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viernes, 14 de junio de 2013

Cuando los amigos son útiles a medias: The Decibels


Decibels - Create Action! (1997) 

Siendo justos, vamos a decir que los amigos son un bien útil la mayor parte del tiempo. Ya saben: camaradería, favores, charla, déjame dos euros que no me llega para el nuevo precio del billete de transporte. Todo ventajas. Otras veces las relaciones amistosas funcionan, pero a medias. La primera y quizás única que se me ocurre a este respecto tiene como protagonista al responsable del extinto, pero culinario-musical programa de radio, Con Patillas y a lo Loco. La parte amistosa que funcionó a la perfección es aquella en la que me dejó un disquito que prometía desde un principio gracias a un binomio nombre grupo-título bastante interesante: The Decibels – Create Action! El resultado no pudo ser más satisfactorio, enganche total a este disco, que además me sigue proporcionando estupendos momentos. Y ahora la parte que funcionó a medias: después de escucharlo me puse a indagar formas de compra y oiga, todo muy bien, pues alcanzaba precios de trama corrupta. Por supuesto la culpa la tiene el que me lo prestó. Sigo sin él, y tras los últimos vistazos a la red, esta situación me temo que persistirá durante un tiempo.

Hay quien se bajó del eMule un recopilatorio de chistes de Arévalo y hay quien no.


Puede que estas altas cotas coste se deba al sello alemán (estupendo siempre, por cierto) Screaming Apple, pues no es la primera vez que sus tiradas se ponen imposibles si llegas con retraso a tu tienda o pusherman de vinilo favorito. Lo cierto es que no es la primera vez que sus famosos sold-out se interponen en mi camino, el más sangrante con el Mass Romantic de los Exploding Hearts, aunque asumo no sin resignación que no será la última. Decía que el sello alemán suele ser uno de los más fiables en lo que respecta a todos los estilos que más gustan por esta vaga casa. The Decibels no iban a ser una excepción. 

Ahora que viene la época en la que os toca ir a bodas: vístanse como los Decibels y se quedan en casa escuchando el disco tranquilísimamente

El grupo fundado en Sacramento es, principalmente, un grupo de powerpop. Ejemplos en Create Action! hay varios, cada uno más ajustado que el anterior a los parámetros del estilo, “Allison”, “But I Love You”, “Whole Wide World”, “Something Good To Go By”, “Change”… cualquiera de ellas un single en potencia que haría levantar los instintos al más melódico amigo popero. Pero como todo en esta vida y todo menú del día ofrece varias combinaciones, Create Action! se desenvuelve en otros terrenos con la misma dignidad, ya sea en canciones más inclinadas hacia el punk-pop como “Good” y “(So Your´re) In Love Again”, y otras tonadas que juguetean con el Pop independiente (“Some People”). Su imagen elegante y trajeada los encuadró en una floreciente escena de mod revival en el norte de California, algo que nos alegra enormemente pues somos bastante amigos del mod revival. 

Si este negocio musical fuera un poco menos injusto, a finales de los noventa los ex E-Types (todavía esperamos un especial dedicado en BeatGaragePop) Dean Seavers y Joe Pach, unidos a Brian Machado y Brent Seavers completando la formación decibelia, hubieran cosechado un poco más de éxito. Merecido sería por esta banda tan excitante. 

Scott Fitzgerald decía que las vidas americanas no tienen segundo acto. Pues bien, después de unos diez años desaparecidos, los Decibels han vuelto a reunirse para dar unos cuantos conciertos (¿Tendremos la suerte de verlos por aquí? Algo me dice que sí) y desafiar las palabras del escritor. Claro, que esto es España y yo espero tener un segundo acto para sustituir el Verbatim que tengo de ellos por un buen vinilo, pero de momento no hay forma.

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miércoles, 29 de mayo de 2013

Canciones para estar donde estén las chicas: The Fevers


The Fevers - Gaan Daar Waar de Meisjes Zijn (2002)

Como empieza a ser un ritual el largo intervalo de tiempo entre un post y otro, en esta ocasión no me voy a andar por las ramas para pasar directamente a la inyección intravenosa de drogas duras (no lo digo yo, sino Renton en Trainspotting). Saltarse de vez en cuando las normas establecidas de comportamiento es algo que sienta muy bien. Sí, todos hemos comido alguna vez queso de tetilla gallego ligeros de ropa, hemos bebido la mezcla de todos los vasos sobrantes a nuestro alrededor y sí, lo más salvaje de todo: hemos puesto una lavadora sin separar la colada de blanco de la de color. Hoy toca saltarse la norma de los textos más bien largos y dar paso a los americanos The Fevers, cuya publicación de 2002 (2002 fue ayer mismo) con título impronunciable nos ha dado tantas alegrías a los que buscamos un clásico trío de canciones directas y sin más pretensiones que la de pasar un buen rato o ruocanroulear, que diríamos en el año 1955 aproximadamente.

The Fevers tras pasar por el Eurorascapiquilandia de la Disney. La chica vino incluida con la camiseta.

La historia de los Fevers queda resumida en los siguientes pasos: California, el guitarrista Brian Hermosillo y el bajista Gavin May como formación primitiva. Sin batería estable hasta que en un viaje a Minneapolis, antítesis climatológica de California, encuentran a Travis Ramin. Graban canciones y se hacen una foto para la portada con cara de frío (parece que no es fingida). Fichan por el sello alemán Alien Snatch Records. Como título de su primer disco deciden, para mayor diversidad cultural, llamarlo con una frase en holandés: Gaan Daar Waar de Meisjes Zijn. Es en este punto de la historia donde uno se tiene que ir a algún traductor de la internet (este paso lo puedes saltar si eres Gunther, de Groningen o similar) y despejar dudas. El resultado que da el de la Google es “Ve allí donde las niñas son” ¡Bingo! Esto sí es una declaración de intenciones, pues es bien sabido que todo grupo de música da sus primeros pasos musicales para ir allí donde las niñas son.

Señores, esta tienda está en Utrech y si tengo que vivir en una cueva quiero que sea en ésta

El hecho es que Gaan Daar Waar de Meisjes Zijn está repleto de pildorazos directos de apenas dos minutos sin necesidad de ponerse trascendentales en ningún momento. Powerpop de guitarras y justos coros sixties pero con el aire macarrilla de quien anda indistintamente influenciado por el punk de primera hornada. Con sus reconocidas influencias de los Real Kids, Flamin´ Groovies, Barracudas o Small Faces (una versión del disco es “All Or Nothing”) es más que suficiente información para hacerse a la idea de la fórmula que van a seguir. Una fórmula que todos conocemos de sobra, pero irresistible si su facturación  nos ofrece canciones tan intachables como “Too Early For Love”, “C´mon My Baby”, “Bottom Of The Sea”, “Ain´t I Good For You” o “Girl After Girl”.

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miércoles, 3 de abril de 2013

Greg Shaw y su búsqueda de las raíces del Powerpop


VV.AA. - The Roots Of Powerpop (1996) 

Hoy en un nuevo capítulo de confesiones de garajeland: No sé qué es el powerpop. Una afirmación que no llega a la categoría de “Hola cari, no sé qué hace Bowie conmigo en la cama” o “esa que me abraza en la foto es una prima lejana” pero que deja a las claras la incultura que padece al menos la mitad de personajes que cubren más lento que rápido este bloc. Me sé la historia de tan (por otra parte) adorable etiqueta musical en la que seamos claros, entran otros grupos no tan adorables y bastante más carroñeros. Ya se la saben todos: Pete Townshead sobre los Who, Big Star y esa poca gente de bien que quedaba a principios de los setenta, etc, etc, etc. Pero no tengo claro si se escribe Power Pop o Powerpop. Puede que estas dudas asalten a más de uno, y si ha habido alguien que ha puesto de su parte por solucionarlas ha sido Greg Shaw. Capo del sello Bomp! y protagonista de la semana por su recopilación The Roots Of Powerpop. Obviaremos el lado oscuro de su vida (que como todos los que se dedican al negocio lo tuvo) y nos centraremos sólo en el lado amable, en el de editar tantas buenas canciones y en el de las presentaciones de grupos en las que ofrecía en su propia casa junto a su mujer canapés con salchichitas y salsa que parece kétchup pero amigo: no es kétchup.


Greg Shaw presentando lo que debería ser la moneda de intercambio en el mundo. 

Greg Shaw que debió de nacer rubio y nunca abandonó su color de pelo, lo hizo en San Francisco en 1949. Vivió de primeras el amoroso ambiente de la música de los sesenta en su ciudad natal, donde fundó el fanzine Mojo Navigator. Escrito y editado de forma casi artesanal no es poca cosa: en sus primeros números se podían leer entrevistas con Grateful Dead, Country Joe And The Fish o los Doors al completo, además de un montón de referencias discográficas con bastante tino. Como a principios de los setenta la juerga ya era pura trasnochada con todos los grupos un poco más mayores, un poco más endrojados y sobre todo con las canciones un poco bastante más largas, el amigo Shaw echa el cierre a Mojo Navigator e intenta la regeneración con un nuevo fanzine y una nueva época musical con grupos más oscuros, dichas páginas nacerían bajo el nombre de Who Put The Bomp. Coincidiendo con los primeros años de la edición del nuevo fanzine, algunos grupos opuestos a la corriente musical de lo progresivo empiezan a reivindicar el pop de los sesenta, entre ellos los Flamin' Groovies de Cyril Jordan tras la marcha de Roy Loney, que el pop no iba con él y siempre ha sido más de mover el peluquín a ritmo de R&R. Es precisamente Cyril (Cirilio para los amigos) Jordan el que propone a Greg Shaw la creación de un nuevo sello discográfico donde podría editar las nuevas canciones que venía preparando con los Flamin’ Groovies. 


La diferencia entre una bufanda normal y una de cashmere es una sonrisa más brillante y un descuento para tu acompañante en la barbacoa 

Con la edición de “You Tore Me Down” en 1974 nacería el nuevo sello, Bomp! Records, que potenciaría durante años posteriores el hacer visible a la ola de grupos dispuestos a las canciones de poco más de dos minutos, frescas y enérgicas, melódicas con saladas guitarras, letras en las que no hace falta hablar de la campana de Gauss y unas voces cálidas con sus justos coros. Entre los grupos que siguieron estas directrices y pasaron por el sello Bomp! en algún momento habría que mencionar a los ya citados Groovies, los Plimsouls, Romantics, Zeros, 20/20, Shoes, Poppees… una extensa lista que queda recogida en el recopilatorio The Roots Of Powerpop. Una especie de épilogo a lo que se le vendría encima al género powerpopero entrada la década de los ochenta. Nada bueno, por cierto. Se caería en el empalago y el intento de llegada a las satánicas listas de éxito por la vía rápida. Shaw vio como andaba el tema y se pasó a nuevas y estimulantes tonadas garageras con el sello Voxx, palabras mayores también aunque otra historia. 


Los Plimsouls desconocen que millones de niños españoles acabaron tullidos en una atracción de feria similar 

Sobre el recopilatorio Roots Of Powerpop muchas cosas interesantes. La mayoría son algunas pistas más perdidas de los grupos comentados anteriormente y editadas en su momento por el sello Bomp!. A destacar precisamente una de las que ha visto la luz hace menos tiempo en formato single: “The Trains” de los Nashville Ramblers, que hasta el momento sólo se había podido disfrutar en un recopilatorio Mod y en este disco. Merecería capítulo aparte semejante goce de dos minutos. Entre otras sugestivas canciones se encuentra la cara B del primer single editado por el sello, “Him Or Me” de los Groovies; dos canciones de The Breakaways (un derivado de los Nerves sin Jack Lee); “First In Line”, una de las primeras canciones antes del estrellato de los Romantics; los imprescindibles canadienses Pointed Sticks y el trallazo de “Apologies”; “Biggest Gossip in Town” materializada por Rockin Horse; los perdidos pero recomendables Poppees y los celos con “Jealousy”… Croquetando (del verbo croqueta): una buena dosis de cultura e inframundo musical disfrutable si eres de los que le gusta investigar música con lupa en mano y bigote. 

Hasta su fatídica muerte en 2004, Greg Shaw había dejado un legado de una tienda de discos, nuevos sellos más de su creación (Alive Records, AIP…), la serie de recopilatorios Pebbles con clara inspiración “Nugget”, grandes grupos editados bajo sus sellos… y afortunadamente todo ello a salvo y en funcionamiento bajo la gestión de su mujer, Suzy, que además publicó los dos libros (inabarcables por su cantidad de contenido) sobre el sello, con escaneos de los fanzines Mojo y Bomp y un sinfín de cosas más en “Bomp! Saving The World One Record At A Time” y “Bomp! Born In The Garage”. Como ayuda personal, si pierdo el rumbo de lo que es el Powerpop, busco alguna canción en este recopilatorio y vuelvo a recobrar el sentido de la orientación.

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miércoles, 20 de febrero de 2013

Un nuevo gallito en el R&R: Kurt Baker

 

Kurt Baker - Brand New Beat (2012) 

Lo digo honestamente, hay días en los que a muchos artistas que se hacen los tristes y ponen cara de pena en fotos promocionales en blanco y negro me dan ganas de ir a pegarles una colleja por detrás y salir corriendo (que se le va hacer, soy así de cobarde y enquencle pero me defendiendo bastante bien en salir corriendo tras una fechoría). Luego tienes tipos como Kurt Baker, que además de ser de Portland y tener una pinta de simpático que no cabe en su peluquín, se ha marcado como línea de ruta una más que interesante filosofía presocrática (nota, la filosofía presocrática puede no coincidir con lo mencionado en este post): Discos vitaminados e inmediatos, frescos y con el propósito de hacerlo pasar bien, muy bien al que lo escucha. El ABC del Rock And Roll. Ya dije en la lista de favoritos de 2012 que este Brand New Beat no había entrado por el factor tiempo, o concretando, me compré el disco un día más tarde de la publicación de aquel post. Momento el de hoy para enmendar errores del pasado.

   
Claro, Kurt Baker puede posar con un sexteto cervecil y que la estampa quede elegante, a diferencia de si lo hacemos en garajeland, que pareceríamos Paul Gascoigne celebrando San Patricio 

Muchos como yo conocimos la existencia de Kurt Baker a través de su anterior grupo, los punk-poperos Leftovers que tantas alegrías me dieron con lo que a la postre sería su último disco: Eager To Please. Tras dejar el grupo y en apenas un año, lo que va de 2010 a 2011 ya había grabado dos discos: el mini Lp Got It Cover, de siete canciones como siete versiones, incluyendo a The Knack, Elvis Costello, Nerves o Nick Lowe (puede que junto al solitario señor del faro las almas gemelas de este bloc). El segundo ya intuía que esto de la frescura en el pop se le da estupendamente bien, si encuentras una copia de Rockin' For a Living no dudes en hacerte con una, que ya escasea alarmantemente.

   
Y aquí los responsables de Brand New Beat y del alquitranado del techo que hizo que la del quinto dejara de quejarse de las goteras 

Sin mucho más tiempo que perder publicó hacia finales del pasado año Brand New Beat (en vinilo en España fácilmente localizable gracias al sello Torreznetes). Un compendio de buen sonido powerpop que activa mi atrofiado sistema neuronal. El disco se abre con la enérgica “Hit The Ground”; se pega al lado más melódico con la exquisita “Don´t Go Falling In Love” y esa tierna y jugosa “She Can Do It All”; muestra el lado ramoniano en “Partied Out”; como no sólo de las vitaminas vive el humano “She´s Not Sorry” y “I Don´t Wanna Cry” se pasan al lado pop aparcando el power para después; un después que llega al final del disco con otros pildorazos importantes como “Weekend Girls” y el ocaso del disco con toda la chulería de un buen ruocanrolero que se precie con “Qualified”. Diez canciones con gran sonido en la producción (siempre que pienso en un productor me acuerdo de Martin Hannett bebiendo jarabe ¿les pasa lo mismo?) y que pese a la inmediatez con la que van entrando todas las canciones no decae, al menos en mi caso, tras las muchas escuchas que le he dado. Por fin se puede hablar de que hay un nuevo talento en el mundo powerpopero, y la criatura sólo cuenta con veinticinco añitos. Esto es lo que pasa cuando se invierte bien en educación, porque los niños son el futuro uo uo uo.


Se puede escuchar el disco entero en su web de Bandcamp (otra modalidad contacten con nosotros amablemente)
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miércoles, 19 de diciembre de 2012

Lista obscena de favoritos 2012

Cada año por estas fechas, cuando todo el mundo publica listas con los mejores discos del año, un servidor aún se encuentra con lo indispensable de tres años antes, descifrando como mucho una novedad o dos de las que llegan con cuentagotas (y cuando digo novedad puede ser algo publicado hace meses) mientras además evalúo que en tal listado es increíble que cierto disco ocupe el lugar veinte cuando podría ser mi favorito dos años después de que se publicara. Un lío. Sin embrago, algo ha ocurrido este 2012 que no han parado de llegar frescas novedades, y que como es natural en este ciclo musical, seguirán apareciendo. Por ello, y por primera vez he sido capaz de confeccionar una lista de favoritos (no los mejores, eso se lo dejo a los críticos que de esto saben mucho más) que al menos a mí me resulta casi casi pornográfica. Por ello cada uno tiene asociado un mes, para que en 2013, y reutilizando vuestro calendario ligero “Un fresco 1976 con Marisol” puedan anotar cada uno de ellos si es que aún no se los han llevado a las orejas.

2012, o el año en el que descubrí que Tony Genil seguía vivo (y no es broma macabra).



(12) Miss Junio. The Attention! – Gettin’ All. No podría faltar en un listado hecho en este bloc un grupo de Garage y Rhythm & Blues que visten elegantemente trajeados y graban un vídeo con chicas sesenteras bailando mientras ellos reparten chulería mod por doquier. Los austriacos no son nada novatos en esto, pues su primer disco homónimo también era recomendable, pero es que este es todavía mejor.

 




(11) Miss Septiembre. Langhorne Slim & The Law - The Way We Move. Si algo me fascina es la gente inclasificable, y Langhorne Slim lo cumple pero muy de largo. Hace Folk, toca con banjo, tiene un grupo igual de fascinante, son rurales, lo hacen bien, tiene una voz peculiar, hay contrabajo, moreno de bote, se pueden poner profundos, etcétera, etcétera, etcétera. Ah, y lleva sombrero. Y una vez vio un zepelín. Denle una oportunidad, no dejará indiferente a nadie.

 


(10) Miss Enero. Nick Waterhouse – Time´s All Gone. Aunque ya en la crónica del Purple Weekend di mis impresiones personales sobre un Nick Waterhouse al que no acabo de encontrar afiliación amistosa, su disco tiene calidade incuestionable. Soul oscuro, R&B, y apoyado en que Waterhouse canta bien, toca la guitarra mejor y el grupo del que se acompaña son de todo menos mancos. Dejaré de lado lo bien o mal que me caiga, al fin y al cabo, cuando uno come buen solomillo no se preocupa de saber si la ternera era simpática y daba los buenos días (que me perdone el señor Waterhouse la comparación).

 


(9) Miss Noviembre - Beachwood Sparks – The Tarnished Gold. Uno de los múltiples regresos que van a aparecer en este listado. Sería el más largo si no fuera porque en esto los Redd Kross se llevan sin lugar a dudas el trofeo en forma de premio anual por su sobresaliente labor en el campo de la excelencia del retraso. No obstante, han pasado diez años del último disco de los Sparks y estas esperas suelen conllevar la decepción. No. A mí poco a poco, y cada vez creciendo, este disco me ha conquistado. Country y pop de una suavidad exquisita. Abandonan un poco el lado más psicodélico de anteriores trabajos en pos de la tranquilidad y la gran sensación de bienestar que deja escuchar este disco. Si Beachwood Sparks regresan, estamos de enhorabuena.

 


(8) Miss Diciembre - I Was A King – You Love It Here. En algún momento de mi existencia y las lagunas mentales sólidamente ligadas a ella, escuché algo de estos noruegos en un disco homónimo con una portada que parecía hecha con espirógrafo. ¿Se acuerdan del espirógrafo? Pues no ha vuelto en forma de chapa. A lo que iba, un disco que se basaba en ese estilo llamado Dream Pop, con un cierto parecido a My Bloody Valentine y grupos de similar ruido sonoro. Me debió de pasar inadvertido. Pero como todo grupo necesita un gran químico, parece que estos muchachos lo han encontrado: Norman Blake. Si además de Blake, añades que Robyn Hitchcock pasaba por allí, imaginen, les han llevado por terrenos más pop dejando un disco de los más apañado, con más parecidos a Teenage Fanclub (¿existe algún buen grupo que en algún momento no se hayan parecido a Teenage Fanclub?) o incluso me recuerdan un poco a alguna época de los Nada Surf. Con esa nómina de colaboraciones, cualquiera se marca canciones como Frozen Disease.

 


(7) Miss Abril - Redd Kross – Researching The Blues. Si alguien esperaba que después de quince años, el grupo más chicloso de cuantos han pisado terreno terrestre se hubiera pasado al Blues y las influencias del Delta se habrá llevado una gran decepción y una tremenda bofetada de decibelios. Quince años y no se han perdido en lo que mejor saben hacer, que es estar muy pirado y el powerpop pasado por una batidora en la que entran sin perder ni un ápice de pegajosidad el punk, el glam y el desenfreno. Sólo al final hay un par (¡un par!) de canciones que flaquean entre tanto nivel. Treinta minutos de disco, suficiente para que los Redd Kross te pasen por encima, y a cualquiera que se ponga por delante.

 


(6) Miss Agosto. Hi-Risers – Hang Around With You. Otro de los retornos de los favoritos entre favoritísimos, los tres de siempre: Greg Townson, que es achuchable de por sí, Todd Bradley, que con su vozarrón de señor del monte ha puesto una nota más de achuchabilidad en canciones como “I´m In Love With My Record Collection” y Jason Smay, el señor con las manos más rápidas al otro lado del atlántico. Siguen siendo adorables, sin discusión alguna. Actualmente el mejor grupo de influencias americanas que toda persona a la que apriete el nudo de la corbata debería arrimarse. Siguen dándole absolutamente a todo lo bueno (R&R, Surf, Garage, Pop, Beat, Country…) y a todo lo que se acercan lo siguen hacen bueno. Crisis, depresión y todo ese tipo de cuestiones no tienen cabida en el diccionario particular de los Hi-Risers. En las catorce canciones de Hang Around With You se halla la fórmula para empaquetar todos los problemas y mandarlos al cuerno.

 


(5) Miss Mayo. The Ripe – Into Your Ears.  Lo reconozco: los escuché en El Sótano de Diego RJ y me llamaron la atención, un grupo con Jake García (ex Ugly Beats), Gian Ortiz, Nick Yaklin y que había incorporado a Jorge Explosión al mismo, pero estaba a otras cosas mientras escuchaba el programa, quizás pasando la fregona o una de esas acciones comunes de hoy en día. Escuché el disco y una vez más debía estar a otras cosas. Segunda prueba, le voy cogiendo el hilo. Meses después sigo enganchado a ellos y me declaro incondicional del sonido de suave psicodelia y pop que ha hecho de este Into Your Ears uno de mis discos favoritos del año.

 


(4) Miss Febrero. Ángel Kaplan – Pictures From The Past. Si alguien ha escuchado el disco y no se ha percatado de esa fina raya encima de la letra “a” que ha perdido la verticalidad por una ligera inclinación a la derecha pensará: “Ya está. Estos yanquis lo tienen muy fácil, vivirá tranquilamente en la costa Oeste con todas las influencias del soleado pop de allí a mano. Con acceso fácil a discos de Big Star y los sonidos de Memphis. Seguro que se levanta por la mañana y tiene un estudio de grabación junto a la puerta de su casa”. Error. Ángel Kaplan es de Asturias, y ha grabado para el sello extremeño Sunny Day uno de los discos favoritos de este año. Desconozco si ya existe versión en cedese, pero la tirada limitada y numerada de 500 copias a 45 rpm, con un diseño tan cuidado como espectacular es indispensable si se cruza en tu camino (cosa que a día de hoy puede no ser tan fácil).

 


(3) Miss Julio. Allah Las – Allah Las. La primera experiencia con los Allah Las fue una descarga legal (que sí, confiemos de primeras que así es) que recopilaba sus primeros singles y demos. Cuando me puse a escucharlo sólo me funcionaban dos canciones, bien por mí. Una de ellas “Catarman” dejaba entrever que el proyecto de estos jóvenes californianos tenía buena pinta: Sonido de la costa Oeste y pop con dosis justa de psicodelia. A la llegada del álbum completo todas las previsiones se colmaron: canciones sensacionales y un sonido sesentero que engancha desde el principio y ya no te suelta. O mucho me equivoco, o por alguna de esas desconocidas razones que hacen que un grupo de una propuesta tan especial triunfe, a estos chicos los veremos dentro de poco loados por las más amplias masas inimaginables de modernos.

 

(2) Miss Octubre - The Mastersons – Byrds Fly South. Con este disco llegó todo rápido: Escuchar el disco en el walkman moderno, ver en el teléfono moderno que tocaban al día siguiente, según iba en el transporte público que hace años era moderno pararse a comprar las entradas para un concierto acústico para sólo noventa personas, y una barra de pan. Y en esos dos días transcurridos: Fan. El matrimonio real formado por Chris Masterson y Eleanor Whitmore, durante cierto tiempo tocando en la banda de Steve Earle, ha aprovechado su primer disco en solitario para suplir el hueco que van dejando los Jayhawks más brillantes. Podría parecer exagerado, pero no lo es. Country suave, perfecta simbiosis entre tradición y buen pop, melodías incomparables, las voces (la de Chris muy parecida a la de Gary Louris) y sonido exquisito. Quizás menos “Blue” que los de Minnesota, pero ya se sabe que los pájaros que vuelan hacia el sur lo que buscan es un aire más cálido.

 


(1) Miss Marzo - Gentleman Jesse – Leaving Atlanta. Número uno por muy diversas razones, pues esto de las listas es harto complicado. Porque el disco, muy evidentemente, es una obra magna de rock and roll y powerpop que mejora el ya de por sí agradable plato que suponía el debut de Jesse Smith y del que dimos buena cuenta aquí. Parece que a la hora de confeccionar listas se olvidan cosas que asimilas tan rápidamente que parece que han estado ahí toda la vida, cuando en realidad no es así, concretamente Leaving Atlanta se publicó en Marzo y ya parece un clásico entre mis discos favoritos. No podía ser de otra manera con canciones como “I´m A Mess”, “I´m A Lonely” o “What Did I Do”. Otra de las razones, es que como buen español, y ante la duda, la gente que me cae bien tiene ciertos privilegios, y como me dijo Tomás Verléin tras escuchar la entrevista que le hicieron en El Sótano, éste es de los que ves al instante merece un cargo público de confianza. ¿Qué el concierto que dio en el Purple Weekend también tenga algo que ver? Por supuesto. Por esta y muchas cosas, Leaving Atlanta ha dado tantas alegrías en lo que va de año, y los que vienen.

 
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martes, 20 de noviembre de 2012

Canciones más allá de The Posies: Jon Auer


Jon Auer - Songs From The Year Of Our Demise (2006)

Segunda entrada en menos de una semana (esto no lo recuerdan ni los más viejos del lugar, es decir, el próximo protagonista de un reportaje del telediario de Antena 3), y segunda entrada que tiene de protagonista a un miembro Posie, en este caso Jon Auer. Podríamos decir sin mucho temor a equivocarnos que a priori uno piensa en él como en el reverso, cara oculta de la luna, el lado con mermelada de la tostada, o el opuesto que quieran poner del bueno de Ken Stringfellow. Delgaducho, nervioso, estrafalario el segundo; más regordete, pausado y que pocas veces se queja en la junta de vecinos del que le roba la revista de Canal + del buzón el primero. No obstante ambos comparten numerosos proyectos musicales al margen de la tarea (reconfortante imagino) de estar en los Posies. Quizás en el caso de Jon Auer, los trabajos en solitario no han sido tan numerosos y con algo menos de enjundia que el protagonista de nuestra anterior entrada, pero no por ello están faltos de un talento que ambos se empecinan en demostrar en sus temporales divorcios musicales y cuando afirman que nunca hay que renunciar al seguro dental.

Auer esperando en el descansillo. Él es de Seattle, pero en el fondo hace lo mismo que los españoles.

En solitario, aparte de un par de EPs y singles, Auer sólo tiene un disco en solitario: Songs From The Year Of Our Demise. Realicemos un sentido suspiro melódico a favor de nuestro querido amigo de pelo rizado. Ya. Su primer y único largo en solitario abandona un poco el lado powerpop de los discos de los Posies para centrarse en terrenos catastrales más poperos e íntimistas. El título del disco no es muy optimista, y si bien es cierto que el tono general de las canciones navega de forma melancólica, propiciado por la suave voz del amigo Auer, tampoco se puede decir que el disco sea como el funeral de Kim Jong Il.

Jon Auer se muestra inspirado con el toque melódico del disco en sus ¡15! canciones y tres extras, algo cada vez menos frecuente en esta cultura tan nuestra de quedarse sin posibilidad de más rosquillas luego. Personalmente me quedo con la primera parte del disco, donde se encuentran las estupendas “Bottom Of The Bottle” con su guitarra acústica haciendo débil al oyente, “The Likes Of You”, “Four Letter Word” con dosis de piano y “You Used To Drive Me Around” que se alarga hasta los siete minutos de duración. Pasando el ecuador del disco se encuentra “Josephine” cuya historia trata de una abuela de Auer que nunca conoció debido a que su padre era adoptado. Trágica historia para taparte hasta los ojos y no salir de ahí en una semana. No podían quedarse fuera, aunque sólo fueran unas pocas, las referencias sonoras que más recuerdan los trabajos de Auer en The Posies y Big Star, “My Sweet Unknown” y “Sundown” son las que contienen el tono que esperamos y la cantidad idónea de “la la la la la las” que todo buen disco pop que se precie debería tener.

Jon Auer en un coloquio, decidiendo si es el momento de cambiar las bombillas de bajo consumo por las de LED. 

Aportar como curiosidad que la foto de la portada (si compras el disco y la despliegas verás que también está posando Auer) se capturó en “algún lugar de España” o como se llame ahora esta cosa en la que vivimos y pagamos impuestos recibiendo poco a cambio. Yo dudo mucho que hacer álbumes tan completos sea fácil, pero Auer, como un buen artesano, te hace creer que así es, para que cuando tú lo intentes lo único que consigas sea soltar desesperación e ira. Ira artística conceptual, por supuesto.

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miércoles, 14 de noviembre de 2012

Nuestros señores independientes favoritos: Ken Stringfellow




Ken Stringfellow - Soft Commands (2004)

Uno de nuestros indies favoritos, un término que me recuerda a otros personajes que circulan por la música mucho menos agradables que este flaco de lacio peluquín, es Ken Stringfellow. Un señor que pese a bañarnos en un concierto (para salvaguardar el horario de comida no diré de qué fluido de los que salían de su boca se trataba) es un individuo a tener en consideración en cada uno de sus trabajos  (y son muchos) en los que participa. A Ken Stringfellow tal vez le recuerden de un matrimonio ficticio con Selma Bouvier y de otros proyectos musicales como Lagwagon y White Flag (o música para montar en patinete), en Chariot, en los más recientes Disciplines, y en una de las debilidades de esta casa como son la Orange Humble Band. Y no acaba ahí la cosa...



Ken Stringfellow en una foto promocional de navidad para el Twister 


Seguramente ya sabrán que ha sido colaborador de Neil Young, de los Long Winters, de Mudhoney, de Snow Patrol, de Death Cab For Cutie, de Cecilia Ann, de los últimos años de R.E.M., en donde coincidió con el amigo de todo el mundo, Scott McCaughey, que le reclutó para muchos de los discos grabados bajo el nombre de Minus 5, entre los que destacan el muy recomendable Down With Wilco, grabado precisamente con Tweedy y el resto de canallas del grupo de Chicago. De lo que ya necesita de poca explicación es de su participación en la reunificación de Big Star que hizo Alex Chilton a principios de los noventa, y de The Posies. Este último su principal grupo desde que se le conoce en los territorios musicales, ejerciendo de colíder junto al regordete Jon Auer durante (y ya van) veintitantos años. No vamos a desgranar la discografía completa de The Posies porque ya es bien conocida, y en caso de no ser así ya puede usted empezar a correr a su tienda de cedeses o fuente de información más cercana y hacerse con sus discos, empezando por Frosting On The Beater y continuando por, por ejemplo, Dear 23 o Amazing Disgrace.



Revisando la chuleta del sombrero de "haga usted el nudo Windsor en sólo cuatro pasos"


Entre tanto trabajo, le ha dado tiempo a participar como guitarrista, bajista, teclista, productor o arreglista, pero si tuviera que destacar una faceta suya sería sin lugar a dudas su voz. Una garganta privilegiada que ha ido depurando a lo largo de los años alcanzando registros que harían temblar de emoción hasta el más machote de los presentes. Sin necesidad de gritar, como parece que es la moda actual entre los supuestos buenos cantantes, Stringfellow se explaya a gusto vocalmente en sus tres (cuatro con el que publicó hace escasamente un mes, Danzig In The Moonlight y del que todavía no he tenido el placer de llevarme a las orejas) discos en solitario.


A destacar entre ellos, Soft Commands, que no valoraré si es mejor o peor que el resto, pero el que a mi entender desatendido representa mejor al Ken cantante. Disco intimista, creado y grabado por las diversas partes del globo por las que se mueve tan inquieto personaje, ya sea por su Seattle natal, su domicilio actual en París o en Estocolmo. Con unos cuidados arreglos y momentos tan dulces como “Any Love”, “Let Me Do”, “You Became The Down”, “Known Diamond”, y hasta una especie de nana, “Je Vous En Prie”, con palabras en francés (suponemos bajo ardua investigación, que dedicadas a su parisina mujer). Tras pasar por los más variopintos instrumentos, Stringfellow se despide con una versión de “Down To The Wire” de Neil Young en su época buffalera. Es cuanto menos curioso, que la voz de un tipo tan huesudo, pueda envolverte tan cálidamente como una manta de lana tricotada por una abuela, pero así es.

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jueves, 13 de octubre de 2011

7´´, 45 r.p.m. y un pequeño trozo plástico: The Blow Pops


My Carrie / Bleary Eyes

Hay cierto tipo de grupos con los que a uno le entran ganas de depilarse, darse una ducha (también pueden tararear Frank Sinatra para no llegar a un extremo), cantar “Shorts Shorts” e introducirse de lleno y por completo a una moñería tan sana como necesaria en ciertas ocasiones. Con The Blow Pops esta es una posibilidad del todo factible. Fueron cuatro señores que como mucha gente florecieron de niños, crecieron, se hicieron famosos durante un breve periodo de tiempo y a día de hoy casi nadie se acuerda de ellos. Para ser del todo injustos, y puesto que no somos miembros de su familia, sólo trataremos de forma breve su efímero paso por el mundo de la música pop.

Se formaron en la motera ciudad de Milwaukee, en el estado de Wisconsin (un saludo a Donna Moss). Temporalmente se les situó en la segunda hornada de pan del powerpop de principios de los noventa, en donde dejaron una discografía tan sobresaliente como escasa. Estuvieron inspirados a partes iguales en los grupos de la invasión británica sesentera y el pop de orfebrería norteamericano, representado principalmente por los juegos de voces de Brian Wilson y sus Beach Boys. Su primer disco “Charmed I´m Sure” contiene una colección de canciones que de forma individual son un single tras otro y en el que se permiten jugar a ser The Who, con un último tema de diez minutos en el que empalman cuatro canciones de forma ininterrumpida. Su segundo y último disco “American Beauties” de 1994 ofrece otra muestra del mejor pop de principios de la década, abandonando un poco la parte psicodélica de su primer álbum pero tan recomendable (o más) que el anterior.

Entre medias se publicó este single que servía de adelanto a su segundo disco. Con “My Carrie” y “Bleary Eyes” ofrecen una muestra más de que estuvieron siempre muy cerca en cada una de sus composiciones de conseguir la canción pop perfecta. Después de esto llegó el olvido y un profundo vacío (o casi, porque como The Lackloves insistieron en seguir haciendo canciones y ser ignorados por las masas). Pese a pertenecer al potente sello Get Hip, sus discos quedaron descatalogados y son realmente difíciles de encontrar, haciendo de la ducha un lugar menos entrañable y lleno de pelos.

Nota: Siento que el tema del vídeo no sea el del single, pero es harto complicado encontrar canciones suyas por la red.

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martes, 17 de mayo de 2011

Los Padres de la Criatura: Badfinger


No Dice (1970)

Uno de esos días. Los de levantarse con la pierna izquierda (o derecha según la lateralidad cruzada con la que hayan nacido). No atinas con el despertador, pero sí tu muñeca con la mesilla, el perro se ha comido tus zapatillas y la avería de Gas Natural -que te tiene sin agua caliente desde hace dos días- sigue siendo registrándose como “incidencia”. Eres la misma persona que ayer, pero con rotura de escafoides, unas zapatillas babeadas y una temperatura corporal tan baja que asustaría a la comunidad médica. Y aun así sales a la calle convencido de que el día mejorará. Eres un espíritu inquebrantable, que es parte de las mejores cosas del ser humano y también un motivo por el que las razas alienigenas creadas por Douglas Adams nos miran con desdén. La conclusión es que poseemos una incombustible fe en que todo va a salir bien, incluso cuando el sentido común, la experiencia y un señor con tricornio y vestido de verde nos dice: “por aquí no se puede pasar”. Esto se da en nuestro vida, pero también en la música. Normalmente no se reparará en ello, pero Badfinger es el mejor ejemplo de este comportamiento que se me ocurre.


Si se preguntaban a qué nos referimos en Garajeland cuando hablamos peluquines, lo hacemos
exactamente de ESTO


El grupo del que hablamos hoy se tenían mucha fe, es la única razón para que fueran capaces de dejar un legado tan importante (y en tan poco tiempo) con todo lo que tuvieron en contra. Quizás no sea del todo cierto decir que contaban con elementos en contra. Pongamos que todo a su alrededor se desarrollaba de tal forma que, lo más sensato, sería salir corriendo sin mirar sin llevabas las piernas depiladas. Hagamos una lista: son un grupo de Gales, un lugar donde por mucho que te pongas no puedes escribir mejor que Dylan Thomas, jugar al fútbol mejor que Ryan Giggs o vivir mejor que John Benjamin Toshack. Con esas premisas, a los buenos de Badfinger sólo les quedó dedicarse a la música. Seguimos con las cosas en contra: son uno de los primeros grupos en fichar por el sello Apple de los Beatles (que nacía como una gran idea comunitaria de empresa creativa y acabó teniendo un éxito pareció al Rascapiquilandia europeo), graban un primer disco y resulta ser un fracaso comercial. En sus primeros años tampoco parecía el grupo más estable del mundo (entre 1967 y 1969 cambiaron dos veces de guitarrista y una de baterista). Y este disco tuvo que competir en las listas con el Plastic Ono Band, All Things Must Pass o el Led Zeppelin II (y lo irónico es que colaboraron en dos de ellos...). Así pintaba la cosa.



Badfinger fichó por Apple cuando todavía eran los Iveys, grupo que ya contaba con Peter Ham y Tom Evans en sus filas y que se formó en los albores de los años 60. Tras unas cuantas actuaciones y ya con Mike Gibbins como batería comenzaron a tener cierta reputación como banda gracias a que sus canciones se revelaban como pequeñas perlas cultivadas de la música pop. Sin embargo, no fue hasta que Mal Evans (otro sexto beatle) les vio en un concierto y les fichara cuando comenzó su relación con la discográfica de la manzana, lo que para bien y para mal les cambió la identidad para siempre. Tras la firma, lanzaron su primer single, el fallido Maybe Tomorrow, que alcanzó el top ten en Japón, pero no en Inglaterra o EE.UU. El grupo, por su parte, se encontraba viviendo momentos duros: creían que Apple no hacía bien su trabajo y Ron Griffiths (guitarrista) tenía sus más y sus menos con Tom Evans, lo que acabó con el primero fuera de Badfinger. Pete, comprendió que les faltaba algo a su sonido, lo que me suele ocurrir a mí con el cus-cus cuando no le he puesto el conjunto de especias verdes, y llegóa a la conclusión de que el ingrediente X no era otra cosa que darle a algunas de las mejores melodías de pop de las islas la rasposidad de un buen riff de guitarra eléctrica. Una mezcla ésta del Pop y el Rock que hoy llamamos Power Pop y que nos parece lo más normal del mundo, pero que en esa época casi necesitó de un referéndum tipo "Sí a la 24" para consolidarse. Conviene recordar que en los 60 el Pop y el Rock eran compartimentos estancos excepto si los Beatles decían lo contrario (y en 1969 estaban ya muy ocupados autodestruyéndose).



Ya con la nueva formación (Joey Molland se unió al trío como sustituto de Griffiths) y con el grupo rebautizado como Badfinger ( nombre que viene de Badfinger Boogie, uno de los nombres que los Beatles barajaron para el With a little help of my friends) la cosa empieza a fructificar, primero gracias al single 'Come and Get it' escrito y producido por Paul McCartney. Un número uno que les lleva a grabar su segundo disco, el magnífico Magic Christian Music, una especie de tótum revolútum que incluía canciones de la banda sonora de la peli que protagonizaban Ringo y Peter Sellers, composiciones de los Iveys con nuevas grabaciones del Maybe Tomorrow (que en formato disco no había salido en ningún país anglosajón). Esta práctica, la de meter todo en una cesta y esperar que salga bonito y cohesionado por la gracia de Cthulhu, es el truco que llevan buscando esos magos bromistas que meten tu reloj en un pañuelo, sacan un martillo y muestran una amplia sonrisa mientras proceden con el elemento percutor y tú te das cuenta de que ni es una comedia, ni el mago se llama Splendini.


"Por última vez, que no vamos a tocar Help"


Tras ese disco, el camino de Badfinger parecía encauzado, así que no tardaron mucho en ponerse a grabar su tercer LP, No dice (una expresión originaria de los juegos de dados que viene a decir algo así como: “de ninguna manera”), de nuevo bajo la producción de Mal Evans con portada a lo mata hari y lleno de canciones de toneladas de talento. El nuevo sonido del grupo es identificable desde los primeros segundos de ‘I can’t Take it’, primera muestra de la maestría de Pete Ham como compositor: menos de tres minutos de fundamentos del Powerpop en los que se demostraba que el grupo iba a tener una capacidad casi mística de juntar el brío de las guitarras de Joey y Pete con melodías que rondarán tu cabeza con una facilidad inusitada. Después de este inicio, el disco sigue demostrando sus credenciales con dos canciones que desmontan todas las ideas preconcebidas que se tuvieran del grupo: ya no eran un grupo de baladas o, por lo menos, no únicamente; eran capaces de conjugar sus dos vertientes, como bien demuestra el cambio de 'I Don’t Mind' o 'Love me do', composición de Molland que además de un gran paso para poder diferenciarse de los Beatles (junto con otros detalles como que eran cuatro, melenudos, grababan en su sello y si cerrabas los ojos te costaba distinguir las voces de Tom y Pete de las de John y Paul) es una conexión directa con el nuevo sonido que estaban creando.


Llegamos a 'No matter what', que fue el primer single (tras un par de arreglos en unas nuevas sesiones de grabación dirigidas por el gran Geoff Emerick, ingeniero de los Fab Four). Una muestra majestuosa de cómo una buena canción puede convertirse en lo que marca la diferencia entre un gran disco y una absoluta obra maestra. No creo que nunca haya hecho una lista de todo lo que tiene que tener un canción para que ganarse mi atención, pero les puedo decir que No Matter What tiene todo eso y algunas cosas más de reserva: riffs de guitarra que te atrapan, la conjunción perfecta de tres voces trabajando las armonías eficazmente y un cambio (lo que empieza a partir de "Knock down the old gray wall") que conjuga al mismo tiempo la complejidad y la imposible sencillez de hacer un tema completamente adictivo.


No pensarían que iba a resistirme a los encantos que Google Imágenes y su imparcial buscador

Aunque si por algo pasó a la historia No Dice es por contener la canción más recordada de Badfinger, o mejor dicho, la canción de Badfinger que más conoce la gente, pero que nadie sabe de quién es realmente y que se añade a esa lista de canciones originales que son menos radiadas que sus respectivas versiones ('All Along the Watchtower', te miro a ti) Nos referimos a 'Without you', que alcanzó fama mundial gracias a la excelsa voz de Harry Nilsson (algún día le dedicaremos un algo a ese un borrachín entrañable) y a una versión de Mariah Carey no apta para diabéticos (a la que no dedicaremos ni un minuto más). La canción, que aquí tiene un tono más folk, deja a las claras el talento de la dupla Ham/Evans para componer (la estrofa es obra de Pete, mientras que el estribillo fue aportación de Tom, ya ven, repartido como buenos hermanos). Los siguientes cortes, como 'Blowdyn' son los últimos vestigios de los Iveys con su sonido antiguo, algo que Better Days rompe por completo gracias a un riff que recuerda en estética y sonido a los que Mick Ronson fabricaría para Bowie en esa época. Del mismo modo, 'It Had To me', supone uno de los mejores momentos de Badfinger, una canción que debemos a Mike Gibbins, el batería. De inicio emocionante, es una de esas melodías que parece que va a romper por alguna parte gracias a la interpretación de Pete y al que siempre, y no sé por qué, lo emparento definitivamente con toda la cara B del 1# Record Big Star. palabras mayores.


Final del disco para 'Believe Me' de Tom Evans, una aproximación -en cuanto a sonido e interpretación- a las canciones que John Lennon entregó para el álbum blanco: honestidad ante todo y, en este caso, un estribillo vibrante. Badfinger saben jugar como nadie con el fino equilibrio entre lo delicado y lo directo y Pete lo vuelve a demostrar con 'We’re for the dark', un fantástico mantra tocado por la inspiración de un genio compositivo, la diestra labor de producción de Geoff Emerick ( el sutil arreglo orquestal es una maravilla) e interpretada con una de las mejores voces que ha habido en este estilo musical. Una voz que podía llenar estadios y tocarte la fibra, ser el nexo de unión entre la exquisita educación victoriana y las pelis de golpes de Guy Ritchie.





Decir que Badfinger merecía mejor suerte, no es hacerle justicia del todo. Coetanos y fundadores del Power-pop sin pretenderlo y sin ser conscientes de ello, se les puede considerar a como uno de los padres de la criatura, quizás el menos reconocido de todos y, con seguridad, el de pasado más trágico: Pete Ham y Tom Evans se suicidaron (con unos pocos años de diferencia) por culpa de contratos no pagados y , para más inri, por los derechos de su canción más exitosa: 'Without You'. No sabemos cómo habría continuar su carrera, pero hay seguro dos elementos claves que seguro se repetirían: el talento y la peculiar inconsistencia del ser humano para hacer lo que parece que está destinado. En el caso de Badfinger, contaban con mucho de ambas.

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Vuestro amigo en el tiempo, Tomás Verlein
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viernes, 1 de abril de 2011

Esos encantadores australianos (3ª): The Orange Humble Band

The Orange Humble Band – Humblin’ (Across America) (2002)

Tercera, y última entrega de la trilogía australiana de los achuchables Mariani/Mather. Ooooooooooooh. Esto podría llegar a ser más traumático que la muerte de Chanquete o el camino a las adicciones tomado por Pancho. El último capítulo queda dedicado a la imprescindible The Orange Humble Band. Puede que sea la mejor de las tres que componen este recopilatorio, o no. Quizás la más entrañable o todo lo contrario. Para uno que escribe, el tener que elegir favorito entre los Someloves, DM3 o estos anaranjados le crearía un cortocircuito cerebral importante, llegando a cruzar ideas salvajemente fuertes como untar el café con mantequilla. Ante esta incapacidad de decisión pasemos a analizar las bondades de este grupo que se hace llamar Humilde Banda Anaranjada. ¿Humildes dicen? Veremos.

La merienda-cena fue un importante activo en la gestación de este disco. Los ganchitos y el plumón de aderezo de Stringfellow fueron simples erratas.


Tras el cierre consensuado de los Someloves, Darryl Mather, otro pequeño genio compositivo aunque de menor producción que Domenico Mariani, forma The Orange Humble Band con algunos modestos colegas. Básicamente estos compañeros son Mitch Easter, del grupo Let´s Active, y más conocido por ser el productor de los primeros REM, Pavement, todo dios del powerpop y de los ya citados Someloves; Anthony Bautovich, que a algunos les sonará de los Lonely Hearts o The Forrester; y Ken Stringfellow, media naranja en The Posies y que ha pasado por los renovados Big Star, REM, Minus 5, y ahora forma parte de The Disciplines. ¿Aburridos de tanto nombre? Sólo unos pocos más. Colaborando a lo largo de los dos discos de los anaranjados nos encontramos (entre otros) con canallas de la talla de Spooner Oldham (Neil Young o Aretha Franklin), Jody Sthepens (Big Star), Jamie Hoover (Spongetones), Dom Mariani, Don Dixon, Jim Dickinson… Creo que el curriculum (o currículo, ya saben que ambas formas están aceptadas aunque ésta última suene raro) de los supuestos humildes queda más que demostrado.


Stringfellow posa arropado con la colcha tejida por su abuela, sabiendo ésta última que iba a publicarse en garajeland.


Los dos discos de la Orange Humble Band son especiales. El primero es tan bueno como degustar la mejor galleta del mundo (la de su portada mismamente). Pop del fresco con algunas de las mejores canciones de powerpop que han sido escritas, como “Down In Your Dreams”, “It Doesn´t Matter” u otro punto de vista del “Can´t Get What You Want”. Humblin’ (Across America) es más ambicioso, aunque no lo graban en Rascapiquilandia lo hacen en los míticos estudios Ardent de Memphis, seguro que la biblia tiene alguna interpretación en la que obliga a grabar allí. Puede que la frescura powerpopera se pierda un poco en pos de composiciones más elaboradas, pero la calidad del disco no desciende no, no es como el paro. Las canciones están grabadas con clase y el mismo mimo que pone la gente que sabe estirar bien la sábana cuando hace la cama y pasa la mano por encima haciendo así… (Bien, creo que no están viendo lo que hago, pero echen imaginación).

Ken Stringfellow se destapa como un cantante espectacular porque en canciones como “Any Way You Wanted It”, “Annie Run Run Run” o “Skyway Believin’” él vale el peso del disco, y lo que se haya pagado por él. No se dejen engañar por la primera canción, un poco plomiza, el resto es deslumbrante, quince canciones divididas en tres partes, salpicadas de instrumentales con instrumentos, y algunas composiciones que pueden llegar a tocar la fibra: “What´s Your Crime”, “On Our Way Back Home”, “Better Just Fake It”, “ListenUp!”… imprescindible álbum para conocer de primera mano cómo se las gastan un grupo de orfebres cuyo cometido en esta vida no fue el de hacerse oír ante grandes aglomeraciones urbanas, era simplemente el de que uno se sentara a disfrutar con canciones de calidad mientras degusta uno de sus líquidos favoritos frente a los altavoces. O eso creo yo.


La producción de Darryl Mather sigue siendo, desafortunadamente, muy lenta (él mismo asegura que nadie quiere poner demasiada pasta para volver a grabar canciones del grupo), no obstante la logística volverá a reunir a los Orange Humble Band (en algún momento), homenaje claro a nuestros amigos anaranjados de tierras levantinas, que nos apoyan tanto que gracias a ellos aun no escribimos las crónicas de discos en el catálogo de ofertas del Hiper Usera, cerrando así un círculo donde las piezas van encajando.

Nota: Para que el placer sea logarítmicamente mayor, pinchen en el segundo enlace donde se encuentran los Bonus de la edición Japo. En mi CD pone tres canciones pero sólo vienen dos. La venganza del peluquín se está produciendo sobre mí.

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