domingo, 11 de abril de 2010

La verdadera (y triste) historia de la desaparición de 61&49


Sé que cada cual tiene su afición, y aunque la mía sea elaborar un acopio de discos resultón, hay gente que le entusiasma mecanografiar sobre los demás. Se escribirán ríos de tinta sobre mi desaparición, hablará largo y tendido en tertulias, habrá ediciones especiales del telediario, el As no sacará en portada la tripa de Cristiano Ronaldo y se publicarán diversas biografías no autorizadas. Creo que deliro.

En todo caso, algunos dirán que estaba trabajando, pocos insinuarán que mi recién descubierta afición por coleccionar publicidad de videntes africanos en las cercanías del metro de plaza elíptica me hizo perder la chaveta, y las últimas mentiras que estaba superando unas pruebas de la NASA que consistían en estar tumbado sin moverse durante mes y medio (pero esa ya la conseguí con éxito, era fácil).


La verdad es bien distinta, hace ya unas semanas paseaba por un polígono industrial y me dio por filosofar, una simple cerveza corría por mis venas y en mi estomago sólo había alojado un soso sándwich de atún. Unos seres de aspecto inusual por no llevar prenda alguna pero un artefacto sonoro de sonido estridente se detuvieron ante mí con muy malas pulgas. Sin mediar palabra se presentaron como seres de otro planeta y tendrían que llevarme a un análisis estricto de mi psique y cuerpo pensante. Obviamente hice lo que haría cualquiera de ustedes: acompañarles de buen grado. Juro y perjuro que al doblar la esquina una nave espacial de color verde y luces de colores nos esperaba. Estas cosas no pasan todos los días me dije para dentro.

Plano subjetivo en escala de grises de los colegas de Wood que me examinaron, porque si hubiera sido él me hubiera saludado. Imagino.

Dentro de la misma fui acusado de ser el creador y guionista de los anuncios de la Mahou Mixta. Creía que era una broma. Pero la cara de los bichos grises hijos de perra (cariñosamente acabé llamándoles así) reflejaba una especie de mirada entre ambigua y de Jesús Quintero que me hizo sospechar que la pregunta iba en serio. Me explicaron de forma concienzuda que tras esa aparente idiotez de anuncio se escondía la forma de destruir su planeta (del que por cierto, nunca mencionaron su nombre y/o localización). Tras largas explicaciones y defensa, consiguieron creer que yo sólo era un trabajador venido a menos, que paseaba por la calle pensando en cómo cambiar un bloc de música en el que humildemente se daban a conocer grupos de garaje o powerpop. Me pidieron el nombre de la bitácora para quedarse tranquilos y dejarme marchar de una vez por todas. Casi. Después de una relectura de los artículos que allí se alojaban me tuvieron en estudio durante un par de horas más, con tubos que se introducían en mi cuerpo por zonas que desconocía bajo un líquido viscoso.


Un posterior informe detallado analizaba mi subida de libido al proyectar imágenes del nuevo programa de Bertín Osborne en Intereconomía TV. Los grises bichos hijos de perra me dejaron salir no sin antes dejarme un patético consejo acerca de cómo debía tratar el blog en el futuro: “Hagas lo que hagas terminarás haciendo lo mismo una y otra vez”. Qué razón tienen esos hijos de perra.


Salí de aquella nave espacial y enseguida lo comprendí todo. La nave verde era el autobús que debía llevarme a casa, los bichos grises era el orondo y antipático conductor de la 516, cuyos sonidos estridentes no salían de su cuerpo, sino de la radio en la que se escuchaba Carrusel Deportivo, el líquido viscoso era una fuga de gelatina en la bolsa de la compra y en mi mp3 sonaba “Time And Time Again” de los Smithereens.

Ahora vuelve a haber ganas de volver al garaje.

10 comentarios:

India dijo...

me cawenlaleshe,que voy a tener que adorar a Carrusel deportivo y todo,con la de pestes que he echao...y ahora,...ahora le debo una luz!una visión!una esperanza a la que aferrarse!,y hilito de vida al que ofrecer mis achuchones cual masaje cardíaco...viva Carrusel!viva!viva la línea 516!viva!viva el orondismo!viva!
nanananánanana (taratreo del tema Time&TimeAgain)jijijijijijiji
Aaaaaaachuchones!!!!!!!!un,dos,tres Aaaaaaachuchones!!!un,dos,tres Aaaaaaaachuchones!jijijijijijijiji

Agassi dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
WOOD dijo...

Que hermosos que están mis colegas, los veo bien criados. Cometiste dos errores, amigo 61y49, no beber cerveza a mi salud y no decirles que mi canción preferida de Smithereens es una perla escondida en "Especially for you" titulada "Time and time again".

Larga vida a Garageland y brazos en el tiempo.

Agassi dijo...

Con semejantes ideas dentro de la cabeza te veo digno sucesor de Borja "que vida mas triste"

Torrente dijo...

Un auténtico chasco... Me rindo ante sus aportaciones al mundo musical, y a las historia concierteril... en particular... Que todo vaya bien. Un saludo.

61 y 49 dijo...

Hola a todo el mundo.

@India: No hay que confundir carrusel, realmente es El Mesón, el programa deportivo donde todos gritan, llevan palillos y si pasa una mujer en falda le gritan "Estás más apretá que los tornillos de un submarino". Viva la 516 (pero desde que cambiaron el recorrido y pusieron parada cerca de casa).

@Comentario suprimido: Gracias por visitar garajeland.

@Wood: Siempre les dije que era un buen colega suyo y lo único que me pidieron era el carné del Carrefour. Incongruente por su parte. Si no vuelve de vacaciones, nosotros no volvemos.

@Agassi: Algo me dice que su doble identidad es Comentario suprimido. No crea que tengo tantas ideas en la cabeza, me ha llevado mes y medio escribir este post. Para suceder al tal Borja necesito la colcha más fea de España, de momento en posesión de Lorenzo Lamas.

@Torrente: Nosotros sí que necesitamos aportaciones como las suyas de parecidos razonables para cubrir los conciertos que abundan por el centro peninsular.

Sin otro particular, agradecido me ando con vuestras visitas.

Abrazos múltiples.

Johnny Lebrel dijo...

NO será que te haces viejo?¿??

Un esquimal onanista (como otro cualquiera) dijo...

¿A ti también te han abducido? ¿a que es divertido?

61 y 49 dijo...

@Johnny Lebrel: Pero muy viejuno. Al ritmo que llevo cojo el tipo de Roy Loney en un par de semanas.

@Esquimalonaistacomootrocualquiera: Yo lo que pensaba es que cuando pasaban estas cosas alguién del FBI me esperaría en la puerta de casa, pero de eso nada, sólo una pila de cacharros por fregar. Se me vino abajo el mito de los marcianos.

Troy McClure dijo...

Hola, seres ignominiosos de la galaxia 61, y de la 49 también.

Entre octubre de 1993 y enero del 2000 fui repetidamente abducido (2 veces al dia) por la nave nodriza 450 en su trayecto por la costa marrón (Leganés, Móstoles y Alcorcón). Quizás la conozcan como el infierno verde. Dentro de este Halcón Milenario he visto:
- sandías rodar por el pasillo,
- ropa tendida de la calle adhiriéndose a la luna de la sala de control,
- el incendio del módulo principal del motor, etc...
y pude comprobar cómo otros especímenes de mi misma raza sacaban lo peor de sí mismos (y no me estoy refiriendo a sus efluvios axilares y/o inguinales precisamente) al amparo del mal llamado instinto de supervivencia. Puedo aseverar, sin incurrir en osadía, que yo hice la mili en el infierno verde.

Una de sus principales maldades de las que fuimos víctima era el maltrato psicológico. Aunque debía de abducir a en punto y a y media, siempre existía un elevado grado de incertidumbre. Las malas lenguas dicen que un dia llego a y 72. En general, esa incertidumbre siempre fue matadora, en especial en las mañanas de enero.

Alguna vez pensé que nos llevaban a otro planeta a hacernos hamburguesas (Dios mío, qué idea tan acojonante para un guión cinematográfico: ¿debería venderle la idea a Peter Jackson?), pero al contrario que a usted, en mi caso las prospecciones en orificios corporales y tactos rectales siempre se producían a la llegada a mi destino, y en los meses de Febrero, Junio y Septiembre.

Desde entonces tengo el colon irritable, y el vicio que tengo de permanecer a diario un buen número de horas en la oficina no sólo agudiza el problema, sino que ahora también sufro tocamientos en la entrepierna de manera regular. Y en ocasiones, me los hacen con las manos frías…

Cada vez estoy más convencido de que nunca debí abandonar el vientre materno.