jueves, 8 de octubre de 2009

El hombre que se creía perro y otras historias mucho menores


Dr.Dog – Easybeat (2005)

Muchas cosas han pasado en estos meses de asueto, primero las vacaciones que nunca se saben cómo van a salir y, segundo, el asuntillo del traje de cóctel y los Premios Peluquín, del que fue relativamente fácil embutirse en él, pero francamente complicado salir. Lo probé todo desde el insulto hasta la grasa pequeña Lisa. Al final, opté por el el viejo truco de 'sale a rosca' con satisfactorios resultados en el resumen, pero si se indaga algo más hay varios brazos desmembrados, como si de una peli de zombies se tratara.

Con todo esto como bagaje he decidido que, tal y como mi compañero perpetró hace unos meses, hacer partícipes a nuestros lectores de la máxima adicción que vengo sufriendo últimamente y que está a la altura del régimen de cucharadas de Nesquik que sigo tomando para el desayuno. Mi adicción no tiene la enjundia ni la campechana aristocracia de The Duke and the Dutchess, de hecho el nombrecito del grupo que me tiene loco es de los pocos que queda igual de mal en inglés que en castellano (Dr. Dog), pero debo reconocer que he sucumbido totalmente a su música tras ingerir masivamente su disco Fate (2008) y posteriormente Easybeat (2005) y, como cuando me convertí al Raelismo, he pasado de mirar a dicho grupo con una mezcla de recelo y curiosidad a propugnar su adoración como Homer al líder que lo sabe y lo puede todo.

En las casas de apuestas de Londres está 12/1 a que el baterista se desparrama por el suelo en lo que el perro de la foto ladra



No es sólo me parezcan buenos, es que me ofrecería como pipa para alguna gira ( con resultados menos desastrosos que el Nota con Metallica) si fuese necesario. Por si no lo saben opté al premio Vaguno 2006 y me tuvieron muy en cuenta para la edición de 2007, así que imaginen lo fuerte que me ha tenido que dar con estos muchachos para ofrecer mi fuerza de producción así de primeras, a mi padre le daría un pasmo si se enterara.

Para saber el porqué he comprometido mi sano juicio a estos señores he buscado una frase corta y sencilla que resuma un concepto, lo más cercano que he encontrado es: "son de Filadelfia y uno de los guitarristas lleva sobrero de la estepa rusa". Seguramente esto les resuelve la duda lo mismo que si les menciono: "conozco a un chico que se parece a Portillo y estudia Topografía", pero en este caso nos sitúa bien a Dr. Dog, unos tíos que hacen pop de alto octanaje, anclado en el pasado pero que no suena antiguo, que llevan ropa de invierno en plena de ola de calor. Si no fueran músicos las vecinas les señalarían con el dedo, pero como lo son, la cosa se queda con que son excéntricos.


Como todo esto me está quedando más denso que el programa de Dragó (con menos cultura japonesa y gatos, aunque todo se andará, hagamos un poco de historia: Toby Leaman, bajista y Scott McMicken, guitarrista y ambos residentes en Filadelfia montan un grupo con influencias en los Beatles, Beach Boys y The Band (qué tendrá la letra B del alfabeto que está llena de próceres) y en general el pop de los sesenta. Consiguen un guitarrista más y un baterista (se ponen motes cada uno de ellos, todos empezando por T -no me digan que no son tan adorables para cómo mínimo ponerlos al lado de la bailadora de flamenco y el toro encima de la tele), autoeditan su primer disco, un crítico de NY Times ensalza este disco del que hablamos, el resto de críticos se les unen; comienzan a ser teloneros de bandas como los Black keys o Racounters, tocan en Conan O'brian un par de veces, sacan Fate el año pasado y se convierten en una de mis bandas favoritas. premio para el que me diga la frase menos relevante de este párrafo.


Vale, sí, es difícil abstraerse de la teoría de la navaja de Ockham y si escucha de pasada a Dr.Dog lo primero que le venga a la cabeza es: Beatles. Lo bueno es que si se les presta la debida atención, el resultado es mismo. No es que imiten a los Beatles o suenen como ellos, es que da la sensación de que avanzan hacia el mismo sitio que los Fab Four entre 1965 y 1970. Cada vez que reviso a estos loco tengo la permanente sensación de déjà vu en mi cabeza, empiezo a pensar que así es como McCartney terminaría una canción o que esa es la crudeza que Lennon pondría en una melodía. Puede que me esté pasando, pero a veces tengo la sensación que la muerte me acecha (como al abuelo Simpson), sólo que la mayoría de las veces es sólo Maggie. Lo peor de todo este asunto es que sería injusto. Obviamente recuerdan a los Beatles más experimentales, pero también a los primeros Pink Floyd a Millenium o Yellow Balloon y un montón de grupos más. Tienen un encantador sonido añejo (baterías con sordinas imposibles, slides harrisonianos, bajos con swing) y unas melodías absolutamente desarmantes. Un grupo con semejantes armonías vocales no puede ser malo.

El típico gesto cariñoso aprendido en Leningrado mientras se hacían una beca de estudios. En España le hubiéramos dado una colleja que le conectara las orejas con la nuca y habríamos mentado a su madre... distintas apreciaciones del cariño.


Mucha cháchara ( o bulebú chachau que diría el añorado Gil-Kong), pero no sabemos qué ofrece Easybeat. Pues de primero un ejercicio de pop sin fisuras: 'The World May never Know' que envuelve en una melodía casi hablada en coros merseybeat, una batería que parece de juguete y un piano que fulmina tu mente con un pensamiento: Lady Madonna. Una de las mejoras cosas de este grupo es su variedad, entendida también en términos de voces solistas: la infantil y delicada de Scott McMicken en contraposición a la soulera del bajista Leaman, que demuestra todo el potencial en premeditadamente improvisada 'The Pretender'. Nuestro amigo Leaman navega rompiendo la voz una y otra vez en una melodía llena de detallitos de guitarras camperas y melodías épicas. Yo no meto tantas cosas ni en las ensaladas de final de mes. Variada, rupestre y juguetona es 'Oh No', sencilla sí, pero coronada con una coda más propia de tiempos de casacas de colores y guateques sin el hijo pequeño de Cuéntame (afortunadamente).

'Easybeat', además de dar título al disco es la canción más ambiciosa, con una estrofa que desemboca en un puente que debería figurar en las academias de pop (con Brian Wilson de director y Zach Morris de alumno estrella), en el estribillo conviven toques de la guitarra de Harrison con todos los trucos que tendría la canción perfecta y de la psicodelia más sesentera, influencias que comparte con 'Fools'life', que podría pasar por una canción de Arthur Brown sin máscaras de mini-hostilidad y fuego.


El de la tienda muy contento sí, pero parece ser que luego se extraviaron unos cuantos elepeses y se vio salir al pequeño de las gafas con unas sospechosas nuevas orejas redondas de color negro...


Argumentos distintos utiliza 'Say Something' que guarda semejanzas con el Neil Young más despreocupado y lo mezcla con el bostezo de Lennon 'I'm only Sleeping'. Entonces es cuando Dr. Dog guarda su truco más ladino, uniendo la melodía principal con un estribillo impactante, épico, pero al mismo tiempo como dejado de la mano de Dios y pleno de acierto. En dos brochazos han demostrado la teoría de que el estribillo perfecto viene a ti, no hay que buscarlo. Algo que Coldplay dejó de entender allá por el año 2000. Para bajar semejante pistón (con el punteo final sufro todo tipo de apariciones marianas) se utiliza 'Today' y funciona lo mismo que verte dos horas seguidas de Playhouse Disney con tu sobrina de cuatro años; un paseo por el parque que te congracia con el resto de los humanos y que juega de manera soberbia con las dos voces solistas. El final está cerca y debe ser intenso, melancólico y no a la manera del último anuncio de Eau de Lancaster, sino como una especie de 'singalong' que termina con una frase tan cósmica y filosófica como: 'We're part of the dream'. No es el final de 'The End', pero es una gran aproximación, algo así como mi imitación de George Clooney haciendo el anuncio de Nespresso (al menos ladeo el cuello igual), pero en bueno.



Quizás no sean más que cinco músicos más que competentes en lo mejor de su creatividad con un par de discos más que recomendables, pero yo veo manos negras hasta en una elección de presidente de comunidad y creo que un día se destapará el pastel y estarán implicados Macca, Lennon, Harry y Ringo (y Yoko Ono tendrá la culpa, naturalmente). Todo se sabrá, salvo que a mí no han engañado,que yo elegí Beta cuando tuve que elegir, por el amor de Dios.


Pincha & desparasítate
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Vuestro amigo en el tiempo, Tomás Verlein
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miércoles, 7 de octubre de 2009

Los hombres mágicos de la calle de la piruleta



Blues Magoos - Psychedelic Lollipop (1966)

Vaya por delante empezar con unos cuantos tópicos: Las toallas portuguesas ya no secan como antes, todos los franceses vuelcan camiones de fresas, todas las fábricas de zapatillas están en Toledo, el Bronx es un lugar peligroso, la gente en España va vestida como Curro Jiménez (trabuco no incluido)... Quizás la que concierne al Bronx ha sido desmitificada por unos cuantos programas del tipo “(ponga aquí el gentilicio de su ciudad) por el mundo”, pero a principios de los sesenta es posible que algo de razón tenga tan exagerada afirmación, me explico: Por esos barrios ya de por sí abundaba gente de esa que se te cuela en la panadería o a la que te despistas te quita el radiocasete del coche, si a esto le sumamos una buena cantidad de inmigración, excesivo paro y dejadez de los servicios públicos de la zona, se puede afirmar que la tasa de criminalidad en el vecindario no iba para bien (son cosas que pasan dirán algunos). Este panorama es el de 1964 en Nueva York, y ahí se forman los Bloos Magoos, un grupo cuyo nombre hace menos gracia cuanto más lo escuchas, pero cuyo sonido puede llevarte a un mundo mucho mejor.

En un principio el paquete de Malboro de la foto no iba a tener tanto protagonismo, pero a falta de vender discos cualquier reclamo es bienvenido




Un quinteto que como en todos los inicios de cualquier banda tiene que echar a alguno de sus miembros para que la cosa funcione (aunque eso no es lo que suelen pensar los que se van al paro, que se lo pregunten a Pete Best); normalmente es el batería, y mira por donde aquí se cumple: a John Finnegan le dicen que le sustituye Geoff Daking, y Mike Sposito entra como nuevo guitarrista. Aunque realmente los capos del grupo son los que se mantienen, y ahí siguen el vocalista y teclista Ralph Scala, un guitarrista de diecisiete años a falta de aprobar la química de bachillerato, Emil “Peppi” Thielhem; y el bajista Ronnie Gilbert. Cinco chavales bien arreglados, con finas corbatas, pantalones planchados con la raya al medio y el corte de pelo que popularizaba Brian Jones; pronto empezarían a dejar con cara de asombrosa pasmosidad a todos los presentes que se animaban a asistir a alguno de sus lisérgicos conciertos.

El fondo fue proporcionado por Pinturas Recio S.L., empresa a la cual afectó de forma notable la crisis y una falta sustancial de colores en su catálogo (les aseguro que era blanco y negro, no lo vi con mis propios ojos)


El grupo comienza a ser muy conocido por los antros nocturnos de otro barrio de aupa, ahora conocido como el barrio de ambiente y negocios derivados, el Greenwich Village, en donde empiezan a llamar la atención de discográficas gracias a su sucio sonido garagero mezclado con la creciente psicodelia que tanto se llevaba en esos días. Gracias a un buen consejo el grupo cambia de nombre por el de Blues Magoos y graban su primer single para la neoyorkina compañía Mercury Records: “(We Ain´t Got) Nothing Yet”, ahora convertida en un clásico del garage gracias a su reconocible riff de guitarra, en su momento gozó de gran popularidad en el país que inventó la comida dentro de un ataúd de porexpan, alcanzando el número cinco en ventas. Dicho single se convirtió en preludio de este primer largo, que posee algunas canciones realmente estupendas: a la ya citada “Nothing Yet” se le sumaban orgias psicodélicas pre Velvet como “Tobacco Road” (versión de los imprescindibles Nashville Teens) o “Love Seems Doomed” (El lector observador que vea sus iniciales ya sabrá por donde van los tiros); en algunas como “Queen Of My Nights” el trabajo de Scala en el teclado hace que uno se derrita; el guiño bluesero de “Worried Life Blues” es del todo recomendable, y la versión del “I´ll Go Crazy” de James Brown tendría que ser obligada en la entrada del dentista para disfrutarla más si cabe después del chute de la anestesia.

Por si alguien se lo preguntaba, el disco pasó absolutamente desapercibido para las grandes masas, pese a los esfuerzos del texto de la contraportada que les cita como el grupo más excitante de los últimos años, el que marcaría el camino de los siguientes, el camino de los siguientes de los próximos, etc.; y vaya, en parte acertaron, con motivos es esencial en el garage psicodélico, pero tuvieron tanta suerte como los dos euros por semana que pierdo en el Euromillón (ni una estrella acierto). Por si faltaba algo para convertirlo en un clásico es la estupenda portada con piruletas incluidas, camisa de lunares, y un fondo multicoloreado que hará delicias de los compradores compulsivos de lápices de colores. La psicodeliaaaa va a lleeeeegarrrrrr (perdonen, Fernando Arrabal ronda por mi cabeza).

servidor: megaupload. contraseña: peluquin

>>>Pincha y Rescata la camisa de lunares<<<




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viernes, 25 de septiembre de 2009

Premios Peluquín 2009

Buenas noches y bienvenidos a la gala de entrega de los Premios Peluquín 2009, un saludo a los más distinguidos presentes: Presidente, señores del consejo, Su Santidad. Ante esta primera gala de entrega Antonia San Juan no ha podido hacer los honores de presentar tan fastuoso evento, por ello no ha quedado más remedio que nosotros, los responsables de garajeland seamos los encargados de la ceremonia. Los problemas de vestuario han sido insalvables, por lo que 61&49 calza tacones de aguja y ha tenido que aprender los trucos del talón-puntera, mientras que Tomás Verléin viste un escote hasta la ingle. Tras nuestros dos inmerecidos premios otorgados por La Niña de los Murales, y el señor Esquimal Onanista hemos hecho nuestra particular selección de premiados, como ninguno ha tenido el decoro de pasar a recogerlo, que cada cual pinche en su enlace que se le sacude un galardón. Los premiados de este año han sido:

El diseño de los premios es un claro plagio del campeonato de mus de Villavieja del Lozoya 1985, pero se agradece, siempre es mucho mejor que recibir un Grammy



Premio Gazpacho Bertín Osborne: A Mr. Mosstrem por demostrar día a día (y cuando la agricultura se lo permite) que el mundo no es muy de mentira. Se le premia a su vez por su buen oído para el garage y por ser poseedor de una de las colecciones de portadas vinílicas más feas de la península, honor que comparte con Daniel Codonal Fernández, afamado empresario de pan de hogaza afincado en Moraleja del Vino, provincia de Zamora.

Recoge el premio el excelentísimo señor Alejandro Sanz, que no conoce de nada a Mr. Mosstrem, pero se ha enterado de que entregaban un premio en España y no quería perder la oportunidad de acaparar uno al año (que no hace daño).

Premio Bocata de Oreja: A Johnny Lebrel, por su contribución a dar a conocer el saber popular de la Alcarria mientras dirige (más bien que mal según el grado de Mahou Clásica en sus venas) un programa con el mejor powerpop y el peor garage. Se rumorea que acude a sus fiestas patronales con una cuchara, tallada por él mismo a partir de un cucharón, con la que toma sin respirar un bocata de panceta, uno de chorizo y otro de morcilla.

Recoge el premio el excelentísimo director de la guía internacional de 'ciudades con encanto'. Revista, en cuyo número de octubre, se incluye a ******** de Henares, junto con Nueva York y Shelbyville dentro de la lista de las 1.000 mejores ciudades para tomarse un pincho de oreja.

Premio Los Lunares son pa' Lucirlos: a Eva ...y yo que sé... , porque de pequeña quería ser panadera en barrio sésamo, luego quiso ser bailarina principal de la representación de "Tres Hojitas Madre", pero afortunadamente, ahora tiene un blog tan valorado, que Michelín, en su guía Michelín Yé-Yé, le entregará un tercer Yé de oro este mismo mes. Mérito tiene, los franceses no nos pasan ni una.

Recoge el premio toda la excelentísima familia del no menos excelentísimo alcalde de Sevilla que quieren agradecer a la buena de Eva que se acuerde tanto de ellos, más incluso que el propio Alcalde.

Premio Frigopíe: A Esquimal Onanista, por ser el representante de ventas, y a su vez señora de la limpieza, de la única tienda de discos que sobrevive en el noreste de Groenlandia. Su otro gran mérito es una completa convicción en sus principios, defendiendo los comentarios desfavorables vertidos en estas páginas sobre el hermano de John McEnroe: Mark Knopfler.

Recogen el premio en comandita los excelentísimos presidentes de Anchoas Azpitarte S.A. y Polainas Incorporadas S.L., ambos muy agradecidos al esquimal por mantener a flote las dos empresas gracias a pedidos pantagruélicos que proporcionaran comida y abrigo al esquimal y los baratísimos gastos de envío a Groenlandia (a la altura de los que ponen algunos vendedores de ebay).

Premio Jes Extender: A javiercrasher - play it loud, por ser los propulsores de la plataforma NMGECG (no me gusta el calendario gregoriano), argumentando que nuestra era se rige desde el año 1977. Si contactan con ellos recuerden que estamos en el año 32 D.C., es decir, año 32 después de los Clash.

Recogen el premio Billy Idol y su sastre, el cual le medía la pernera del pantalón hasta tocarle el pizarrín. La recogida de este galardón no les hace ni pizca de gracia a ninguno de los dos.

Premio Gafirulas de la Seguridad Social: Al señor Wood, dado sus bastos conocimientos cinematográficos es el actual culpable de que Cayetana Guillén Cuervo sea relegada a presentar un programa bucle dedicado a la saga completa de películas de John Woo. Como moderador no tiene parangón y es el actual sustituto del primo de la novia del presentador de un afamado programa en la radio local valenciana dedicado a la tertulia musical (sensacionalista, por supuesto).

Recoge el premio el excelentísimo señor Adrian Affilou acompañado de las chicas Chin Chin, que nos deleitarán con un número musical a ritmo de You Won't See Me de los Beatles (versión remasterizada).

Premio de los Ultramarinos: A Pepo, porque gracias a un excelente gusto por el mejor pop dejó de lado una mala vida donde era conocido como “el calaveras” en los billares circundantes a la Gran Vía madrileña, sus deudas le pusieron en el buen camino y ahora escribe como nadie en un blog que actualiza cuando puede.

Recoge el premio el ilustre Borja Pérez Rodríguez, conocido de pepo por parte de primo segundo, ahora gerente de una ruinosa empresa de gambichuelas y a su vez, segunda productora de tiza para los tacos de billar.

Premio Marqueses de Urquijo: Al Enano Buceador, por haber dejado de ser el reconocido amante, discográfica y sexualmente, de Marujita Díaz. Tras su romance, pasó a compartir el mejor Blues y ser máximo asistente en los conciertos Surf de la meseta; inconfundible por ir enfundado en una camisa Hawaiana, las bermudas de oferta que vendía Galeprix en la temporada de Otoño 1993 y unas Yuma´s blancas, pero decoradas por dos amigos de Poli Díaz.

Recogen el premio el excelentísimo fantasma de los marqueses de Urquijo y el, no menos excelentísimo, José Antonio Camacho. El primero porque es gran experto en estar sin estar y el segundo porque las espantadas no tienen secretos para él.

Premio Ortega Cano: Al Señor Insustancial, por salir de un coma inducido donde veía un sin fin de concursantes de El Bus reproducidos por esporas, todo ello provocado por tomarse dos cervezas de trigo mientras veía medio programa presentado por Jorge Javier Vázquez. Al término de ésta, su inconsciencia, le dio por escribir en un blog y lo hace de rechupete, por ello ya se rumorea que su doble identidad no es la de Señor Insustancial, sino la del mismísimo William Goldman.

Recogen el premio tres excelentísimos amigos del Sr. Insustancial: Pedro Ruíz, Juan Manuel de Prada y Sergio Scariolo. Lamentablemente no ha podido acudir Lucia Extebarría que ha decidido escribir un libro sobre un blog de música que fusila las frases de los Simpson (de nombre le ha puesto parkingland). Si se le pregunta, siempre dirá que la idea fue suya y no la tomó prestada de ningún sitio.

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lunes, 21 de septiembre de 2009

Caminando se llega más rápido

The Ventures


Como se dice en el saber popular, el calor aturulla las neuronas, y a tenor de las temperaturas estivales, nosotros, responsables inconscientes de garajeland hemos padecido lo que bien se conoce como un fundición local del lóbulo izquierdo, que, dilatado a nuestra tabla de surf, ésta se ha visto notablemente perjudicada, por lo que nuestro sueño de siempre de bajar con la tabla al Manzanares ha acabado en una tremenda decepción. Este mes ha sido largo como un mes, y en el mismo, unos supuestos surferos de la costa oeste americana han llegado a una cifra de ventas que hace gotear el colmillo de los tiburones discográficos. Cien millones de discos, arriba o abajo. Son los Ventures, y aunque nuestro José Luis Perales está a las puertas de tamaña gesta, no deja de ser una cantidad nada desdeñable para un grupo que no se prodigaba en tener cantantes y que sentó cátedra en el rock instrumental y en la música surf durante la década de los sesenta.




La formación clásica de los Ventures junto a una elegante japonesa, ahora reconvertida en china vendedora ambulante de latas de Mahou


La historia biográfica y cronológica de los Ventures comienza en las frías tierras del estado de Washington, Pacific Northwest americano (otra vez), corren los felices años cincuenta y Bob Bogle, un joven aficionado a la guitarra eléctrica acude a una tienda de coches en busca de un dichoso Chevrolet del 83 (sí, ya sé que es una relación espacio-tiempo algo confusa). El dueño del parque móvil es el señor Wilson, que con un gran carisma y simulando el ruido de un látigo consigue que Bogle se lleve un coche y conozca a su hijo, Don Wilson, otro aficionado guitarrista y colega desde entonces del bueno de Bob, con el que quedarían para aprender a tocar.


Tocando juntos, tanto Bogle como Wilson logran un éxito escandaloso por la indiferencia con la que eran recibidos en los bares y clubes del noroeste, quizás el nombre del grupo (The Versatones) y el dúo formado no despertaban el agrado del público. Se hacía necesaria la compañía de más músicos, por aquello de repartir los bostezos del público, y para ello se une al grupo un bajista de esos que terminan toda su vida en el grupo, Nokie Edwards. Lo cierto es que el éxito seguía siendo esquivo, hasta un golpe de gracia motivado por una buena elección discográfica en la estantería de la casa de la familia Bogle. Allí encontraron una canción originaria del jazz, pero interpretada por el cantante country Chet Atkins llamada “Walk Don´t Run”, que aunque pudiera parecer un anuncio de Nike, no es así (por aquella época ni la marca, ni las fábricas vietnamitas existían). El grupo decide reinterpretarla de otra manera, con Wilson haciendo de guitarra rítmica, Boogle como enérgico solista y Skip Moore como baterista para la ocasión. La falta de contratos discográficos hace que el grupo decida grabar la canción sin ningún sello que les apoye en los estudios locales de Seattle, con todo un lujo de comodidades: un dos pistas para registrar una canción histórica. Tras sonar como cabecera en un noticiario de la radio local de Seattle, mucha gente pregunta por esa sintonía y el grupo consigue al fin un contrato con Dolton Records (precisamente una de las compañías que les rechazaron anteriormente) que se encarga de la distribución nacional de la canción, alcanzando en pocas semanas el número dos en el Billboard.




Nokie a Wilson: "¿Pero no eramos un grupo instrumental?". Wilson: "Tú calla, que su padre es guardia civil y he dejado mal aparcado el coche"


A partir de este “Walk Don´t Run”, el grupo contrata a un batería que no fuera temporal, Howie Johnson, y la producción de discos empieza a ser morrocotuda, tanto que hasta la salida del grupo de Johnson en 1962 se llegan a sobrepasar la decena de vinilos y una basta cantidad de singles que aparecen continuamente en las listas de éxitos americanas copando varios puestos en las mismas de forma simultánea. A destacar de la primera época canciones como “Perfidia”, “RAM-BUNK-SHUSH”, “Apache”, “Silver City” o “Lullaby Of The Leaves”. Precisamente el fatal accidente de coche que provoca el reemplazo de Johnson por Mel Taylor en las baquetas motiva los cambios más sustanciales del grupo, la formación más clásica de los Ventures se completa con el intercambio de instrumentos que realizarían Nokie Edwards pasándose a la guitarra y Bogle al bajo. De esta manera el grupo va adaptando su sonido a los nuevos tiempos con un poco de Surf por allá (“Wipe Out”, “The Twomp”, ”Driving Guitars”), un poco de Spaghetti Western por acá (“Diamond Head”, ”Hang On Sloopy”), experimentaciones sónicas muy propias de la época (“Telstar”) o un montón de versiones de las canciones más conocidas del pop sesentero, que van desde “Hey Jude” a “Satisfaction” o “Bridge Over Troubled Waters”. Lo que nada cambia son unas inconfundibles portadas (publicidad encubierta de Fender en casi todas) y la inabarcable cantidad de discos editados, siguiendo la misma línea de éxitos anterior, que como se puede ver en la web oficial del grupo rayan a la altura del Alce Pulcro del Señor Burns.




El nuevo plan de reinserción laboral siempre contempla a los grupos de surf instrumental. Aquí se ve la firma del convenio.



A finales de los sesenta las tendencias musicales habían evolucionado hasta la psicodelia, y aunque los Ventures estaban asentados en las entrañas de la música popular americana era una aventura digna de Miguel de La Cuadra Salcedo mantener un cierto nivel de ventas y un estilo de Rock and Roll instrumental que estaba estancado (pero, no, en este caso no fueron los cuartetos vocales los que llenaron el vacío). “Hawaii O´Five” sería el último éxito del grupo, pero su influencia no ha hecho sino más que crecer: siguen dando conciertos manteniéndose en el grupo Wilson, Edwards y Leon Taylor (hijo del baterista Mel); en Japón son idolatrados hasta tal punto que los rumores sitúan las ventas de discos en el país nipón al nivel de The Beatles y la banda sonora de Godzilla, juntos; la enciclopedia británica les cita como una de las grandes influencias en los grupos de Rock; muchos guitarristas como John Fogerty, Van Halen, Steve Ray Vaughan, Gene Simmons (inspirador de Tomás Verléin para su vestimenta diaria), Jeff Baxter o el guitarrista de un grupo de Liverpool, George Harrison, han citado el sonido Venturiano como una influencia en sus inicios. En la web del grupo tienen una completa lista de méritos en la larga trayectoria de los chicos de Tacoma.


Al pinchar en el enlace de abajo puede ocurrir que éste no funcione (seguramente tu empresa no tolera empleados poco productivos) o que si lo haga; si es así, encontrarás un curioso recopilatorio donde hemos mezclado las canciones más conocidas de los Ventures con algunas versiones instrumentales bastante reconocibles. Es posible que no esté todo lo que debería, pero es lo que hay y no hemos dado para más, pero como decía Jebediah Springfield: “Un espíritu noble ensanchece al hombre más pequeño”.

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domingo, 9 de agosto de 2009

Holidays in the sun ( II )



Muy señores míos,

Al habla el departamento de de investigación de Garajeland.

Ante la aparente desaparición sin motivos de los responsables de este blog, nosotros como siguientes responsables en el escalafón queremos hacer la siguiente declaración:


1) Tras seguir incontables pesquisas, rumores y, por último, a algunos falsos profetas, tenemos los últimos movimientos de lo señores (por decir algo) 61&49 y Tomás Verleín.

61&49: tenemos varios testigos de gran credibilidad y vestidos con la ropa de los domingos que afirman haber visto al sujeto en cuestión apostando cantidades desmesuradas de dinero en el hipódromo de la Zarzuela de Madrid. Por lo que se ve, cada vez que uno de los caballos ganada profería gritos tales como "¡el método, el método, no falla!". Otras personas presentes en la escena, sin embargo, apuntan que 61&49 todavía permanece en las gradas del recinto, intentando decidirse por si los asientos pares le traerán surte o, por el contrario, serán los impares.

Otra fuente igual de fidedigna (un primo tercero por parte de padre) asegura que le ha visto como capataz en alguna obra, armado con una camiseta con el siguiente lema: "Estuve en Torremolinos y me acordé de ti" y un palillo que mueve con maestría de un lado a otro de la boca. Se dice que su habilidad subiendo a pulso los azulejos para las cocinas es legendaria como poco.

Tomás Verlein: su trayectoria y últimos pasos han sido más erráticos. Su madre (una santa) dice que le perdió la pista cuando partió en una expedición a la otra punta del salón de su casa. Aún así, se ha sabido que durante estos meses de asueto ha conseguido terminar su primera novela, semiautobiográfica, en la que narra la historia de un boxeador reconvertido en bordador para la casa Chanel, es conocida por el sugerente título de "Esto te duele más a ti que a mí".

Sus siguientes pasos se pierden en el metro de San Petersburgo, donde empezó realizando entusiastas representaciones del número conocido como "Esta yegua no es mi vieja yegua gris". Tamaña hazaña alcanzaba cotas extraordinarias teniendo en cuenta que los veranos en la zona se pueden considerar como 'fresquetes'.


2) Lo último que sabemos de ambos es que están recluidos en el Hospital de la Paz bajo régimen especial. Poco o nada se sabe sobre las causas de sus dolencias, pero sí que ambos tienen el mismo síntoma recurrente: tirarse al suelo para dar vueltas sobre su propio eje mientras cacarean, pueden ver un ejemplo de su comportamiento en la siguiente dramatización.

Los médicos son muy optimistas con el tratamiento, bastante novedoso y que consiste en mezclar el test de Roscharch con la imagen que cierra esta entrada.

Hasta aquí esta declaración, pensamos que una vez pasado este mes y si los implicados responden al tratamiento, Garajeland volverá a tener un ritmo de actualización parecido o peor, porque con este blog ocurre como con las plagas bíblicas, a mejor no parecen que vayan.

Atentemente,

El Señor pequeñito, jefe de la subsección de investigación

Bertín osbornePor lo que se ve, cada vez que esta foto pasa por delante de sus ojos, los autores de este blog gritan al unísono: "peluquín".
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viernes, 10 de julio de 2009

El Club de la Pirindola 4ª

Young Fresh Fellows

Es durante estos meses estivales cuando nuestra vagueria se acrecienta y nuestro ritmo de actualización no va ni mucho menos a la par que el número de personas que en verano consiguen trabajo gracias a que saben nadar. Para continuar añadiendo bandas de locos al Club de la Pirindola no podían faltar los de Scott McCaughey y sus secuaces, seguramente una de las bandas más divertidas que ha podido dar la música en los últimos años, y con más seguridad aún, una de las que más estilos ha abarcado. Los Young Fresh Fellows se le ha recetado a usted y debe dárselo a otras personas, aunque no tengan los mismos síntomas.

Composición: Compuesto por la composiciones del irónico y talentoso McCaughey, el amigo de todo el mundo. Macedonia de guitarras a cargo de Chuck Carroll@Kurt Bloch, miligramos de hidroxipropilmetilcelulosa, Jim Sangster, Tad Hutchison, y casi todos los estilos musicales habidos y por haber: R&R, Punk, Country, Jota Aragonesa, Powerpop, Cerveza, Rockabilly, Garage, Cantos Gregorianos y más.

Indicaciones: Procesos de sensibilidad neuronal reducida en todas sus extensiones de la música Pop o enuresis nocturna. Siga exactamente las instrucciones de administración de Young Fresh Fellows indicadas por garajeland. Consulte a su correo si tiene dudas sobre este prospecto.

Posología: La dosis de Young Fresh Fellows varía de un paciente a otro y será ajustada por su médico según su respuesta al tratamiento, siempre en torno a permanecer sentado escuchando uno de sus discos de forma prolongada y acompañado siempre de una botella helada de Duff Ice. Las dosis se deben tomar, preferentemente, en la última dosis de la tarde y/o al acostarse.

Contraindicaciones: Si usted ya ha tenido previamente pensamientos de suicidio o de hacerse daño es posible que los pierda dado el optimismo reinante en las canciones de los Fellows. El grupo actúa sobre el sistema nervioso central, es necesario evitar el consumo de grupos veraniegos mientras los esté escuchando. Los pacientes ancianos son especialmente susceptibles para presentar reacciones adversas, fundamentalmente agitación, aumento de la tensión arterial y no dar la paga a los nietos para poder asistir a uno de sus conciertos.

Para becarios en este mundo pueden escuchar uno de los programas de nuestros compañeros de con patillas y a lo loco dedicado a repasar la trayectoria de estos cuatro locos. A continuación el enlace:




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domingo, 5 de julio de 2009

Fondo de armario ( I )


The Rolling Stones - Sway (1971)


Al rebufo de la llegada de las rebajas (con esas imágenes tan bonitas y humanas de toneladas de gente apiñadas frente a la puerta de algunos centros comerciales), damos salida a esta nueva sección que intentan hacer justicia a esas canciones que pasaron desapercibidas en su momento debido al impacto súbito de otra que le precedía o antecedía en el orden de canciones del LP y que, normalmente, sólo conseguían el efecto contrario que los desfiles de Victoria's Secret provocan en mí.

Sabido esto, Garajeland, combatiendo las injusticias desde hace cinco minutos, toma en su mano la antorcha que suele portar Moe en los tumultos y se compromete a poner en su sitio a estas canciones, haciendo más por ellas que esa versión del patito feo que acaba con el bicho convertido en cisne y ajusticiando al resto de los patos (perdonen sólo vi la versión Tarantiniana de la historia). Por supuesto, esta sección está abierta de piernas a cualquier tipo de sugerencia, para ello puede utilizar desde los comentarios hasta mandarnos un correo electrónico al señor 61&49, a mí o a ambos, ya que estamos trabajando en la fusión, como Goku y Vegeta.


Vamos, ninguno está pensando que Jagger se había pasado con las fabes del mediodía, ¿no? Ni por el gestito de Bill Wyman tampoco...

Dicho lo cual. Vayamos con el tema en cuestión.

Nombre: Sway
Autores: Mick Jagger & Keith Richards
Fecha de grabación: Octubre de 1970
Productor: Jimmy Miller
Ingeniero de Sonido: Andy y Glyn Johns
Músicos: Charlie Watts: Batería, Mick Jagger: guitarra y voz, Keith Richards: coros, Mick Taylor: tremebunda guitarra, Bill Wyman: bajo y Nicky Hopkins: pianola.
Datos extras: en el momento de grabarla soplaba un ligero viento sur/sureste, Mick Jagger se había comprado un fular nuevo y Keith Richards había descubierto una nueva hora entre la merienda y la cena para drogarse. Charlie Watts, mientras tanto, no se inmutaba.



Siendo honestos, aparecer detrás del pelotazo que fue Brown Sugar (número uno en EE.UU. y 2 en Inglaterra) condena al ostracismo a cualquiera. Hablamos de Brown Sugar, canción que tras Satisfaction y Angie más fácilmente puede aparecer en Kiss FM a la hora de la siesta y que siempre provoca un 'ohhhh' de alguien al finalizar, como bien apuntaba Rob en Alta Fidelidad. Además, no hay que olvidar que después de Sway venía Wild Horses, lo dicho: condenada a pasar desapercibida.


Pero estamos hablando de Sway, la nada arquetípica canción del 'Sticky Fingers' que parecía marcar un cambio de orientación en la banda. Fue ensayada por primera vez en Stargroves, la mansión destartalada de Mick Jagger y nació más como una improvisación entre ambos Micks que como algo premeditado (de hecho, el bueno de Taylor siempre ha considerado que la canción es más suya que de Keith Richards, a la postre quien está en los créditos). En el trascurso de la grabación la cosa empezó a desparramar: con Charlie Watts colocado en un ventanal y el ampli de Mick taylor dentro del hogar (y los micrófonos en la chimenea). Pero lo más curioso del asunto es que, por primera vez en mucho tiempo, no se oía la guitarra de Keith, quedando la responsabilidad de las seis cuerdas en manos del talento con patas de Taylor.


Mick Taylor con un becario de verano, se dice que no lo hacía mal, pero aún así no cobraba más de 300 euros.


El resultado, por si quedaba alguna duda, es apoteósico, logrando una de las mejores interpretaciones de la tercera etapa de oro de los Stones, todo es un joya: empezando por los formidables arreglos de cuerda de Paul Buckmaster -habitual colaborador de Elton John-, una batería de Charlie que alcanza unas cotas de potencia y presencia muy poco habituales en él. Una de sus mejores tomas, sin dudas. Tampoco está mal Mick Jagger que canta con fuerza sobre la base rítmica (y un notabilísimo piano de Nicky Hopkins) y los coros de Keith, Pete Townshend, Ronny Lane y Billy Nichols (de cuyo álbum 'Would you believe' algún día hablaremos), pero el jefe del cotarro es el otro Mick, que consigue entretejer una línea de guitarra que se acopla al conjunto y dirige al grupo hacia un solo final que hipnotiza al mismo nivel que Tony Kamo en 'Hola Rafaella'. Por cierto, si piensan que lo de tejer es fácil, pónganse a hacer ganchillo para hacer la prueba; a la tercera vez que se equivoquen contando, las agujas ya habrán impactado, violentamente, contra la ventana más cercana.


Aquí les dejo la canción, que gracias a las superlativas guitarras de Mick Taylor, se hizo bastante habitual en el repertorio Stoniano de los primeros setentas. De lo que hacen los actuales señores del castillo de jubilado con esta canción prefiero no opinar, me quedo con las versiones en directo (y piratas la mayoría de ellas) de aquellos años, que convierten a los bajos en altos y viceversa.



P.D.: de postre unas maquetillas del Sticky Fingers, para ver como era Sway al ras.


Vuestro amigo en el tiempo, Tomás Verlein
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miércoles, 24 de junio de 2009

El Punk, el Pop y Canadá existen



Tranzmitors - Tranzmitors (2007)



Si usted navega por la internet y escribe en “ese conocido buscador” cualquier palabra con sentido o sin él, concatenando idiomas que uno no es capaz de escuchar ni en los camerinos de Eurovisión seguramente encuentre muchísima más información (donde va a parar) que anotando la palabra Tranzmitors. Un resultado nada halagüeño para empezar a escribir algo sobre este grupo canadiense. Después de mucho pensarlo y estar a punto de rendirme ante la falta de conocimientos pensé en reescribir la historia e inventarme absolutamente todo, lo cual no sería justo para los chavales de primero de la ESO que tuvieran que entregar un trabajo sobre ellos. Finalmente llegué a la conclusión de que la televisión arruinó cualquier vestigio de imaginación para algunos de mi generación y que no me quedaría otro remedio que resumir lo poco leído para goce y disfrute de nuestros queridos lectores o curiosos referentes a este grupo.


Apostaría mis roñosas monedas (pocas) a que las que tengan en sus bolsillos les ha dado lustro algún club de St Jame´s



Los Tranzmitors proceden de esas extensas tierras cuya vecindad con las gentes de los Statesses hace que sus camisas de leñadores y centros comerciales sean el motivo de burla como los son para nosotros los portugueses y sus toallas... o como lo somos nosotros mismos para con el resto de civilizaciones. Aunque muchos no lo crean la escena musical de Vancouver, cercanía o no con el querido Northwest yanki, es mucho más activa que la de Buitrago del Lozoya (por poner un ejemplo al uso), y a diferencia de nuestros amigos de la sierra norte, en esta se apuesta por grupos tremendamente enérgicos y juguetones, e incluso alguno más pastiche como Michael Bublé (alias Michael “Chiclé”). Los seguidores más sibaritas del punk sabrán que es justamente en Vancouver donde se forjaron algunos de sus orgullos punk como los Pointed Sticks, los Bum o los Smugglers; precisamente de estos “contrabandistas” procede el teclista Jarrod O'Dell. Otros grupos de la ciudad como los New Town Animals o The Strike también quedan representados y reunidos en algún momento a principios de este nuestro siglo por los premios Buen Tipo, que cada año concede la Academia Musical Popular No Lucrativa Canadiense (AMPNLC). Bryce Dunn, Jeffie McCloy, Nick Thomas y Mike Flintoff dan fe de su experiencia en tan creativo encuentro de cultura popular y se quedan como la definitiva formación de Tranzmitors.

Para su disco de debut se calzan los trajes mod y un cierto aire de chicos de buena familia afincados en Wilton Crescent Street, ante la negativa de estos muchachos a componer el himno de la selección española de furgol se enfrentaron al duro compromiso de emular la época de los Jam y los años dorados de la imprescindible música del sello Stiff Records. Es precisamente el gran sello inglés el que se fija en ellos y ven la posibilidad de aunar algunos de los grandes sonidos que le hizo ser abanderado de las primeras grabaciones de Punk en Inglaterra a mediados de los setenta, el sonido de la Nueva Ola y un inconfundible diseño gráfico. Dicha discográfica, proporciona al grupo un envoltorio de tan característico esbozo gráfico y la oportunidad de editar las canciones que hoy han llegado a nuestros tímpanos. El resultado no podría ser más acertado, el Punk y el Pop corren por las venas del surco vinílico como si fueran canciones recién sacadas de aquellos frescos años en lo que a creatividad se refiere.

Les recomiendo que no dejen de escuchar a los tranzmitors o lean “Ethan, el Canadiense”, tal vez el mejor libro sobre la organización social de los canadienses.


Si nadie me cree al menos prueben a escucharlo, canciones como “Plastic Genocide” y “Do I Really Wanna Know” o un trallazo como “Is Your Head Hollow” bien merecen una pasada por la cara amable del Punk-Pop (la oscura es la de los grupos musicales de ex jugadores merengues). Otras como “Teen Man”, “Alma Blackwell” o “Everyone Wants to Lose Control” trasladan el sonido a finales de los setenta donde la New Wave empezaba a dar sus primeros coletazos gracias en gran medida a los alumnos de Stiff: Nick Lowe, Elvis Costello e Ian Dury y sus Blockheads. Quizás el tiempo no les siente bien a las inmediatas composiciones de estos cinco vancuveritas, pero a día de hoy son un buen retazo de diversión, casi tanto como mezclar unos litris veraniegos mientras contemplas el devenir de tus compañeros de barrio, cada vez más viejunos y hechos polvo de lo que jamás lo estaría alguien que se sigue calzando unas zapatillas Landia.

contraseña: peluquin
Ante la falta de videos dejamos una actuación de Nick Lowe y el clásico primer single de Stiff Records: So It Goes


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sábado, 20 de junio de 2009

La Semana de..



Iggy Pop

Por si no lo saben, las iguanas son animales de sangre fría, por lo que el verano es su estación favorita (también la mía para viajar en metro, donde todo son ventajas, sobre todo cuando se viaja 15 estaciones sin aire acondicionado). Esta referencia biológica, que tan buenos recuerdos trae a unos admiradores de glúcidos y prótidos como nosotros, nos sirve de excusa perfecta para sacar a la palestra un mini especial sobre este enfant terrible del Rock y el Punk.

Un señor que, pese a haber entregado obras maestras con su grupo en solitario o dado números uno a amigos de pelo oxigenado, sigue en la carretera ofreciendo adrenalíticos conciertos y demostrando que todos los gimnasios del mundo no te mantienen tan en forma como la música. Nosotros hemos seleccionado cuatro momentos de su historia (o la de otros personajes de ficción) que sólo una foto mental podía reunir en un mismo espacio, pero que es gratis aquí, en su bloc favorito. Acoqui:

- La implicación de Ziggy Pop (va por ti Diane) en Trainspotting

- Iggy Pop and the stooges - Raw Power

- Un pedazo de plástico y Iggy en la portada del Time

- Mentiras como puños, verdades como pianos


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Verdades como puños, mentiras como pianos (IX)

1. ¿Es cierto que Iggy Pop y Brian Wilson coincidieron una vez en género y número y además, trataron de grabar una canción?

Nuestro veredicto: Bueno, tranquilicemos a la familia: "Mamá, sí, estoy en el talego, pero estoy bien, aquí me dan tres veces de comer y son todos muy amables, de hecho en las duchas no dejan de prestarme sus pastillas de jabón, aunque luego me hacen gestos que no entiendo bien. Aunque lo que termina de ponerme nervioso es que las toallas que utilizamos ni son portuguesas ni tienen tacto de suavizante". Por cierto, al resto de mi familia les dedico toda clase de improperios, ya que a la pregunta del fiscal: "hay alguien que no mataría al acusado", todos levantaron la mano con sorprendente naturalidad.

Ahora, al lío. Como saben todos ustedes, nos encontramos inmersos en la nave del garaje en busca de las más grandes falacias del mundo musical (les permitimos taparse la nariz para imitar el peculiar acento nasal del narrador de las aventuras del comandante Custeau), así que en un acto de desfachatez sin igual, hemos empleado el conocido y sabio truco de 'sacarnos de la manga' esta anécdota para seguir ilustrando la vida, obra y milagros de nuestro protagonista semanal, el gran Iggy Pop. Mi compañero ya ha probado todo tipo de aparatos para intentar hacerse con la tableta de lavar que Iggy tiene por abdominales, tras pasar por el Jes Extender tampoco lo ha conseguido, pero no sé, yo le noto más seguro, más lozano, con más capacidad de ponerse un niki amarillo y tener a una actriz rubia muy natural como mujer...


iggy pop brian wilson alice cooperBastantes problemas he tenido para meterlos en la misma frase como para pensar que alguna vez coincidieron en el mismo código postal



Como todos los que hayan pasado por la catequesis sabrán, además de comprobar que las mañanas de sábados se pueden emplear para muchas cosas, por ejemplo para aprenderte canciones religiosas cuyas letras olvidas según pones un pie en la calle y que el resto del año sustituyes por lo que te viene en gana. Lo sé, iré al infierno. También te sirve para aprender que el número tres tiene cierta importancia en la relligión católica; por ejemplo la santísima trinidad o los tres milagros que se han de dar para que un santo/a sea elevado a los altares.


Si consideramos que el santo es Iggy Pop (y es mucho considerar), tendríamos que buscar tres milagros: el primero podría ser fácilmente que Iggy coincidiera en los 70 en una fiesta con gente como Alice Cooper, David Crosby o Graham Nash. Fiesta de la que era anfitrión Brian Wilson. Digamos que es milagroso que tanta gente musical (y tan diversa y pintiparada) coincidieran en la mansión de Brian. El segundo milagro bien podría ser que a alguno de ellos se le ocurriera sacar una guitarrita o ponerse al piano para grabar algo juntos. Sucedió, según se dice, no se sabe de quién fue la idea, pero sucedió. Sólo nos faltaría el tercer milagro: que esta rareza estuviera registrada en algún lado, aunque fuera en una cinta VHS de 240 con un partido del Mundial 78 a medio borrar. Pero no tenemos constancia de su existencia, aunque pueden preguntar en la isla donde Jesús Gil y Jimi Hendrix juegan al tute, allí todo es posible.



Aquí, un pedacito de Iggy en acústico. En Barcelona y haciendo versiones suaves...


Porcentaje de certeza
: tipo "por un lado sí, pero por otro no". Por un lado, sabemos que las fiestas de los músicos en los 70 eran puras bacanales donde todo era posible, desde los enanos con bandejas de cocaína de las fiestas de Queen, hasta Lemmy de Motorhead amaneciendo en una playa y comiendo una lata de judías con un peine. Por eso, casi nos creemos este rumor. Por otro lado, Brian Wilson no recuerda nada de esto, pero es algo normal en uno de los músicos con más talento del siglo XX, pero también de vida más disoluta. En los años 70, el bueno de Brian ya comenzaba a tener cada vez menos contacto con la realidad y tener discursos con voces interiores, algo así como como cuando Eduardo Punset se dobla a sí mismo en Redes. Tanto fue así que la supuesta sesión con Iggy acabó con la iguana abandonando toda posibilidad de hacer algo potable (tras tres horas esperando a que Brian no cambiara de melodía al piano cada diez segundos) y soltando una frase tan gloriosa como "esto es demasiado extraño, incluso para mí".


Nada más amigos, con esto terminamos nuestra semana dedicada a Iggy Pop. Se despide su amigo Tomás desde su celda, aunque creo que no dudaré mucho aquí, ya que un tal Red me ha conseguido un martillo de gemas, así que he pensado en hacer un túnel con él y taparlo todo con un póster de Scarlett Johansson. Es una idea familiar, seguro que la vi en alguna teletienda. Eso sí, antes de irme dejaré en la pared una firma que espera que se expanda como un rumor en un colegio americano: "Que vuelva su enanísima".


Vuestro amigo en el tiempo, Tomás Verlein.
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martes, 16 de junio de 2009

7´´, 45 r.p.m. y un pequeño trozo plástico: Iggy Pop


The Passenger / Shake Appeal (1989????)


Casi terminamos pero continuamos con nuestro periplo del señor Pop. Llevamos una semana tan involucrados con este tío que Tomás a decidido bajar a la calle con unos pantalones ceñidos y sin camiseta, obviamente ha sido detenido por escándalo público y ya se encuentra en el talego, donde le han dejado un lápiz con mina sin plomo de 95 octanos para que entre ducha y ducha pueda escribir su próximo artículo. Un servidor ha optado por la vía del culto al cuerpo, tras el fallido intento con la bicicleta estática Spinning (donde comprobé de primera mano que incluso el portabidón es muy parecido al del resto de velocípedos) lo intenté con la tabla de abdominales, mala idea al comparar luego mi tripa con la del señor Osterberg.



Nótese que no hablo mucho del single a propósito. Su información es escasa, ni tan siquiera es seguro su año de publicación (calendario gregoriano, ayúdame), salvo que es una rara avis con una portada muy curiosa en la que Iggy es el protagonista de la revista Time, donde cuenta en exclusiva su verdadero romance con Marilyn o aporta sugestivas declaraciones como “No soy un santo”. La grabación en cuestión tiene dos canciones en directo, The Passenger y la comentada en el último post sobre Raw Power, Shake Appeal; seguramente grabadas en alguna sala de conciertos entre Europa, Estados Unidos, Canadá, Asia o zonas puntuales de Oceanía. El sonido es absolutamente nefasto pero tanto el nombre del sello, Erection, como su explícito logo bien mereció su compra.

Contraseña: Pedir mediante correo privado

Pincha & hazte Pasajero

Os dejamos con una de las más famosas actuaciones de la Iguana, si hacen lo mismo que él delante del espejo se sentirán mejor que Demi Moore en Estriptis.


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domingo, 7 de junio de 2009

Ráfagas de ametralladora de parte de la iguana


Iggy Pop and The Stooges - Raw Power (1973)



En este mundo incierto donde, a la mínima, nos dan la vuelta al mapa (como bien sabe CJ Gregg, la mejor secretaria de prensa ficticia de los EE.UU.), resulta reconfortante comprobar que ciertas cosas que permanecen inmutables, así al hecho de que Florentino Pérez no ha cambiado ni un ápice en 9 años (parece mentira que siga con aquello de "los mejores jugadores del mundo"), hay que añadir que los infantes en edad escolar siguen haciendo trabajos en grupo para la institución encargada de su educación (y no me refiero a la tele). Por si no han tenido la suerte de disfrutar de esta actividad, les pongo las tres posibles resoluciones ante el trabajo en comandita:

1) El trabajo se realiza codo con codo, todo el mundo aporta y tal acto de concordia provoca que el plomo se transforme en oro a instancia de parte (yo este caso no lo he vivido).

2) Que uno del grupo se encargue de hacer el trabajo, mientras el resto se da cuenta de que pueden escaquearse sin problemas dejando el marrón al primer lebrel aduciendo extrañísimas excusas (como visitas de inspectores del gas, luz y teléfono el mismo día).


Iggy Pop and the stoogesTodos los presentes en la foto fueron candidatos a aparecer en una tertulia de María Teresa Campos, las razones de que no ocurriera se desconocen de momento.




3) Que haya dos mentes pensantes, cada una con una idea poderosa de cómo llevar a buen puerto el trabajo y que ninguna ceda ni un ápice, llegando a crear un ambiente de distensión que ni en los mejores momentos de la guerra fría. Lo más normal en ese caso es que cada uno presente su trabajo y ambos coexistan en el universo sin alterar el continuo espacio-tiempo. O quizás no ocurre así, pero a mí me viene de perlas para hacer la introducción del disco (apuesten por eso).

Y es que hablamos de Raw Power, el disco cuya mezcla suscita tertulias en los foros de medio mundo. Por resumir, existen dos versiones de la mezcla: una más rasposa hecha por James Newell Osterberg, Jr. y, otra, algo más suave realizada por David Robert Jones, conocidos por todos como Iggy Pop y David Bowie. Juntos y revueltos grabaron el que supuso último disco de los Stooges hasta ese momento, grupo que podía volverte los párpados del revés mediante descargas adrenalíticas de rock puntiagudo, protopunk o como les guste llamarlo.

La carrera de Iggy Pop and The Stooges no había sido un camino de rosas hasta ese momento: adelantados a su tiempo, tuvieron que esperar para ser realmente considerados como los padres del punk, eso no les reportó beneficio alguno, pero tampoco es que a Iggy le importara mucho, que ya llevaba unos añitos demostrando que sólo él y unos pocos elegidos (incluyan en esa lista a José Luis Rodríguez -El Puma-) podían derrochar tal magma de fuerza en el escenario, dejando el 'darlo todo en el campo' de los futbolistas en una vacua promesa de portarse bien cuando tienes cuatro años. En esto, los fracasos comerciales de los dos anteriores discos habían condenado al grupo al ostracismo, si no llega ser por al agencia de managers que llevaba la carrera de Bowie y que contrató a Pop. Años antes de que estos dos compartieran gustos, aficiones y, hasta puede que edredón nórdico, el destino les unía. Iggy no sabía en esos momentos que David iba a estar al frente de la mesa de mezclas, pero por si acaso ya estaba acostumbrado a los productores raritos (el primer y homónimo disco de los Stooges estuvo producido por John Cale; ya saben el genio de la viola, los jerséis de cuello vuelto y la famosa actitud a la que da nombre).


Iggy Pop and the stoogesFoto patrocinada por la federación española de quiroprácticos


Instalados en Londres y con los Stooges reforzados con la guitarra de James Williamson y la vuelta al bajo (antes fue guitarrista) del recientemente fallecido Ron Asheton, el grupo comenzó a ensayar y grabar lo que Iggy quería que fuera el disco más ruidoso de la historia, con guitarras como motosierras oxidadas y baterías que reflejasen la rabia acumulada. Lógicamente la cosa no podía llamarse de otra manera que Raw Power (poder crudo).

Como ya sabemos, la masterización del álbum tuvo su miga. La agencia de Pop puso el dinero para que Iggy hiciera su disco, pero la primera mezcla del propio Iggy (con los instrumentos en un canal aullando a todo trapo y en otro las voces) no convenció a los mandamases quienes confiaron en Bowie. Éste, suavizó las cosas, dejando los niveles de ruido en algo más aceptable para el público. Lo que irritó sobremanera a la iguana, quien intentó por todos los medios que se conservara su mezcla y que no pudo desquitarse hasta que la Columbia no le pidió que retomara su mezcla para la reedición del disco en CD. Lo curioso del caso es que en 2006, la misma Columbia, sacó una edición en vinilo de 180 gramos que sí conservaba la mezcla de Bowie y que, por arte de birle y birloque, también coincidía en el mercado con una versión pirata de la mezcla de Iggy (llamada Rough Power), sacada a la luz por incondicionales de la iguana y en cuya contraportada existe un sello que explica que nos encontramos ante algo libre de las manos de Bowie.

Después de este galimatías, podemos ir a lo importante: cómo suena. Decir que pocos discos comienzan de una manera tan apabullante como éste, con 'Search and Destroy', poderoso lamento de socorro que deja bien claro que el álbum no te llega, se abalanza sobre ti. No hay riff inicial, ninguna casilla de salida, sólo un ritmo trepidante que bien podría ser un símil de un rotor de helicóptero, fraseos de guitarra que funcionan como ametralladoras y la voz de Iggy, ansioso y urgente narrador de una guerra en primera persona ( 'I'm a street walking cheetah With a heart full of napalm'). Por supuesto, no creo que haga falta comentar que nos referimos a la guerra de los Rose. Es una canción tan tremenda que está permitido volverse un tarado y moverse hasta convertirse en el señor Mcmazo, el del brazo donde la pierna y la pierna donde el brazo. Música del averno tocada por los cuatro jinetes del apocalipsis y, lo peor: nos encanta.


Iggy Pop and the stoogesContraportada del Rough Power, con el sello de la sagrada y mística sociedad de los no-Bowies.


Todo parece relajarse un poco con 'Gimmie Danger'. Lo que empieza con un tono sombrío, parecido a unos Doors más puestos en ácido que nunca, termina con un solo de Williamson acompañado por la voz de Iggy a modo de mantra. Es una pausa antes del desenfreno de salvajadas como 'Your Pretty Face is Going To Hell' y su bajo tocado a martillazos. En todas las canciones hay la sensación de que algo va a explotar, no se sabe si serás tú o lo que te rodea. Sensación que se repite en 'Penetration', gracias a su riff de guitarra, unas débiles notas de Fender Rhodes (o un xilófono) y unos coros fantasmales como ornamento. Aquí, Iggy alcanza cotas de depravación a las que sólo puedo acercarme yo con una tableta de chocolate negro en la soledad de mi casa. Hay de todo: jadeos, gorgoritos, suspiros, todo con la voz de lija del señor Pop, que se convierte un maníaco sexual sin mencionar la palabra sexo ni una sola vez.

La siguiente carga de mortero es 'Raw power', o la visión del rock de los 50 de Iggy, una ráfaga de poder que suena estruendosa y que justifica una visita al otorrino: nunca utilizar trompetilla fue tan satisfactorio. Volvemos a bajar el volumen adrenalítico con la canción que podría servir de presentación a Sick Boy; 'I need somebody'; elegante y sinuosa, es capaz de mostrar el crooner fibroso que Iggy siempre fue. Si después de escuchar esto empiezas a establecer verdades absolutas sobre películas de James Bond, no desesperen, es el efecto Sick Boy.



El disco termina como empezó: tenso y visceral, un chute de zolopino a través de nuestras orejas llamado 'Shake appel': que entre alaridos de Iggy y guitarras ensordecedoras nos da muestras de su calidad como letrista y sus superioridad casi inigualable como intérprete. Después sólo resta 'Death trip', que incide en todos los detalles antes mencionados, pecando quizás de algo repetitiva.

Esta bestia parda de 8 canciones obtuvo poco reconocimiento en 1973, lo que fue del todo injusto Si dijéramos tres características que tendría que tener un disco perfecto, Raw Power las cumpliría de sobra y añade otras más de propina. Mucho se ha hablado de la masterización (sobre cuál es la más fiel o adecuada). En Garajeland creemos que cualquiera de las dos te va a hacer pasar un buen rato. La diferencia está en cómo prefieras tomarte el Don solomillón: si con albóndigas de beber o sin ellas.


Vuestro amigo en el tiempo, Tomás Verléin


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martes, 2 de junio de 2009

Cortinilla de Estrellas: Mark Renton y Lust For Life de Iggy Pop

Tommy: "¡Inútil hijo de perra!... ¡Así me llamó la tía! O yo, o Iggy Pop, tú decides."

Mark Renton es, digamos, un pequeño aficionado a la heroína y a los pequeños placeres de un recetario de la Seguridad Social. Spud es un gran aficionado a ciertas vitaminas que auguran un fluido lenguaje vocal pero no corporal. Sick Boy podría hablar largo y tendido sobre Sean Connery, y es capaz de relacionar a éste con la carrera en solitario de Lou Reed (simplemente caca). Ambos tres se ponen en forma mientras corren al ritmo de Lust For Life perseguidos por estirados vigilantes de seguridad del Simago de Edimburgo. Del otro lado está Tommy, el verdadero fan de ese icono oxigenado llamado Iggy Pop, un supuesto chico sano cuyo principal lema nunca sería la lujuriosa vida del genio de Detroit. También está Begbie, pero es un puto psicópata.

Momento cumbre de una conversación que todo hombre debería tener: Hablar de fútbol


El destino hizo en Trainspotting que Tommy, un chico sanote, alma de un equipo de fútbol repleto de leñeros y un portero tan tarado como Paco Buyo; un chico sencillo, rubiales y bondadoso cuya mayor afición es simplemente la de zumbar con su novia se convierta en el principal fan de un personaje como Iggy, que se mutilaba en los conciertos, se bebió hasta el agua de los floreros y que seguramente su paso por Escocia fue para saludar a algún amigo esquivajabones, mortal enemigo para la gente de Edimburgo, que vivían a principios de los años ochenta la mayor plaga de Sida de toda Europa.

Sick Boy analizando la carrera en solitario de Lou Reed y Frankie Begbie tiene gusa

Por su parte Renton decide buscar refugio en Londres a salvo (o no) de la presencia de un tipo de los que no se calientan fácilmente como es Frankie Begbie. Muy conocido (puesto que ya hablamos aquí de él) es el retiro espiritual y voluntario de Iggy en Berlín, desenganchándose de toda sustancia química que pudiera tener una botella de Micolor. Allí se ocupó junto a Bowie (en proceso además de recuperar algo de tono en su epidermis) de ir a comprar juntos a la farmacia y de grabar el debut en solitario de la Iguana. Un álbum que esconde joyas como la socarrona “Fall In Love With Me”, ese viaje que nos pone más que viajar en un avión junto a Melendi, “The Passenger”; la pegajosa y pegadiza cual clorometiazol “Tonight” o ese toque pop disfrazado de chulería e ironía llamado “Success”. Por estas cosas por el estilo, Tommy idolatra a Iggy, hasta tal punto que una mala colocación de una cinta de video y dejar colgada a la novia por un concierto en el que la entrada ya estaba pagada le deja más tirado que los votantes de Eurovisión a Soraya. Caído en la oscura depresión, con la inestimable ayuda de Rents, Tommy terminaría su andadura por toxoplasmosis, enganchado a todo lo que se pudieron quitar Bowie e Iggy en las sesiones de grabación Berlinesas y con un triste final para la única persona sincera de toda la película.

¿De verdad nadie ha tenido un amigo con un poster de Raw Power y una pelota de plástico para jugar en su casa?

Aunque Diane y algún joven más piense que Iggy Pop está muerto, no lo está, seguramente es un auténtico milagro de la naturaleza que siga vivo (o eso pensamos muchos). Publica discos de vez en cuando, aunque ya no lleguen al nivel de Lust For Life, e incluso hay gente que asegura que le vio vivo en su última gira con los Stooges. Mark Renton también sigue vivo, pasó un tiempo en Amsterdam después de darle el palo a sus supuestos colegas. Frankie Begbie ha salido de la cárcel, y corre el fundado rumor de que le tiene ganas, tendrá que andarse con ojo.

servidor: rapidshare. contraseña: peluquin

Pincha & Entrégate a la Lujuria



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