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martes, 8 de octubre de 2013

El retorno a la inocencia de Gene Clark: Gene Clark with the Gosding Brothers



Gene Clark with the Gosding Brothers (1967)

Tanto con los Byrds como con Gene Clark entré en un conflicto que se explicaría fácilmente y por la vía corta por mi tendencia a caer en un cono de ignorancia. En cualquier caso, lo voy a intentar explicar por la vía larga. Seguramente los Byrds sea sin duda uno de mis grupos favoritos (¿acaso no lo es vuestro?), de esos que incluiría en una lista, en un hipotético viaje al espacio o en un hipotético viaje a Guadalajara. De los Byrds tengo, obviamente, numerosas canciones favoritas, la mayoría de las que entraría en puestos de honor compuestas o ideadas por Gene Clark. Hasta ahí todo podría ser perfectamente normal. Sin embargo, tendría que decir que como álbum completo, mis favoritos son precisamente aquellos en los que el bueno de Eugenio ya no estaba en el grupo. Un poco lío, puede. Sin embargo de nuevo (ojo y cuidado), es posible que más que ningún disco de los Byrds, el debut en solitario de Gene, publicado bajo el nombre de Gene Clark With The Gosding Brothers se encuentre entre mis discos favoritos. Disco injustamente desconocido o minusvalorado incluso por gente a la que le gustan los Byrds.

Sencilla imagen y posterior canción insuperable. A Clark le faltó exclamar un muajajaja hacia los demás mortales.

Si tuviera que pensar por un momento que es lo que tiene que hacer un chico de un pequeño pueblo de Missouri que ha crecido entre sonidos Country y Bluegrass junto a doce hermanos y un padre melómano; un tipo que ya de mayor inspirado por la Invasión Británica y los sonidos de la costa oeste es capaz de trasladarse a Los Angeles por puro amor a la música; si tuviera que pensar en eso, me rodearía para un primer disco en solitario de la mejor gente posible. Después de dejar los Byrds y pasar un breve periodo en la pequeña Tipton con su familia, alejado de L.A., es lo que hizo Gene Clark, que jugaba con ventaja tras el éxito con el citado grupo, pero que no hay que negarle que hizo unas incorporaciones bastante acertadas pese a no contar con secretario técnico. A saber, los Gosding Brothers (que eran hermanos de verdad a diferencia de ser hermanos de mentira) en tareas de armonías vocales, viejos conocidos como Chris Hillman en el bajo y Michael Clarke en la batería, Glen Campbell y Jerry Cole colaborando con guitarras, Leon Rusell en piano, su buen amigo Doug Dillard… un elenco que da grandeza al disco y la elegancia de una buena habitación de roble. Todo ello sumado a la ya contrastada capacidad para la composición de Gene Clark. 

Gene Clark trazando la ruta para encontrar el nido del águila antes que nadie

Aunque siempre se habla de este disco como otro más en la interminable lista de aquellos que ocuparían el honor de ser el primero en el estilo country rock (una etiqueta en la que incluso hubo cabida para verdaderos muñones musicales), yo, que soy del extrarradio y mi naturaleza pide llevar la contraria y un plato de fritos de tapa, diré que a mí lo que me parece es un disco de Pop mayúsculo. Influencia Country y Folk de Gene, desde luego, pero al fin y al cabo Pop de exquisitas melodías y preciosistas arreglos instrumentales para un disco redondo. Empecé adorando este disco gracias a un programa de radio (diría que incluso local, lamento profundamente no saber su nombre ni emisora) en el que pusieron “Tried So Hard” y no sabía ni remotamente que aquella canción pertenecía al otrora componente de los Byrds. Casi desde el inicio de la canción esperé impaciente el nombre de quien se escondía detrás de aquella melodía. Una vez conseguido el botín completo no paré de escucharlo una vez tras otra, literalmente porque acaba rápido, pues si algo se le puede achacar a este disco es que su duración hace que se me haga corto. No voy a entrar demasiado en las bondades de este disco (que son muchas), desde la capacidad vocal de Gene Clark de “Echoes” y “The Same One”, a las viciantes melodías de “Keep On Pushing” o “Think I´m Gonna Feel Better”, a los arreglos de Leon Russell en “So You Say You Lost Your Baby” (aunque difícil elegir, seguro que esta estaría entre mis favoritas). Lo mejor que se puede hacer con él es escucharlo detenidamente. 

Gene Clark junto a ese gran famoso cantante. Tiempos mejores.

El modesto éxito que cosechó este debut en solitario, dejó a Gene Clark en un minoritario segundo plano el resto de su carrera pese a que no paró de sacar discos repletos de grandes canciones. Hay que recordar que Gene venía de los Byrds, con un éxito mayúsculo y en constante crecimiento, abandonando la banda con una última contribución (“Eight Miles High”) antes de la publicación de Fifth Dimension. La versión oficial y las buenas lenguas hablan de que dejó la banda por su fobia a volar, que impedía completar sus compromisos con el grupo. Las malas y afiladas dicen que por discrepancias con Roger McGuinn y David Crosby, que no llevaban muy bien que el integrante con más talento del grupo fuera Gene, que además ganaba algo más de dólares gracias a derechos de autor. En esta ocasión tomaré partido, y dado que ya han sido varias voces las que hablaban de que la salida no fue amistosa, me alinearé sin duda con Gene Clark, dada la tendencia de este blog a perder el Euromillón semana tras semana. Para completar el infortunio de Gene, la semana de lanzamiento de Gosding Brothers coincidía con la salida al mercado de otro disco de la compañía CBS, el Younger Than Yesterday de sus antiguos compañeros (por cierto, disco que impactó a Clark por lo que habían logrado en cuanto a sonido). Los señores que mandan en esto centraron promoción en los Byrds añadiendo el puñado de arena que faltaba para enterrar el disco, evitando que llegara a una audiencia más numerosa que lo hubiera encumbrado a la categoría que merecía. 

Como nota de briconsejo final, decir que existen varias ediciones. A evitar, la inglesa, con el nombre de Echoes, tiene una portada más fea, distinto orden de canciones y extras demenciales. La americana, con la sobria portada de Clark que es la que se puede, en fin, tomar prestada un poco más abajo. Y por último, la reedición que hizo Sundazed en vinilo, que incluso contiene notas del tito Sid Griffin, evidentemente la que recomendamos junto a una buena Schneider de trigo ahora que estamos en Oktober.

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viernes, 30 de agosto de 2013

Grabando canciones de los sesenta, en los ochenta: The Optic Nerve


The Optic Nerve - Lotta Nerve (1994)

De las jornadas de educación sexual impartidas en quinto de EGB recordamos poco, muy poco, o que nos regalaron un preservativo que fue inmediatamente después llenado de agua. De la (minoritaria) escena garagera de los ochenta recordamos bastantes más cosas: el fuzz, los vox, los botines, el Brian Jones style y peluquerías rebosantes de gente pidiendo su peinado (aunque Pepe Oneto estaba tan confundido que acabó de tertuliano y liando a su peluquero)… el sonido de muchos grupos inspirados por el Nuggets, el Pacific Northwest, la invasión británica, etc. De entre todos ellos muy pocos fueron los que cosecharon cierto éxito y se han mantenido regularmente sacando discos y actuando en directo. Más o menos ya sabrán quienes son. En cambio, muchísimos fueron los que quedaron más olvidados y tuvieron que verse forzados a abandonar con una producción musical más escasa de lo que merecía. Sin duda alguna, mis favoritos entre este último y desafortunado grupo están los neoyorkinos The Optic Nerve, a los que escucho incluso con mucha más regularidad que alguna de las “estrellas” “consagradas” (vayan añadiendo todas las palabras con comillas que vean oportunas) de la escena.

"Así que lo que quiero es que en verano cuando salga de vacaciones me reguéis los geranios"

Si por algo me conquistan los Optic Nerve no es porque tengan nombre de una parte que sale del globo ocular, sino por una propuesta musical opuesta a la mayoría de grupos de garage, facturando canciones que encajarían en un disco de Gene Clark o los Byrds, de un Dylan inocente si alguna vez existió un Dylan inocente, del primer disco de los Stones queriendo ser los Beatles, en definitiva muchas cosas que nos gustan demasiado por estos lares. El principal responsable del grupo y por tanto el encargado de pagar más litros de Mahou para llevar a los ensayos es Bobby Belfiore. Si a algunos grupos ochenteros se les conoce por ser one hit wonder, a Bobby Belfiore se le podría llamar one man wonder, a secas, pues es prácticamente el único responsable de las composiciones, cantar, guitarra y esporádicamente bajo. Rodeado de músicos a tiempo parcial para las grabaciones y los escasos directos en tres años de vida del grupo destacan entre ellos varios miembros de los Fuzztones y muy especialmente Tony Matura, con activa participación al devenir del grupo colando guitarras, voces e incluso alguna composición.

Ojo, que ser un grupo de culto no impide tener una misteriosa groupie en tus conciertos

Tristemente, su material primigenio sólo fue de un par de 45 rpm de tres canciones cada uno para el sello Cryptovision, subsanada esta escasez con el paso de los años gracias al disco Forever And Day y al recopilatorio que nos ocupa, cortesía (esta vez cortesía, porque pagar por este disco no debería ser considerado una transacción de pago) de GET Hip Records. Obviaremos que el disco son dichos singles y algunas canciones rescatadas para tratarlo como un LP con todas las de la ley, pues al menos a mí, su escucha me produce las mismas sensaciones que un buen LP (por emplear la jerga al uso). Las canciones retrotraen a algún verano del 65 o el 66 (no se preocupen, si hacía calor, los niños y las personas mayores, como grupos de riesgo, tendrían que beber mucha agua). Abriendo con una joya de glorioso inicio Rickenbacker, nadie pensaría que “Ain´t That a Man” es una canción del año 86.  “Mayfair” es otra canción de pureza exquisita, voces y coros que harían rescatar en una nueva moda a los cuartetos vocales para facturar otra fina melodía que evoca tiempos musicales mejores. “Happy Ever After”, otra de mis favoritas, de suave psicodelia como si hubieran grabado con los Byrds justo antes de Fifth Dimension. “Leaving Yesterday Behind” sería un single del Nuggets si se hubiera publicado antes. “Same Way Too” es purito Gene Clark, no me sorprendería escucharla en su disco con los Gosdin Brothers. “Kiss Her Goodbye” retoma el suave pop melódico, me recuerda un poco a Emitt Rhodes. De entre las canciones que vieron la luz gracias a este recopilatorio destaco “What´s She Tryin´ To Do”, de sonido merseybeat y “What's Been Missin'” otra canción de indudable calidad, himno pop diríamos en nuestro afán por entregarnos al drama, la comedia y la gramática.

Foto promocional de un grupo. El concepto es estar sentados (o apoyados), uno de pie (por aquello de romper estética) y que alguien lleve gafas de sol

No dejen escapar este disco o algunos de sus singles si se cruzan en su camino, le harán disfrutar del verano, del otoño, de otras estaciones meteorológicas, del sol, del olor de un árbol, de un buen chuletón y en general de todas las cosas buenas que se le puedan ocurrir. Todo ello gracias a la pasión con la que The Optic Nerve buscaron evocar (o incluso mejorar) con gran entusiasmo y acertado sonido tiempos donde la melodía era el factor diferencial en la música.

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miércoles, 19 de diciembre de 2012

Lista obscena de favoritos 2012

Cada año por estas fechas, cuando todo el mundo publica listas con los mejores discos del año, un servidor aún se encuentra con lo indispensable de tres años antes, descifrando como mucho una novedad o dos de las que llegan con cuentagotas (y cuando digo novedad puede ser algo publicado hace meses) mientras además evalúo que en tal listado es increíble que cierto disco ocupe el lugar veinte cuando podría ser mi favorito dos años después de que se publicara. Un lío. Sin embrago, algo ha ocurrido este 2012 que no han parado de llegar frescas novedades, y que como es natural en este ciclo musical, seguirán apareciendo. Por ello, y por primera vez he sido capaz de confeccionar una lista de favoritos (no los mejores, eso se lo dejo a los críticos que de esto saben mucho más) que al menos a mí me resulta casi casi pornográfica. Por ello cada uno tiene asociado un mes, para que en 2013, y reutilizando vuestro calendario ligero “Un fresco 1976 con Marisol” puedan anotar cada uno de ellos si es que aún no se los han llevado a las orejas.

2012, o el año en el que descubrí que Tony Genil seguía vivo (y no es broma macabra).



(12) Miss Junio. The Attention! – Gettin’ All. No podría faltar en un listado hecho en este bloc un grupo de Garage y Rhythm & Blues que visten elegantemente trajeados y graban un vídeo con chicas sesenteras bailando mientras ellos reparten chulería mod por doquier. Los austriacos no son nada novatos en esto, pues su primer disco homónimo también era recomendable, pero es que este es todavía mejor.

 




(11) Miss Septiembre. Langhorne Slim & The Law - The Way We Move. Si algo me fascina es la gente inclasificable, y Langhorne Slim lo cumple pero muy de largo. Hace Folk, toca con banjo, tiene un grupo igual de fascinante, son rurales, lo hacen bien, tiene una voz peculiar, hay contrabajo, moreno de bote, se pueden poner profundos, etcétera, etcétera, etcétera. Ah, y lleva sombrero. Y una vez vio un zepelín. Denle una oportunidad, no dejará indiferente a nadie.

 


(10) Miss Enero. Nick Waterhouse – Time´s All Gone. Aunque ya en la crónica del Purple Weekend di mis impresiones personales sobre un Nick Waterhouse al que no acabo de encontrar afiliación amistosa, su disco tiene calidade incuestionable. Soul oscuro, R&B, y apoyado en que Waterhouse canta bien, toca la guitarra mejor y el grupo del que se acompaña son de todo menos mancos. Dejaré de lado lo bien o mal que me caiga, al fin y al cabo, cuando uno come buen solomillo no se preocupa de saber si la ternera era simpática y daba los buenos días (que me perdone el señor Waterhouse la comparación).

 


(9) Miss Noviembre - Beachwood Sparks – The Tarnished Gold. Uno de los múltiples regresos que van a aparecer en este listado. Sería el más largo si no fuera porque en esto los Redd Kross se llevan sin lugar a dudas el trofeo en forma de premio anual por su sobresaliente labor en el campo de la excelencia del retraso. No obstante, han pasado diez años del último disco de los Sparks y estas esperas suelen conllevar la decepción. No. A mí poco a poco, y cada vez creciendo, este disco me ha conquistado. Country y pop de una suavidad exquisita. Abandonan un poco el lado más psicodélico de anteriores trabajos en pos de la tranquilidad y la gran sensación de bienestar que deja escuchar este disco. Si Beachwood Sparks regresan, estamos de enhorabuena.

 


(8) Miss Diciembre - I Was A King – You Love It Here. En algún momento de mi existencia y las lagunas mentales sólidamente ligadas a ella, escuché algo de estos noruegos en un disco homónimo con una portada que parecía hecha con espirógrafo. ¿Se acuerdan del espirógrafo? Pues no ha vuelto en forma de chapa. A lo que iba, un disco que se basaba en ese estilo llamado Dream Pop, con un cierto parecido a My Bloody Valentine y grupos de similar ruido sonoro. Me debió de pasar inadvertido. Pero como todo grupo necesita un gran químico, parece que estos muchachos lo han encontrado: Norman Blake. Si además de Blake, añades que Robyn Hitchcock pasaba por allí, imaginen, les han llevado por terrenos más pop dejando un disco de los más apañado, con más parecidos a Teenage Fanclub (¿existe algún buen grupo que en algún momento no se hayan parecido a Teenage Fanclub?) o incluso me recuerdan un poco a alguna época de los Nada Surf. Con esa nómina de colaboraciones, cualquiera se marca canciones como Frozen Disease.

 


(7) Miss Abril - Redd Kross – Researching The Blues. Si alguien esperaba que después de quince años, el grupo más chicloso de cuantos han pisado terreno terrestre se hubiera pasado al Blues y las influencias del Delta se habrá llevado una gran decepción y una tremenda bofetada de decibelios. Quince años y no se han perdido en lo que mejor saben hacer, que es estar muy pirado y el powerpop pasado por una batidora en la que entran sin perder ni un ápice de pegajosidad el punk, el glam y el desenfreno. Sólo al final hay un par (¡un par!) de canciones que flaquean entre tanto nivel. Treinta minutos de disco, suficiente para que los Redd Kross te pasen por encima, y a cualquiera que se ponga por delante.

 


(6) Miss Agosto. Hi-Risers – Hang Around With You. Otro de los retornos de los favoritos entre favoritísimos, los tres de siempre: Greg Townson, que es achuchable de por sí, Todd Bradley, que con su vozarrón de señor del monte ha puesto una nota más de achuchabilidad en canciones como “I´m In Love With My Record Collection” y Jason Smay, el señor con las manos más rápidas al otro lado del atlántico. Siguen siendo adorables, sin discusión alguna. Actualmente el mejor grupo de influencias americanas que toda persona a la que apriete el nudo de la corbata debería arrimarse. Siguen dándole absolutamente a todo lo bueno (R&R, Surf, Garage, Pop, Beat, Country…) y a todo lo que se acercan lo siguen hacen bueno. Crisis, depresión y todo ese tipo de cuestiones no tienen cabida en el diccionario particular de los Hi-Risers. En las catorce canciones de Hang Around With You se halla la fórmula para empaquetar todos los problemas y mandarlos al cuerno.

 


(5) Miss Mayo. The Ripe – Into Your Ears.  Lo reconozco: los escuché en El Sótano de Diego RJ y me llamaron la atención, un grupo con Jake García (ex Ugly Beats), Gian Ortiz, Nick Yaklin y que había incorporado a Jorge Explosión al mismo, pero estaba a otras cosas mientras escuchaba el programa, quizás pasando la fregona o una de esas acciones comunes de hoy en día. Escuché el disco y una vez más debía estar a otras cosas. Segunda prueba, le voy cogiendo el hilo. Meses después sigo enganchado a ellos y me declaro incondicional del sonido de suave psicodelia y pop que ha hecho de este Into Your Ears uno de mis discos favoritos del año.

 


(4) Miss Febrero. Ángel Kaplan – Pictures From The Past. Si alguien ha escuchado el disco y no se ha percatado de esa fina raya encima de la letra “a” que ha perdido la verticalidad por una ligera inclinación a la derecha pensará: “Ya está. Estos yanquis lo tienen muy fácil, vivirá tranquilamente en la costa Oeste con todas las influencias del soleado pop de allí a mano. Con acceso fácil a discos de Big Star y los sonidos de Memphis. Seguro que se levanta por la mañana y tiene un estudio de grabación junto a la puerta de su casa”. Error. Ángel Kaplan es de Asturias, y ha grabado para el sello extremeño Sunny Day uno de los discos favoritos de este año. Desconozco si ya existe versión en cedese, pero la tirada limitada y numerada de 500 copias a 45 rpm, con un diseño tan cuidado como espectacular es indispensable si se cruza en tu camino (cosa que a día de hoy puede no ser tan fácil).

 


(3) Miss Julio. Allah Las – Allah Las. La primera experiencia con los Allah Las fue una descarga legal (que sí, confiemos de primeras que así es) que recopilaba sus primeros singles y demos. Cuando me puse a escucharlo sólo me funcionaban dos canciones, bien por mí. Una de ellas “Catarman” dejaba entrever que el proyecto de estos jóvenes californianos tenía buena pinta: Sonido de la costa Oeste y pop con dosis justa de psicodelia. A la llegada del álbum completo todas las previsiones se colmaron: canciones sensacionales y un sonido sesentero que engancha desde el principio y ya no te suelta. O mucho me equivoco, o por alguna de esas desconocidas razones que hacen que un grupo de una propuesta tan especial triunfe, a estos chicos los veremos dentro de poco loados por las más amplias masas inimaginables de modernos.

 

(2) Miss Octubre - The Mastersons – Byrds Fly South. Con este disco llegó todo rápido: Escuchar el disco en el walkman moderno, ver en el teléfono moderno que tocaban al día siguiente, según iba en el transporte público que hace años era moderno pararse a comprar las entradas para un concierto acústico para sólo noventa personas, y una barra de pan. Y en esos dos días transcurridos: Fan. El matrimonio real formado por Chris Masterson y Eleanor Whitmore, durante cierto tiempo tocando en la banda de Steve Earle, ha aprovechado su primer disco en solitario para suplir el hueco que van dejando los Jayhawks más brillantes. Podría parecer exagerado, pero no lo es. Country suave, perfecta simbiosis entre tradición y buen pop, melodías incomparables, las voces (la de Chris muy parecida a la de Gary Louris) y sonido exquisito. Quizás menos “Blue” que los de Minnesota, pero ya se sabe que los pájaros que vuelan hacia el sur lo que buscan es un aire más cálido.

 


(1) Miss Marzo - Gentleman Jesse – Leaving Atlanta. Número uno por muy diversas razones, pues esto de las listas es harto complicado. Porque el disco, muy evidentemente, es una obra magna de rock and roll y powerpop que mejora el ya de por sí agradable plato que suponía el debut de Jesse Smith y del que dimos buena cuenta aquí. Parece que a la hora de confeccionar listas se olvidan cosas que asimilas tan rápidamente que parece que han estado ahí toda la vida, cuando en realidad no es así, concretamente Leaving Atlanta se publicó en Marzo y ya parece un clásico entre mis discos favoritos. No podía ser de otra manera con canciones como “I´m A Mess”, “I´m A Lonely” o “What Did I Do”. Otra de las razones, es que como buen español, y ante la duda, la gente que me cae bien tiene ciertos privilegios, y como me dijo Tomás Verléin tras escuchar la entrevista que le hicieron en El Sótano, éste es de los que ves al instante merece un cargo público de confianza. ¿Qué el concierto que dio en el Purple Weekend también tenga algo que ver? Por supuesto. Por esta y muchas cosas, Leaving Atlanta ha dado tantas alegrías en lo que va de año, y los que vienen.

 
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viernes, 21 de octubre de 2011

La filosofía griega y The Sadies


The Sadies - Darker Circles (2010)

Me he levantado con una reflexión en la cabeza. A ello ha ayudado que una persona esté a mi lado soplando una botella. Esta cavilación venía a ser tan sencilla como profunda: “¿Los grupos en su noveno disco (si es que llegan), pierden el nivel respecto a los primeros? La respuesta la he hallado dejando a la filosofía griega al borde de publicarse en el Pronto: Sí, con excepciones (la otra opción era “eso es como todo” pero ya es una teoría bastante explotada). Analizando el resultado de forma un poco más profunda se puede decir que el sí se cumple en muchas o la mayoría de las ocasiones; las excepciones, The Sadies. Llevan publicando hasta la fecha nueve referencias en formato LP y desde Stories Often Told se han instalado cómodamente en una línea ascendente de la que parece que no se van a bajar tan fácilmente. En estos momentos su posición hay que buscarla en el año 2010 con el disco Darker Circles, momento a descubrir de los últimos dos años.

A partir de ahora, si ustedes cultivan petunias, camisa de petunias. Cultivan orégano, camisa con orégano. Etc.

Canadienses de pura cepa, como el frío, los centros comerciales y los vendedores de maquinillas de afeitar por ebay, y también como The Band, con los que a menudo se les puede ver comparados en los medios que se especializan en sacar similitudes. Cuatro peluquines por banda que llevan juntos desde su primer disco, allá por el cercano 1998. Los hermanos Good se encargan del grueso de la composición y de darle a todos los tipos de guitarras que pasen por sus manos, no obstante, el hermano delgaducho (Dallas) también se apropia de los teclados y el otro hermano en cuestión (Travis), de complexión normal, se deja caer como quien no quiere la cosa por instrumentos de cuerda que se tocan con arco; el contrabajo (sí, tocan con un contrabajo) corre a cargo de Sean Dean; y aporreando la batería el bueno de Mike Belitsky.

Desde el principio de su vida de artistas, las comparaciones con los Byrds más camperos de Sweetheart Of The Rodeo se sucedían cual itinerario del monorraíl de Springfield. Su sonido Folk con tintes de psicodelia les pondría de cara para que fueran definidos como unos The Band actualizados a los tiempos de hacer todo el día el tonto con el teléfono móvil. Tras estas primeras impresiones, no contentos con que los especialistas musicales no paren de añadirles etiquetas comienzan a darse vueltas por el lado salvaje del Surf y el Garaje sin abandonar su estricto sentido por la melodía pop y el espíritu campero. Toda esta amalgama de estilos comienza a esbozarse en el estupendo Favourite Colours y alcanza un punto de casi-perfección en esa pasada de disco llamado New Seasons (huelga decir que quien quiera hacerse con él le pasaremos encantados un enlace con sus bondades). Entre medias han tenido tiempo de que gente de la talla de Neko Case y Andre Williams les metieran al estudio para grabar con ellos, o que ilustres de la talla de Gary Louris o Robyn Hitchcock les lleven a la cama para desayunar zumo de naranja con pulpa para tocar con ellos en alguno de sus discos. En mi humilde opinión y a estas alturas del texto, en el que el noventa por ciento de los lectores llevan puestas las gafas para dormir de Homer, realizar comparaciones de unos tipos que van tan sobrados y que construyen su propio universo musical me parece no reconocer que a estos humanos no se les puede encajonar en ningún lugar concreto.

Los Coronas imitando a The Sadies y viceversa. En ambos casos siempre hay un teléfono con cámara para inmortalizar el momento.

Fuera de ese lugar concreto se encuentra este también estupendo Darker Circles. Inicializado con “Another Year Again”, una canción que suma al espíritu garajero un final psicodélico que es como tomar una cerveza y que las burbujas de ésta te agiten el estómago sin parar. En otro apartado diferente, se mueven con la elegancia de los trajes que calzan en la portada por otros ritmos más otoñales y melancólicos, ya sea en “Cut Corners”, "The Quiet One”, “Whispering Circles” y una (¿o lo son todas?) de mis imprescindibles del disco: “Tell Her What I Said”. Como un disco de ellos no sería de ellos y nos dejaría en mal lugar por las palabras que les hemos dedicado si quedara exento de piezas pasadas por el Country modernillo, en “Postcards”, “Idle Tomorrows” con steel guitar incluida y la personal voz de Gary Louris (que también ejerce de co-productor), y la cercana al bluegrass “Choosing To Fly” cumplen el requisito. El cierre del disco lo dejan para “10 More Songs” (alusión a que hay otras diez canciones restantes en el álbum), otra pieza que demuestra que estos pájaros se desenvuelven por diferentes ambientes como pez en el agua.

El disco suena calmado, a veces melancólico, y si bien su belleza puede necesitar de un par de audiciones, seguro que el aficionado selecto termina resolviendo el enigma como si de un amor a primera vista se tratase. Mientras otros grupos andan todavía viviendo de las rentas, haciéndose los tristes y creando un compendio de ruidos y cacharrería que no lleva a ningún sitio, estos se lo pasan todo por una parte anatómica que se estudia en biología, tema tres, el aparato reproductor. Y no van de farol.

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miércoles, 22 de junio de 2011

Un agradable rayo de luz para este verano: The See See


The See See - Late Morning Light (2011)

En el marco musical del siglo XXI en este país hay tres cosas que se pueden reseñar a la misma altura: La primera son los votos que da Portugal a todas las canciones españolas malas que participan en Eurovisión, la segunda es la meteórica carrera en la canción melódica del señor Van Houten, y la tercera es que en este bloc aparezca una novedad discográfica. Entiéndase que para nosotros una novedad es un disco que salió a principio de este año y que los responsables del mismo no facturan un cancionero ni arty, ni trendy, ni surrealista, ni ninguna de esas cosas que se dicen para justificar discos tirando a malos, sino que le dan a la canción popera con un irresistible gancho melódico. Antes de que oigan hablar de ellos por el medio equivocado, es decir, por lo que dice la radio que se oye por todo el patio de su casa, quédense con el nombre de The See See. Y también de este bloc, porque no, que últimamente nos publicitamos peor que el turismo de Afganistán.

Estupenda imagen del grupo que nos recuerda Quién Sabe Dónde pero no el bigote de Paco Lobatón

La historia de los See See deja Tú a Boston y yo a California en un viaje con un amigo en autobús interurbano: cinco miembros de cuatro países distintos, tres continentes, procedencia de bandas como los Soledad Brothers, Waxwings o Eighteenth Day Of May; una base de operaciones en Londres y un nexo común de que todos fueron a colegio bilingüe y por eso se entienden cuando hablan. Ejerce de capo un sueco: Richard Olson, un inglés hace un fino a trabajo con guitarras eléctricas y acústicas (Pete Greenwood); el bajista de los Waxwings de Detroit, Kevin Peyok; de batería otro conocido de la escena de Detroit, Ben Swank; y un neozelandés que se mueve por los teclados, Phil Anderson. Ya sé que en este punto el lector se habrá encontrado decepcionado con el chiste, principalmente porque falta el español para que sea gracioso y que mi imitación de Chiquito de la Calzada puede ser de las más lamentables del país.

Tras publicar unos cuantos singles que se convirtieron en piezas codiciadas para los seguidores de conseguir piezas codiciadas y vales de descuento para gafas graduadas, se lanzan a publicar Late Morning Light. Disco cuyas canciones picotean de diversos estilos: un poco de psicodelia pero sin llegar a ser excesiva provocando alucinaciones que ni las portadas de algún periódico nacional, otro poco de Folk inspirado en los sonidos sesenteros, algo de powerpop, y mucho estilo en las canciones de este quinteto. Por definirlos con alguna jerga al uso, son algo así como unos jovenzuelos de la costa oeste americana (pongamos que con pasión por los Byrds o Buffalo Springfield) que se llevan a su terreno la experiencia de un viaje a lo mochilero por Londres, con la dieta de comer sándwiches de supermercado que eso conlleva, y esa habilidad británica para la melodía y realizar canciones instantáneamente adictivas, algo que parece que han perdido pues andan enfrascados en otros menesteres musicales.

El caso que le hacen al señor de la guitarra es el mismo que me hace Don Tomás si ve pasar por la calle a Scarlett Johansson

Entre los grupos de canciones a encontrar en este álbum de debut, se pueden dividir entre aquellas que son absolutamente inmediatas, siguiendo la comentada tradición inglesa de hacer canciones que se agarran a tus entrañas en la primera escucha y las que necesitan de un par de escuchas (en mi caso no he necesitado más de un par). En el primer aspecto se podrían destacar el inicio del álbum de “Mary Soul” (Traducido es Mari Alma), la inabarcable por su muro de sonido y sorprendente a cada escucha “Keep Your Head” o “Half A Man And A Horse´s Head”. Si bien yo destacaría la otra faceta más oscura y romántica del grupo, las canciones que necesitan de dos escuchas en lugar de una para un completo disfrute: “Little Tease”, “And I Wonder” y mi favorita del disco, el cierre de “That´s My Sign”.

Como colofón a este estupendo disco, el sello vasco que tan buena pinta tiene (Spring Records) acaba de publicar un single de estos peluquines y que un menda ya está en ciernes de apalancarse. Única posibilidad vinílica que queda al alcance, pues los bellacos como yo ya hemos visto como se agotaba la limitada tirada de Late Morning Light. También rezando estoy para que la prensa inglesa no se entrometa entre el romance que me está provocando este grupo y los pase al lado más baboso de la música, en forma de babas y otros fluidos en donde todo tiende a volverse pegajoso en cuanto uno intenta meter la mano. Nos harían un gran favor a los que lo de andar con mermelada en los dedos nos da un poco de cosa.

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