domingo, 30 de mayo de 2010

Cuando el equipo B se convierte en el A




Crazy Horse - Crazy Horse (1971)


En determinadas ocasiones, normalmente tan determinadas que suele ser "una y no más Santo Tomás" se produce una confluencia de factores que hacen florecer facetas inéditas de uno revelando indefectiblemente algo que nadie podía prever. Me refiero a esos momentos donde nadie da un duro por nosotros, pero al final conseguimos llevarnos brillantemente el gato al agua ante la incredulidad del respetable (normalmente estos momentos pasan a cámara lenta y con música épica, pero sólo si se está en una peli de Michael Bay). Decir, además, que esos instantes de satisfacción personal saben siempre mejor si se vive a la sombra de un líder que lo sabe todo y que es capaz de las genialidades más absolutas con tan solo arquear una ceja.

Algunos ejemplos de lo que les comento: la conversión de los Breavers de 'Teen Wolf' en los Bulls de Jordan cuando todos en el equipo se dan cuenta de que no necesitan los poderes lobunos de Michael J. Fox. Otro, el partido que gana el Niupi con un gol con la cara de Bruce Arper mientras Olivier se resentía de su enésima lesión en el hombro o, mi favorito: las series secuela de los Simpson, con la irresistible historia del Jefe Wiggum como investigador privado en Nueva Orleans.


¡Sapristi! Gente con barba en el bosque, uno canadiense y otro rubio. Si no se trata de Crazy Horse, tienen que ser los seis enanitos (el árbol cuenta, por supuesto)


Aunque si hay que destacar un momento, en términos estrictamente musicales, que refleje de manera directa lo que queremos decir (y que no sea una historia de ficción) nos quedamos con Crazy Horse, el disco homónimo que sacó Crazy Horse al mercado poco después de unir su nombre al de Neil Young para los anales de historia, convirtiendo a Neil Young & Crazy Horse en una marca de fábrica que dura hasta nuestros días (si después de esta sopa de letras nominativa no les duele la cabeza lo más mínimo, les recomiendo que vayan a Cifras y Letras, que se llevan el premio gordo.

Crazy Horse, el grupo, nació en la soleada california, formado por el talentoso guitarrista y compositor Danny Whitten, el bajista Billy Talbot y el baterista Ralph Molina como núcleo del grupo. Su primera formación, que data de 1962, se mantuvo con el nombre de Danny & The Memories el suficientemente tiempo para darse cuenta de que el nombre no funcionaba y cambiarlo por The Rockerts (aunque no fue sólo su identidad la que cambiaron, ya que consideraron que los grupos vocales no vivirían su apogeo hasta los 80, con los Solfamidas, de modo que se pasan al Rock&Roll) El grupo, que en esos momentos cuenta con cinco miembros estables y un violinista para escenas peligrosa, debutan con un álbum homónimo (muy estimable) que puede encontrarse buceando por blogs ajenos.


Las fotos de calidad 'variable' y el desenfoque gaussiano ha hecho milagros por la carrera y autenticidad de muchos grupos.


The Rockets
fueron hijos de su década, adoptando el pop psicodélico tan de moda entonces y estableciendo su campo de operaciones en San Francisco, cuna de todas las cosas que molaban, excepto de la bomba que bota, patrimonio y orgullo de Manchester. En su sonido, ya destacaba el muro rítmico de Talbot y Molina, así como el talento de Whitten escribiendo canciones. características que no pasaron desapercibidas para Neil Young quien, en 1968, y tras un par de actuaciones e improvisaciones de prueba les propuso convertir al trío en su banda de acompañamiento, de la misma manera que caían las broncas en casa cuando eras el pequeño de una larga saga familiar (en orden descendente en edad y ascendente en la fuerza de la colleja que te tocaba).


Young contó con el grupo para su siguiente disco, el gran Everybody Knows This Is Nowhere, con unas profundas y marcadas señas de identidad: melodías infalibles, largos trabajos de guitarra que perdurarían en el sonido de Young y que producen una digestión lenta en el oyente, casi tanto como una comida con pacharán de postre,. Con este disco se iniciaba una de las más longevas y discontinuas asociaciones de la historia de la música.

Como decimos, Neil comenzó a jugar al sile/nole con los Crazy Horse. Contó con ellos en Everybody, luego cambió de aires uniéndose a Crosby, Stills y Nash en el legendario Déjà vu, contando con el grupo de nuevo en su siguiente disco en solitario: After the Gold Rush, pero sólo en tres canciones. El grupo, por su parte, no pierde el tiempo y mientras Neil saltaba de flor en flor, ellos reclutaban a dos secundarios de lujo del mundo musical: Jack Nitszche (mano derecha durante muchos años de Phil Spector, tanto que hasta se me parecen físicamente), fino productor y arreglista de algunos de los temas más grandes de la música y al guitarrista Nils Lofgren, al que Bruce Springsteen debe parte de su sonido con su banda. Con el apoyo de Young en algunas composiciones y la producción de Bruce Botnick (Love, The Doors) configuran un debut que nada tiene que envidiar al trabajo de Young de esos años.

El disco es una colección de temas que beben de varios estilos y que cuentan con al menos tres voces principales. Una fórmula arriesgada, pero que aquí funciona de manera muy cohesionada, tan difícil de conseguir como una bechamel sin grumos (se agradecen comentarios respecto a esto, razón: cocinero inexperto, pero con voluntad). Así, Crazy Horse sorprende con el pop danzarín de 'Gone Dead train', con su estupendo trabajo de bajo y un estribillo a tres voces realmente irresistible. 'Dance, Dance, Dance', es una de la canciones que Young cedió al grupo, festiva y con con fiddle autóctono, nos muestra otra faceta más del grupo. El pop de gran armonía vocal es rescatado en 'Look at all the Things' de Whitten, que da paso a 'Beggars Day', que firma Nils Logfren y que cambia el tercio, ofreciendo un sonido ampuloso. Por no romper la tónica de encontrarnos con grandes temas en diversos estilos, Whitten escribe y canta 'I Don't Want to talk About It', balada de las que dejan poso y que no necesita de mecheros encendidos para tocar la fibra sensible (con el slide de Ry Cooder es suficiente). Más famosa por la versión que hizo Rod Stewart, pasará a la historia (o no) por ser una de las canciones favoritas de Rob Fleming, el prota de Alta Fidelidad (versión libro). El pulso del caballo desbocado se recupera con 'Dowtonwn' que cuenta con un gran trabajo de los dos guitarristas del grupo, lo que se repite en 'Dirty Dirty' o 'I'll Get By'. Jack Nitzsche es el último en sumarse a la fiesta, pero entrega dos grandes gemas pop: "Carolay" y "Crow Jane Lady", preciosistas y de estructura sorprendente, funcionan como canción pegadiza y como dato para saber cuándo un grupo puede ofrecerte más de lo que esperabas.

Danny Whitten en una de sus fotos a lo 'Gaizka Mendieta'.


El disco termina dejando una sensación de hacia dónde podría haberse desarrollado la música de Crazy Horse que lamentablemente nunca pudo llevarse a cabo (Whitten perdió sus mejores años en la heroína y murió poco tiempo después), aunque Molina y Talbot lo volvieron a intentar una año más tarde con Loose (del que hay variopintas opiniones según el crítico influyente al que sigas) y posteriormente con At Crooked Lake.

Fue una lástima que este grupo (formado por secundarios en esto de la música) no pudiera repetir esta fórmula y haber seguido entregando buenas canciones, pero no creo que ninguno de los participantes (que han tenido sus momentos de estrellato y gloria pero siempre de manera muy moderada) cambiara la creación de momento tan glorioso como este disco por cualquier otra cosa (a menos que se ofreciera un aparato para tener razón siempre, por el cual vendería mi alma, dos veces). De hecho, si lo pensamos fríamente, no sé si yo mismo cambiaría un momento de gloria por un montón de momentos medianos, más aún si tenemos en cuenta lo que significa mediano para según qué personas, pero ejemplo, para Zara significa que careces de hombros, tienes cintura de avispa y pecho palomo. Si eso es mediano, perdónenme, pero me quedo con este disco y con mi perfil Bertín Osborne.

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Vuestro amigo en el tiempo, Tomás Verlein


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jueves, 20 de mayo de 2010

El Country Indie Modernillo: Los inicios y Uncle Tupelo


Uncle Tupelo - Anodyne (1993)


A principios de los noventa el mundo se debatía como El Nota si era tolerable la agresión a Kuwait. Musicalmente se buscaban revolucionarios incluso entre la discografía de Mocedades. Algunos decían que los más modernos eran aquellos que hacían quemar zapatillas (Nike de punta larga) en las pistas de baile, otro apostaban por el grunge y sus derivados con, siempre, zapatillas muy sucias. Nosotros, que siempre hemos sido raros pero con buen gusto por el chorizo de matanza y las peleas entre vecinos del pueblo por las tierras colindantes, apostamos por los sonidos camperos que siguieron el rebufo del No Depression de Uncle Tupelo. Así es, los revolucionarios hacían música Country, y visto a día de hoy, estos discos han envejecido de muy buena manera y sin liftin de por medio. Aviso: Estos días (según el espacio tiempo diferente a garajeland serán semanas) guarden la corbata y los zapatos que viajamos al campo a respirar aire puro.


Uncle Tupelo o la próxima película de Fernando León de Aranoa



Uncle Tupelo no nacieron ni en Nashville, ni en nada que se acerque mínimamente a zona americana del Country. Dos colegas de colegio, Jay Farrar y Jeff Tweddy, crecen escuchando discos de las más puras raíces americanas, pero para no parecer unos bichos raros, también bandas de Punk. La pasión por estos sonidos les lleva en 1990 a embarcarse en la grabación de su primer disco, No Depression, sin un solo centavo en el bolsillo, y siendo timados por la compañía discográfica que se queda con todos los derechos de autor del álbum logran un éxito de ventas absolutamente lamentable. Aunque para sorpresa de propios, extraños, Kodos y Kang, algunos críticos musicales, pero sobre todo muchas bandas, ven en este disco un espejo en donde mirarse para componer y tocar canciones. Hasta tal punto, que todo el movimiento del Country Alternativo lo denominan No Depression (algún crítico con la interminable chorra lista de etiquetas lo llama Americana).


Estragos de la New movida Madrileña



Poco a poco el grupo consigue (ligeras) mejorías en las condiciones de grabación de sus siguientes discos, Still Feel Gone, y con el tercer álbum March 16-20 les echa el lazo un personaje que suele tener buen ojo para esas cosas pese a que no se quita las gafas de Sol ni para entrar al cine, Peter Buck de REM. Siguen sin llegar al éxito masivo, pero fichan por una multinacional como Warner para la grabación de Anodyne. Atrás quedan los músicos que han pasado por el ciclón de egos de Farrar y Tweedy, a los que no voy a nombra salvo a uno: Bill Belzer, baterista al que se despidió de forma amistosa porque según palabras del propio Tweedy, era gay, lo sabía y no hacía muchos ascos en no demostrarlo. La jugada de largarle no salió del todo mal, su sustituto, Ken Coomer, aparte de ser muy alto era un excelente batería que posteriormente tuvo un importante papel en los primeros discos de Wilco.

Anodyne sería el último disco de Uncle Tupelo. Farrar y Tweedy no se podían ni ver: en los conciertos se peleaban por hablar delante del micrófono recordando al público asistente que para aprender buenas normas de educación es mejor ver Bertiniños, el nuevo programa de nuestro adorado Bertín Osborne. Farrar se ponía mohíno al ver que Tweedy acariciaba el pelo de su novia y todo derivó en que Tweedy se enteró de que la banda se disolvía a través del manager del grupo, y anécdotas por el estilo, que de contarlas todas serían más largas que la lectura de la biblia por parte de Jesús Hermida. Ni que decir tiene que los dos no han vuelto a trabajar juntos y han rescindido el contrato que tenían con el dúo de Amena para llamarse al móvil por un céntimo el minuto.


La entrada de su último concierto. Si el afortunado la hubiera sacado a través de ServiCaixa ya tendría las letras borradas y un bonito cartón amarillento.



Con semejante ambiente graban Anodyne en Austin, en donde el buen amigo productor, Brian Paulson tuvo que lidiar con grabaciones en directo y en donde Farrar y Tweedy intentaban no coincidir en la misma sala. Tweedy se libera de su trabajo en el bajo gracias a la contratación de John Stirratt y a Max Johnston le dejan el trabajo sucio con cualquier instrumento de cuerda que pase por sus manos. Lo increíble de todo, es que Anodyne suena estupendamente bien. Algunas de sus canciones son excelentes y altamente recomendables, por citar algunas, “The Long Cut”, “Give Back The Key To My Heart”, “New Madrid” o “We´ve Been Had” deberían (como poco), formar parte de los largos paseos de Labordeta por el campo. Un disco maravilloso grabado en un contexto que no propiciaba en absoluto la calidez del resultado final. Las influencias de Gram Parsons y sus derivados son evidentes, también las de Neil Young o Gene Clark, quizás también las de Bob Dylan, y a lo mejor también las de los Flying Burrito Brothers, Hank Williams, etc. La mayor diferencia es que estos dos elementos habían crecido escuchando punk y supieron llevar sus influencias a un mundo en el que predominaba la polución sonora por encima del puro y tierno campo.


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Os dejamos con un video presentado por el hombre que entrevistó a Bart Simpson cuando éste se hizo famoso. Para el primero que vea la cara de Jay Farrar habrá premio.


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lunes, 26 de abril de 2010

Los protagonistas de la próxima semana son…

Reduciendo el futuro próximo de lo que acontezca en garajeland las próximas semanas, un listado de nombres en fase reducida sería el siguiente:

Jeff Tweedy: Un tipo muy famoso por ser el básicamente el que da órdenes en Wilco. Algunos seguimos llamándole cariñosamente “el migrañas”, y no es por reírnos de él, ya que con ellas o sin ellas ha escrito canciones tan maravillosas como “Heavy Metal Drummer”. Existen rumores de que su personalidad es algo complicada, en Wilco han ido rodando cabezas salvo la de John Stirratt que tiene pinta de señor amable. Es capaz de saltar a un concierto con la sintonía de Dallas y luciendo un sombrero campero de lo más elegante, a nadie nos extraña porque antes estaba en un grupo que hacía una música campera fabulosa. Ahora hace canciones de muchos minutos con una trasmisión de radio, lo cual no es óbice para que todos y cada uno de los discos de Wilco suenen de maravilla.



Rial, Di Stefano, Puskas y Gento



Jay Farrar: Era amigo de la infancia de Tweedy. Pese a que eran de Chicago sus gustos por el Country clásico les convierte en blanco fácil para niños más fuertes que querían darles de puñetazos hasta que los escorromollaran. Al poco tiempo ya no eran tan amigos y nunca grabaron más juntos. Como suele pasar en estos casos, el capo de los principios se hizo mucho menos famoso que Tweddy, grabando canciones con menos ruiditos que las de Wilco pero no por ello peores (aunque al bueno de Jay le gustaría decir lo mismo de su cuenta corriente). Que se sepa no ha tenido mucho contacto con el resto de individuos que hoy nos ocupa.

Mark Olson: A mediados de los ochenta monta un grupo muy bueno aunque en sus primeros años no lo eran tanto: The Jayhawks. Vive en Minesota, donde hace más frío que en la nevera, dicho lo cual es un amante de la música tradicional americana tirando del Sur para abajo. Durante un tiempo comparte composiciones en los Jayhawks con Gary Louris. Les sale tan bien el asunto que graban algunos de los discos imprescindibles de la música contemporánea. Tiene cara de bueno. Y así lo demostró abandonando durante un tiempo muy largo la música para cuidar a su mujer que estaba malita.

Gary Louris: Ha compartido estudio en algún momento con todos salvo con Jay Farrar. Siempre lleva unas gafas de señora que se baja a desayunar un café con cruasán en un día lluvioso. Nación en Toledo, pero en una ciudad que no tiene tantas cuestas y se encuentra en Ohio. Como Mark Olson también vivía día sí y día también a muchos grados bajo cero. Tanto frío no le gustaba y descubrió el Sur de España, en donde parece que vive tan bien a base de pescaíto frito que no hace canciones tan buenas como antes. Algunos dicen que también tiene un carácter complicadillo, mi opinión es que algo de estrellita si debe de tener, pero da igual porque casi siempre que participa en un disco lo hace para que el resto de músicos parezcan aficionados a su lado.

Ahora pensarán que demonios tienen que ver unos con otros, a que es debido todo este derroche de palabras que no aportan nada, y sobre todo que han hecho estos tipos para que merezcan ser recordados. Esta última pregunta sería más fácil: alegrar a principios de los noventa el panorama musical con los sonidos camperos de antaño y otras melodías igual de satisfactorias.


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jueves, 22 de abril de 2010

El grupo de moda (quizás exagero) de gira por España: The Stems

Ya se conocen las fechas, Dom Mariani, que siempre he dicho que no tenía un pelo de tonto, ya sabía lo que iba a ocurrir con un volcán en Islandia y viajará a finales de Mayo por la península con los Stems a bordo. Ahora que parece que han limado asperezas del pasado vuelven al país que mejor les da de comer (de otra forma no se explica tanta visita del peluquín de Mariani) con todas sus canciones australianas y un pan bajo el brazo. Koalas no, no están permitidos en Europa porque recuerden lo que pasa si se introduce una nueva especie en un ecosistema diferente: que seguramente los gatos se coman a las vacas, los canguros serán funcionarios de hacienda y las patatas fritas se servirán con mayonesa.

The Stems, y a primera vista un fotógrafo que no llevaba la cabeza a nivel



Las fechas son las siguientes, suerte para los que les pille cerca, y más suerte todavía para los que tengan vacaciones y se puedan dar un viaje para verlos.

25 Mayo, en Gijón en el Savoy Club
26 Mayo, Sala Nasa de Santiago de Compostela
27 Mayo, Madriles, sala Sol
28 Mayo, Andoain en el Auditorio Bastero
29 Mayo, Elche, Cultural La Llotja

A veces generosos, os dejamos un enlace con sus singles más garageros y psicodélicos de sus primeros años. No por ello menos fundamentales que cuando un poco más tarde publican At First Sight, pero sí que bastante mejor que cuando nos dejaron la friolera de 20 años sin canciones juntos. Perros.

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viernes, 16 de abril de 2010

Seis años no son nada: The Smithereens


The Smithereens - Especially For You (1986)


Dentro de los grupos musicales que más nos gustan siempre sentimos un cierto afecto por todos los que han ido a destiempo de modas y otros enseres. Entre ellos a NRBQ se les tiene un cariño especial por el añadido de parecer tan majetes y haber sido timados hasta decir basta. A los Flamin` Groovies se les adora, pues, porque son los Flamin` Groovies. De Big Star lo que les hace tan especiales es que salvaron al mundo de un universo musical muy, muy, muy pero que muy largo y tedioso. Otro grupo de los que podrían entrar en este club serían los Smithereens, un cuarteto que en sus inicios tenían todo en contra para no triunfar (¿sería finalmente así?) en unos recién iniciados ochenta con unos ideales distantes a los de aquellos años; fanes empedernidos de los Beatles, un armario ropero absolutamente lamentable alejado de nuevo romanticismo y un añadido que, al contrario que en épocas pasadas, sí parecía tener importancia a la hora de hacer buenas canciones: ser honradamente feos.


Un momento de buena suerte es salir a la carretera sin chaleco homologado sin ser despojado de dinero y dignidad por parte de la autoridad competente



Los Smithereens se forman (curiosamente) en el que es reconocido por el mundo yanqui como el estado más feo de la unión: Nueva Jersey. Es 1980, y Pat Dinizio, muchos años antes de convertirse en una terrorífica fusión entre Spike Lee y José María Iñigo, y años después de estar a punto de tomar la empresa familiar de recogida de residuos (the garbageman para los amigos), comienza a tocar con el baterista Dennis Dikens, el bajista Mike Mesaros, y el guitarrista Jim Babjak. Tras éxitos modestos en forma de EPs y muchos conciertos a sus espaldas, los años van pasando, muchas cintas gastadas en envíos a discográficas, y absolutamente todas les van rechazando con miramientos. Todas no, Enigma Records recibió una cinta que no contenía ni biografía, ni fotos, y como no podía ser de otra manera la disquera se interesa por el grupo y les llama a filas para firmar contrato en un bar (personalmente desconfiaría el estampar mi firma con cabezas de gambas a los pies) y grabar el primer larga duración. Habían pasado seis años desde su primer intento por grabar un disco y Pat y compañía no se podían quejar de la espera, las guerras púnicas sin ir más lejos duraron más años.


Los Smithereens firman su contrato, o lo que parece un folio en blanco



Un tiempo que hizo en su favor, ya que a la hora de llegar al estudio las canciones las fueron tocando con la rapidez con la que cualquiera de nosotros recitamos las preposiciones (sepamos o no utilizarlas luego). Prácticamente todas ellas ya iban machacadas previamente, y en diez días (las malas lenguas dicen que once) completan las doce canciones del disco bajo la producción de una de las pocas personas que creía en ellos, un Don Dixon que realiza un estupendo trabajo rebajando las inspiraciones beatlemanas del grupo en pos de un sonido más realista a los tiempos que corren. Pese a la evidente influencia de la invasión británica, no deja de ser recomendable escuchar canciones como “Time And Time Again”, “Hand Of Glory” o “Strangers When We Meet”, que nadan entre el buen Pop y Powerpop, con dosis sentimentales que llegan un poquito más al fondo, como con “Cigarette” o “In A Lonely Place” que cuenta en la femenina parte vocal con Suzanne Vega (esa chica de buena vocalización y que cantaba que su nombre era Luka).

Pese al éxito moderado del single de “Blood And Roses” y cubrir con creces las diez mil copias que habían previsto vender en su discográfica, los Smithereens siempre han caminado entre el grupo de minorías y desafortunadas colaboraciones, como un video clip con el mal llamado actor Jean Claude Van Damme. A día de hoy, salvo en pequeños espacios, encontrar interesante información del grupo es complicado, y muchas veces los satánicos parámetros de google les asocian con Nirvana (Kurt Cobain, entre muchiiiisimos otros, dijo que este era uno de sus discos favoritos). Curiosamente un movimiento grunge que se los llevó por delante mellando poco a poco la repercusión de sus canciones entre públicos más numerosos.


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domingo, 11 de abril de 2010

La verdadera (y triste) historia de la desaparición de 61&49


Sé que cada cual tiene su afición, y aunque la mía sea elaborar un acopio de discos resultón, hay gente que le entusiasma mecanografiar sobre los demás. Se escribirán ríos de tinta sobre mi desaparición, hablará largo y tendido en tertulias, habrá ediciones especiales del telediario, el As no sacará en portada la tripa de Cristiano Ronaldo y se publicarán diversas biografías no autorizadas. Creo que deliro.

En todo caso, algunos dirán que estaba trabajando, pocos insinuarán que mi recién descubierta afición por coleccionar publicidad de videntes africanos en las cercanías del metro de plaza elíptica me hizo perder la chaveta, y las últimas mentiras que estaba superando unas pruebas de la NASA que consistían en estar tumbado sin moverse durante mes y medio (pero esa ya la conseguí con éxito, era fácil).


La verdad es bien distinta, hace ya unas semanas paseaba por un polígono industrial y me dio por filosofar, una simple cerveza corría por mis venas y en mi estomago sólo había alojado un soso sándwich de atún. Unos seres de aspecto inusual por no llevar prenda alguna pero un artefacto sonoro de sonido estridente se detuvieron ante mí con muy malas pulgas. Sin mediar palabra se presentaron como seres de otro planeta y tendrían que llevarme a un análisis estricto de mi psique y cuerpo pensante. Obviamente hice lo que haría cualquiera de ustedes: acompañarles de buen grado. Juro y perjuro que al doblar la esquina una nave espacial de color verde y luces de colores nos esperaba. Estas cosas no pasan todos los días me dije para dentro.

Plano subjetivo en escala de grises de los colegas de Wood que me examinaron, porque si hubiera sido él me hubiera saludado. Imagino.

Dentro de la misma fui acusado de ser el creador y guionista de los anuncios de la Mahou Mixta. Creía que era una broma. Pero la cara de los bichos grises hijos de perra (cariñosamente acabé llamándoles así) reflejaba una especie de mirada entre ambigua y de Jesús Quintero que me hizo sospechar que la pregunta iba en serio. Me explicaron de forma concienzuda que tras esa aparente idiotez de anuncio se escondía la forma de destruir su planeta (del que por cierto, nunca mencionaron su nombre y/o localización). Tras largas explicaciones y defensa, consiguieron creer que yo sólo era un trabajador venido a menos, que paseaba por la calle pensando en cómo cambiar un bloc de música en el que humildemente se daban a conocer grupos de garaje o powerpop. Me pidieron el nombre de la bitácora para quedarse tranquilos y dejarme marchar de una vez por todas. Casi. Después de una relectura de los artículos que allí se alojaban me tuvieron en estudio durante un par de horas más, con tubos que se introducían en mi cuerpo por zonas que desconocía bajo un líquido viscoso.


Un posterior informe detallado analizaba mi subida de libido al proyectar imágenes del nuevo programa de Bertín Osborne en Intereconomía TV. Los grises bichos hijos de perra me dejaron salir no sin antes dejarme un patético consejo acerca de cómo debía tratar el blog en el futuro: “Hagas lo que hagas terminarás haciendo lo mismo una y otra vez”. Qué razón tienen esos hijos de perra.


Salí de aquella nave espacial y enseguida lo comprendí todo. La nave verde era el autobús que debía llevarme a casa, los bichos grises era el orondo y antipático conductor de la 516, cuyos sonidos estridentes no salían de su cuerpo, sino de la radio en la que se escuchaba Carrusel Deportivo, el líquido viscoso era una fuga de gelatina en la bolsa de la compra y en mi mp3 sonaba “Time And Time Again” de los Smithereens.

Ahora vuelve a haber ganas de volver al garaje.

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jueves, 8 de abril de 2010

Pasos de Semana Santa



Después de estos días de asueto, reflexiones 'pa dentro' e ingesta masiva de torrijas (gracias a los campeonatos que se establecen entre abuelas, madres y tías por parte de padre) hemos llegado a la conclusión de que Garejeland es a los blogs lo que el increíble hombre menguante al cine.

Pero antes de hacernos pequeñujos y desaparecer para nunca más volver (si no quieren que ocurra esto tienen que hacer como con la hadas de Peter Pan, pero no aplaudan , tan solo salgan a la ventana y griten: "peluquín" bien fuerte. No se preocupen por la opinión de los vecinos, háganse con el poder en la próxima juntay tendrán el toro por los cuernos). Como les decía, antes de que hagamos mutis pretendemos redimirnos y hacer propósito de enmienda iniciando una política de actualizaciones con un poco más peso en la palabra actualización y menos en la de política. Yo les prometo que mi compañero, el señor de los numeritos, parte pensante y contratante de este humilde bloc volverá cuando lo estime oportuno, de momento tienen que conformarse con el menda.


De izquierda a derecha: 61&49, Weisse, El Esquimal Onanista, un servidor y Troy McClure (o Hannibal Smith con uno de sus disfraces)




Como decía hace muchas frases, comenzamos nuestra redención haciendo una lista de las canciones que mejor pueden ayudar a pasar esos malos tragos que tiene la Semana Santa (por qué todo el mundo dice que odia la navidad y nadie la semana santa?), procesar mentalmente las tamborradas y preguntarse si los tipos del capirote llevan la ropa interior a juego.

Comenzamos (comenzón para los nostálgicos) con...

Canción Torrija: Marquee Moon - Televisión.

Motivo: porque sirve lo mismo para acompañar la degustación del postre favorito de las digestiones del cuerpo humano como de metáfora para explicar cómo se siente uno ante una torrija (la primera que se come una en todo el año es un placer divino, pero también es verdad que no es un postre para todo el mundo, porque es todo lo denso que las papilas gustativas pueden asumir).

Efectos: invariablemente, echarses el jugillo y la canela sobre la torrija a ritmo de (ti ni, ti ni, ti ni, ti ni). Si alguien te puede hacer la segunda guitarra (tinininini, tinininini) la confabulación de factores puede ser judeomasónica, por lo menos.



Canción para las pelis tipo Ben-Hur: (y con "tipo" nos referimos a las Sandalias del Pescador, Rey de Reyes, Espartaco, Los Diez Mandamientos... Los clásicos de la sobremesa): So Says I - The Shins.

Motivo: "porque yo no he venido aquí a remar, sino a tocar el tambor como en Ben-Hur". Esta fue la respuesta que dio un excompañero de trabajo caradura ante la acusación de otro compañero de que su trabajo dejaba bastante que desear. Siempre he pensado que esta canción sonaría perfecta a cámara lenta mientras mi el sujeto 1 dejaba ojiplático a los presentes y volvía a su sitio. Es una frase definitiva.

Efectos: No se sabe por qué, pero la escucha de esta canción proporciona la sensación de comer un banquete del mismo Yahvé ("Ha dicho Yahvé, ha dicho Yahvé").



Canción capirote: Big Time - Neil Young

Motivo: porque para esta categoría necesitaba de alguien de un país con cierto deseo por disfrazarse de cosas estrafalarias, véase la policía montada del Canadá. Un saludo desde aquí a los ciudadanos del país del arce.

Efectos: parecidos a los que acontecen en el cuerpo del señor Burns cuando todos los virus intentan entrar por la puerta al mismo tiempo.




Canción tamborrada: Sing, Sing, Sing - Benny Goodman Orchestra (con Gene Krupa)

Motivo: No hay nada más satisfactorio actualmente ( y posiblemente nunca lo haya) que aporrear algo con otro algo con fuerza inusitada. El mono de 2001 lo sabía, la madre que deja a su hijo el bote de Ariel bajo la promesa de que le dé flojito lo sabía, ahora lo saben ustedes.

Efectos: posiblemente intentar conseguir la primera saeta con ritmo de swing de la historia y realizarla bajo una inconfundible combinación de golpes de lapicero sobre una mesa. Alguno será tachado de loco, pero de estar loco a ser un visionario sólo hay una visita por el asilo Arkham.




Canción Domingo de resurrección: Sometimes Salvation - The Black Crowes

Motivo: porque si en tu grupo tienes a un cantante que es una versión casi canónica de Jesucristo lo más lógico es que tengas cabida en esta minilista y porque son muy buenos, eso también

Efectos: probablemente el marasmo guitarrero de este aquelarre hippie y de Rock 'n' Roll te influya para toda la vida y quieras emular los movimientos espasmódicos del mayor de los Robinson y protagonices la próxima campaña de publicidad de Angileptol (si también te da por proferir los gritos de este sosias del mesías). Todo a la vez, por supuesto.





Aquí tienen la lista, puedan hacer con ella lo que su cuerpo le pida, aunque en Garajeland recomendamos no mojarla ni darle de comer después de las doce. Por cierto, no hace falta que me feliciten por mi profundo conocimiento de las tradiciones españolas, aprendí todo tras el visionado de Misión Imposible II, donde el sabio Tom Cruise daba lecciones de pilotaje de motos mientas unías las Fallas con la Semana Santa y dispara a diestro y siniestro sin que se le moviera el flequillo. Amén, hermano.

Vuestro amigo en el tiempo, Tomás Verléin

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domingo, 7 de marzo de 2010

Fondo de Armario ( III )

Weezer - Undone - The Sweater song (1994)

Hoy nos ponemos noventeros, sacando del economato a una canción por el grupo que más manía tiene a los bajistas de todo EE.UU. (Igual que nosotros por el decano Peterson,, que fue bajista de los Pretenders).

Nombre: Undone - The Sweater Song
Autores: Rivers Cuomo
Fecha de grabación: agosto/septiembre de 1993
Productor: Ric Ocasek
Ingeniero de Sonido: Chris Show
Músicos : Rivers Cuomo: voz y guitarra; Brian Bell: voz y guitarra; Matt Sharp: voz y bajo; Patrick Wilson: Batería

Datos extras: oficialmente el primer single de Weezer en ser radiado, aunque es más recordado por el vídeo marca de la casa de Spike Jonze, que juntaba al grupo tocando en cámara lenta con unos cuantos perros. Una idea, como cualquier otra que se le pueda ocurrir a un ser humano (si uno está tan mal como el joven Spike, por supuesto).


weezerAl igual que la Garrapata Roja, el vídeo de Weezer necesitaba de más perro



Aquí estamos de nuevo, parcialmente recuperados de variados conciertos, sobre todo el de los Hi-Risers y de Velázquez y sus Meninas, digo Roy Loney y el Sr. No. Antes de nada, un saludo al señor Torrente y el tercio de Flandes del Enano Buceador (en su gloria esté), presentes en el concierto y a la quinta de la ternilla de Johnny Lebrel. Los primeros, además, tuvieron el honor de compartir con la expedición garajera largas cadenas de ADN y una insospechada nueva versión de los Gemelos Golpean Dos veces, pero en este caso los dos gemelos sí se parecían a Danny de Vito.

Recuperamos ahora una de nuestras secciones estrelladas presentando una canción compuesta por el señor de las gafas y el cuerpo escándalo y, que siendo una de mis canciones favoritas, no se comió un colín en las listas de éxito si la comparamos con el single que le sucedió: Buddy Holly. Tamaña afrenta (que sea una de mis canciones favoritas y no triunfara) está en manos de mis abogados, por supuesto.

Recapitulando y haciendo un poco de crítica: no se sabe quién eligió los singles (aunque todo apunta al bueno de Rivers), pero escoger esta canción: que empieza lenta, con una conversación en medio y que tarda en arrancar por delante del pelotazo pop que es Buddy Holly y esperar el éxito inmediato era poco menos que una misión imposible.


weezerSólo cuatro sujetos de esta foto no son manejados con una mano metida por la parte de atrás, pero no me atrevo a decir cuales...


Vale, ya sabemos que Undone no ganaría un concurso de popularidad contra Buddy Holly, cambiemos a calidad... pues resulta que ambas canciones me parecen tremebundas ( si las medimos con el patentado baremo de Tomás Verlein, ese yerno perfecto). Entonces ¿en qué puede ganar Undone? Sólo se me ocurre que en rareza. Undone es una canción, que como decimos, no termina de arrancar, con un estribillo de coro garrulo y letra trascendental y con enjundia ("If you want to destroy my sweater. Hold this thread as I walk away. Watch me unravel, I'll soon be naked". Nota: Lo trascendental son los ohohoh, evidentemente) y que termina en una tormenta guitarrera por la que más de uno de mi entorno de personas,animales o cosas han acabado revolcados por el suelo haciendo air guitar, musitando metáforas insustanciales y comiendo tranchetes que se te quean pegados al paladar. No osen hacer bromas con todo esto porque al igual que otros mamíferos con querencia del suelo (como Sir Oinkcelot) tengo amigos influyentes.


Además de su rareza, otros datos interesantes de su composición son: para la parte principal se pensó en poner ruidos de diferentes objetos, pero al final se optó por la conversación, Rivers quería darle un tono tipo Velvet Underground, la imagen de un jersey deshaciendose a la que se hace mención viene de uno de los profesores de Rivers que utilizaba esa metáfora para explicar sus teorías... pero ahora es posiblemente la canción más Revancha de los Novatos que tienen Weezer y eso no es moco de pavo. Además, creo que el tiempo le he sentado de maravilla a la canción, como al feo de los Calatrava, que ahora ya de viejo hace menos daño a la vista.






Posiblemente para Rivers, Buddy Holly fue la canción que le hizo rico y posibilitó que pudiera grabar discos como Pinkerton (una barbaridad que suele olvidarse), pero Undone fue su primera muestra de genio ante el gran público (y una razón más que evidente de que fuera tomado por loco), del mismo modo que la cima compositiva de este loco de pierna corta fuera Say It Ain't So. Pero Undone tiene algo extraño, es deslabazada, saltarina, coreable, única y con clase; por eso está en esta sección, por eso y porque tuvo peor acogida que cuando de pequeño pillé por banda todas las barriguitas de mi hermana y las fui tirando por el retrete pensando que necesitaban un baño.

Vuestro amigo en el tiempo, Tomás Verléin.





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martes, 23 de febrero de 2010

Contacto con Tacto (XII): The Hi-Risers + Roy Loney & Señor No

Sala El Sol, Madrid, 10 de Febrero de 2010

Por una vez y sin que sirva de precedente, garajeland se profesionaliza (un poco) y realiza la no-crítica de un concierto en el mismo mes del bolo y no con uno o dos meses de retraso como venía siendo habitual. El plan del miércoles diez reunía algunas de las mejores propuestas socio-culturales que recordamos: por un lado el estreno de la película de Farmacia de Guardia (un saludo a Pelagatos); por otro, dos calles más abajo de la sala Sol, J. Mascis paseaba a su Dinosaurio Pequeño dejando sordos a cuantos osaban ponerse delante de su torre de amplificadores (ver foto enlazada); la última opción, como siempre, la más canalla y perversa fue la elegida por nuestra irresponsabilidad para agitar los pies a bases del mejor rock and roll que pudo verse esa semana por distintos puntos de las tierras ibéricas. Si algún incauto ya está aburrido de mis comentarios le hago un resumen y le ahorro un poco de su tiempo: ¡Qué grandes los Hi-Risers! ¡Qué tíos los Hi-Risers! ¡Viva Rochester! ¡Viva las habas con jamón de mi abuela! Y tras esta muestra de fanatismo extremo unos apuntes de una parcialidad encomiable con lo que dio de sí el concierto:


Gregorio Townson llamando la atención al único que no se lo pasaba bien en la sala. ¿Quizás era un sandwich de pavo?



Los que nos siguen un poco en este nuestro bloc, saben de nuestra afiliación al trío de Rochester y a todo cuanto ha pasado por delante del peluquín de Roy Loney. La noche bien merecía una previa a base de cañas y pincho de morcilla para asegurarse un aliento fresco y seco, con la inútil esperanza de un tener un concierto privado ante la espantada general del público. Servidor llevaba nervioso unas semanas que se hicieron muy largas esperando el momento, y así se lo hice saber al respetable que estaba a mi lado con movimientos espasmódicos y espontaneas agresiones en el páncreas de los amigos más cercanos hasta que salieron a escena los Hi-Risers (primera sorpresa de la noche, los neoyorquinos son los primeros que salen a escena). Un buenas noches, examinar el merchandaisin del grupo que luce el público, “Once We Get Started” para comenzar y el calor de la sala empieza a aumentar. Sin dejar respiro se despachan las dos canciones del estupendo EP que han grabado junto a Los Coronas, “Spark Plug” y “Stand By My Baby”, la excitación de que el tiempo corre y están dispuestos a no dar tregua con irresistible R&R, Surf y lo que les salga de la pirindola empieza a aflorar. ¿Pero estos tíos van a parar de dejarnos con la boca abierta? Ni de coña.


Así quietos no lo parece, pero mueven las manos y los pies. Y las manos a una velocidad que ni Tomás cogiendo las tapas de los bares oiga.


Los de Rochester continúan apabullando con pausas mínimas entre canciones o carentes de descanso entre ellas, sólo canciones, sólo el Rock And Roll cálido de “Panic”, “She´ll Be My Ruin”, y la tierna “Katy Kid”. Sus temas del estupendo último disco, Once We Get Started, van pasando a la par que algunas de sus canciones del resto de (descatalogados) discos. El señor Verléin entra en trance mientras mira al palillero de Jason Smay haciendo locuras en “Top Shelf”, y el resto de congregados en la hermandad del pincho de morcilla coreamos lo que el grupo nos pida, “Boom Chicka Boom”, “One Note Joe” o descongelar el ambiente mientras el grupo saca a relucir sus dotes interpretativas (quedarse quieto es muy de la escuela frostilicus) en “(Let's Dance) The Freeze”. Todo sin ningún ceño fruncido ni caras de mohínos, Todd Bradley cantando con una sonrisa de oreja a oreja con su, como dice mi compañero de parranda, vozarrón de señor del monte; Gregorio haciendo muecas, carantoñas y hasta aceptando peticiones de canciones medio suyas por parte del público (“Confession Of Love” de su época junto a Kaiser George). El ambiente llegó al punto culminante al tener que hacer una pequeña ronda de bises, pese a que se supone que eran los teloneros, en donde sacaron a relucir los tres amigos espirituosos “Johnny, Jim And Jack” y finalizar la fiesta con la sala cantando “That Rock ´N Roll Beat”. Increíble.


Desde luego los jóvenes de ahora... Loney de pie con sesenta palos y el resto no sabe tocar apoyando las zapatillas en el suelo



Después de semejante muestra, salía Roy Loney pertrechado en su Takamine acústica y un pelamen que de ser natural ya quisiéramos muchos a nuestros años mozos. Casi calcando el concierto que vimos en la sala Jajaineken hace unos meses, el groovie comienza con “City Lights” y “Diablo” mientras el resto de la banda, Señor No, con buen criterio final se apoderan de sus respectivos instrumentos para soltar decibelios hacia los asistentes. Primeras canciones fallidas, el bajo de Mikel deja al grupo en cuadro y retrasa el inicio de un par de canciones; para colmo Roy Loney recuerda antes de comenzar en una de ellas que se le ha olvidado mirar cual ha sido el reintegro de la Primitiva y desaparece otro par de minutos dejando a los donostiarras en formato instrumental. Demasiadas canciones perdidas para igualar el ambiente previo de los Hi-Risers incluso para tito Loney y el grupazo que le acompaña, y que como nos comentó un famoso doctor asistente al concierto, tienen más parecidos razonables que imitadores por la piel de toro Chiquito de la Calzada.


Roy Loney despierta de un sueño en el que se convierte en un autoretrato de Diego Velázquez (gracias Torrente).



Hasta bien entrada “The First One´s Free” costó entrar en calor, pero a partir de ahí, los esfuerzos de Xabi “Luqui” se vieron recompensados con las vibrantes canciones que han hecho grande a Roy Loney, tanto de sus momentos junto a San Cirilio Jordan (“Have Yo Seen My Baby”, “Texas Border” o la coreada “Second Cousin”), como en solitario (“Born To Be Your Fool” y un claro, aunque no reconocido, homenaje al recopilatorio de garajeland tocando “Phanton Mover”), como con su última colaboración con Señor No y la vitaminada versión del “Cara-Lin” de los Strangeloves. Aunque hace unos meses en la sala Heineken el grupo destacó por un concierto de más quilates, cuando uno termina un concierto tocando “Slow Death”, con Roy Loney en pleno jamacuco, alguien con sangre en las venas no puede sino dejar puesta una sonrisilla tontorrona de placer y el perverso pensamiento de que salir a escena detrás de un grupo como los Hi-Risers no deja de ser una cabronada de tamaño bíblico. A veces las comparaciones son odiosas, y si alguno de ustedes es socio del mismo gimnasio que los miembros de garajeland, muchísimo menos.

Agradecemos a PopAndSoul el buen tino a la hora de grabar un buen puñado de conciertos con cámara, sonido, vídeo, youtuf y todo. Pueden ver gran parte del concierto, en donde hasta personajes famosos deambulan por la primera fila, en su web de bolo-vídeos.





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sábado, 6 de febrero de 2010

¡No puedo creer que lo hayan inventado! ( II )



Beatles remastered boxset (2009)

Muchos de nuestros nuevos lectores, la mayoría traídos aquí por India, cibermusa, alegría de la huerta y red social en sí misma no sabrán de mi atávico gusto por la actuación, el psicodrama y las pantomimitas. Menos aún sabrán que todo esto viene de lejos y llegó a su apogeo allá por sexto de EGB donde tuve un papel protagonista en una obra coral en la que sobreactué a la altura de los más grandes: ya saben,todo el reparto completo de la serie compañeros e incluso hubo momentos donde la crítica me comparó con el rey de reyes de la interpretación infantil: el ínclito Chechu de Médico de Familia. Ahí es nada. Aclarar también que mi compañero 61&49 tenía un papel en la obra, pero como él ha sido siempre mucho más capaz e inteligente interpretaba un personaje escrito por sí mismo (toma ya) y con una perecía que le ponía en la órbita del joven Deniro.También me viene a la memoria que su personaje portaba un gorro de Pluto (o Goofy) directamente traído de Eurodisney para dar más empaque a la interpretación, de nuevo, un acierto.

Conocida ya mi querencia por la actuación y los trucos de polichinela, ahora entenderán que les presente la siguiente escena. Perdonen mi falta de pericia guionística, ya que uno no es William Goldman precisamente:

Interior de restaurante italiano madrileño, amplio, con luz. El día está lluvioso, pero luego igual se queda buena tarde. Vemos un plano general de la situación del restaurante, con varias personas comiendo. Hay de todo, pero si hacemos un resumen:

- Familias con niños: 7
- Niños tirando la comida por el suelo: 4,5 (media ponderada)
- Camareros desbordados: ∞
- Padres que juran y perjuran que no vuelven a sacar a la familia fuera de casa: mayoría silenciosa.

Nos centramos ahora en una mesa donde una pareja es ajena a todo excepto a sí mismos y al plato de parmesano que comparten. Ahora nos fijamos en ella, es guapa y parece interesante. El tipo de chica de la que conviene tener el teléfono y conviene aún más que suela responderte a las llamadas. Ahora nos toca él. Cumple la definición del diccionario de hombre por poco, pero al menos destacaría en una rueda de reconocimiento formada por Jose Manuel Parada, Paquirrín, Lauren Postigo, Richard Nixon y Nikola Tesla

Por la comunicación no verbal y la ausencia de menciones a las progenitoras de ambos, parece que la pareja está de celebración. Se intercambian regalos. En esto, la chica entrega el suyo con ilusión. Como esto no es una peli de Michael Bay, el chico abre su regalo con ilusión (en caso contrario, sería lo mismo, pero con una amenaza nuclear, una cámara girando y girando y zorrón Fox enseñando cacha).

El regalo se trata de la cajaza de discos remasterizados de los Beatles. Llegados a este punto, el chico podría hacer dos cosas:

- Mantenerse en un hieratismo de pintura egipcia mientras desprecia el regalo y dice que la remasterización es un atentado contra los fundamentos musicales de los 60's.

- El chico se alegra desproporcionadamente y al tiempo de sentir que es un regalo inmerecido comienza a dar volteretas laterales mientras recita: el cielo está descarbincunquintado, quién lo descarbincunquintará.

Quedándonos con la segunda opción, por ser verídica, justa y apropiada y comprobando que éste que les escribe alarga la introducciones innecesariamente como lo malos escritores, vamos al meollo: la cajaza.


Dramatización sobre cómo me regodeo en mi propia crapulencia (y lo bonita que es la colcha)


Por resumir qué me parece y como detalle para los que no quieran leerse todo el texto:LA CAJA ES LA BOMBA. Seamos serios: 13 discos oficiales, más el Past Masters y documentales sobre cada disco (vale, son refritos de los DVD que se editó en 2005, pero no están mal) de estos mindundis indiscutiblemente presentados en formato digipack con libretos decentes (no las fotocopias de las ediciones de vinilo de hasta ahora), por no hablar de fotos de los cuatro de Liverpool nunca vistas. Esto ya dispara en la línea de flotación de los mitómanos consumados. Sólo se pueden achacar pequeños fallos como una notas más extensas o una relación de quién toca quién en cada disco (peticiones de fans, lo sé).


Lo que sí es verdad es una vez abierto el paquete completo, paquete Comansi es muy difícil no permanecer con los ojos abiertos cual búho ante semejante despliegue beatlemaniaco. Pero no es menos cierto que también se te pasa por la cabeza una expresión tipo Camachil ibérico español de: "ya era hora", con aspavientos incluidos. Hablamos de más de 20 años para tener una edición en CD que valga la pena ser comprada (si exceptuamos la del álbum blanco de 1998 de la que soy poseedor y el ejercicio de vendetta de Macca contra el resto del Let it be... naked). En fin, que con tiras y aflojas, dimes y diretes, al final otros artistas tienen hasta 3 ediciones del mismo disco en CD (ver Costello, Elvis en su tienda de discos favorita) mientras que los peluquines de Liverpool veían el tiempo pasar y el usuario tenía que comprar ediciones de año de carracuca a precio de oro.



Solventada la crítica sin echarle la culpa a Yoko Ono (un logro) vayam os a la pregunta del billete del trillón de dólares: ¿cómo suena la cosa? La mejor respuesta que se me ocurre es: sorprendente. Con el tiempo, uno se acostumbra a ciertas cosas: a despedirse de los porteros de casa ajenas con un: "vengaaaa", a que Trompi siempre nos salve o al sonido mitad atenazado, mitad añejo de los discos de los Beatles (tengan en cuenta que debido a mi generación y la ausencia de referentes, mi primer contacto con los Fab Four fue una cinta TDK de 60 con el disco azul grabado). Bien, pues eso se acabó: con la nueva remasterización todo parece que está grabado ayer mismo. Los discos suenan frescos, directos, emocionantes, psicodélicos, rupturistas o energéticos según el caso con especial importancia de las armonías vocales y, sobre todo, de la base rítmica que ha ganado en presencia consiguiendo que se pierdan los clichés de la grabación algunas baterías de los sesenta (bombos inapreciables, platos cuyo sonido se asemeja a los de la vajilla de mi madre) y que el bajo de McCartney se aprecie en todo su esplendor (mención de honor para lo que han conseguido en Helter Skelter).


Yo también cambié el conjunto de lavadora y secadora que me mostraba el atractivo Smithers por el contenido de la caja


Quizás el resultado me parece mucho más conseguido cuando las cintas originales de las que se ha realizado la remasterización estaban ya en estéreo (para el que le interese, también existe una versión remasterizada que respeta el mono original de los primero álbumes de los Beatles, al precio módico habitual, por supuesto). Pese a todo, es una combinación excitante de música genial, conocida y, a la vez, llena de nuevos matices: como el nivel de detalle instrumental de algunas canciones, por fin el armonio (ese gran instrumento) tiene su protagonismo.

No voy a hablar de las canciones, que hace tiempo que ya han sobrepasado el término legendarias y nos pertenecen a todos (incluso a Ramoncín), pero me he puesto mi mejor imitación de vestido de Escarlata O'hara para hacer una llamamiento: tanto si los conocen mejor que a su propio padre, piensan que están sobrevalorados, que su música es exclusivamente Love Me Do y el Yellow Submarine, denles una oportunidad o, mejor, convenzan a alguien con mayor o menor nivel de indirectismo para que les regale la caja, aumentará su felicidad un 400%. Si no me quieren hacer caso a mí, háganselo al Cordobés que ya lo dijo en su momento: "lo importante es quererte tú mismo a quererte tú mucho, porque quieres también al que tienes a tu lado y todo sale de verdad de deporte". Más claro, agua.

Vuestro amigo en el tiempo, Tomás Verlein.


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sábado, 16 de enero de 2010

Recopilatorio alargador (y engrosador) 2009


Ante la polémica suscitada por nuestro anterior recopilatorio adelgazante, este año hemos querido acordarnos de esos héroes anónimos que han gastado sus ahorros en un aparato alargador y caminan por la calle sin que no se les note nada. Como viene siendo habitual, el recopilatorio se compone principalmente de las canciones que han pasado por las líneas de este humilde bloc, con alguna sorpresa oculta. Repiten algunos grupos habituales e imprescindibles como los Redd Kross, los Kinks, NRBQ o lo Hi-Risers; pero también se incluyen otras moderneces como los Real Kids, el Duque y la Duquesa, Juanito Truenos, Young Fresh Fellows y Downliners Sect.

Al igual que el año pasado, el estupendo diseño de las carátulas corre a cargo de Mr. Mosstrem, que este año se ha inspirado en el planeta del que proviene y que le ha dotado de un increíble sentido para analizar la raza humana y animal en su imprescindible blog 846,00 Motivos. En su defensa hay que decir que ha aguantado estoicamente nuestras directrices de “póngame eso un poco más a la derecha” para que finalmente lo pusiera abajo a la izquierda, una paciencia sólo explicada porque este hombre es más majo que las pesetas. Igualmente mandamos un saludo a nuestros colegas de BeatGaragePop, a los que hemos robado (pero avisando) una de las canciones de su recopilatorio sobre los Kaisers. Nos pidieron 154€ por ello, pero si se los hubiéramos dado ya no sería un robo.

Un fuerte abrazo a todos los que pasáis a saludar (o no) por aquí, se agradece mucho que simplemente nos aguanten dos palabras de las múltiples tonterías que decimos a lo largo del año. Ya saben que si no les gusta el disco siempre lo pueden dejar en una empresa de autocares para que sus clientes cabreados pidan el libro de reclamaciones. Si tienen una clínica podológica mejor no, los pacientes no dejarán de mover los pieses.


Servidor: Megaupload. Contraseña: peluquin
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sábado, 9 de enero de 2010

El grupo que no olvidaba a una chica (ni nosotros a ellos): The Stems


The Stems - At First Sight, Violets Are Blue (1987)

No es la primera vez que noto que la pérdida de tiempo es una función que responde perfectamente a la definición de alma de Milhouse: que estornudas y es que pretende escapar o que cuando mueres la pérdida de tiempo sale volando y se instala en otro cuerpo. Eso mismo pensaba el día de Nochevieja en la hora que transcurre entre recoger la mesa y criticar lo que ponen en las cadenas de televisión mientras alguien bien informado comenta quienes serán los presentadores de cada televisión. Son momentos delicados en los que no hay tiempo para hacer casi nada y demasiado para los cinco minutos que tarda uno en pelar uvas. Conclusión: Pérdida de tiempo. No hay remedio porque a las doce y cinco hay que estar preparado para hacer el comentario de “Este año tiran menos cohetes. La crisis”. Lamentablemente una pérdida de tiempo más. Exactamente pienso lo mismo si alguien nunca se ha parado a escuchar el (casi) único disco de los Stems: que tristemente está malgastando un poco de su tiempo, básicamente porque se pierde una de esos discos ocultos que hacen que las canciones pop puedan sonar de forma tan increíblemente maravillosa.


Los Stems hacen apuestas por ver quién pasó más frío: las tropas alemanas en el frente ruso o el acompañante de Anne Igartiburu en las campanadas.


Los Stems provienen de ese lejano mundo cuyo pequeño universo musical suele dejar caer algunos de los mejores grupos que se pueden escuchar de siempre: Australia. Principalmente el culpable de la formación es un tipejillo llamado Dom Mariani, al que en casa llamaban Domenic Desio Mariani por la procedencia italiana de su familia y de su propia persona. Mariani se afinca en Perth, y entre partidos de fútbol aussie no para de escuchar los discos de la Creedence Clearwater Revival. Mariani, siempre un tipo activo de los que en el colegio se chupa horas de pasillo por no comerse esas mandarinas verduscas del comedor forma su primera banda, los Go-Starts, en donde da rienda suelta a tocar las canciones de sus grupos favoritos y seguramente aprovecharse de las generosas ofertas de las salas en forma de panchitos gratis con una fría Fosters. Durante este periodo conoce al otro pilar importante de los Stems: Richard Lane, guitarrista y teclista aficionado a las bandas de garage de los sesenta y que mantiene un peluquín digno del mejor anuncio de Llongueras. Siendo buenos colegas como parece en un principio, siguen la máxima del mundo musical: dejarse discos y con gran confianza no devolvérselos jamás. Lo importante de todo este entramado es que a la sensibilidad popera del bueno de Dom se le suman ahora las formas de las bandas de garage de los sesenta, tanto americanas, como inglesas, como patrias (irremediablemente tienen que sonar los Easybeats).


A Dom Mariani siempre le sobraron canciones, y seguramente amigos que le decían que le quedaban bien esas gafas de sol.

En sus primeros trabajos, el grupo lo clava con un par de singles de obligada escucha: “Make You Mine”/ ”She´s A Monster” y “Tears Me In Two” / “Can´t Resist”, en donde las guitarras garageras y el powerpop conviven mejor que el cubo verde y el amarillo. Tras dichos singles (recogidos en fundamentales recopilatorios del grupo como “Mushroom Soup”) el grupo se completa para la grabación de su único álbum, con Julian Matthews en el bajo y David Shaw a las baquetas. Se podrían enumerar múltiples razones para escuchar At First Sight, la primera ya se dijo que era una buena forma de no perder el tiempo (si estás pensando que mejor que abrir y cerrar la tapa de un mando a distancia, sí, lo es). La segunda es más evidente, algunas canciones rozan esa perfección pop de las mejores melodías de los sesenta, y si alguien quiere rebatirlo debería escuchar “For Always”, “At First Sight” o “Can´t Forget That Girl”. La otra parte del cancionero es menos amable pero desde luego más atractiva, con el ambiente powerpop y garage de sus primeros singles habría que citar “Sad Girl”, “Move Me”, “Mr. Misery” o “Never Be Friends” como algunas de las (muchas) grandes canciones de este disco, que pese a las múltiples influencias del grupo, nunca pierden el Norte melódico de todas las composiciones firmadas por Mariani (capo en la mayoría de ellas) junto a Richard Lane. Un disco mítico, reverenciable, divino y, por cierto, aun bastante difícil de conseguir.



¿Cómo no van a salir con esa cara de mohínos? Si nos llevan a un rompeolas a hacernos fotos como poco votamos sí a la proposición 24.

Tras el éxito en Australia de At First Sight, el grupo se preparaba para una gira a lo mochilero por Europa, pero con los billetes de Interrail comprados, dicha gira nunca llegó a producirse. The Stems se disuelven de forma oficiosa (las causas no están determinadas y se prevé un culebrón de dimensiones venezolanas), dejando At First Sight como una especie de álbum oráculo hasta la reunificación del grupo en 2003 con nuevo disco bajo el brazo. Mariani que no tiene un pelo de tonto pero sí muchas canciones escondidas tras su Rickenbaker fue una especie de hombre al que le pasan por la cabeza los décimos de lotería, y aventura musical que comenzaba, firmaba discos cada vez más legendarios: con los Someloves, con los DM3 (No decímetro cúbico), con discos en solitario, etc. Afortunadamente todo sigue vivo y para este 2010 The Stems visitarán la península tocando todas las canciones que les han hecho ser un grupo cátedra entre los seguidores del buen pop sesentero. Seguramente lo hagan para que gente como nosotros no pierda el tiempo intentando adivinar en Nochevieja cual será el primer anuncio del año (más que nada porque la uno ya no los emite), así que ahí estaremos.

Servidor: Megaupload. Contraseña: peluquin
>>>Pincha & A Primera Vista<<<


Cara Pop:


Cara Garage:


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