Siendo justos, vamos a decir que los amigos son un bien útil la mayor parte del tiempo. Ya saben: camaradería, favores, charla, déjame dos euros que no me llega para el nuevo precio del billete de transporte. Todo ventajas. Otras veces las relaciones amistosas funcionan, pero a medias. La primera y quizás única que se me ocurre a este respecto tiene como protagonista al responsable del extinto, pero culinario-musical programa de radio, Con Patillas y a lo Loco. La parte amistosa que funcionó a la perfección es aquella en la que me dejó un disquito que prometía desde un principio gracias a un binomio nombre grupo-título bastante interesante: The Decibels – Create Action! El resultado no pudo ser más satisfactorio, enganche total a este disco, que además me sigue proporcionando estupendos momentos. Y ahora la parte que funcionó a medias: después de escucharlo me puse a indagar formas de compra y oiga, todo muy bien, pues alcanzaba precios de trama corrupta. Por supuesto la culpa la tiene el que me lo prestó. Sigo sin él, y tras los últimos vistazos a la red, esta situación me temo que persistirá durante un tiempo.
Hay quien se bajó del eMule un recopilatorio de chistes de Arévalo y hay quien no.
Puede que estas altas cotas coste se deba al sello alemán (estupendo siempre, por cierto) Screaming Apple, pues no es la primera vez que sus tiradas se ponen imposibles si llegas con retraso a tu tienda o pusherman de vinilo favorito. Lo cierto es que no es la primera vez que sus famosos sold-out se interponen en mi camino, el más sangrante con el Mass Romantic de los Exploding Hearts, aunque asumo no sin resignación que no será la última. Decía que el sello alemán suele ser uno de los más fiables en lo que respecta a todos los estilos que más gustan por esta vaga casa. The Decibels no iban a ser una excepción.
Ahora que viene la época en la que os toca ir a bodas: vístanse como los Decibels y se quedan en casa escuchando el disco tranquilísimamente
El grupo fundado en Sacramento es, principalmente, un grupo de powerpop. Ejemplos en Create Action! hay varios, cada uno más ajustado que el anterior a los parámetros del estilo, “Allison”, “But I Love You”, “Whole Wide World”, “Something Good To Go By”, “Change”… cualquiera de ellas un single en potencia que haría levantar los instintos al más melódico amigo popero. Pero como todo en esta vida y todo menú del día ofrece varias combinaciones, Create Action! se desenvuelve en otros terrenos con la misma dignidad, ya sea en canciones más inclinadas hacia el punk-pop como “Good” y “(So Your´re) In Love Again”, y otras tonadas que juguetean con el Pop independiente (“Some People”). Su imagen elegante y trajeada los encuadró en una floreciente escena de mod revival en el norte de California, algo que nos alegra enormemente pues somos bastante amigos del mod revival.
Si este negocio musical fuera un poco menos injusto, a finales de los noventa los ex E-Types (todavía esperamos un especial dedicado en BeatGaragePop) Dean Seavers y Joe Pach, unidos a Brian Machado y Brent Seavers completando la formación decibelia, hubieran cosechado un poco más de éxito. Merecido sería por esta banda tan excitante.
Scott Fitzgerald decía que las vidas americanas no tienen segundo acto. Pues bien, después de unos diez años desaparecidos, los Decibels han vuelto a reunirse para dar unos cuantos conciertos (¿Tendremos la suerte de verlos por aquí? Algo me dice que sí) y desafiar las palabras del escritor. Claro, que esto es España y yo espero tener un segundo acto para sustituir el Verbatim que tengo de ellos por un buen vinilo, pero de momento no hay forma.
The Fevers - Gaan Daar Waar de Meisjes Zijn (2002)
Como empieza a ser un ritual el largo intervalo de tiempo entre un post y otro, en esta ocasión no me voy a andar por las ramas para pasar directamente a la inyección intravenosa de drogas duras (no lo digo yo, sino Renton en Trainspotting). Saltarse de vez en cuando las normas establecidas de comportamiento es algo que sienta muy bien. Sí, todos hemos comido alguna vez queso de tetilla gallego ligeros de ropa, hemos bebido la mezcla de todos los vasos sobrantes a nuestro alrededor y sí, lo más salvaje de todo: hemos puesto una lavadora sin separar la colada de blanco de la de color. Hoy toca saltarse la norma de los textos más bien largos y dar paso a los americanos The Fevers, cuya publicación de 2002 (2002 fue ayer mismo) con título impronunciable nos ha dado tantas alegrías a los que buscamos un clásico trío de canciones directas y sin más pretensiones que la de pasar un buen rato o ruocanroulear, que diríamos en el año 1955 aproximadamente.
The Fevers tras pasar por el Eurorascapiquilandia de la Disney. La chica vino incluida con la camiseta.
La historia de los Fevers queda resumida en los siguientes pasos: California, el guitarrista Brian Hermosillo y el bajista Gavin May como formación primitiva. Sin batería estable hasta que en un viaje a Minneapolis, antítesis climatológica de California, encuentran a Travis Ramin. Graban canciones y se hacen una foto para la portada con cara de frío (parece que no es fingida). Fichan por el sello alemán Alien Snatch Records. Como título de su primer disco deciden, para mayor diversidad cultural, llamarlo con una frase en holandés: Gaan Daar Waar de Meisjes Zijn. Es en este punto de la historia donde uno se tiene que ir a algún traductor de la internet (este paso lo puedes saltar si eres Gunther, de Groningen o similar) y despejar dudas. El resultado que da el de la Google es “Ve allí donde las niñas son” ¡Bingo! Esto sí es una declaración de intenciones, pues es bien sabido que todo grupo de música da sus primeros pasos musicales para ir allí donde las niñas son.
Señores, esta tienda está en Utrech y si tengo que vivir en una cueva quiero que sea en ésta
El hecho es que Gaan Daar Waar de Meisjes Zijn está repleto de pildorazos directos de apenas dos minutos sin necesidad de ponerse trascendentales en ningún momento. Powerpop de guitarras y justos coros sixties pero con el aire macarrilla de quien anda indistintamente influenciado por el punk de primera hornada. Con sus reconocidas influencias de los Real Kids, Flamin´ Groovies, Barracudas o Small Faces (una versión del disco es “All Or Nothing”) es más que suficiente información para hacerse a la idea de la fórmula que van a seguir. Una fórmula que todos conocemos de sobra, pero irresistible si su facturación nos ofrece canciones tan intachables como “Too Early For Love”, “C´mon My Baby”, “Bottom Of The Sea”, “Ain´t I Good For You” o “Girl After Girl”.
No ha mucho tiempo en este vago espacio hubo una entrada dedicada a los californianos The Loved Ones, hablaba concretamente de su homónimo EP de debut. Lo cierto es que una sola entrada sobre ellos me supo a poco, como a croqueta congelada. Aclarados los puntos anteriores se abre un abanico de posibilidades para los que estáis leyendo estas líneas. Opción A: Si ya conocía este grupo y no le gustaron puede ahorrarse el seguir leyendo y evitar alguna que otra referencia a los Simpsons, muchas comas donde no deberían, y una sensación general de que la pestaña de al lado del navegador podría contener algo mucho más interesante. Sepa usted que tendrá nuestro odio eterno, no por abandonarnos (a esto ya hay costumbre), sino por tan escasa sensibilidad musical. Opción B: Que ya los conociera vagamente y quisiera seguir indagando sobre el grupo y lo que sería su última grabación, pues todo lo que hay en medio lo dejamos para que abra su propia línea de investigación (puede que incluso en algún momento se tope con algo de la trama gürtel). Opción C: Que llegue a este grupo por primera vez. En cuyo caso: Hola, aquí encontrará alguna referencia a los Simpsons pero también un posible grupo a añadir entre sus favoritos.
La crisis del ladrillo. Vivimos por encima de nuestras posibilidades.
Para poner el tema en situación, decir que The Loves Ones tuvieron una vida discográfica efímera. Desde su debut homónimo en formato EP, pasando por su disco Price For Love y el final de su trayectoria discográfica con Better Do Right tan sólo habían pasado un par de años, los que van de 1992 a 1994. Desconozco las razones por las que el grupo se disgregó en diversos proyectos, porque éste precisamente aunaba un buen número de cosas que me gustan, y mucho. A saber, Bart Davenport es un cantante de esos que entran en el selecto club de “canto cómo quiero y lo que me da la gana” ya sea aquí, en solitario o recientemente junto a Biscuit rindiendo tributo al Sound Affects de los Jam. Queda sumar su habilidad a la armónica y a la guitarra, eclipsado en este instrumento sólo por un excelso Xan McCurdy que es un líder de masas y dictador de alguna isla con volcán si existiera un apartado especial para las seis cuerdas. Completando el grupo el empaque de la sección rítmica de Michael Therieau (Bajo) y John Kent (Batería). Si a un grupo (con todo el derecho que le otorga el significado de tal palabra) tengo que añadir que sus influencias me parecen correctísimas, a base de Soul, Blues de Chicago (más evidente en su primer disco), R&B de la British Invasion y todo ello en clave Mod, no me queda más remedio que admitir que son unos favoritísimos sin discusión.
Podría parecer la misma foto de antes, pero no. Xan McCurdy se ha desabrochado la chaqueta y hay una ventana rota. Lo de vivir por encima de las posibilidades sigue.
Better Do Right sigue el esquema casi de un concierto, con una ametralladora “Wishy Washy Woman” para comenzar, seguida de los elementos más Soul del grupo: “What Is Love?”, “Bad Dream” y las bluseras “Crazy Gonna Lover” y “Why? Let…Go”. Hacia el ecuador el disco coge temperatura con “You Better Do Right”. La maravillosa “Good Bye” les convierte en aventajados alumnos de la factoría de Atlantic Records. Y a partir de la instrumental “Xan´s Night Out” todo empieza a desbocarse, con R&B a raudales, el de “You Know”, “Everything” y un jugoso y final con las dos únicas versiones del disco, “Bow Wow” y el incendiario final de “Can´t Stop Me”. Así es como acaban los grandes discos.
Me quedará siempre la duda de que en directo tienen una pinta de ser cualquier cosa menos flojos bastante curiosa (si alguien ha tenido el placer, por ejemplo en este curioso vídeo en El Templo del Gato madrileño, agradecería que me lo confirmara). Defenderé lo que haga falta mi idea de que hay pocas cosas que molen más que el R&B bien hecho. The Loved Ones eran jóvenes, no creo que ricos, llenos de azúcar y para alocarse al estilo Broadway decidieron que era mejor hacerlo bien. Vaya si lo consiguieron.
Hoy en un nuevo capítulo de confesiones de garajeland: No sé qué es el powerpop. Una afirmación que no llega a la categoría de “Hola cari, no sé qué hace Bowie conmigo en la cama” o “esa que me abraza en la foto es una prima lejana” pero que deja a las claras la incultura que padece al menos la mitad de personajes que cubren más lento que rápido este bloc. Me sé la historia de tan (por otra parte) adorable etiqueta musical en la que seamos claros, entran otros grupos no tan adorables y bastante más carroñeros. Ya se la saben todos: Pete Townshead sobre los Who, Big Star y esa poca gente de bien que quedaba a principios de los setenta, etc, etc, etc. Pero no tengo claro si se escribe Power Pop o Powerpop. Puede que estas dudas asalten a más de uno, y si ha habido alguien que ha puesto de su parte por solucionarlas ha sido Greg Shaw. Capo del sello Bomp! y protagonista de la semana por su recopilación The Roots Of Powerpop. Obviaremos el lado oscuro de su vida (que como todos los que se dedican al negocio lo tuvo) y nos centraremos sólo en el lado amable, en el de editar tantas buenas canciones y en el de las presentaciones de grupos en las que ofrecía en su propia casa junto a su mujer canapés con salchichitas y salsa que parece kétchup pero amigo: no es kétchup.
Greg Shaw presentando lo que debería ser la moneda de intercambio en el mundo.
Greg Shaw que debió de nacer rubio y nunca abandonó su color de pelo, lo hizo en San Francisco en 1949. Vivió de primeras el amoroso ambiente de la música de los sesenta en su ciudad natal, donde fundó el fanzine Mojo Navigator. Escrito y editado de forma casi artesanal no es poca cosa: en sus primeros números se podían leer entrevistas con Grateful Dead, Country Joe And The Fish o los Doors al completo, además de un montón de referencias discográficas con bastante tino. Como a principios de los setenta la juerga ya era pura trasnochada con todos los grupos un poco más mayores, un poco más endrojados y sobre todo con las canciones un poco bastante más largas, el amigo Shaw echa el cierre a Mojo Navigator e intenta la regeneración con un nuevo fanzine y una nueva época musical con grupos más oscuros, dichas páginas nacerían bajo el nombre de Who Put The Bomp. Coincidiendo con los primeros años de la edición del nuevo fanzine, algunos grupos opuestos a la corriente musical de lo progresivo empiezan a reivindicar el pop de los sesenta, entre ellos los Flamin' Groovies de Cyril Jordan tras la marcha de Roy Loney, que el pop no iba con él y siempre ha sido más de mover el peluquín a ritmo de R&R. Es precisamente Cyril (Cirilio para los amigos) Jordan el que propone a Greg Shaw la creación de un nuevo sello discográfico donde podría editar las nuevas canciones que venía preparando con los Flamin’ Groovies.
La diferencia entre una bufanda normal y una de cashmere es una sonrisa más brillante y un descuento para tu acompañante en la barbacoa
Con la edición de “You Tore Me Down” en 1974 nacería el nuevo sello, Bomp! Records, que potenciaría durante años posteriores el hacer visible a la ola de grupos dispuestos a las canciones de poco más de dos minutos, frescas y enérgicas, melódicas con saladas guitarras, letras en las que no hace falta hablar de la campana de Gauss y unas voces cálidas con sus justos coros. Entre los grupos que siguieron estas directrices y pasaron por el sello Bomp! en algún momento habría que mencionar a los ya citados Groovies, los Plimsouls, Romantics, Zeros, 20/20, Shoes, Poppees… una extensa lista que queda recogida en el recopilatorio The Roots Of Powerpop. Una especie de épilogo a lo que se le vendría encima al género powerpopero entrada la década de los ochenta. Nada bueno, por cierto. Se caería en el empalago y el intento de llegada a las satánicas listas de éxito por la vía rápida. Shaw vio como andaba el tema y se pasó a nuevas y estimulantes tonadas garageras con el sello Voxx, palabras mayores también aunque otra historia.
Los Plimsouls desconocen que millones de niños españoles acabaron tullidos en una atracción de feria similar
Sobre el recopilatorio Roots Of Powerpop muchas cosas interesantes. La mayoría son algunas pistas más perdidas de los grupos comentados anteriormente y editadas en su momento por el sello Bomp!. A destacar precisamente una de las que ha visto la luz hace menos tiempo en formato single: “The Trains” de los Nashville Ramblers, que hasta el momento sólo se había podido disfrutar en un recopilatorio Mod y en este disco. Merecería capítulo aparte semejante goce de dos minutos. Entre otras sugestivas canciones se encuentra la cara B del primer single editado por el sello, “Him Or Me” de los Groovies; dos canciones de The Breakaways (un derivado de los Nerves sin Jack Lee); “First In Line”, una de las primeras canciones antes del estrellato de los Romantics; los imprescindibles canadienses Pointed Sticks y el trallazo de “Apologies”; “Biggest Gossip in Town” materializada por Rockin Horse; los perdidos pero recomendables Poppees y los celos con “Jealousy”… Croquetando (del verbo croqueta): una buena dosis de cultura e inframundo musical disfrutable si eres de los que le gusta investigar música con lupa en mano y bigote.
Hasta su fatídica muerte en 2004, Greg Shaw había dejado un legado de una tienda de discos, nuevos sellos más de su creación (Alive Records, AIP…), la serie de recopilatorios Pebbles con clara inspiración “Nugget”, grandes grupos editados bajo sus sellos… y afortunadamente todo ello a salvo y en funcionamiento bajo la gestión de su mujer, Suzy, que además publicó los dos libros (inabarcables por su cantidad de contenido) sobre el sello, con escaneos de los fanzines Mojo y Bomp y un sinfín de cosas más en “Bomp! Saving The World One Record At A Time” y “Bomp! Born In The Garage”. Como ayuda personal, si pierdo el rumbo de lo que es el Powerpop, busco alguna canción en este recopilatorio y vuelvo a recobrar el sentido de la orientación.
Búsquenlo, es un papel rosa desplegable que pone cosas sobre su habilidades de conducción, de validadez variable (como máximo diez años) y que lleva asociado el mayor hallazgo en cuanto a tecnología que España ha llevado a cabo: la grapa que sujeta su fotografía. Como ya sabrán los que no se hayan pasado a la versión s.XXI del documento, estoy hablando del Carné de Conducir, único documento español que necesita una funda diseñada ex profeso para poder llevarlo contigo y método infalible para ver la evolución de todo ser humano.
Por decirlo de algún modo: si estás mejor que en la foto del carné de conducir date un abrazo de padre con palmaditas incluidas, porque quiere decir que la cosa no está tan mal como parece. Esa misma foto también puede servir para hacernos reflexionar o para maldecir al señor Mendel, la cosa va por barrios. Si todo esto nos sirve para hacer un flashback (todos a hacer flashback) yo recomiendo dejarse de fotos y pasar a nuestra biografía musical como elemento vertebrador: los discos que más escuchamos, nuestra evolución en nuestros gustos, la cantidad de patitas que le quedan a las cajas de los CD. Esas pequeñas cosas que merecerían un sello de "loco" en la mano y abandonar nuestro trabajo de obrero para imitar a Michael Jackson.
El flashback de Joe Cocker incluye una señora con collar que sonríe y un jersey de angora. El pack básico.
Puede ser que esto que cuento les retrotraiga a cierta escena de la peli Alta Fidelidad (creo que en el libro no estaba) donde Rob comienza a hacer una lista de sus discos por orden "biográfico". Por decirlo de algún modo, esa lista sonaba bien, sonaba reconfortantemente bien. Sin embargo, tenía sus fallos, sus fragmentos de información incomprensible a pequeña escala, pero imprescindibles si queríamos conocer a la persona hasta lo más profundo de sus entrañas. Lo que busca esta sección son esas pequeñas rarezas en la biografía musical de cada uno que nos hace ser como somos. Un disco que puede ser una obra maestra, que puede que no te pegue de nada, pero que encaja contigo como la cicatriz en la barbilla de Harrison Ford.
Dicho lo cual y siguiendo una lógica de científico de novela de H.G. Wells, procedo a probar la pócima conmigo mismo en un proceso de tres pasos que cuenta con el beneplácito del doctor Nick Riviera:
Paso 1: pequeña biografía de mi menda.
En mi casa se eligió VHS porque no quedaba ningún reproductor beta en la tienda (luego presumimos de ser siempre de VHS, por supuesto), siempre he sido de Nesquik, a la pregunta de a quién pegarías si a otro o a mí siempre soy la primera respuesta, hace cinco años pensaba que mis discos cabrían en cualquier casa, hace diez ni sabía que los belgas hacían cerveza muy rica y hace 20 toda mi música era Top 40 y una cinta de casete de Emilio Aragón.
Años después Fernando Hierro utilizó este mismo gesto en su mítico: "Ya no sabes cómo jodernos".
Paso 2: una pequeña lista de algunas de las cosas que me descarbincunquintan musicalmente:
- Scarlett Johansson: en realidad musicalmente no, pero creo que entraría en cualquier lista de cosas que me gustan incluso aunque estuviéramos hablando de mis pegamentos instantáneos favoritos.
- Los grupos a punto de desastre: locos, bordeando la desafinación, de estructuras imposibles...
- Que se usen guitarras de 12 cuerdas, Hammond o otros sucedáneos del cerdo ibérico.
- Las armonías vocales, en este punto entran desde las celestiales o las venidas desde el mismísimo infierno.
- Los detalles instrumentales, un solo de guitarra en su sitio, una línea de bajo que se funde, un charles de batería abierto aquí o allá. Nada de virtuosismo exagerado. Solo clase en pequeñas dosis.
- Cierta urgencia en la manera de interpretar.
- Canciones de los Beatles.
- Que el artista o grupo se divierta tocando en directo
Paso 3: ¿Qué tiene el disco al que me enfrento hoy para que me guste tanto cuando en realidad no debería ser así?
Como digo, Mad Dogs & The Englishmen de JoeCocker no debería haberse convertido en uno de mis discos favoritos. Empecemos porque no fue editado precisamente en mi década favorita; un período de tiempo que se acomoda bastante a la frase de Ian Fleming sobre los caballos: "peligrosos por ambos extremos e incómodos por el medio" (los primeros años y los últimos son de plena efervescencia para servidora, mientras que los centrales se me suelen atragantar bastante gracias al Rock Progresivo). Por otro lado no tengo una gran colección de discos en directo, me cuesta encontrarles el punto en la mayoría de las ocasiones y lo mismo podemos aplicar de los megaconciertos: ¿Son de los afortunados que pueden ver sin pausa el concierto de Bangladesh? ¿Incluida la parte de RaviShankar? Admiración, respeto, un proceso de clonación de su persona... todo aparece en mi mente al pensarlo.
Juro que un minuto antes de que Joe Cocker dijera "barra libre para todos" había solo dos personas en el escenario
Vale, de primeras todo juega en contra de este disco, ¿pero qué le hace merecedor de aparecer aquí?
Pues sencillamente que a veces la música te conoce mejor que tú mismo... Este directo es un ejemplo del paroxismo musical: un número de miembros que dejaría satisfecho a Phil Spector al tender a infinito, canciones que se suceden a un ritmo vertiginoso, improvisaciones varias... Una locura Además cuenta con armonías vocales y suficiente detalles instrumentales como para cumplir todas mis necesidades. Amén de contar con una nómina de protagonistas que va desde Bobby Keys, Jim Keltner, la sección rítmica de Derek & the Dominos... y, por supuesto, incluye canciones de los Beatles y también de los Stones, Dylan, The Box Tops y auténticas joyas en directo como Space Captain o mi canción favorita de Leon Russell, Delta Lady, autentica bestia parda musical al que conocí con este disco.
No tengo ni idea de cómo llegué hasta este álbum. Literalmente: no sé si me lo dejaron, me lo recomendaron o apareció un día en mi casa y entabló relaciones con la pelusa de debajo de la cama (a la que yo llamo cariñosamente Ramona).
No saben lo bien que sienta tener claro que algún día podrás contarle esta historia a alguien junto con otras de igual intensidad biográfica como la sucinta razón por la que Asalto al Poder de MarioConde es la piedra filosofal de la estantería familiar.
Porque todo en esta vida tiene una explicación, aunque a veces haya que darla con una señorita en el armario y con la verborrea de Antonio Ozores yo les propongo: ¿tienen algún disco que cabría en esta sección?
Lo digo honestamente, hay días en los que a muchos artistas que se hacen los tristes y ponen cara de pena en fotos promocionales en blanco y negro me dan ganas de ir a pegarles una colleja por detrás y salir corriendo (que se le va hacer, soy así de cobarde y enquencle pero me defendiendo bastante bien en salir corriendo tras una fechoría). Luego tienes tipos como Kurt Baker, que además de ser de Portland y tener una pinta de simpático que no cabe en su peluquín, se ha marcado como línea de ruta una más que interesante filosofía presocrática (nota, la filosofía presocrática puede no coincidir con lo mencionado en este post): Discos vitaminados e inmediatos, frescos y con el propósito de hacerlo pasar bien, muy bien al que lo escucha. El ABC del Rock And Roll. Ya dije en la lista de favoritos de 2012 que este Brand New Beat no había entrado por el factor tiempo, o concretando, me compré el disco un día más tarde de la publicación de aquel post. Momento el de hoy para enmendar errores del pasado.
Claro, Kurt Baker puede posar con un sexteto cervecil y que la estampa quede elegante, a diferencia de si lo hacemos en garajeland, que pareceríamos Paul Gascoigne celebrando San Patricio
Muchos como yo conocimos la existencia de Kurt Baker a través de su anterior grupo, los punk-poperos Leftovers que tantas alegrías me dieron con lo que a la postre sería su último disco: Eager To Please. Tras dejar el grupo y en apenas un año, lo que va de 2010 a 2011 ya había grabado dos discos: el mini Lp Got It Cover, de siete canciones como siete versiones, incluyendo a The Knack, Elvis Costello, Nerves o Nick Lowe (puede que junto al solitario señor del faro las almas gemelas de este bloc). El segundo ya intuía que esto de la frescura en el pop se le da estupendamente bien, si encuentras una copia de Rockin' For a Living no dudes en hacerte con una, que ya escasea alarmantemente.
Y aquí los responsables de Brand New Beat y del alquitranado del techo que hizo que la del quinto dejara de quejarse de las goteras
Sin mucho más tiempo que perder publicó hacia finales del pasado año Brand New Beat (en vinilo en España fácilmente localizable gracias al sello Torreznetes). Un compendio de buen sonido powerpop que activa mi atrofiado sistema neuronal. El disco se abre con la enérgica “Hit The Ground”; se pega al lado más melódico con la exquisita “Don´t Go Falling In Love” y esa tierna y jugosa “She Can Do It All”; muestra el lado ramoniano en “Partied Out”; como no sólo de las vitaminas vive el humano “She´s Not Sorry” y “I Don´t Wanna Cry” se pasan al lado pop aparcando el power para después; un después que llega al final del disco con otros pildorazos importantes como “Weekend Girls” y el ocaso del disco con toda la chulería de un buen ruocanrolero que se precie con “Qualified”. Diez canciones con gran sonido en la producción (siempre que pienso en un productor me acuerdo de Martin Hannett bebiendo jarabe ¿les pasa lo mismo?) y que pese a la inmediatez con la que van entrando todas las canciones no decae, al menos en mi caso, tras las muchas escuchas que le he dado. Por fin se puede hablar de que hay un nuevo talento en el mundo powerpopero, y la criatura sólo cuenta con veinticinco añitos. Esto es lo que pasa cuando se invierte bien en educación, porque los niños son el futuro uo uo uo.
Se puede escuchar el disco entero en su web de Bandcamp (otra modalidad contacten con nosotros amablemente)
Actualizar este bloc al ritmo al que se dimite en tierras ibéricas (más bien lento) tiene sus ventajas: Una es que las posibilidades de plagio se reducen bastante por una mera cuestión estadística; aunque sea una estadística inventada, pero eso lo saben el cincuenta y siete por ciento de las personas. Otra es que uno tiene más tiempo para regar el cactus de interior. La última, y más bochornosa ventaja, es que a uno le permite volver como si tal cosa con el mezquino propósito de recordar el quinto aniversario desde el primer post publicado. Son cinco años ya desde aquel lejano post de los Clash, y bien es cierto, todos lo pensáis: es posible que si contabilizamos el tiempo de trabajo y publicación llegaríamos rácanamente a los dos años de existencia. Entendemos de sobra esos reflexiones, pero piensen que si todo es una excusa para degustar la mejor oferta comercial jamás publicada en formato 7’’, el 5x4 de los Crawdaddys, bien invertida estará una pequeña mentirijilla sin importancia.
Francamente, si no veo la familia de zarigüeyas, dudo mucho que estén haciendo una sesión fotográfica junto al Monorail
No es ahora cuestión de contar íntegramente la historia de los Crawdaddys. Porque no queremos meternos demasiado en terrenos patilludos; ni traicionar los valores de este espacio: descansar a la mínima ocasión (mínima está subrayado), probar todos los productos de la huerta de Bertín y no pertenecer a La Masía; ni una de las más importantes, como es dejar la puerta abierta para en un futuro desgranar como se merece esta gran banda, pionera del revival garajero que tanto gusta en esta casa.
Seguro que no descubrimos nada sobre ellos a todas aquellas respetables personas que siguen este espacio, pero que menos que dejar unos leves apuntes de la historia de los Crawdaddys. El denominador común es el peluquín de Ron Silva y el de Steve Potterf, que a finales de los setenta basaron su existencia en cumplir a rajatabla las ventajas de la dieta mediterránea pese a ser de la californiana ciudad de San Diego. Ventajas consistentes, evidentemente, en honrar el Beat, el Rhythm & Blues y el Garaje. Todo ello como si no hubiera existido un más allá de 1965. El EP 5x4 supone su primer 7’’, a diferencia de la mayoría de los grupos, este formato no supone su debut discográfico, norma que se acababan de saltar en el imprescindible Crawdaddy Express de un año antes al 1980 del citado 5x4. Cinco canciones en reducido espacio, y para ello que mejor que embrutecerlas y dotarlas de un frenético ritmo, ya sea en la única versión del disco (“Pretty Face”) como en las cuatro composiciones propias del grupo. Todas, y repito lo de todas, imprescindibles píldoras. Me da igual que sea “Lolette”, “I Can Never Tell”, “I´m Gonna Leave You” o “I´m Dissatisfied” ¿Se puede molar más en menos tiempo? Lo dudo, y mucho.
Cada año por estas fechas, cuando todo el mundo publica listas con los mejores discos del año, un servidor aún se encuentra con lo indispensable de tres años antes, descifrando como mucho una novedad o dos de las que llegan con cuentagotas (y cuando digo novedad puede ser algo publicado hace meses) mientras además evalúo que en tal listado es increíble que cierto disco ocupe el lugar veinte cuando podría ser mi favorito dos años después de que se publicara. Un lío. Sin embrago, algo ha ocurrido este 2012 que no han parado de llegar frescas novedades, y que como es natural en este ciclo musical, seguirán apareciendo. Por ello, y por primera vez he sido capaz de confeccionar una lista de favoritos (no los mejores, eso se lo dejo a los críticos que de esto saben mucho más) que al menos a mí me resulta casi casi pornográfica. Por ello cada uno tiene asociado un mes, para que en 2013, y reutilizando vuestro calendario ligero “Un fresco 1976 con Marisol” puedan anotar cada uno de ellos si es que aún no se los han llevado a las orejas.
2012, o el año en el que descubrí que Tony Genil seguía vivo (y no es broma macabra).
(12) Miss Junio. The Attention! – Gettin’ All. No podría faltar en un listado hecho en este bloc un grupo de Garage y Rhythm & Blues que visten elegantemente trajeados y graban un vídeo con chicas sesenteras bailando mientras ellos reparten chulería mod por doquier. Los austriacos no son nada novatos en esto, pues su primer disco homónimo también era recomendable, pero es que este es todavía mejor.
(11) Miss Septiembre. Langhorne Slim & The Law - The Way We Move. Si algo me fascina es la gente inclasificable, y Langhorne Slim lo cumple pero muy de largo. Hace Folk, toca con banjo, tiene un grupo igual de fascinante, son rurales, lo hacen bien, tiene una voz peculiar, hay contrabajo, moreno de bote, se pueden poner profundos, etcétera, etcétera, etcétera. Ah, y lleva sombrero. Y una vez vio un zepelín. Denle una oportunidad, no dejará indiferente a nadie.
(10) Miss Enero. Nick Waterhouse – Time´s All Gone. Aunque ya en la crónica del Purple Weekend di mis impresiones personales sobre un Nick Waterhouse al que no acabo de encontrar afiliación amistosa, su disco tiene calidade incuestionable. Soul oscuro, R&B, y apoyado en que Waterhouse canta bien, toca la guitarra mejor y el grupo del que se acompaña son de todo menos mancos. Dejaré de lado lo bien o mal que me caiga, al fin y al cabo, cuando uno come buen solomillo no se preocupa de saber si la ternera era simpática y daba los buenos días (que me perdone el señor Waterhouse la comparación).
(9) Miss Noviembre - Beachwood Sparks – The Tarnished Gold. Uno de los múltiples regresos que van a aparecer en este listado. Sería el más largo si no fuera porque en esto los Redd Kross se llevan sin lugar a dudas el trofeo en forma de premio anual por su sobresaliente labor en el campo de la excelencia del retraso. No obstante, han pasado diez años del último disco de los Sparks y estas esperas suelen conllevar la decepción. No. A mí poco a poco, y cada vez creciendo, este disco me ha conquistado. Country y pop de una suavidad exquisita. Abandonan un poco el lado más psicodélico de anteriores trabajos en pos de la tranquilidad y la gran sensación de bienestar que deja escuchar este disco. Si Beachwood Sparks regresan, estamos de enhorabuena.
(8) Miss Diciembre - I Was A King – You Love It Here. En algún momento de mi existencia y las lagunas mentales sólidamente ligadas a ella, escuché algo de estos noruegos en un disco homónimo con una portada que parecía hecha con espirógrafo. ¿Se acuerdan del espirógrafo? Pues no ha vuelto en forma de chapa. A lo que iba, un disco que se basaba en ese estilo llamado Dream Pop, con un cierto parecido a My Bloody Valentine y grupos de similar ruido sonoro. Me debió de pasar inadvertido. Pero como todo grupo necesita un gran químico, parece que estos muchachos lo han encontrado: Norman Blake. Si además de Blake, añades que Robyn Hitchcock pasaba por allí, imaginen, les han llevado por terrenos más pop dejando un disco de los más apañado, con más parecidos a Teenage Fanclub (¿existe algún buen grupo que en algún momento no se hayan parecido a Teenage Fanclub?) o incluso me recuerdan un poco a alguna época de los Nada Surf. Con esa nómina de colaboraciones, cualquiera se marca canciones como Frozen Disease.
(7) Miss Abril - Redd Kross – Researching The Blues. Si alguien esperaba que después de quince años, el grupo más chicloso de cuantos han pisado terreno terrestre se hubiera pasado al Blues y las influencias del Delta se habrá llevado una gran decepción y una tremenda bofetada de decibelios. Quince años y no se han perdido en lo que mejor saben hacer, que es estar muy pirado y el powerpop pasado por una batidora en la que entran sin perder ni un ápice de pegajosidad el punk, el glam y el desenfreno. Sólo al final hay un par (¡un par!) de canciones que flaquean entre tanto nivel. Treinta minutos de disco, suficiente para que los Redd Kross te pasen por encima, y a cualquiera que se ponga por delante.
(6) Miss Agosto. Hi-Risers – Hang Around With You. Otro de los retornos de los favoritos entre favoritísimos, los tres de siempre: Greg Townson, que es achuchable de por sí, Todd Bradley, que con su vozarrón de señor del monte ha puesto una nota más de achuchabilidad en canciones como “I´m In Love With My Record Collection” y Jason Smay, el señor con las manos más rápidas al otro lado del atlántico. Siguen siendo adorables, sin discusión alguna. Actualmente el mejor grupo de influencias americanas que toda persona a la que apriete el nudo de la corbata debería arrimarse. Siguen dándole absolutamente a todo lo bueno (R&R, Surf, Garage, Pop, Beat, Country…) y a todo lo que se acercan lo siguen hacen bueno. Crisis, depresión y todo ese tipo de cuestiones no tienen cabida en el diccionario particular de los Hi-Risers. En las catorce canciones de Hang Around With You se halla la fórmula para empaquetar todos los problemas y mandarlos al cuerno.
(5) Miss Mayo. The Ripe – Into Your Ears. Lo reconozco: los escuché en El Sótano de Diego RJ y me llamaron la atención, un grupo con Jake García (ex Ugly Beats), Gian Ortiz, Nick Yaklin y que había incorporado a Jorge Explosión al mismo, pero estaba a otras cosas mientras escuchaba el programa, quizás pasando la fregona o una de esas acciones comunes de hoy en día. Escuché el disco y una vez más debía estar a otras cosas. Segunda prueba, le voy cogiendo el hilo. Meses después sigo enganchado a ellos y me declaro incondicional del sonido de suave psicodelia y pop que ha hecho de este Into Your Ears uno de mis discos favoritos del año.
(4) Miss Febrero. Ángel Kaplan – Pictures From The Past. Si alguien ha escuchado el disco y no se ha percatado de esa fina raya encima de la letra “a” que ha perdido la verticalidad por una ligera inclinación a la derecha pensará: “Ya está. Estos yanquis lo tienen muy fácil, vivirá tranquilamente en la costa Oeste con todas las influencias del soleado pop de allí a mano. Con acceso fácil a discos de Big Star y los sonidos de Memphis. Seguro que se levanta por la mañana y tiene un estudio de grabación junto a la puerta de su casa”. Error. Ángel Kaplan es de Asturias, y ha grabado para el sello extremeño Sunny Day uno de los discos favoritos de este año. Desconozco si ya existe versión en cedese, pero la tirada limitada y numerada de 500 copias a 45 rpm, con un diseño tan cuidado como espectacular es indispensable si se cruza en tu camino (cosa que a día de hoy puede no ser tan fácil).
(3) Miss Julio. Allah Las – Allah Las. La primera experiencia con los Allah Las fue una descarga legal (que sí, confiemos de primeras que así es) que recopilaba sus primeros singles y demos. Cuando me puse a escucharlo sólo me funcionaban dos canciones, bien por mí. Una de ellas “Catarman” dejaba entrever que el proyecto de estos jóvenes californianos tenía buena pinta: Sonido de la costa Oeste y pop con dosis justa de psicodelia. A la llegada del álbum completo todas las previsiones se colmaron: canciones sensacionales y un sonido sesentero que engancha desde el principio y ya no te suelta. O mucho me equivoco, o por alguna de esas desconocidas razones que hacen que un grupo de una propuesta tan especial triunfe, a estos chicos los veremos dentro de poco loados por las más amplias masas inimaginables de modernos.
(2) Miss Octubre - The Mastersons – Byrds Fly South. Con este disco llegó todo rápido: Escuchar el disco en el walkman moderno, ver en el teléfono moderno que tocaban al día siguiente, según iba en el transporte público que hace años era moderno pararse a comprar las entradas para un concierto acústico para sólo noventa personas, y una barra de pan. Y en esos dos días transcurridos: Fan. El matrimonio real formado por Chris Masterson y Eleanor Whitmore, durante cierto tiempo tocando en la banda de Steve Earle, ha aprovechado su primer disco en solitario para suplir el hueco que van dejando los Jayhawks más brillantes. Podría parecer exagerado, pero no lo es. Country suave, perfecta simbiosis entre tradición y buen pop, melodías incomparables, las voces (la de Chris muy parecida a la de Gary Louris) y sonido exquisito. Quizás menos “Blue” que los de Minnesota, pero ya se sabe que los pájaros que vuelan hacia el sur lo que buscan es un aire más cálido.
(1) Miss Marzo - Gentleman Jesse – Leaving Atlanta. Número uno por muy diversas razones, pues esto de las listas es harto complicado. Porque el disco, muy evidentemente, es una obra magna de rock and roll y powerpop que mejora el ya de por sí agradable plato que suponía el debut de Jesse Smith y del que dimos buena cuenta aquí. Parece que a la hora de confeccionar listas se olvidan cosas que asimilas tan rápidamente que parece que han estado ahí toda la vida, cuando en realidad no es así, concretamente Leaving Atlanta se publicó en Marzo y ya parece un clásico entre mis discos favoritos. No podía ser de otra manera con canciones como “I´m A Mess”, “I´m A Lonely” o “What Did I Do”. Otra de las razones, es que como buen español, y ante la duda, la gente que me cae bien tiene ciertos privilegios, y como me dijo Tomás Verléin tras escuchar la entrevista que le hicieron en El Sótano, éste es de los que ves al instante merece un cargo público de confianza. ¿Qué el concierto que dio en el Purple Weekend también tenga algo que ver? Por supuesto. Por esta y muchas cosas, Leaving Atlanta ha dado tantas alegrías en lo que va de año, y los que vienen.
Dicen que un clavo quita otro clavo. La gente que llega borracha desde la siete de la tarde dice que la resaca la quita una cerveza para desayunar. Yo esto no lo sé porque sigo siendo fiel al Nesquik. Lo que si he aprendido es que si uno va a hacerse un viaje en jornada de puente dejando atrás dolor, mucho dolor por perderse un concierto de los Redd Kross, lo mejor es paliar la tristeza tomando una medicina similar. El Purple Weekend de este año, en su ya vigésimo cuarta edición era la opción médica más aconsejable. Un cartel muy del gusto de este vago bloc, pues a la evidente llamada de Gentleman Jesse, Bart Davenport, The Ripe o Nick Waterhouse había que sumar la no menos gustosa gastronomía leonesa y sus vinos del Bierzo.
El señor de los numeritos tras la última jornada del fin de semana a base de tapas
Primer día: ¡Viva el vino!
Tras la llegada a León y ponerse el mapa de Krusty Burgers en la cabeza (había algo de niebla, no crean) encontrar la zona de bares y comida no fue problema. Una tapa de sopa de ajo ayudó a que unas canillas en temperatura de ultramarino entraran en calor. Rápidamente uno se hacía a la zona más por el instinto desarrollado a lo largo de los años que por otra cosa. Faltaba un factor sorpresa, un Jaycee Carroll de la tapa leonesa: Warrenpelagatos. Si no le conocen como director del programa Tonetti en Radio Arrebato lo harán como un filántropo de los bares que discurren por el corredor de la Alcarria y el astur-leonés. Fue él el que nos puso en el camino de las patatas fritas con pimentón picante del Flechazo. Imprescindible manjar mientras esperábamos la apertura (nocturna) del Purple Weekend, de lo que se encargarían los holandeses The Kik.
Y después del uno viene el dieciséis...
Ellos le pegan al Beat o Nederbeat de forma más que elegantemente trajeados. Una buena elección por parte del festival iniciar de esta manera. Alegres, fiesteros y con sus buenas melodías, cantadas en el idioma de los Van Houten, cosa que no desentona para nada. Personalmente me gustaron más cuando tomaba protagonismo Arjan Spies, de los muy añorados por estos lares Mark And The Spies. Estuvieron simpáticos y si bien su cantante Dave Von Raven, con pintas de profesor sustituto, alargaba en demasía la charla ofrecieron un concierto de lo más ameno.
The Kik. El holandés mola en la intimidad.
La segunda parada de la noche iba más cargada de decibelios, en este caso llegados de Escocia y con más años a sus espaldas que los tiernos holandeses: The Rezillos. Ellos lo tienen todo para que me gusten, sonido de la primera hornada punki, un poco de New Wave por allí, otro poco de pop por allá, y el caso es que nunca me han terminado de engatusar del todo. No dudo de la valía de sus directos, pero una vez más me quedé sin engancharme a ellos. Puede ser que a esas horas y con el viaje a las espaldas ya estuviera pensando en bollos de canela calentitos y no en el espectáculo visual que es ver a estos trasnochados escoceses.
Segundo día: Póngame una más, que yo controlo.
Insano madrugón para hacer turismo, aunque fue bienvenido. La experiencia y la veteranía empezaron a ser un importante activo en la búsqueda de la tapa idónea, y hubo momentos que se conseguía en forma de cazuela de garbanzos con bacalao. Tanto fue así esta obsesión por la tapa y el vino que se nos pasó por completo el concierto de los valencianos Midnight Shots. Mil disculpas. Los conciertos en horario de tarde se realizaban en el estupendo Espacio Vías, que previamente habíamos visitado para ver su mercadillo de discos, la exposición de fotos de ecstasy and wine (recomendable ver sus cápturas del fin de semana), otras variedades sesenteras, y que además nos dio a conocer en sus inmediaciones unos carteles con la estelar actuación de Tony Genil para este Viernes catorce (no sé que hacen leyendo esto y no viajan ipsofacto).
Jacco Gardner al organillo y la maraca. Chico aplicado.
El primero de ellos el joven, por no decir maldito pipiolo, de Jacco Gardner. Inmiscuido plenamente en recuperar una suave psicodelia pop y hacerlo todo como si saliera recientemente de una pintura flamenca del Rijksmuseum. Pónganlo en un festival con público que vaya a ver a Saxon y no sale vivo de allí. Lo cierto es que su estilo necesita de una dedicación inicial, si bien pasada la sorpresa inicial para quien no conociera sus andanzas, a mí me terminó enganchando, y eso que las seis de la tarde suele ser una hora crítica para mi estado mental.
The Ripe. Camisa de cuadros.
Siguiente turno para uno de los grupos que más ganas tenía de ver, The Ripe. Otros que le dan un poco a la psicodelia pero con alma de más powerpop, y con un resultado que me chifla. Aprovecharon la primera mitad de concierto para alternar canciones de lo que será próximo disco con algunas de Into Your Ears, pero fue a partir de la segunda mitad cuando se centraron en el solomillo y todo empezó a mejorar sin parangón. Todo ello pese a que Jorge Explosión andaba resfriado y se quedó en la velada en un discreto segundo plano, algo chocante para los que le hemos visto habitualmente sobre el escenario.
Bart Davenport. Chaqueta de cuadros.
Como el día era una sucesión de sucesos tras otros hasta que deseamos que se muera Flanders, no había tiempo que perder para cambiar de escenario y dirigirnos al CHF León, donde esperaban Bart Davenport y los barceloneses Biscuit que tocarían íntegramente el Sound Affects de los Jam. Entre medias, caña y tapa para no desfallecer. Podría ponerme objetivo y con ínfulas de crítico para decir algo como “sobraba el ejercicio nostálgico bajo una amalgama de manidas versiones que a estas alturas no aportan nada al parabólico mundo musical”. Al cuerno. Disfruté al máximo. Las voces, la instrumentación y el buen rollo que estila Bart Davenport hicieron que el concierto fuera sensacional, rememorando a uno de los grupos de mi vida.
Gentleman Jesse. Pelazo, y un tipo simpático.
Aún con el regusto que dejó este concierto, y con los gemelos bien tirantes después de unos cuantos saltos y las horas acumuladas del largo día venía el plato fuerte de la noche, Gentleman Jesse. Fue fuerte, intenso, no me defraudó en absoluto y nos dejó casi sin aliento a los presentes. No por el pelazo de defensa del Sevilla que se ha dejado el peluquín de Jesse Smith, sino por la energía con la que salieron a tocar, casi sin pausa y a todo trapo. Intenté seguirles el ritmo, pero me fue imposible y no creo que fuera el único, literalmente: me arrollaron. Ni siquiera recuerdo el orden en el que fueron desgranando las canciones de sus dos discos (salvando una versión de Biggest Gossip In Town que me sorprendió). Ni falta que me hace.
Los Mockers, un poco de lejos pues el objetivo ya estaba fatigado
Para el último concierto esperaban los más veteranos, los uruguayos Los Mockers. No soy de los que suele gustar la repesca de grupos que han dejado impronta hace cuarenta años, ni por estrellas veteranas, ni por cualquiera que tuviera una aparición en Reencuentro. Lo cierto es que los Mockers estuvieron simpáticos, gratificados de estar tocando por primera vez en España, con ganas de agradar y siendo reconocidos como los Stones sudamericanos, versionenando de vez en cuando a los Stones ingleses. Si no hubiera llevado semejante día a mis espaldas los hubiera disfrutado más plenamente, supongo que los más fanes sí lo hicieron.
Tercer día: El frío es para cobardes.
Último día de conciertos y otra jornada de turismo, esta vez más pausada. Según iba avanzando el día la cosa mejoraba tras probar todos los sabores de las croquetas del Rebote y la estupenda morcilla de untar leonesa, servida en pan de hogaza no hace necesario conocer el cielo. En estas nos acercamos al céntrico y atestado escenario del Gran Café donde esperaban los asturianos Stanley Road. Con semejante nombre ya sabrán por donde irán los tiros: punk-pop, estilo mod y tirar de un par de versiones de los Jam. Correctos y con un breve concierto que sentó bien. Vistos desde un segundo plano, pues no era lo más idóneo aglomerarse en los mejores sitios mientras cargaba con una bolsa de morcillas y cecina que habíamos comprado minutos antes. Esto sí que es finura mod.
Stanley Road en un llenazo del Gran Café y publicidad de Mahou
Casi sin tiempo, nuevo desplazamiento para otra doble ración de conciertos en el espacio vías. Esta vez cargado de garage, beat y R&B. Por un lado los gallegos The Phanton Keys, y por el otro los franceses Les Terribles. Cada uno juerguista a su manera, y aunque ambos resultaron divertidos me quedo con Les Terribles, que cuando se enchufan en modo fiesta a darle a las versiones garajeras de yé-yé comandados por su cantante, ahora con la cabeza rasurada Rudie, la cosa se pone muy seria. Incluso finalizaron con una versión del Flamenco de los Brincos, cantada por un invitado que, francamente, no sé quien era. Me los había perdido alguna vez y resultan del todo recomendables.
Les Terribles y la apología por la chica sesentera
El final del festival se acercaba a su fin y sólo quedaban tres conciertos (parece poco y todo) en el escenario principal. A los asturianos Kings Of Makaha llegamos con una par de canciones de retraso. Me gustaron más cuando se ponían en modo surfero instrumental, apoyados en un guitarrista con muy buena pinta, que cuando optaban por el lado rockero vocal. Cosas de mis manías supongo.
Para el segundo concierto, el de Nick Waterhouse, el pabellón CHF ya se había llenado como en ningún otro concierto, hasta tal punto, que los primeros compases de concierto estuve bastante entretenido con tres personajes sin duchar (hay cosas evidentes) que intentaban métodos de lo más variopintos para ligar con un par de señoritas que había a mi lado. Sin suerte, por supuesto. Con Nick Waterhouse tengo una relación difícil de explicar: me gusta mucho su disco, pero hay algo en la personalidad de este joven (y mucho) caballero del R&B que no me acaba de convencer. No es algo como mi odio irracional hacia Dennis Quaid, pero no me termina de enganchar por el lado humano. Musicalmente es un titán, mejor guitarrista de lo que esperaba, canta bien, se apoya en una banda magnífica y especialmente me gusta cuando se pone con el Soul más oscuro. Una cara ésta, que en pos de la parte más bailonga del asunto es la que parece reclamar la mayoría de la gente a esta última y numerosa hornada de revivalistas del género.
Nick Waterhouse, el hombre más buscado de la noche.
Con el último concierto me llevé el chasco de todo el fin de semana: Roky Erickson, el que fuera líder de 13th Floor Elevators y superviviente al LSD, otras drogas varias y el paso por un sanatorio mental. Comencé el concierto razonablemente cerca pese al brutal volumen, poco a poco fui escalando posiciones hasta las filas de más atrás para continuar parte del concierto sentado en las gradas laterales. Hasta que se puso en un plan progresivo, que es a mi persona lo mismo que me apliquen el toque de la muerte. Una lástima, pero me fui fuera a contemplar el frío de la noche leonesa.
Triunfal fin de semana, buena organización, ambiente agradable y selecto, todo acompañado de riquísimas tapas. Mi punto positivo a favor del Purple Weekend 2012, sin duda.
Los enlaces musicales que publicamos (si es que nos apetece hacerlo) son de nuestra discografía particular, su única finalidad es dar a conocer un grupo de la única forma que se puede hacer: escuchando sus canciones. Si alguno te gusta no dudes en asistir a sus conciertos y en conseguir un formato de calidad (no un patético invento digital sin alma) y cómpratelo a un buen precio. Pero por encima de todo, no dejes de escuchar buen Rock And Roll.
Productor asociado: 61 & 49 Secretario de parranda: Tomás Verléin Compra las cervezas y diseña: Weisse Ministro de Fomento (y también de Sanidad): Johnny Dibud