lunes, 23 de febrero de 2009

¿Quién es el quinto Beatle? (Si es que existe)


El quinto Beatle es algo así como una de esas historias que se han inventado en el mundo del Pop como el hombre del saco o el tío Camuñas para que la gente se suba a casa antes de que se haga de noche. Podría ser un individuo ampliamente monstruoso y tan mitificable como la gente que se torció un tobillo intentando hacer la catapulta infernal, pero al fin y al cabo es un bicho al que todo el mundo le gustaría adquirir su identidad mientras se imagina como quedaría su cara al sustituir a la interrogante junto a los cuatro fabulosos (en mi cabeza la interrogante tiene botox en los labios y bastante silicona en el pecho, pero eso es otra historia). Después de que la revista Uncut publicase una lista con diez posibles quintos Beatles, nosotros analizamos esa lista de forma exhaustiva, religiosa y sobre todo subjetiva, de quién ha sido bien seleccionado y quién no ha sido convocado para dicho título al que todo seguidor de los Fab Four aspira.

John, Paul, George, Ringo e Interrogante. Dicho de otra forma: Interrogante, Ringo, George, Paul y John

Pete Best: Es uno de los favoritos, fue el primer batería de los Beatles, y seguro que más que el título honorífico le hubiera gustado que cayera en sus manos algún derecho de autor. Tan cerca estuvo de conseguirlo que yo le tengo aprecio. Pero: ¿Quién quiere fama, dinero, chatis o cerveza de importación si en lugar de formar parte de la historia musical puedes montar un encantador grupo de bajo éxito como “The Pete Best Combo“?

Pete Best esperando cita con la SGAE y pillar Royalties del Antologhy

Stuart Sutcliffe: Sin seguir ninguna lógica, el guapín del grupo fue echado a la calle. Una agradable noticia que fuera despedido, pues su aportación fue parecida a la de Queiroz mientras entrenó al Madrid: Un chaval muy presentable, pero su trabajo fue de más a menos.

George Epstein: o Brian Martin, según se mire. Uno de ellos les puso de traje y corbata, y el otro podría ser perfectamente nominado a ser el mayor caballero que se ha paseado por el mundo de la música en los últimos cincuenta años y los mismos siguientes, como poco.

Yoko Ono: Hay que tener en cuenta que gracias a la artista tan conceptual como pálida, el Álbum Blanco apareció con dicho color en la portada. Su porcentaje de valoración es alto, a los Beatlelmanos que se reúnen para conmemoraciones como “El día que se conocieron John y Paul” o “Treinta y siete años, un mes y tres días desde el primer acorde de Please Please Me” siempre les hace falta una piñata para sus festejos.


Yoko Ono o el turrón más caro del mundo

Joaquín Luqui: Uno de los no incluidos. En un programa medio musical televisivo (creo que en “dentro de tí...” alías Lluvia de Estrellas), cada invitado aparecía con un pequeño rótulo en el que se informaba de su profesión, el turno de Joaquín Luqui deparó la sorpresa de que su profesión era... ¡amigo de los Beatles! Yo le concedía también el título de Caballero del Imperio Británico.

Torrebruno: Encargado de presentar el concierto de The Beatles en España, no incluirle en el listado de quinto ideal me parece absolutamente de locos, y punto.

El Paul que sustituyó al Paul original fallecido: No entró en la lista y no tiene justificación, el original Paul McCartney apareció en discos tan pobres como Please Please Me o With The Beatles y su sustituto lo hizo en Sgt. Peppers, Blanco o Abbey Road, yo hasta me planteo que fuera premeditada la desaparición del original.

Buscar las siete diferencias es complicado, y salvo que uno está a la izquierda y otro a la derecha se parecen bastante

Neil Aspinall: Empezó arropando a los de Liverpool, dando yogur azucarado a cada uno de ellos con la cucharilla que regalaba Yoplait, chófer del grupo (se presupone que cuando viajaban los cuatro juntos) o ejecutivo en Apple Corps hasta que murió el año pasado. Si no se le concede ser el quinto en cuestión, es el becario que más lejos a trepado en el mundo Beatle.

Mario Vaquerizo: En un homenaje al grupo de Liverpool, el marido de Photoshop Alaska dijo que están sobrevalorados desde la muerte de Lennon, y tiene razón, nosotros opinamos lo mismo de Nancys Rubias desde que grabaron su primera maqueta.

LMW281f: Su labor en la sombra fue tan importante como aquel muchacho que consiguió ganar al Street Fighter con el ruso de ancho muslo y paquete llamado Zangief. Enigmático coche mal aparcado en zona azul sin ser multado. ¡Parquímetros en Abbey Road ya!

Apu Nahasapeemapetilon: Mientras Dios repartía religiones, él estaba en el baño. Paul McCartney reconoce abiertamente que Apu era el quinto beatle en la época en la que éstos viajaban a la India para ver al Maharishi. Si lo dice Paul no le vamos a llevar la contraria.


Apu en trance tocando Sgt Pepper mientras Paul y Linda piensan la receta de unas lentejas

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viernes, 20 de febrero de 2009

Desde un rincón llegó alguna canción

Los Negativos + Los imposibles - Madrid (Sala Sol)


Aprovechando la reedición de uno de los tres mejores discos españoles de un tiempo a esta parte (Piknik Caleidoscópico, de los Negativos) nos acercamos a la sala Sol para comprobar in situ la vigencia de un cancionero que tiene ya la friolera e incalculable cantidad de veintitrés años. Tener la posibilidad de escuchar en directo todas esas composiciones de toque garajero y psicodélico mientras las letras te tele-transfusionan a un universo Pop bastante particular era una posibilidad que difícilmente se podía dejar escapar, por lo que el desembolso para nuestros monederos repletos de pelusa fue algo menos duro. Para que todo fuera un poco más redondo, Los Imposibles estarían tocando medio tiempo con el añadido cumpleaños de la Sala Sol que cumplía treinta tacazos de golpe y porrazo.

Lo que a priori para nosotros sería el aperitivo para luego podernos untar bien los dedos en mermelada se convirtió en un primero con todas las de la ley: los veinte años que llevan Los Imposibles dando el callo con sus Rickenbaker, R&B y Soul nos dejó un gran sabor de boca; pese a la falta de atención por parte de algún público de los que están de espaldas a un concierto, los madrileños se tornaron en una hora de concierto de muy buenas maneras y francamente divertido que te trasladaba un poquito al Swinging London del que tanto bebe este grupo. La pena es que se tuvieron que enfrentar a las ganas (que ellos mismos tenían) de ver a Carlos Estrada y compañía.

Los Imposibles cantando a trío los coros de "Tiene nombres mil..."


Con puntualidad salían estos últimos. Con un Carles ocultando con unas Ray-Ban Wayfarer, modelo Bob Dylan años sesenta, que para él también han pasado unos cuantos taquillos. Acompañándole como miembro original del grupo solo estaría Alfredo Calonge y Valentí Morató que prefirió estar entre el público que dándole a los palillos en la batería. El arranque, provisto de algún fallo técnico hizo que sonara por los micrófonos uno de los chistes más recurrentes para la gente que oye el nombre de Los Negativos y te replica con media sonrisa que porque no se llaman Los Positivos. Humor semi-negro y muy de Jaimito Borromeo.


Un rasgo muy característico de Los Negativos: Camisa de flores, trompeta y setas en formol

Si alguien pensaba que el concierto se basaría en los temas del Piknik no se llevaría el chasco final que es ir al museo de cera y ver que sólo Freddy Kruger tiene cierto parecido con el de carne y hueso. Una tras otra fueron cayendo las canciones de dicho álbum: “Viaje al Norte”, “No Soy Yo”, “El Club del Cerdo Violeta” y “No Soy Yo (La Psicoastenia)” abrieron el concierto de forma un poco fría; pero solo dejarse llevar por las canciones nos metería rápidamente en el concierto, sin calentamiento previo y jugando por ambas bandas como Villaroya. Los pesos pesados empezaron a aparecer en forma de “Cigarras Panameñas”, un tema tan excepcional como su estribillo, que demuestra que el vocalizante (y atractivo para replicantes) líder de los Planetas no ha inventado el Pop en este país. Al terminar la canción ni el mismísimo Alfredo Calonge, encargado de ponerle voz, se creía que la gente pudiera corear la canción como si la pusieran ayer mismo en cualquier radio fórmula. Entre medias se pudo escuchar “Bagdad” una de las mejores canciones de la irregular carrera de Los Negativos desde su ingenioso debut discográfico.

Se rumoreó que después del concierto un espectador perdió parte de su córnea, pero no queremos culpar al chico de la cámara...

Aprovechando la cita se presentaron algunas canciones de Dandies Entre Basura (última publicación de los barceloneses); entre ellas la que da título al disco, “Parque Portugués” y una psicodélica (e interminable) “Sacerdotisa de la Carne Eléctrica”. Tras una esperada “Graduado en Underground” tocaron “Moscas y Arañas” y casi sin querer el grupo desapareció con la música de la sala que les echó de forma vil y dejándonos con las ganas de al menos escuchar “¿Quién aplastó la Mariposa?”. Pese a ese chasco, salimos con una agradable sonrisa y con un convencimiento muy acusado de que pocas veces se verá por el extenso mapa un disco tan rebosante de ideas como es el Piknik Caleidoscópico. El Piknik fue genial, pero esta vez, fue sobre todo un viaje rápido.

Carles y Alfredo, el reducto psicopop que nos queda tras el abandono musical de Daniel Huarte


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lunes, 16 de febrero de 2009

El verdadero Rolling Stone

Muddy Waters

Muddy Waters – Hard Again (1977)

En la vida las cosas se pueden resolver de muchas maneras, pero lo más difícil –como bien diría Otto en nuestra serie de cabecera- es hacerlo guapamente. La figura legendaria de la que nos ocupamos no sólo lo consiguió, sino que dio un vuelco a su carrera, rejuveneciendo con sabiduría y estilo y lo mejor es que obró ese milagro sin recurrir a Corporación Dermoestética ni un cambio de vestuario sugerido por Agatha Ruíz de la Prada. Lo hizo gracias a un solo disco lanzado justo en el que nadie daba un duro por él y actualizando un género de música que todo el mundo consideraba poco menos que muerto. El disco es Hard Again, la época los albores del punk y el genio cuyo humanidad es la quinta esencia del blues, el nunca suficientemente ponderado Mckinley Morganfield, más conocido como Muddy Waters.

En 1977, el blues no estaba en su apogeo precisamente, aunque la situación no llegaba a los extremos de mediados de los sesenta, cuando los Rolling Stones, en plena primera gira por EE.UU., grabaron en los estudios Chess y se encontraron fuera pintando el recinto al propio Muddy, lo que les llevó a pedir su presencia para grabar unas tonadillas y hacer una sesión para la historia (recomendación de Garajeland, si están haciendo obra en casa y uno de los pintores es negro, entona lastimeros estándares blues y porta un bigotillo fino, no lo duden, podría ser un hijo perdido de Muddy. Acérquense a él todo lo que puedan, sus enseñanzas pueden equiparse a las de un campamento de verano cuando tienes 13 años).


Muddy WatersLo raro no es que en la foto el tipo de la izquierda parezca Seinfield, sino que Johnny Winter pueda ser la digievolución de Andrés Iniesta.


Mr. Waters, en los últimos setenta, por no tener, no tenía ni discográfica: ya que Chess Records había sido vendida o malvendida y Marshall Chess, el hijo de Leonard , ahora era manager de los Rolling Stones, podía ser protagonista de Trainspotting sin mucha dificultad. La posibilidad de que Muddy Waters sacara nuevo disco eran, por tanto, más remotas que en este humilde blog no le pisemos al señor Diving Dwarf su próxima idea para un post. Llegados a este punto reflexionemos: Muddy Waters. El hombre. El BLUESMAN. Mannish Boy; y es posible que no sacara ningún disco más en su vida. La próxima vez que piensen que el actual momento musical está en un mal momento, mediten antes de dar rienda suelta a la sin hueso.

El salvador de esto, la persona que hizo que Mr.Blues volviera a un estudio no fue Superman (la deidad favorita de Homer Simpson) sino más bien un treintañero entusiasta del blues, que junto a su hermano había dado aires de renovación al género. Nos referimos a Johnny Winter, que tras unos cuantos años como solista, había decidido montar un sello discográfico y cuando se percató de que Muddy podría pasarse lo que le quedaba de vida echando una partidita en la tasca de la esquina le contrató sin dudar porque encajaba perfectamente (cual híbrido imposible entre las tallas M y L para los que tenemos el cuerpo jota) en Blue Sky Records.



Muddy WatersY ahora con la chistera se me parece a Juan Tamariz, pero cambiando el violín por una guitarra(y manejándola con maestría)


El siguiente paso fue contratar un estudio y al grupo que acompañaba a Muddy en ese tiempo, tan engrasados y habituados a su figura que podían predecir cada matiz, cada cambio introducido por Muddy mientras se comían un plato de callos (prueba última de maestría musical, como todo el mundo sabe). La lista la encabezaban Bob Margolin, el siempre a la sombra de Sonny Boy Williamson, James Cotton, y el todavía activo Pinetop Perkins (95 años y hecho un chaval cual Paco Martínez Soria del Delta). Johnny actuando a la antigua, encerró en un sótano de una casa a todos los componentes al mismo tiempo que nombraba a sí mismo productor y guitarrista principal del proyecto. Se dice que la energía que liberaban esas sesiones podía haber servido a Marty y Doc para prescindir de los 1,21 gigovatios y enchufar el Delorean al estudio. El propio Margolin comentaba que Winter, de tanto subir y bajar las escaleras del sótano hacía las sala de control estaba envejeciendo por momentos (también se comenta que podía tener algo de isquiotibiales, cual jugador de fútbol sempiternamente lesionado, pero eso es otra historia).

Hard Again empieza con el mantra que nos lanza Muddy: “Everything, everything is gonna be alright this morning”. Eso es parte de 'Mannish Boy', ¿que qué es Mannish Boy? Piensa en aquellas veces donde tu ego masculino (lo siento señoritas, pero esto es para machotes de pelo en pecho) ha sido satisfecho, a saber, cuando le pegaste de punterazo y entró por la escuadra desde 20 metros, cuando abriste un bote de aceitunas sin esfuerzo y sin hinchazón de la vena de frente o cuando cazaste al Yeti con tus propias manos (esto último no comprobable). Eso es Mannish Boy, 5:24 minutos de masculinidad concentrados en la voz de Muddy, una punzada que entra por tus oídos y colapsa por igual todas las extremidades hasta que tu cuerpo realiza una serie de convulsiones eléctricas al ritmo pegajoso de batería y bajo. No es raro que empieces a jalear con ‘Yeahs’ la interpretación de Muddy o que le sueltes al guardia de tráfico de turno aquello de "That mean Mannish Boy" (les llevaremos unos celtas cuando estén en el talego, no se preocupen).


Muddy WatersLes prometo que me he colocado igual (cajas de coca cola incluídas), pero no consigo ni dar una nota como Muddy.


El siguiente pulso al blues clásico es 'Bus Driver', donde el slide de Winter comparte protagonismo con la armónica implacable de Cotton y el piano saltarín de Pinetop. Puedes imaginarte a Muddy sentado en un taburete con su telecaster roja como testigo (que enchufada al amplificador no tocó ni una sola vez en toda la grabación), dirigiendo las operaciones, gesticulando y modulando la intensidad del blues de sus músicos (y también haciendo bueno el tópico español de ‘dos miran y uno trabaja’).

La siguiente canción, 'I want to be loved' parece el manifiesto de Muddy sobre el amor. Una gran lección de alguien que era un rompecorazones, una rara mezcla entre elegancia, dobles sentidos, ternura, e instinto de depredador. 'I can’t be satisfied' rompe los esquemas al escaparse del blues eléctrico de Chicago y volviendo la vista hacia lo hacia el delta, hacia lo rural (trabajando el agro que diría Lisa). Muddy demuestra con esta interpretación que fue algo más que una inspiración para el sonido de los Stones en Beggar’s Banquet. Con el siguiente clásico Muddy juega a niveles metalingüísticos tocando 'The Blues had a baby and they named it Rock and Roll'. 'Dawn in Florida' es la postal de Muddy sobre el estado de las naranjas y los jubilados con James Cotton contoneando notas de armónica con absoluta maestría. Con parte del cancionero de Muddy podría hacerse la historia de EE.UU., sólo Leonardo Dantés ha conseguido tratar tantos temas en un solo disco (bueno, él en una sola canción). Si necesitamos más pruebas tenemos 'Crosseyed cat', de ritmo danzarín y burlón donde Muddy habla sobre las mujeres. El blues, el verdadero, el que te infecta un día y jamás te suelta no habría existido sin las mujeres del mismo modo que sin Chabeli Iglesias no hubiera existido de niña a mujer (no pregunten de donde viene esta referencia, simplemente lean nuestro último mentiras como puños). Mientras divago, Muddy sigue a lo suyo, entregando una perfecta dosis de seducción y atrevimiento llamada 'Little Girl', demostrando una vez más que Muddy era un canalizador, un medio para hacer caminar la música de su grupo. Aun sin cantar su presencia se irradia en cada surco del vinilo (o del CD si no tienen la suerte).





Muddy murió unos cuantos años más tarde y, además de éste, dejó dos discos de estudio, y unas cuantas actuaciones gloriosas en directo y, también, el ataque de corazón que sufrió de Scorsese en “El último Vals” al darse cuenta de que había cometido el error de su vida permitiendo que el equipo de filmación se tomara un descanso mientras Muddy tocaba con The Band. La providencia hizo que Laszlo Kovacs(futuro director de fotografía de Spielberg) estuviera al quite y hoy podamos revisar ese documento donde una fuerza de la naturaleza entregaba sus últimas clases magistrales Pensándolo bien, si hubieran tenido que repetir la canción tampoco hubiera sido un problema; simplemente Muddy se habría dado la vuelta y les habría dicho a la muchachada: “Let’s do it, let's do it hard, again”.




Vuestro amigo en el tiempo, Tomás Verléin


P.D.: dedicamos este post al señor Diving Dwarf dueño de la bitácora más belicosoeroa del servidor más belicosera de la red más belicosera de los Interneses. Visiten su blog (o mejor no lo hagan dado que su calidad nos deja en pañales), no sólo todo su contenido deberian apredérselo cual lista de los reyes godos. Si empiezan a pensar como él no se preocupen, nosotros pasamos por la misma fase y todo sigue correcto, dos ojos, dos narices, tres orejas...

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viernes, 13 de febrero de 2009

El Club de la Pirindola (III)

The Flamin´ Groovies

Hace como cosa de un año se presentaba un manuscrito por estos lugares bastante lamentable a la par que ilusionante, si bien no era lo más representativo de lo que sería este bloc fue el comienzo de todo, que no es poco. Hoy nos definiremos un poco más con un grupo de los que nos es imprescindible para nosotros y para el club de la pirindola; son los Flamin´ Groovies y merecen un puesto de honor por ser probablemente el grupo más a destiempo de la historia: en plena época psicodélica ellos eran un grupo de los cincuenta, con guitarras progresivas triunfando le daban al garaje, con el Punk en sus albores sus canciones eran puro Pop y miel, y con el electro-pop poniendo hombreras ellos parecían salir del Mersey-Beat. Por esto y mucho más, los Flamin´ Groovies son el estandarte de hacer lo que a uno le da la gana y entran directamente como un cobete en los cuarenta principales, Yeah yeah Wah (Joaquín Luqui en mi cabeza).

Composición: Cirilio rodeado de R&R, R&B clásico e invasión británica pertrechada por sustancias radioactivas como Roy Loney, Chris Wilson o Tim Lynch. De contenido excipiente puede encontrar la forma de tocar la batería sin batería y dejarse los muslos de color rosáceo, esencia garajera y restos de Dextrometorfano.

Indicaciones: En su variante masticable desperfeccionará su acento inglés de Fernandisco al instante y tan solo podrá berrear. Ingeridos por vía intravenosa sufrirá una crisis y se pondrá las gafas de sol de Cirilio. Si lo toma en gran cantidad notará un alivio en la zona lumbar después de conseguir levantarse del sofá.

Posología: 1 comprimido cada 6 u 8 horas. Preferentemente tomar una dosis antes de acostarse. Usar siempre la dosis mayor que sea efectiva. En caso de ancianos no es preciso modificar la dosis, si bien es preferible consultar a un experto.

Contraindicaciones: No aptos para los que utilicen la raqueta de tenis como arma deportiva y no como guitarra. Si ha estado sometido a presiones radiofónicas de Intereconomía puede sufrir trastornos alucinógenos y plantearse si su vida no sería mucho mejor si apagara la radio.

Dejamos para fans y medio, un auténtico brebaje de la época de los Groovies en la que Cirilio y Roy Loney eran un matrimonio bien avenido y no uno cualquiera de las matrimoniadas de José Luis Moreno. Hay demos, directos y estarán casi todos: Laurie, un doctor, Louies Louies y “Alguno Más”.


Contraseña: peluquin




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viernes, 6 de febrero de 2009

50 años desde el día que la música murió

Me fastidió un poco que algunos periódicos de este pasado Martes (lo digo desde la ignorancia, por supuesto, de no haber visto todos los medios ese día) no se acordaran del cincuenta aniversario del accidente de avión que se llevó hacía otra vida a Buddy Holly, Ritchie Valens y Big Bopper.

Todo fue un tres de Febrero de hace ya cincuenta años, lo cual debió de ser síntoma de que era una noticia pasada de época si Bruce Springsteen actúa en la Superbowl. El músico Texano, y probablemente las mejores gafas de pasta del mundo del Rock And Roll (que nos perdone Elvis Costello), andaba en la gira Winter Dance Party por el estado de Iowa (muy conocido para los seguidores del Ala Oeste de la Casa Blanca) junto a alguna que otra leyenda de la música de los cincuenta como The Big Bopper y una de las primeras apariciones musicales en EEUU de un chicano como era Ritchie Valens. Era una época en la que salir de gira no era precisamente sinónimo de aviones privados, cenas con buenas cigalas y algunas otras cosas a las que parecemos acostumbrados últimamente, sino más bien algún autobús ruinoso e interminables viajes cruzando carreteras bastante solitarias, por lo que un viaje en avioneta era realmente muy bien recibido por aquellos músicos que se trituraban a base de kilómetros en la carretera.

El resto de la historia es de sobra conocida, el invierno de Iowa es bastante perruno, el piloto de la avioneta que les llevaría a los tres hasta Minnesota era novato, el pasaje de Ritchie Valens sorteado entre él y Tony Allsup que sería quien se quedaría en tierra salvando finalmente su vida, y un accidente aéreo a los cinco minutos del despegue que sería recordado como “El día que la música murió”. Solo unos pocos años de carrera convirtieron en un mito a Bopper, Valens, y sobre todo a Buddy Holly, que ha sido inspirador y reivindicado en una lista de músicos realmente extensa. Los que sí se han acordado de dicho episodio han sido esos héroes anónimos como son las compañías discográficas, que publicarán un nuevo recopilatorio, pero esta vez acompañado de actuaciones de Holly en el show de Ed Sullivan y entrevistas inéditas. Pese a todo, cualquier material que sirva para recordar su música será bienvenido.

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jueves, 29 de enero de 2009

Iluminado sea el Beat



The Hi-Risers – Once We Get Started (2008)


Hoy toca atarse bien fuerte el babero, sacar el cuchillo y el tenedor y empezar a escuchar a los Hi-Risers. En el oscuro panorama musical actual, hay veces que una ligera brisa esclarece ideas de forma ficticia y se disfrutan un disco que a lo mejor no lo merecía tanto, no es el caso del grupo que nos ocupa ahora. The Hi-Risers llevan desde 1998 publicando discos y dejando patente en todos y cada uno, que para ellos componer canciones de Rock And Roll no representa un problema sustancial. Culminando una etapa de diez años, el año pasado entregaron uno de los momentos musicales más frescos y vibrantes que se pudieron escuchar con el increíble LP “Once We Get Started”.

Es muy posible que a los tres chicos de Rochester, Greg Townson, Todd Bradley y Jason Smay, les lleguen sus influencias escasamente a los sesenta, lo cual no supuso el problema sustancial que fue para Milli Vanilli esclarecer su autenticidad. El Rock And Roll de los cincuenta sirve de línea de ruta para que el trío dé rienda suelta a sus virtuosas dotes musicales. Townson es un guitarrista tan excepcional como lo son Bradley en el bajo y Jason en la batería, ambos tres, con esa mezcla instrumental y vocal, evitan la tentación de ver el sorteo de la bonoloto; pero que ningún amante de los solos de cinco minutos espere encontrar un aliado en el bueno de Gregorio ni de sus tres componentes. La sencillez de la que hacen gala les pone al servicio de la creación de grandes canciones, que sin esfuerzo aparente les hace pasar por el ROCK AND ROLL y el Beat, y con un buen puñado de referencias a otros estilos como el Doo Wop y el Rockabilly, con un especial sentido de hacer disfrutar al personal con ritmos viciantes.




The Hi-Risers o la elegancia que Emilio Aragón nunca consiguió cuando presentaba el Juego de la Oca




Poner a prueba la viscosidad sanguínea (incluso de oyentes de dudoso elemento como Zaplana) parece la máxima a seguir desde el inicio de Once We Get Started. El ritmo Beat de la canción de título homónimo se mezcla con la dulzura melódica de las más preciadas armonías sesenteras; “She´ll Be My Ruin” se acerca al Rockabilly, unas dulces “Here With You” y “I´ll Wait For You” con las que consiguen como poco, que una chati les acerque a casa en coche después de tocarlas con una botella de anís del mono; las abrasivas y bailables “Two Week Notice” y “With The One I Love”; el ambiente campero de “18 Wheels Of Love” (escrita en este caso por Bradley); o quizás la más modernilla del conjunto: “ATM Inside”. Las catorce canciones son una joya por sí solas, en las que Townson como principal compositor no para de hacer guiños a leyendas de los cincuenta como Bo Diddley, Buddy Holly o Chuck Berry.

Johnny Walker, Jim Bean y Jackie Daniels. Si no entienden nada vayan a uno de sus conciertos o escuchen “Johnny, Jim and Jack”


En el pasado mes de noviembre tuvimos la oportunidad de verlos en un incendiario concierto junto a Barrence Whitfield dejando patente aquella frase de Mark Renton: “Coge su mejor disco, multiplícalo por mil y ni siquiera andarás cerca de lo que es verlos en directo”. La cita rindió homenaje a un imprescindible como Bo Diddley (ciertamente con más estilo que canciones del propio Diddley), pero que dio la oportunidad de ver en directo gran parte de las canciones de este disco, y que aún a día de hoy perduran las agradables sensaciones que nos dejaron aquella noche junto al chillón e incombustible (tal como rezaba el cartel promocional) Whitfield, que se presentó al concierto en pantalones cortos y aullando como un verdadera fiera currupia.


Junto a Andrés Montes (o Barrence Whitfield) y Toño Cardiaco. Si ven la foto borrosa es que la gente no dejó de bailar durante hora y media.


Si en los cincuenta tenían a Chuck Berry, Bo Diddley o Little Richard, ahora tenemos a los Hi-Risers. Habrá que aprovecharlos. Si alguien no conocía la nota de prensa (que conseguimos gracias a la pericia de Pepo en su Bus Mágico) sobre Once We Get Started es esclarecedora: ““No compres este disco si no te gusta el Rock and Roll. Frenéticas canciones roqueras, bonitas baladas con esquemas a lo Beach Boys, y todos los tipos de invasión británica y las mejores influencias del Rock and Roll americano, además de la mejor guitarra Telecaster de la década. Una vez que empiezas, te convertirás en un fan para siempre”, que viene a decir algo así como “No compres este disco si lo tuyo son las fiestas de la espuma, estás perdiendo el dinero. Contamos con el mejor ukelele tetrabrik en años y las mejores influencias que se pueden tener desde las rancheras de Bertín Osborne”. Amén.

Para los sibaritas dejamos el disco directamente pasado de vinilo, con dos canciones que no se incluyen en el cd: “18 Wheels Of Love” y “We´re All On That Train”.


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sábado, 24 de enero de 2009

Verdades como puños, mentiras como pianos ( VII )

1. Pudo haber grabado Julio Iglesias con los Beach Boys y Willie Nelson y que haya documentos audiovisuales de ello?

Nuestro veredicto: Les contaremos un secreto: esta pregunta, aparentemente inocente, ha traído consigo todo un alud de consecuencias. Lo primero es la dimisión en pleno del departamento de investigación de este santo blog. El señor bajito (a la postre líder del grupo) dijo que iba a aceptar una oferta del Mundo TV, esgrimiendo que le parece más seguro colocarse en el colodrillo una cámara oculta de Melchor Mirrales y meterse a descubrir si un señor de Gijón (que dice que cura con los pies las dolencias más diversas) es en realidad un farsante. Nuestro otro hombre del departamento, el de la guía de la teléfonos bajo el brazo, también puso objeciones con este caso, ya que -según él- sólo se había aprendido de memoria todos los números hasta la H... Sin comentarios.

Ante tal panorama decidimos tomar cartas en el asunto. Primero, aseguramos a estos dos petimetres que el contrato con sangre que firmamos con ellos (a imagen y semejanza del necesario Tony Wilson) no tiene ninguna validez ante ningún juez. Segundo, hemos decidido ser nosotros mismos quien investiguemos este caso. Por si acaso, hemos dicho a nuestras madres que no nos prepararen cena y que nos preparen una muda limpia, que nunca viene mal.


julio iglesias willie nelsonEl estilismo está patrocinado por Decathlon, el moreno de Julito es cosa de Miami y la foto es claramente de Anton Corbijn.


Lo primero que hemos hecho es acudir a nuestra fuente número uno en cuanto a estrellas rutilantes, vida social y demás pasatiempos de moda. Nos referimos al blog del señor Onanista, el cronista social con más rombos (en el jersey y en la pantalla) que verán jamás. Allí, hemos aprendido la importancia de Nanín en la sociedad actual o como el programa 'Granjero busca esposa' puede englobar todo el conocimiento humano en un sólo episodio (algo así como Margaret en el Ala Oeste de la Casa Blanca). Pero, gracias a este blog, también fuimos testigos de que Julio iglesias había sido capaz de grabar con Willie Nelson, gracias a un vídeo de una actuación en los años 80, una prueba irrefutable. En los 80 todavía no existía el photoshop, la silicona se disimulaba menos y las hombreras eran lo más de lo más en el cuidado personal. Con esto queremos decir que: era cierto, que no había posibilidad de error; asumámoslo: Willie Nelson grabó con Julio Iglesias y el mundo no dejó de girar como debía haber ocurrido.


Contrastada la primera parte de la pregunta quedaba la segunda. El proceso está vez fue todavía menos laborioso, ya que sólo tuvimos que visitar Youtube, escribir en el buscador (no sin tembleque) las palabras "Julio Iglesias" y "Beach Boys" y entreabrir los ojos muy despacio para minimizar el golpe. Porque sí, nuestro cantante, antes portero del Madrid, siempre hijo de papoya (gracias a Alfonso Arús), que estuvo casado con una señora que anunciaba baldosines de cuartos de baño y bombones con almendra también participó en un concierto con uno de los grupos más legendarios de pop de la historia. Dicho lo cual, analicemos cada vídeo brevemente.


1. Julito con Willie



Para la ocasión, esta extraña pareja eligió un tema de Hal David (habitual letrista de Burt Bacharach) y Albert Hammond, el que decía que nunca llueve en California. Si no están preparados para emociones fuertes, les recomendamos que miren a otro lado cuando Julio (nuestro Julio) salga a escena en el minuto 0:28 y realice ese movimiento de chiquito con las manos. Para el recuerdo queda la guitarra slide que suena de fondo y la certeza de que a Julio nadie le había explicado por entonces el bonito arte del disimulo del playback (o eso o que nadie le dijo en su momento que el micro tiene que ir cerca de la boca para que cumpla su función). Como verán, obviamos cualquier comentario sobre los ropajes del dúo, pero no podemos hacer lo mismo con el golpecito amistoso de Julio a Willie. Por cierto, el disco que incluía esta canción vendió cuatro millones de copias.


2. Julito con los Beach Boys



Concierto en vivo en 1984. Mike Love (el chico de la boina) dirige el cotarro y se arrima a Latoya Jackson (cuya intervención en la canción es como musa, por decir algo). Por allí están Carl Wilson y Al Jardien. Mi vista no me permite decir a ciencia cierta si el del piano blanco es el mismísimo Brian, genio creador de la mayoría de las mejores canciones de Pop y que seguramente tuvo que volver al psiquiatra después de vivir esta experiencia religiosa (perdónenme, si no hago el chiste malo y junto las carreras de padre e hijo de un plumazo me hubiera arrepentido toda la vida). Por cierto, que no parezca que estoy en contra de Julio: salva bastante bien los muebles cantando aceptablemente (a su estilo, es verdad), además parece que tiene a Latoya en el bote (que se debate entre parecer encantada y el salir corriendo de allí lo antes posible). Impagables también el momento donde Mike Love le dice que puede ver la letra en el teleprompter o el redoble aéreo que se marca Julio al final de la canción. Disfrútenlo, si pueden.


Porcentaje de Certeza: ¿Pero es que aún tiene dudas después del visionado de los dos vídeos? Pues si queda alguno que todavía no sabe qué pensar, que se pase por este enlace y se haga con el vinilo de la canción al apetitoso precio de un euro (el disco está sito en Collado Villalba, Madrid. Lugar de altas dosis de perversión musical, según se ve).

Vuestro amigo en el tiempo, Tomás Verléin.

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viernes, 23 de enero de 2009

Fábula musical e inverosímil

El Sargento Pimientas


Inusualmente llovía en Londres, era uno de esos días donde a uno le apetece pasar la tarde en El Corte Inglés. P. McCartney salía de sus clases de guitarra con un buen barullo de ideas en la cabeza. Se encendió un cigarrillo y se dispuso a pasar por aquel paso de cebra que no tenía semáforo, cuando una alarmante visión llamó su atención debido a que era Halloween. Un hombre iba disfrazado con chaquetas militares de colores y calzaba un bigote a la antigua usanza. Se paró delante de P.McCatney y le dijo: “Yo te conozco, tocabas en Los Pekenikes”, pero P. McCartney le tuvo que corregir: “No, no, yo soy P. McCartney”, aquel señor esperó un segundo y le dijo: “Tome usted esta entrada, dos tercios a siete euros”.

Cuando llegó a casa llamó a sus amigos del grupo para bajar a ver Informe Semanal, pero todos habían salido a comprar al Economato. Ese fue su toque de atención para examinar la tarjeta que le entregó el misterioso personaje. En ella se podía leer: “Rock hasta las seis, dos tercios a siete euros” y una foto de Tony Genil. Ante la falta de un plan mejor, se convenció para visitar aquel misterioso lugar.

Tardó un buen rato en encontrar el local, la tarjeta no tenía dirección y tuvo que ir preguntando por la calle cómo llegar hasta allí. En el interior sonaba el Pet Sounds y unos hippies hacían sonar instrumentos indios. P. McCartney observó el acontecimiento y no dudó en preguntar al primero que pasaba por su lado si ese grupo se llamaban como un utensilio de chocolate. “Creo que no señor, tienen nombre de despertador o de fresas. Y son psicotrópicos”. “¿Sabe usted una cosa encargado? Espetó P. McCartney, “Ahora mismo he tenido una idea para un disco y pienso disfrazarme para la portada”.
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jueves, 15 de enero de 2009

Recopilatorio adelgazante 2008


Se van las navidades y muchos ya habréis trillado el recopilatorio de David Civera que os ha regalado vuestra tía, otros aún seguimos dando vueltas al roscón intentando encontrar algún disco en lugar de un toro de barro y a lo tonto a lo tonto hemos dejado terminar el año precisamente haciendo eso, el tonto. Pensamos que de alguna manera había que bajar el mazapán y se nos ocurrió algo que no hace casi nadie por estas fechas: Recopilar lo que habíamos hecho este año en una carpeta repleta de mp3.


En un principio contamos con la inestimable ayuda del ordenador para realizar dicho trabajo, pero todo empezó a tomar dimensión y un tipo de grandes dotes artísticas como Mr. Mosstrem nos regaló unas magníficas portadas que todo el mundo debería imprimir, como mínimo, gastando la tinta de la impresora del trabajo. A él se sumaron los Sweet Vandals, o dicho de otro modo: el mejor grupo funk de la península, que han dejado que disfrutéis de una de sus canciones sin que nos denuncien por ello. Al menos ya existían dos razones de peso para que mereciera la pena el dejar hecha polvo nuestra aguja y lector de cedeses.


Como no podía ser de otro modo, agradecemos muchísimo la colaboración de los citados anteriormente y también a todos los que habéis pasado por aquí (muchos ya sabéis quienes sois porque estáis por la columna de la derecha) y a los que no lo estáis, pues también. Prometemos que seguiremos citando a José Luis Moreno y diciendo peluquín aún más que en la casa de Leonardo Dantés. Ya sabéis lo que podéis escuchar en el enlace, están los Sonics, los Redd Kross, The Band, The Hi-Risers, Bo Didley, los Kinks y gente que simple y llanamente nos apetecía poner. Un abrazo a todos.



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viernes, 9 de enero de 2009

Canciones navideñas, ¿verdad o prenda?


Mi sueño de los últimos años de que los muñecos-trapo de rojo y blanco que cuelgan de las terrazas cobren vida y nos den de puñetazos a todos ha vuelto a esfumarse. Mi propósito de todos los años es no saber nada de las canciones navideñas, pero ahí están, doblas una esquina y zás! Casi sin quererlo estás escuchando “ya vienen los reyes”. Para muchos de los que escuchamos música, ponerse un disco en un momento determinado responde más a un estado anímico personal que de entorno, es decir, no cantaríamos “We Are The Champions” ni aunque el Rayo Vallecano gane la Champions Lig, pero seriamos capaces de poner el disco más deprimente de la estantería mientras medio vecindario chapotea en la piscina. La espinosa fecha navideña es un buen ejemplo de que aquí no hay nada que hacer, ¿Qué no te gustan las coles de bruselas?, pues toma dos platos. Estas son algunas de las irremediables melodías que he tenido la oportunidad de degustar estas navidades:


Boney M, “Felices Navidades”. Los cuatro morenos de las Antillas en la versión techno-dance de las navidades, tiene su guasa que precisamente un grupo proveniente de un clima donde dichas fiestas se pasan a treinta grados se vistan de oso polar, haciendo creer que son los duendes de Papá Noel no reconocidos por el gobierno de la Laponia. Un casete con apenas producción que incluye “Feliz Navidad”, “Jingle Bells” o “Snow Falls Over The Groung” son la versión anglosajona a los villancicos patrios, una forma ciertamente deprimente de amenizar la colocación del árbol de navidad mientras, ¿por qué no?, alguna cadena pública emite “Vaya Santa Claus!”.

En mis peores pesadillas se aclaran la piel, se vuelven transparentes y entran en mi habitación cantando "White Christmas"


Raphael y El Tamborilero: Uno de los clásicos sin ningún tipo de discusión. El ropopompommm te ataca directamente al bulbo raquídeo. Lo normal es que si la canción suena en una reunión familiar se inicie un debate de esos bien argumentados, que en mi casa es más típico que el roscón de reyes, y donde generalmente se distingue entre el bando a favor de Raphael (los menos) contra los que le acusan de maricón (y lo digo suave para lo que suelo oír).

Dos cosas nuncan cambian: El Tamborilero y su cirujano plástico


Villancicos versión sencilla: Todos los años pienso en lo mismo, como no existe ninguna grabación al estilo Muñeca de Famosa pienso que por fin va a ser el año sin villancicos, pero las paredes construidas bajo la burbuja inmobiliaria son tan finas que es imposible escapar. El eMule no solo no ha acabado con las clásicas versiones navideñas Fun Fun Fun, sino que han quedado conservadas como si de un santo grial se tratase y año tras año vuelven a aparecer. Ahora entiendo a los egipcios que veían que sus tesoros estaban abocados a desaparecer y siempre llegan los ingleses y terminan poniéndolo todo en algún museo.

Wham y el “Last Christmas”: Otra de las que pensaba que no caerían, ¿por qué no hará honor a su título? Para más inri, está vez escuche la versión pudding (no es coña), que debe incluir en la producción mucho más ruido de renos y de una duración de siete minutos que roza lo insano. Si recuerdan el video, era todo topicazo tras topicazo: casa de madera en la montaña, jerséis de lana y cuello alto, una cena muy de la Common Wealth (bendito sea el polvorón), George Michael encariñándose de una persona de su sexo opuesto…

Ocho de cada diez dentistas recomiendan el dentista de George Michael. Nueve de cada diez sexólogos recomiendan su posición y no la de "el otro"


Villancicos rocieros: Variante sureña de los clásicos Peces en el Río. Son algo así como las versiones punkis de canciones tiernas (valga el ejemplo de los Ramones cantando "Happy Birthday" al señor Burns), no sabes muy bien si defenderlas o es algo tan inconexo como disfrazar a tu abuelo de Teletubbies. El “arre borriquito” es especialmente sentido, con un toque flamenco que alegrará las entrañas a los amantes del género.

Y me dejo más de una, la canción de Corty Landia para luego comprar en los llamados por el telediario “unos grandes almacenes muy conocidos” (y eso que este año he tentado a la suerte pasando varias veces por delante), etc., etc., etc…

Les dejo la última canción post-navideña, son los Sonics haciendo una clara declaración de intenciones. Esto sí es un villancico.

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lunes, 29 de diciembre de 2008

No puedo creer que lo hayan inventado!

Inauguramos esta nueva sección itinerante con carácter epistolar que constará de varias entregas (posiblemente sólo una, porque con esto que hemos encontrado superarnos lo veo complicado), por si alguien no lo sabe (irán al infierno por ello, amigos), 'No puedo creer que lo hayan inventado' es el programa televisivo que presentaba el mítico Troy McClure en los Simpson, más conocido por su participación en películas como 'Marque A para asesinamiento' o 'El secuestro de la nuca del presidente'. En él, con la ayuda del Dr. Nick Riviera, se dieron a conocer grandes inventos que cambiaron para siempre la faz de la tierra como el liberador de zumo. Ahora nosotros tomamos el relevo con:

El Memory Musical de Educa

Sí, ya sabemos que muchos esperaban algo más apocalíptico, como un nuevo disco de Emilio Aragón, pero es que en algún armario recóndito de este personaje que les escribe se ha encontrado este tesoro, esta pieza de coleccionista, una alhaja directamente venida de los 80 para el regocijo de todos.

Memory Musical de Educa

Pero vayamos por partes, primero expliquemos en qué consistía el juego éste, una actualización del solitario de toda la vida que era lo más de lo más entre la muchachada pre-brian training y pro-mullet. El funcionamiento del juego era tan complicado que podían participar una o dos personas con las mismas reglas (e incluso tres y cuatro, depende cómo fuera tu habitación de grande), en concreto, había una serie de fichas cuadradas con una foto o motivo artístico (en este caso grupos y artistas de pop y rock de los 80), todas se ponían boca abajo y la cosa empezaba con uno de los participantes levantando una de las fichas y después otra. Si tenías suerte y coincidía, pues te llevabas la pareja a tu rincón. Si no, pues tenías que hacer uso de la memoria para ir recordando las localizaciones de cada ficha (de ahí el título, que no estaba puesto porque sí, que esto es un juego educativo que rivaliza con el Teto en cuanto a aceptación en nuestro país). Al final, el que tuviera más parejitas ganaba y podía compararse con la labor de Jesús Puente en 'Su media Naranja'.

Frente a este reglamento tan poco atractivo, lo más molón era introducir ligeras variantes, como buscar las mejores formas de hacer trampas a tus amigos,; ya fuera aprovechando la distracción generada por salidas al baño o los suministros de bocatas de nocilla o panceta (según gustos.) Estas trampas solían derivar en discusiones, peleas y variedad de broncas maternales, lo que podría llamarse como la evolución estándar de los juegos de mesa infantiles. Claro que todas estas variantes carecían de interés cuando se jugaba en solitario.

La convocatoria

Pero vayamos a lo verdaderamente importante ¿qué tiene este juego para que inaugure esta sección? Porque el funcionamiento del Memory tiene el mismo atractivo que el tragabolas tras los dos primeros minutos de juego y su espectacularidad en la presentación no tiene nada que ver con el Atmosfear, por poner. La respuesta a tan trascendental pregunta está en los protagonistas del juego: los más mejores artistas con pelo de Hollywood de la música de los 80. ¿Dónde podían reunirse Elton John, Miguel Bosé, Freedy Mercury, Stevie Wonder, Duran Duran o Simply Red (además de en el Live AID, claro)? Pues en el Memory de Educa, que cuesta mucho más barato que cualquier concierto organizado por Bob Geldoff.
Dicho lo cual hagamos un repaso de la lista de convocados y de su situación en ese momento (amén de la foto con la que pasaban a la historia del Memory).


Memory Musical de EducaAquí: Croissant, Souffle, Creperie y Café Olé. Si ustedes han visto Top Secret, sabrán a lo que me refiero...




- Wet Wet Wet: en esos momentos todavía no era la banda sonora favorita de todas las bodas de mediados de los 80 (gracias a la versión de Love is Around), pero se conformaban con tener que soportar sesiones de fotos patrocinadas por Agatha Ruíz de La Prada, cuidado con los ataques de epilepsia ante tanto colorín chillón.

- Simply Red: en su encarnación más ochentera: gorrito Amish, flequillo rizado, pelirrojo e imposible y cara de pocos amigos (aunque luego hiciera soul pop)

- Paul Young: mundialmente conocido en los 80, en los 90, su cinta de cassette con sus grandes éxitos era la preferida de nuestra profesora de inglés para hacernos listenings... razón por la que no podemos ni ver a este buen hombre.

- Bono (u2): por si alguien se lo preguntaba, el carisma de Bono ya estaba presente en los años 80. Aquí es el único componente de su grupo en la foto, si fuera otro diríamos que es pura casualidad, pero siendo Bono, ya sabemos que es cosa del carisma.

- Kiss: sin duda, los que menos esperarías que aparecieran por aquí y lo que es peor: salen sin maquillaje. Esta imagen podría sustituir al coco en las pesadillas de muchos chicos y chicas.

Madonna: aunque ahora nos parezca mentira, Madonna fue joven, en vez de una señora que parece joven, una vez estuvo casada con Sean Penn en vez de Guy Ritchie. En la instantánea aún no le daba a la cábala.

Joe Cocker: el elemento viejuno del Memory. Su participación es entendida por su éxito con la banda sonara de 'Nueve Semanas y Media' y porque había que darle salida a esa camisa, a juego con el fondo de la foto.



Memory Musical de EducaSólo una mente enferma podía juntar en un juego a Sting, Kiss y Elton John, ¿y la compañía se llamaba Educa? Todo muy sospechoso...




David Bowie: que por los años ochenta debía estar en su decimotercera encarnación, aquí aparece con un estilo desaliñado, pero informal y portando tirantes, que siempre es un plus.

Elton John: la foto supera cualquier expectativa: gafas de sol más grandes que el PIB de las Seychelles, cara de muchas circunstancias (pero muchas) y ¡pelo! Sí, pelo. Elton John en los ochenta lucía cabellera, háganlo saber a sus amistades.


La selección española y tal

Con la orfandad de frases míticas que nos ha dejado Luis Aragonés (las echamos de menos), pasamos revista a los artistas españoles invitados a participar en esto:

- Marta Sánchez: época post olé olé, pre operaciones variadas. Algunos dirán que imitaba a Madonna cosa fina, pero también podría ser una instantánea de un anuncio de desodorante, vaya usted a saber.

- Miguel Bosé: o Sting, todavía no soy capaz de diferenciar quién es quién. Misterios de los años 80 y Corporación Dermoestética.

- Mecano: de nuevo la tijera del que recortó las fotos vuelve a hace estragos, ¿interpondrá una demanda José María Cano? Yo lo haría.

- El Último de la Fila: columna vertebral de la selección. Manolo García en esos momentos no había sido aquejado por el síndrome de 'hago siempre la misma canción'.


Los 80 son nuestros:

En esta categoría podríamos meter a Black (ese tío triste y siempre de negro, cual Johnny Cash taciturno, con su Wonderful Life), Rick Astley (el capricho de las nenas antes de que llegaran New Kids of The Block), Terence Trent D'arby, Samanta Fox (que entra en la selección por ser el mito erótico masculino de los 80 junto a Sabrina), The Communards, Duran Duran...

Memory Musical de EducaLas fotos están difuminadas para salvaguardar la honrilla de algunos de estos elementos que reniegan de sus pintas ochenteras. Nada tiene que ver con la nefasta cámara de mi móvil o las prisas


Los grandes


- Freddy Mercury: también bastante raro que no aparezca con Queen, pero por otra parte era la época de Barcelonaaaaaaaaaaaa y de las canciones en solitario. También sale sin bigote, lo que nos hace sospechar que lo mismo no era él.

- Bruce Springsteen: en plena locura con el Born In the USA. La foto es la que le mejor le describe: cinta en el pelo de Daniel San, camisa sudada, telecaster al viento y postura forzadísima (vaya encuadre!).

- Stevie Wonder: estamos en la época del 'si bebes no conduzcas'. Como decía Barry en la película de Alta Fidelidad, cómo pudo destrozar una carrera brillante un músico así. Se lo perdonamos todo, porque en los 70 era el amo.

- Michael Jackson: negritud, rizos por la frente, sombrero de paja. ¿Qué será lo próximo? ¿Elton John con pelo? Espera que eso ya lo tenemos...

- Tina Turner: tras su aportación a 'Mad Max III (más allá de la cúpula del trueno)' aparece en el Memory, en estos momentos no sabemos si estos dos hechos están relacionados, esperemos no saberlo nunca.

El resto: cual jugadores de relleno también aparecen en el Memory: Sting, Depeche Mode, Rod Stewart con cara de poco amigos, Eros Ramazzotti, George Michael con pose de filósofo... todos amigos y residentes en Madrid.

Aquí lo tienen, esta es una selección y lo demás son tonterías. Con este equipo se puede alcanzar cotas importantes, está conjuntado, equilibrado, con ganas de dejarse la piel en el campo y se me acaban los tópicos futbolísticos. En realidad creo que la única vez que jugué con esto duré cinco minutos. Ese ejemplo explica las toneladas de diversión que arrojaba este juego, pero una selección así necesitaba un comentario. Eso y que se nos ocurría una mejor peor manera de iniciar el año. Perdónenos, que no sabemos lo que hacemos

Feliz año garajero a todos

Vuestro amigo en el tiempo, Tomás Verléin

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jueves, 18 de diciembre de 2008

El macarra que tanta gente oculta

The Forty-Fives - Fight Dirty (2002)


Si en el mundo no existieran macarras, éste sería mucho más aburrido e insulso, que duda cabe. Si además no existiera gente con patillas, ni siquiera los levantamientos del dos de Mayo hubieran tenido sentido. Si estas dos cualidades las quitamos del mundo del Rock And Roll nos quedaría un panorama desolador, sin grupos de música excitantes y el tonti-pop por bandera. Ya que en garajeland no tenemos que seguir la política de empresa del Ministerio de Fomento, no ocultaremos el segundo trabajo de The Forty-Fives, grupo de gran inspiración en el patillas que representaba Alfonso Arús y que nos produce esas sensaciones tan agradables que el mundo garajero y rockero es capaz de producir.


Atlanta es una ciudad muy conocida porque nutre a medio mundo con los refrescos que se mezclan con esas bebidas que te mantienen medio ebrio. La formación original de los chavales a la sombra de ese famoso refresco incluye a Bryan Malone como guitarrista y cantante, a Mark McMurtry como bajista, y en último lugar (como siempre) a Adam Renshaw como batería. El grupo se va curtiendo como trío por locales de vida alegre mientras comparten su gusto por grupos como los Who o los Kinks y con muchas ganas de recuperar el añejo Rock and Roll de Chuck Berry. Corre finales de los noventa, y pulir el áspero sonido rockero del trío les hace ingerir alguna sustancia que haga dar un paso más en su sonido. Toda gran banda necesita su propia química especial, y Trey Tidwell era un gran químico, uniéndose al grupo con un Hamond B3 y encuadrando al conjunto para la grabación de su primer álbum.


Esas caras corresponden a la espera de un pincho-tortilla con la cerve


En Get It Together, entran y salen del estudio a la velocidad a la que Homer hace gimnasia mientras intenta despegar la piruleta de su espalda, lo que les vale un resultado de Rock a la antigua usanza. Para demostrar sus influencias se pasean en los conciertos demostrando que en sus preferencias está el fantasma de lo que hacían en directo los Detroitianos (que los niños no pongan en el trabajo del cole este gentilicio) MC5 y The Stooges. Homenaje en forma de canciones al llamado Revival Garaje que ya había comenzado bastantes años antes. El siguiente trabajo es el aquí expuesto, “Fight Dirty”.

Cuanto daño hizo Curro Jiménez a los que tuvieran semejante presencia


Sobre las canciones del disco poco se puede contar, la guitarra y la voz de Malone con las ganas y la mala leche del zapato de Bush en “My Kind Of Girl” o “Trying To Get Next To You”, un grupo de locos en “The Devil Beats His Wife”, chillones en “Out Of My Mind” y algo más tiernos en “Follow Me Down” y “Never Gonna Leave Here”. Lo que si abunda es el enérgico garaje y dosis del irreverente rock más underground. Como pasa casi siempre el R&R es actualmente muy criticado por las revistas indies que tanto abundan en los bares, pero unos minutos de descarga son tan bien recibidos como una buena anchoa del Cantábrico (hay que caer bien al presi Revilla).



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