano en un par de notas.

Tampoco les vamos a engañar más de lo debido (aunque puede que este plan quinquenal de publicaciones que nos traemos entre manos lo hayamos conseguido), Nude Beach guarda muchas similitudes con The Exploding Hearts (hay premio si los mencionamos otra vez), The Reigning Sound, The Jam, Tom Petty... Cimientos suficientes para que en este perezoso blog hagamos un par de armarios de ladrillo visto en el que caben ampliamente dos sombreros. Eso es lo que nos dan ganas  "Cathedral Echoes" o "Don’t Have to Try" donde parece que los chicos de la playa donde no te tapas el pizarrín (traducción sugerida por el traductor de Google) sacan lo mejor de su repertorio con el objetivo de dejarnos sin fuelle en el primer tema y demostrar que incluso pueden batallar como crooners de postín sin tener que renunciar a su estilo característico. Si tienen opción de poner la luz de su casa en modo íntimo (vale desde la toalla para tapar la lámpara hasta no pagar la factura durante un par de meses, aunque este modo es considerado por los expertos como de “extrema intimidad”), háganlo.

Para la traca final, Nude Beachtiene preparado dos buenas muestras de lo que son capaces de hacer: “The Endless Night” empieza como la perfecta canción de pop: la perfecta canción de pop que siempre empieza con un redoble de batería para ir ganando confianza y se completa con una melodía de voz tremenda que nos conduce hasta un crescendo energético que impresiona de verdad (recuerden, segundo disco de esas criaturas). Para rematar, "Loser In the Game" que por momentos mira de tú a tú a Strange Boys y a ese estilo suyo imposible de definir: entre una canción acelerada con el freno puesto con rastro perenne de los Beatles, the La’s...


Nude Beach + images". Reconozco que la búsqueda de fotos en Google ha sido más divertida de lo normal...

Nosotros lo tenemos claro: si Nude Beach tuviera intenciones políticas, empezarían por intentar conquistar el mundo y luego ya irían viendo cómo va la cosa. Su segundo disco suena a declaración de intenciones: nos gusta el rock, la melodía y Tom Petty. Con ese triunvirato poca queja podemos tener. En realidad, ponemos la alfombra roja, abrimos la muralla y los recibimos con una reverencia. Todas las metáforas no son suficientes así que tiramos por la calle de en medio: esta gente mola, y mucho. 

^^Pincha & fuera los ropajes^^


Vuestro amigo en el tiempo, Tomás Verlein. 
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miércoles, 29 de mayo de 2013

Canciones para estar donde estén las chicas: The Fevers


The Fevers - Gaan Daar Waar de Meisjes Zijn (2002)

Como empieza a ser un ritual el largo intervalo de tiempo entre un post y otro, en esta ocasión no me voy a andar por las ramas para pasar directamente a la inyección intravenosa de drogas duras (no lo digo yo, sino Renton en Trainspotting). Saltarse de vez en cuando las normas establecidas de comportamiento es algo que sienta muy bien. Sí, todos hemos comido alguna vez queso de tetilla gallego ligeros de ropa, hemos bebido la mezcla de todos los vasos sobrantes a nuestro alrededor y sí, lo más salvaje de todo: hemos puesto una lavadora sin separar la colada de blanco de la de color. Hoy toca saltarse la norma de los textos más bien largos y dar paso a los americanos The Fevers, cuya publicación de 2002 (2002 fue ayer mismo) con título impronunciable nos ha dado tantas alegrías a los que buscamos un clásico trío de canciones directas y sin más pretensiones que la de pasar un buen rato o ruocanroulear, que diríamos en el año 1955 aproximadamente.

The Fevers tras pasar por el Eurorascapiquilandia de la Disney. La chica vino incluida con la camiseta.

La historia de los Fevers queda resumida en los siguientes pasos: California, el guitarrista Brian Hermosillo y el bajista Gavin May como formación primitiva. Sin batería estable hasta que en un viaje a Minneapolis, antítesis climatológica de California, encuentran a Travis Ramin. Graban canciones y se hacen una foto para la portada con cara de frío (parece que no es fingida). Fichan por el sello alemán Alien Snatch Records. Como título de su primer disco deciden, para mayor diversidad cultural, llamarlo con una frase en holandés: Gaan Daar Waar de Meisjes Zijn. Es en este punto de la historia donde uno se tiene que ir a algún traductor de la internet (este paso lo puedes saltar si eres Gunther, de Groningen o similar) y despejar dudas. El resultado que da el de la Google es “Ve allí donde las niñas son” ¡Bingo! Esto sí es una declaración de intenciones, pues es bien sabido que todo grupo de música da sus primeros pasos musicales para ir allí donde las niñas son.

Señores, esta tienda está en Utrech y si tengo que vivir en una cueva quiero que sea en ésta

El hecho es que Gaan Daar Waar de Meisjes Zijn está repleto de pildorazos directos de apenas dos minutos sin necesidad de ponerse trascendentales en ningún momento. Powerpop de guitarras y justos coros sixties pero con el aire macarrilla de quien anda indistintamente influenciado por el punk de primera hornada. Con sus reconocidas influencias de los Real Kids, Flamin´ Groovies, Barracudas o Small Faces (una versión del disco es “All Or Nothing”) es más que suficiente información para hacerse a la idea de la fórmula que van a seguir. Una fórmula que todos conocemos de sobra, pero irresistible si su facturación  nos ofrece canciones tan intachables como “Too Early For Love”, “C´mon My Baby”, “Bottom Of The Sea”, “Ain´t I Good For You” o “Girl After Girl”.

Servidor: uploaded. Contraseña: peluquin


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lunes, 25 de febrero de 2013

Cariño, esto tiene una explicación ( I )

Joe Cocker - Mad Dogs & The Englishmen (1970)

Joe Cocker Mad Men & The Englishman

 

Búsquenlo, es un papel rosa desplegable que pone cosas sobre su habilidades de conducción, de validadez variable (como máximo diez años) y que lleva asociado el mayor hallazgo en cuanto a tecnología que España ha llevado a cabo: la grapa que sujeta su fotografía. Como ya sabrán los que no se hayan pasado a la versión s.XXI del documento, estoy hablando del Carné de Conducir, único documento español que necesita una funda diseñada ex profeso para poder llevarlo contigo y método infalible para ver la evolución de todo ser humano.

Por decirlo de algún modo: si estás mejor que en la foto del carné de conducir date un abrazo de padre con palmaditas incluidas, porque quiere decir que la cosa no está tan mal como parece. Esa misma foto también puede servir para hacernos reflexionar o para maldecir al señor Mendel, la cosa va por barrios. Si todo esto nos sirve para hacer un flashback (todos a hacer flashback) yo recomiendo dejarse de fotos y pasar a nuestra biografía musical como elemento vertebrador: los discos que más escuchamos, nuestra evolución en nuestros gustos, la cantidad de patitas que le quedan a las cajas de los CD. Esas pequeñas cosas que merecerían un sello de "loco" en la mano y abandonar nuestro trabajo de obrero para imitar a Michael Jackson.

Joe Cocker
El flashback de Joe Cocker incluye una señora con collar que sonríe y un jersey de angora. El pack básico.


Puede ser que esto que cuento les retrotraiga a cierta escena de la peli Alta Fidelidad (creo que en el libro no estaba) donde Rob comienza a hacer una lista de sus discos por orden "biográfico". Por decirlo de algún modo, esa lista sonaba bien, sonaba reconfortantemente bien. Sin embargo, tenía sus fallos, sus fragmentos de información incomprensible a pequeña escala, pero imprescindibles si queríamos conocer a la persona hasta lo más profundo de sus entrañas. Lo que busca esta sección son esas pequeñas rarezas en la biografía musical de cada uno que nos hace ser como somos. Un disco que puede ser una obra maestra, que puede que no te pegue de nada, pero que encaja contigo como la cicatriz en la barbilla de Harrison Ford.

Dicho lo cual y siguiendo una lógica de científico de novela de H.G. Wells, procedo a probar la pócima conmigo mismo en un proceso de tres pasos que cuenta con el beneplácito del doctor Nick Riviera:

Paso 1: pequeña biografía de mi menda.

En mi casa se eligió VHS porque no quedaba ningún reproductor beta en la tienda (luego presumimos de ser siempre de VHS, por supuesto), siempre he sido de Nesquik, a la pregunta de a quién pegarías si a otro o a mí siempre soy la primera respuesta, hace cinco años pensaba que mis discos cabrían en cualquier casa, hace diez ni sabía que los belgas hacían cerveza muy rica y hace 20 toda mi música era Top 40 y una cinta de casete de Emilio Aragón.


Joe Cocker
Años después Fernando Hierro utilizó este mismo gesto en su mítico: "Ya no sabes cómo jodernos".


Paso 2: una pequeña lista de algunas de las cosas que me descarbincunquintan musicalmente:

- Scarlett Johansson: en realidad musicalmente no, pero creo que entraría en cualquier lista de cosas que me gustan incluso aunque estuviéramos hablando de mis pegamentos instantáneos favoritos.

- Los grupos a punto de desastre: locos, bordeando la desafinación, de estructuras imposibles...

- Que se usen guitarras de 12 cuerdas, Hammond o otros sucedáneos del cerdo ibérico.

- Las armonías vocales, en este punto entran desde las celestiales o las venidas desde el mismísimo infierno.

- Los detalles instrumentales, un solo de guitarra en su sitio, una línea de bajo que se funde, un charles de batería abierto aquí o allá. Nada de virtuosismo exagerado. Solo clase en pequeñas dosis.

- Cierta urgencia en la manera de interpretar.

- Canciones de los Beatles.

- Que el artista o grupo se divierta tocando en directo


Paso 3: ¿Qué tiene el disco al que me enfrento hoy para que me guste tanto cuando en realidad no debería ser así?

Como digo, Mad Dogs & The Englishmen de Joe Cocker no debería haberse convertido en uno de mis discos favoritos. Empecemos porque no fue editado precisamente en mi década favorita; un período de tiempo que se acomoda bastante a la frase de Ian Fleming sobre los caballos: "peligrosos por ambos extremos e incómodos por el medio" (los primeros años y los últimos son de plena efervescencia para servidora, mientras que los centrales se me suelen atragantar bastante gracias al Rock Progresivo). Por otro lado no tengo una gran colección de discos en directo, me cuesta encontrarles el punto en la mayoría de las ocasiones y lo mismo podemos aplicar de los megaconciertos: ¿Son de los afortunados que pueden ver sin pausa el concierto de Bangladesh? ¿Incluida la parte de Ravi Shankar? Admiración, respeto, un proceso de clonación de su persona... todo aparece en mi mente al pensarlo.

Mad Dogs & The Englishman
Juro que un minuto antes de que Joe Cocker dijera "barra libre para todos" había solo dos personas en el escenario


Vale, de primeras todo juega en contra de este disco, ¿pero qué le hace merecedor de aparecer aquí?

Pues sencillamente que a veces la música te conoce mejor que tú mismo... Este directo es un ejemplo del paroxismo musical: un número de miembros que dejaría satisfecho a Phil Spector al tender a infinito, canciones que se suceden a un ritmo vertiginoso, improvisaciones varias... Una locura Además cuenta con armonías vocales y suficiente detalles instrumentales como para cumplir todas mis necesidades. Amén de contar con una nómina de protagonistas que va desde Bobby Keys, Jim Keltner, la sección rítmica de Derek & the Dominos...  y, por supuesto, incluye canciones de los Beatles y también de los Stones, Dylan, The Box Tops y auténticas joyas en directo como Space Captain o mi canción favorita de Leon Russell, Delta Lady, autentica bestia parda musical al que conocí con este disco. 

No tengo ni idea de cómo llegué hasta este álbum. Literalmente: no sé si me lo dejaron, me lo recomendaron o apareció un día en mi casa y entabló relaciones con la pelusa de debajo de la cama (a la que yo llamo cariñosamente Ramona). 

No saben lo bien que sienta tener claro que algún día podrás contarle esta historia a alguien junto con otras de igual intensidad biográfica como la sucinta razón por la que Asalto al Poder de Mario Conde es la piedra filosofal de la estantería familiar.



Porque todo en esta vida tiene una explicación, aunque a veces haya que darla con una señorita en el armario y con la verborrea de Antonio Ozores yo les propongo: ¿tienen algún disco que cabría en esta sección?


Vuestro amigo en el tiempo, Tomas Verlein
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miércoles, 20 de febrero de 2013

Un nuevo gallito en el R&R: Kurt Baker

 

Kurt Baker - Brand New Beat (2012) 

Lo digo honestamente, hay días en los que a muchos artistas que se hacen los tristes y ponen cara de pena en fotos promocionales en blanco y negro me dan ganas de ir a pegarles una colleja por detrás y salir corriendo (que se le va hacer, soy así de cobarde y enquencle pero me defendiendo bastante bien en salir corriendo tras una fechoría). Luego tienes tipos como Kurt Baker, que además de ser de Portland y tener una pinta de simpático que no cabe en su peluquín, se ha marcado como línea de ruta una más que interesante filosofía presocrática (nota, la filosofía presocrática puede no coincidir con lo mencionado en este post): Discos vitaminados e inmediatos, frescos y con el propósito de hacerlo pasar bien, muy bien al que lo escucha. El ABC del Rock And Roll. Ya dije en la lista de favoritos de 2012 que este Brand New Beat no había entrado por el factor tiempo, o concretando, me compré el disco un día más tarde de la publicación de aquel post. Momento el de hoy para enmendar errores del pasado.

   
Claro, Kurt Baker puede posar con un sexteto cervecil y que la estampa quede elegante, a diferencia de si lo hacemos en garajeland, que pareceríamos Paul Gascoigne celebrando San Patricio 

Muchos como yo conocimos la existencia de Kurt Baker a través de su anterior grupo, los punk-poperos Leftovers que tantas alegrías me dieron con lo que a la postre sería su último disco: Eager To Please. Tras dejar el grupo y en apenas un año, lo que va de 2010 a 2011 ya había grabado dos discos: el mini Lp Got It Cover, de siete canciones como siete versiones, incluyendo a The Knack, Elvis Costello, Nerves o Nick Lowe (puede que junto al solitario señor del faro las almas gemelas de este bloc). El segundo ya intuía que esto de la frescura en el pop se le da estupendamente bien, si encuentras una copia de Rockin' For a Living no dudes en hacerte con una, que ya escasea alarmantemente.

   
Y aquí los responsables de Brand New Beat y del alquitranado del techo que hizo que la del quinto dejara de quejarse de las goteras 

Sin mucho más tiempo que perder publicó hacia finales del pasado año Brand New Beat (en vinilo en España fácilmente localizable gracias al sello Torreznetes). Un compendio de buen sonido powerpop que activa mi atrofiado sistema neuronal. El disco se abre con la enérgica “Hit The Ground”; se pega al lado más melódico con la exquisita “Don´t Go Falling In Love” y esa tierna y jugosa “She Can Do It All”; muestra el lado ramoniano en “Partied Out”; como no sólo de las vitaminas vive el humano “She´s Not Sorry” y “I Don´t Wanna Cry” se pasan al lado pop aparcando el power para después; un después que llega al final del disco con otros pildorazos importantes como “Weekend Girls” y el ocaso del disco con toda la chulería de un buen ruocanrolero que se precie con “Qualified”. Diez canciones con gran sonido en la producción (siempre que pienso en un productor me acuerdo de Martin Hannett bebiendo jarabe ¿les pasa lo mismo?) y que pese a la inmediatez con la que van entrando todas las canciones no decae, al menos en mi caso, tras las muchas escuchas que le he dado. Por fin se puede hablar de que hay un nuevo talento en el mundo powerpopero, y la criatura sólo cuenta con veinticinco añitos. Esto es lo que pasa cuando se invierte bien en educación, porque los niños son el futuro uo uo uo.


Se puede escuchar el disco entero en su web de Bandcamp (otra modalidad contacten con nosotros amablemente)
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miércoles, 19 de diciembre de 2012

Lista obscena de favoritos 2012

Cada año por estas fechas, cuando todo el mundo publica listas con los mejores discos del año, un servidor aún se encuentra con lo indispensable de tres años antes, descifrando como mucho una novedad o dos de las que llegan con cuentagotas (y cuando digo novedad puede ser algo publicado hace meses) mientras además evalúo que en tal listado es increíble que cierto disco ocupe el lugar veinte cuando podría ser mi favorito dos años después de que se publicara. Un lío. Sin embrago, algo ha ocurrido este 2012 que no han parado de llegar frescas novedades, y que como es natural en este ciclo musical, seguirán apareciendo. Por ello, y por primera vez he sido capaz de confeccionar una lista de favoritos (no los mejores, eso se lo dejo a los críticos que de esto saben mucho más) que al menos a mí me resulta casi casi pornográfica. Por ello cada uno tiene asociado un mes, para que en 2013, y reutilizando vuestro calendario ligero “Un fresco 1976 con Marisol” puedan anotar cada uno de ellos si es que aún no se los han llevado a las orejas.

2012, o el año en el que descubrí que Tony Genil seguía vivo (y no es broma macabra).



(12) Miss Junio. The Attention! – Gettin’ All. No podría faltar en un listado hecho en este bloc un grupo de Garage y Rhythm & Blues que visten elegantemente trajeados y graban un vídeo con chicas sesenteras bailando mientras ellos reparten chulería mod por doquier. Los austriacos no son nada novatos en esto, pues su primer disco homónimo también era recomendable, pero es que este es todavía mejor.

 




(11) Miss Septiembre. Langhorne Slim & The Law - The Way We Move. Si algo me fascina es la gente inclasificable, y Langhorne Slim lo cumple pero muy de largo. Hace Folk, toca con banjo, tiene un grupo igual de fascinante, son rurales, lo hacen bien, tiene una voz peculiar, hay contrabajo, moreno de bote, se pueden poner profundos, etcétera, etcétera, etcétera. Ah, y lleva sombrero. Y una vez vio un zepelín. Denle una oportunidad, no dejará indiferente a nadie.

 


(10) Miss Enero. Nick Waterhouse – Time´s All Gone. Aunque ya en la crónica del Purple Weekend di mis impresiones personales sobre un Nick Waterhouse al que no acabo de encontrar afiliación amistosa, su disco tiene calidade incuestionable. Soul oscuro, R&B, y apoyado en que Waterhouse canta bien, toca la guitarra mejor y el grupo del que se acompaña son de todo menos mancos. Dejaré de lado lo bien o mal que me caiga, al fin y al cabo, cuando uno come buen solomillo no se preocupa de saber si la ternera era simpática y daba los buenos días (que me perdone el señor Waterhouse la comparación).

 


(9) Miss Noviembre - Beachwood Sparks – The Tarnished Gold. Uno de los múltiples regresos que van a aparecer en este listado. Sería el más largo si no fuera porque en esto los Redd Kross se llevan sin lugar a dudas el trofeo en forma de premio anual por su sobresaliente labor en el campo de la excelencia del retraso. No obstante, han pasado diez años del último disco de los Sparks y estas esperas suelen conllevar la decepción. No. A mí poco a poco, y cada vez creciendo, este disco me ha conquistado. Country y pop de una suavidad exquisita. Abandonan un poco el lado más psicodélico de anteriores trabajos en pos de la tranquilidad y la gran sensación de bienestar que deja escuchar este disco. Si Beachwood Sparks regresan, estamos de enhorabuena.

 


(8) Miss Diciembre - I Was A King – You Love It Here. En algún momento de mi existencia y las lagunas mentales sólidamente ligadas a ella, escuché algo de estos noruegos en un disco homónimo con una portada que parecía hecha con espirógrafo. ¿Se acuerdan del espirógrafo? Pues no ha vuelto en forma de chapa. A lo que iba, un disco que se basaba en ese estilo llamado Dream Pop, con un cierto parecido a My Bloody Valentine y grupos de similar ruido sonoro. Me debió de pasar inadvertido. Pero como todo grupo necesita un gran químico, parece que estos muchachos lo han encontrado: Norman Blake. Si además de Blake, añades que Robyn Hitchcock pasaba por allí, imaginen, les han llevado por terrenos más pop dejando un disco de los más apañado, con más parecidos a Teenage Fanclub (¿existe algún buen grupo que en algún momento no se hayan parecido a Teenage Fanclub?) o incluso me recuerdan un poco a alguna época de los Nada Surf. Con esa nómina de colaboraciones, cualquiera se marca canciones como Frozen Disease.

 


(7) Miss Abril - Redd Kross – Researching The Blues. Si alguien esperaba que después de quince años, el grupo más chicloso de cuantos han pisado terreno terrestre se hubiera pasado al Blues y las influencias del Delta se habrá llevado una gran decepción y una tremenda bofetada de decibelios. Quince años y no se han perdido en lo que mejor saben hacer, que es estar muy pirado y el powerpop pasado por una batidora en la que entran sin perder ni un ápice de pegajosidad el punk, el glam y el desenfreno. Sólo al final hay un par (¡un par!) de canciones que flaquean entre tanto nivel. Treinta minutos de disco, suficiente para que los Redd Kross te pasen por encima, y a cualquiera que se ponga por delante.

 


(6) Miss Agosto. Hi-Risers – Hang Around With You. Otro de los retornos de los favoritos entre favoritísimos, los tres de siempre: Greg Townson, que es achuchable de por sí, Todd Bradley, que con su vozarrón de señor del monte ha puesto una nota más de achuchabilidad en canciones como “I´m In Love With My Record Collection” y Jason Smay, el señor con las manos más rápidas al otro lado del atlántico. Siguen siendo adorables, sin discusión alguna. Actualmente el mejor grupo de influencias americanas que toda persona a la que apriete el nudo de la corbata debería arrimarse. Siguen dándole absolutamente a todo lo bueno (R&R, Surf, Garage, Pop, Beat, Country…) y a todo lo que se acercan lo siguen hacen bueno. Crisis, depresión y todo ese tipo de cuestiones no tienen cabida en el diccionario particular de los Hi-Risers. En las catorce canciones de Hang Around With You se halla la fórmula para empaquetar todos los problemas y mandarlos al cuerno.

 


(5) Miss Mayo. The Ripe – Into Your Ears.  Lo reconozco: los escuché en El Sótano de Diego RJ y me llamaron la atención, un grupo con Jake García (ex Ugly Beats), Gian Ortiz, Nick Yaklin y que había incorporado a Jorge Explosión al mismo, pero estaba a otras cosas mientras escuchaba el programa, quizás pasando la fregona o una de esas acciones comunes de hoy en día. Escuché el disco y una vez más debía estar a otras cosas. Segunda prueba, le voy cogiendo el hilo. Meses después sigo enganchado a ellos y me declaro incondicional del sonido de suave psicodelia y pop que ha hecho de este Into Your Ears uno de mis discos favoritos del año.

 


(4) Miss Febrero. Ángel Kaplan – Pictures From The Past. Si alguien ha escuchado el disco y no se ha percatado de esa fina raya encima de la letra “a” que ha perdido la verticalidad por una ligera inclinación a la derecha pensará: “Ya está. Estos yanquis lo tienen muy fácil, vivirá tranquilamente en la costa Oeste con todas las influencias del soleado pop de allí a mano. Con acceso fácil a discos de Big Star y los sonidos de Memphis. Seguro que se levanta por la mañana y tiene un estudio de grabación junto a la puerta de su casa”. Error. Ángel Kaplan es de Asturias, y ha grabado para el sello extremeño Sunny Day uno de los discos favoritos de este año. Desconozco si ya existe versión en cedese, pero la tirada limitada y numerada de 500 copias a 45 rpm, con un diseño tan cuidado como espectacular es indispensable si se cruza en tu camino (cosa que a día de hoy puede no ser tan fácil).

 


(3) Miss Julio. Allah Las – Allah Las. La primera experiencia con los Allah Las fue una descarga legal (que sí, confiemos de primeras que así es) que recopilaba sus primeros singles y demos. Cuando me puse a escucharlo sólo me funcionaban dos canciones, bien por mí. Una de ellas “Catarman” dejaba entrever que el proyecto de estos jóvenes californianos tenía buena pinta: Sonido de la costa Oeste y pop con dosis justa de psicodelia. A la llegada del álbum completo todas las previsiones se colmaron: canciones sensacionales y un sonido sesentero que engancha desde el principio y ya no te suelta. O mucho me equivoco, o por alguna de esas desconocidas razones que hacen que un grupo de una propuesta tan especial triunfe, a estos chicos los veremos dentro de poco loados por las más amplias masas inimaginables de modernos.

 

(2) Miss Octubre - The Mastersons – Byrds Fly South. Con este disco llegó todo rápido: Escuchar el disco en el walkman moderno, ver en el teléfono moderno que tocaban al día siguiente, según iba en el transporte público que hace años era moderno pararse a comprar las entradas para un concierto acústico para sólo noventa personas, y una barra de pan. Y en esos dos días transcurridos: Fan. El matrimonio real formado por Chris Masterson y Eleanor Whitmore, durante cierto tiempo tocando en la banda de Steve Earle, ha aprovechado su primer disco en solitario para suplir el hueco que van dejando los Jayhawks más brillantes. Podría parecer exagerado, pero no lo es. Country suave, perfecta simbiosis entre tradición y buen pop, melodías incomparables, las voces (la de Chris muy parecida a la de Gary Louris) y sonido exquisito. Quizás menos “Blue” que los de Minnesota, pero ya se sabe que los pájaros que vuelan hacia el sur lo que buscan es un aire más cálido.

 


(1) Miss Marzo - Gentleman Jesse – Leaving Atlanta. Número uno por muy diversas razones, pues esto de las listas es harto complicado. Porque el disco, muy evidentemente, es una obra magna de rock and roll y powerpop que mejora el ya de por sí agradable plato que suponía el debut de Jesse Smith y del que dimos buena cuenta aquí. Parece que a la hora de confeccionar listas se olvidan cosas que asimilas tan rápidamente que parece que han estado ahí toda la vida, cuando en realidad no es así, concretamente Leaving Atlanta se publicó en Marzo y ya parece un clásico entre mis discos favoritos. No podía ser de otra manera con canciones como “I´m A Mess”, “I´m A Lonely” o “What Did I Do”. Otra de las razones, es que como buen español, y ante la duda, la gente que me cae bien tiene ciertos privilegios, y como me dijo Tomás Verléin tras escuchar la entrevista que le hicieron en El Sótano, éste es de los que ves al instante merece un cargo público de confianza. ¿Qué el concierto que dio en el Purple Weekend también tenga algo que ver? Por supuesto. Por esta y muchas cosas, Leaving Atlanta ha dado tantas alegrías en lo que va de año, y los que vienen.

 
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martes, 27 de noviembre de 2012

Demasiada clase para sus vecinos: Dogs


Dogs - Too Much Class For The Neighbourhood (1982)

La internete que en los últimos años ha traído empresas como Hipermegacompuglobanet y grandes oportunidades a muchos grupos de música que han sabido aprovecharse convenientemente, no ha sido tan agradecido con otros que se formaron mucho antes de que esta tecnología permitiera bajar de forma bien continuada la producción laboral. Hace ya un tiempo contamos que NRBQ se veía perjudicado por un plan de defensa nuclear de la guardia civil que recibe el mismo nombre. Otros como los franceses The Dogs, directamente hacen que una consulta con cualquier motor de búsqueda para informarse de esta gran banda resulte una quimera. He aquí unos cuantos ejemplos de lo que consigue tras escribir su nombre en la Google: una web británica de carreras de galgo, un restaurante de Edimburgo, un enlace a una entrada de la Wikipedia sobre el Canis lupus familiaris, otra a la película Los Perros de la Guerra, una web de adiestramiento de perros en Missouri, una web para salvar a los perros, una web para odiarlos, una entrada a un grupo de Hip Hop que se llaman The Dogs, y por último, y bien avanzada el número de páginas, una web relacionada con el grupo francés de Dominique Laboubée. ¿Cómo es posible que Puturrú de Fuá, Nacho Vegas o Zapato Veloz tengan una información más accesible que The Dogs? Pues como una gran injusticia a uno de los mejores grupos que ha dado el Rock And Roll en los ochenta, muy especialmente en el país galo.

Los Dogs esperando al que les dijo que no perdían nada por contratar un seguro adicional

Naturales de la ciudad normanda de Rouen, comenzaron su andadura musical bien pronto, a principios de los setenta, como un grupo que basaba su repertorio en versiones de los Flaming Groovies, The Kinks, Standells, Pretty Things o la Velvet Underground. Adorables. Hubo que esperar hasta 1979 para que se produjera su primer largo discográfico: Different. Poniendo un nivel de exigencia alto (nivel agarrar la raqueta de tenis para tocar sus canciones) tres de sus álbumes me encantan: el propio Different, con un sonido acorde a la energía de un punk que vivía sus últimos coletazos, aunque más amplio de miras sonoras que la mayoría de sus coetáneos como demuestran los grupos que versioneaban en sus primeros años, sólo le falta un mejor sonido para que quedara completamente redondo, lo que hubiera significado más dinero para la grabación que no tenían; una muesca más a esta perruna lista sería Legendary Lovers, otro maravilloso disco de 1983 en el que el grupo se encuentra en pleno estado de efervescencia creativa con un tratado inmaculado de rock and roll e influencias exquisitas; y por último (aunque insisto, y mucho, podrían entrar más en esta lista) Too Much Class For The Neighbourhood, que no sé si será el mejor o no de su discografía, pero para mi humilde cuerpo es su favorito (me lo ha dicho en persona) tanto de su carrera como de innumerables álbumes de principios de los ochenta.

Siguiendo las oportunas indicaciones del señor Lobo, el roble es lo más elegante para una habitación

En todos hay un punto en común y diferencial: el indiscutible liderazgo de Dominique Laboubée, guitarrista, compositor y letrista del grupo, ya sea en el formato trío de su primer trabajo o ya como cuarteto en su formación más clásica, que precisamente se produce por vez primera en este Too Much Class, con Michel Gross como batería, Huges Urvoy de bajista y la novedad de Antoine Masy Perier como segundo guitarra. Too Much Class For The Neighbourhood aglutina todas las inquietudes musicales de Laboubée: el Rock And Roll, el Pop, la actitud del punk, New Wave, y todo ello confluye magistralmente en las catorce canciones del disco, donde todas son extraordinarias y no hay ni una, pero ni un nota ni un solo suspiro entre estrofas que no merezca la pena.

Es incuestionable que canciones como la que da título al disco, “Death Lane” o “Poisoned Town” son vitaminas básicas para cualquier amante del rock and roll que se precie. Como es un disfrute para los oídos que las influencias del Rhythm and Blues y el garage fluyan en canciones como “Gone Gone Gone” o “The Train Kept A Rollin”. La segunda línea del disco deja joyas nuevaoleras muy apreciadas por estos lugares como la apertura del disco de “Shakin With Linda”, la estupenda canción pop “Home Is Where I Want To Be” y esa maravilla de canción que podría escuchar en modo bucle llamada “The Most Forgotten French Boy”. En “M.A.D” se permiten el juego vocal con el único fondo de unos acordes de guitarra y golpes de charles. Catorce canciones sensacionales, sin nada de relleno, poniendo acento francés aunque siempre cantadas en inglés, puesto que a Dominique Laboubée no le gustaba nada cantar en francés salvo por imposición de la discográfica, propiciando seguramente encendidas tertulias en el intereconomía de allí para llamarle antipatriota.

Si los franceses hace tiempo nos quisieron traer la modernidad, la democracia, la libertad, un idioma más, y otras cosas que nos hubiéramos encargado de destrozar rápidamente formando un tumulto encabezado por Moe portando una antorcha, también nos hubieran traído la posibilidad de que los Dogs nos pertenecieran un poquito más. Afortunadamente los discos no entienden lo que son los Pirineos y a día de hoy podemos seguir venerando a Dominique Laboubée y sus secuaces, aunque sea desde el modesto terreno del culto musical. Tenían demasiada clase para este mundo, y la seguirán teniendo.

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jueves, 19 de abril de 2012

Quehaceres altamente prescindibles y The Real Kids


The Real Kids - The Real Kids (1977)

Existe gente (en eso creo que estamos todos de acuerdo) y existe otro tipo de gente (en esto ya veremos) que bajo una capa de buenas maneras y sonrisas amables nos realiza recomendaciones cuando en realidad lo que quiere decir es “tienes que”. Seguro que se han topado alguna vez con alguien así, o mucha gente así, puntualicemos cuanto podamos. Los que te dicen que tienes que tener una casa más grande, un coche más grande, una nevera más grande, una televisión más grande que te cagas, una mesa más grande, un ordenador con no sé cuantos megas mucho más grandes, un teléfono con pantalla más grande y altavoz más grande, una impresora que admita papeles más grandes, un seguro del hogar para todas las cosas grandes que has comprado. Y sigue así la cosa, no crean.

Los Real Kids con cara de pocos amigos tras intentar colocar una imagen en Word 2007

Te dicen que tienes que tener diesel y a la vez gasolina, abrigos que abrigan más en invierno, un seguro dental, una tarjeta de descuento, un nuevo contrato con la compañía del gas, gorra, plantar tomates y cebollas, perro, gato, niño, tienes que comer más, tienes que comer menos, tienes que trabajar más despacio, llevar paraguas para no mojarse, tienes que andar a dos patas, devolverle el balón a un niño, pagar con tarjeta, descargar gratis, ver series, cerrar la terraza, escuchar el primer disco de los Real Kids. Única y exclusivamente a estos últimos es a quien uno tiene que hacer caso. Tienes que hacerles caso.

El primer disco (y como veremos unas pocas líneas más abajo casi el único) de los Real Kids es esencial desde el canto superior derecho hasta más desgastado inferior izquierdo. Desde Boston (aunque grabado en Nueva York), y para los pocos que supieron leer entre pequeñas reseñas de aún más pequeños medios de información se encontraba un disco fundamental, a medio camino del incipiente punk de la costa Este y el buen pop que arrasaba en los sesenta y algunos extraños se encargaron de desprestigiar durante unos años de medievo melódico en los primeros setenta. Esta joya de 1977 se debe principalmente a la luminaria de John Felice, desvirgado musicalmente años atrás en la primera formación de los Modern Lovers, no llegó a participar en la primera grabación de los mismos por ser menor de edad, pero no perdió el tiempo en formar The Real Kids, aunque sí unos cuatro años en entregar su primer largo junto a Howard Ferguson, Alpo y Billy Borgioli.

Efectivamente, todos tenemos un amigo melenas del instituto al que luego (por cariño y esas cosas) nos cuesta dejar de lado

Como suele ser habitual, los discos empiezan por la primera canción, y vaya primera canción: “All Kindsa Girl”, canción memorable y pluscuamperfecta, desde sus míticos primeros acordes hasta el estribillo y un pegajoso e irreprimible ritmo que ya no te separa del disco hasta que éste termina. No sólo de semejante himno vive este debut disquero, las composiciones de Felice no deslucen en ningún momento a tan inmejorable inicio, ya sea “Solid Gold”, “Do The Boob”, la estupenda “Taxi Boys”, la maravillosa “Just Like Darts” o el tremebundo final de “Reggae Reggae”; como tampoco lo hacen las tres versiones (creemos que existe una fórmula matemática desconocida para incluir un número de covers en cada disco, y éste la cumple), a destacar entre mis favoritas “Roberta”, en la que participa Jeff Conolly, el paisano bostoniano más famoso y mono de Massachusetts. Una vez escuchen el disco pongan las etiquetas estilísticas que quieran; Rock And Roll, Punk, Pop, Garage, ¿quizás Powerpop? Quedan todas aceptadas.

Como toda bonita historia tiene un cazador que mata a la madre de Bambi o un dinosaurio que deja vivo al niño de Parque Jurásico, en esta hay que recurrir al mandito abandono que sufren numerosos grupos por parte de los estamentos económicos, motivo por el que Felice trabajó durante un tiempo de rodie de los Ramones, entregaran un único álbum de estudio más (No Place Fast, también recomendable), algún directo tras algunas reuniones y (que yo sepa) un par de trabajos más de Felice aunque no bajo el nombre de Real Kids. Afortunadamente grabaron este disco homónimo, era el día (o días) en el que cuatro tipos se levantaron de la cama y cada canción que grababan les salía bien. Por nuestra parte, agradecimiento eterno por tanta inspiración.

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viernes, 30 de marzo de 2012

Contacto con tacto (XV): The New Piccadillys

Sala Boîte, Madrid, 29 de Marzo de 2012

Muy bienvenidos a una nueva crónica de concierto de garajeland, en la que se suele hablar poco de las canciones tocadas en directo, en donde los debates suelen tomar una dirección culinaria o en donde uno se puede explayar a gusto pensando si Amaia Montero funcionaría mejor como mascota de Bonnie o Tigretón en el famoso bollo de Bimbo.

La velada de anoche suponía la presentación en tierras ibéricas de los New Piccadillys, que en desglose queda así: El culo inquieto de George Miller que antaño partía la pana en el mundo beat con los imprescindibles Kaisers y otros proyectos igual de excitantes (se dio buena cuenta de su trabajo en este mismo espacio) y que ahora se rodea de otros tantos escoceses, antiguos compañeros en unos casos, músicos de sobrada pericia en el cien por cien de ellos, para seguir dando rienda suelta a su pasión por sonidos que no pasan del sesenta y cinco en general y el beat de la orilla del Mersey en particular.

¿Quién dijo que se necesitaban treinta metros de escenario para poner posturas de auténtico rockero?

Ante esta propuesta nos vimos en la Sala Boite madrileña compartiendo la ocasión con el guardián de la melodía y maestro chocolatero del bombón de licor (ambas partes también por separado) Savoy Truffle. Día de huelga (Lisa necesita un aparato), mucho movimiento en las calles y aforo medio para recibir a los ilustres escoceses. Un primer vistazo al escenario nos pone en aviso: estos perros saben comprarse instrumentos, ya sea rodearse de una Ludwig o colgarse un bajo Hofner, una preciosa Mosrite o en el caso de George Miller una Fender Jaguar.

George Miller buscando entre el público a Troy McClure, en estos momentos analizando la desaparición de la nuca del presidente

El repertorio se nutre completamente de versiones, principalmente del ya comentado beat sesentero y en donde no falla alguna del más famoso cuarteto de Liverpool. El concierto comienza con una de las siete canciones que ya circulan por la red (hay que puntualizar que aún no han editado ninguna referencia), la instrumental “Driving Guitars”. ¿Y en qué se diferencia esto a un tributo, un revival de poca sangre o simplemente a un ejercicio de nostalgia? Es lo que pensará en escéptico rockero. En la segunda canción se empieza a ver, aquí caben además de los Kinks y “Took My Baby Home”, la ramoniana “Judy Is A Punk” pero llevada a otros terrenos hasta ahora inexplorados. Y es que a estos tipos les das el “Little Latin Lupe Lu” de los Righteous Brothers, una revisón al “Lies” que los Knickerbockers llevaron al recopilatorio Nuggets, “A Certain Girl” de los Yardbirds o “Rawhide” de Link Wray por citar sólo algunos ejemplos, pasan cualquier cosa por su trituradora de ritmos y lo convierten en una canción de Twist, que tiemblen Andy & Lucas si estos les cogen un éxito, que les pueden dejar en mal lugar.

El batería asiste atónito a la explicación del bajista a George Miller que si renuncian al seguro dental habrá que pagar el aparato de Lisa.

Quizás el factor tiempo no es uno de los elogios que se les puede echar, si bien, tocar con la soltura propia de quien ya ha pisado muchos escenarios y saben de qué va un concierto cara a cara con el público puede ser uno de los más grandes que se les puede hacer. Son escoceses y hacen beat, tocan veintitantas canciones sin recurrir a parones en los que hay que decir cuan guapo es el público que les rodea (ciertamente en la mayoría de los casos están mintiendo) porque no les hace ni pizca de falta. Grupos así y a personajes tan queridos por estos lares como George Miller hay que ir a verlos aunque vayan vestidos como Pez Guardiola. Es lo que os hace falta si en estas fechas pasan cerca de vuestras casas. Esto es lo que queda de gira:

- VIERNES 30 DE MARZO. ANDOAIN. AUDITORIO BASTERO
- SÁBADO 31 DE MARZO. SANTIAGO. SALA MOON
- DOMINGO 1 DE ABRIL. GIJÓN. THE MONKEY CLUB
- LUNES 2 DE ABRIL. LIERGANES. SALA LOS PICOS
- MARTES 3 DE ABRIL. BURGOS. SALA ESTUDIO 27
- MIÉRCOLES 4 DE ABRIL. VITORIA- GASTEIZ. HELLDORADO 
- JUEVES 5 DE ABRIL. PONFERRADA. FREAKLAND FESTIVAL

'Judy is a Punk' - The New Piccadillys from Bill Gill on Vimeo.
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sábado, 24 de marzo de 2012

Los chicanos que se convirtieron en estrellas: Thee Midniters


Thee Midniters - In Thee Midnite Hour!!!

Es curioso como el paso de los años va aclarando ciertas facetas de la vida de un rockero sin tupé como es mi caso. Primero caes en la cuenta de que hablar a tus amigos en una discoteca de que tal o cual canción es de un grupo alemán llamado Kraftwerk puede importar un pito a los colegas que precisamente lo que les interesa es lo contrario al pito, y con razón. Más tarde descubres apesadumbrado que la MTV es en principio, y sólo en principio, una televisión musical y que una vez superado el número de video clips sin raperos deja de ser la tele de la música para pasar a ser simplemente la tele de cosas. Poco a poco vas labrando una personalidad musical a la par que te vas quedando sin sitio en las estanterías, y descubres que en casi el cien por cien de los casos la música actual carece de alma (y esta vez no ha sido Milhouse el que se la ha comprado a Bart). Afortunadamente, en algún momento de la vida aparecen Thee Midniters, y otra vez a hacerse preguntas: ¿Se puede tener la técnica instrumental idónea y utilizarla para tocar canciones plenas de emoción? Podría ser.

No se fíen, tras esa apariencia de buena gente planean estrangular a la guitarra y luego ocultar las pruebas

Thee Midniters formaron durante el segundo lustro de los sesenta una de las bandas más ardientes de la ciudad de Los Ángeles. Quizás sea mucho decir, codeándose con, sin ir más lejos, los Beach Boys, Doors, Byrds o Love; pero para el barrio de East LA, los Midniters eran unas auténticas estrellas, a las que todos adoraban o tomaban como ejemplo para formar un nuevo grupo musical. Formados precisamente en el barrio del Este de Los Ángeles, de amplia comunidad de hispanos, y como suele ocurrir cuando las cosas se desproporcionan, un lugar poco propicio para ir repartiendo publicidad por los portales. El grupo inicialmente llamado Midnighters se gesta en la Salesian High School, localizada entre la calle Soto y la principal arteria que cruza el barrio chicano, Whittier Boulevard, que tendría algún Economato por la zona. Tras unas primeras formaciones tan cambiantes como el humor de Luis Aragonés y tal, con dos voces, órganos, saxos…, el grupo se puede resumir en siete canallas esenciales (existe información detallada en Internet y como no entra en examen mejor no aburrir): Willie García alias Little Willie G cantando, George Dominguez guitarra principal, Ronny Figueroa al órgano, la sección de vientos de Larry Rendon y Romeo Prado, George Salazar en la batería y Jimmy Spinoza al bajo.

No me dirán que han visto una formación más exquisita haciendo el numerito de un paso palante y otro patrás

Unos conciertos iniciales salvajes (y con máscaras de carnaval que afortunadamente abandonaron) hace que sean llamados por el sello de Hollywood Chattahoochee Records, que ya se hacía eco de las aventuras de los chicanos gracias a las numerosas radios locales del condado angelino, que durante los sesenta apoyaba a un amplio número de grupos de la ciudad programando emisiones musicales sin alternancia de tertulianos. Para la primera referencia discográfica el grupo se cambia el nombre, sólo ligeramente por el de Thee Midniters para no tener problemas con los Midnighters de Hank Ballard, y se estrenan en un siete pulgadas con una versión de “Land Of A Thousand Dances”. Single que provocó confusión por el hecho de su duración (casi seis minutos) y que la canción completa se encontraba por ambas caras. Finalmente se sustituyó por un formato clásico de cara B convirtiendo al original en codiciada pieza para los coleccionistas que se pueden dejar los cuartos en esas cosas. La tierra de las mil danzas supone unos mandamientos muy respetados por el grupo en sus canciones: influencias del Soul, el Rock And Roll que estaba invadiendo las americas de mano de los ingleses, sucio sonido garagero, calientes canciones directas al sistema nervioso y sobre todo energía a raudales.

Su segundo single no se saldría demasiado de las reglas señaladas: “Whittier Blvd.” Además de servir de homenaje a la principal arteria del barrio picotea del los instrumentales surferos con bastante acierto, tanto, que durante una gala de premios Hollywoodiense en la que se encontraban James Brown, Rolling Stones, una conexión telefónica con los Beatles (me pregunto si les llamarían con el marcador automático del profesor Frink) y un largo etcétera, fueron premiados en la categoría de mejor canción instrumental (aunque a Tomás Verléin le hubiera gustado más un premio en la sobresaliente labor en el campo de la excelencia). Esta canción debió dejar a Brian Wilson una grata impresión, tanto que decidió utilizar el inicio de la misma (el “Let ´s take a trip down Whittier Blvd.”) cambiando la calle de los ya ilustres chicanos por la avenida Howthorne, que como bien sabrán los fanes de los Beach Boys es el barrio de los Redd Kross y sí, también de Wilson y compañía. Que Brian Wilson pagara el tributo mediante el amigo parné no lo podemos aclarar.

Verbigracia del Street View se puede ver que el cruce de Soto y Whittier tiene ahora un local de tacos y un montón de coches como el de Tony Soprano.

La grabación de su primer álbum seguiría por los mismos caminos de alternar canciones propias con versiones, a destacar en este apartado “Empty Heart” de los Stones o “Everybody Needs Somebody To Love” de Solomon Burke. Sería ésta su última grabación con Chattahoochee para realizar una pequeña innovación: crear su propio sello y editar ahí posteriores trabajos. Ahora suena un poco ligero, pero estamos hablando de 1965, un año antes de que los Beach Boys crearan Brothers Records y los Beatles el famoso sello de la manzana granny smith. Whittier Records se les adelantó.

Seguirían tres discos más en y otro tanto número de singles, que el sello Norton tuvo a bien de ofrecer hace unos pocos años a todos los que andaban perdidos en otras moderneces. En esta recopilación que enlazamos por lugares ocultos además de los mencionados singles unas líneas más arriba se encuentran piezas donde el grupo asimila el legado de Ritchie Valens de llevar el sonido latino a terrenos hasta ahora inexplorados por el hombre blanco, escuchen por ejemplo “Love Special Delivery” una de mis canciones favoritas del disco. Algunas de sus canciones propias merecen mucho la pena “I Found A Peanut” o “Never Knew I Had It So Bad” que podría perfectamente salir de las tierras garageras del Noroeste. Tuvieron tiempo para que Willie G aprendiera a tocar la harmónica y el grupo descubriera la psicodelia en “Jump, Jive And Harmonize”, y siguieron eligiendo acertadas versiones como “Gloria” de Van Morrison o “Money” del tándem de la Motown Bradford/Gordy.

Tuvieron modestos éxitos en las listas americanas, bastante repercusión en el área de Los Ángeles en donde se codearon y trataron con bestias escénicas como los Standells, Byrds, Electric Prunes o The Seeds en una ciudad que vivía en pleno epicentro la efervescencia musical de la segunda parte de la década de los sesenta. Pero por encima de todo, fueron idolatrados en su barrio de East LA, eran hispanos, eran del barrio y eran suyos. Sí, eran unas auténticas estrellas.

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