
Pero no crean, también existen despistes en el ámbito musical, una lista interminable de conciertos que te perdiste porque "pensaste que las entradas no se agotarían tan rápido" o de discos de ediciones especial no reeditadas que podían esperar un día más en la tienda y que fueron a la estantería de otro (desde aquí un saludo, oh enemigo anónimo). En este nivel musical del que hablamos podría tener perfectamente su hueco el disco del que soltamos chorradas hoy, el nunca suficientemente ponderado Pacific Ocean Blue de Dennis Wilson. ¿Por qué podría formar parte este disco de esta clasificación de olvidos que me he sacado de la manga? (en un truco de polichinela que haría palidecer de envidia a Krusty el payaso), pues porque se trata del primer disco que salió al mercado de un Beach Boy en solitario y, más aún, no se trataba de un disco de Brian. Quién podía decir que no había dado por hecho que el primer disco de la familia sería de su miembro aparentemente menos dotado musicalmente, más rebelde y desinteresado por la música. Vamos, quiero ver esas manos. India no se me esconda...
Brian y Dennis en el psicotécnico del primero. Aquí también le hubiéramos dado el carné aunque no viera tres en un burro, no se preocupen.Aunque estamos aquí para hablar de la música, no quería dejar de aprovechar este momento para hablar de un libro (al estilo Umbral) y es que por más que este humilde servidor les cuente, todo lo que quieran saber sobre los fabulosos Beach Boys y la fascinante (y también algo triste) historia de Brian Wilson se encuentra en el estupendo libro que José Angel Gónzalez Balsa escribió hace unos años y que es uno de los tratados más completos, subyugantes y entretenidos que he tenido sobre mis dos pies (sí, cada uno lee como quiere), autor al que tengo un aprecio especial por ser capaz de poner un título tan largo para algo, para uno que no sabe escribir sin subordinar algo, casi puedo decir que he encontrado un hermano.
Parece ser que el poncho fue indispensable para grabar un disco tan bueno como este. Yo de momento he encargado ochoDennis utilizó el estudio que tenía en Santa Mónica junto a Carl para sacar adelante sus canciones, alejadas del estilo surfero, densas, adultas, con un trasfondo musical que podía ir desde una tierna balada a piano, pasando por influencia del góspel. Un disco muy ambicioso que suena unas cien millones de veces más interesante que todo el material de los Beach Boys de la época y que ha envejecido de manera excelente gracias a unos arreglos arriesgados y un fondo musical tupido y hecho con mimo. Una obra maestra de aquel que sólo era el guapo del grupo (estigma que algunos tenemos la suerte de no soportar) y que que en realidad ocultaba un carácter sensible y apasionado bajo una máscara de minihostilidad, como Maude en los Simpsons.
Pero aunque sólo hablemos de Dennis, lo que hace tan especial este disco son sus canciones, tratadas con delicadeza de artesano y con colaboraciones de lujo que hacen que luzcan tan esplendorosamente como 'River Song', majestuosa pieza de gospel que va creciendo de manera progresiva hasta alcanzar cotas de disfrute máximas gracias a la profunda voz de en contrapunto con el coro y unos metales tremebundos. Una sutil y subyugante mezcla de Rock, Gospel y Funk. ¡La bomba! El disco sigue carburando gracias a 'What's Wrong', canción que tiene una deuda evidente con las canciones de Brian, pero que está llevada por un camino diferente. Aquí no hay armonías perfectas, pero sí una conjunción casi mágica de piano y metales (dos constantes durante todo el disco), una muestra de música animada que contrasta con la intimidad de 'Moonshine', influida directamente por la relación de amor y odio que Dennis tenía con su mujer en esos años. Siguiente canción, siguiente contraste. Una intro que recuerda a The Band y su Chest Fever, seguida por guitarras fronterizas tipo Ry Cooder y una gran melodía cantada con fuerza por Dennis, es 'Friday Night', agresiva canción que termina mezclando oportunamente con 'Dreamer', un Funk 'arrastraó' en el que bajo y la cantidad de teclados (con un Fender Rhodes magnífico) se te pegan al cuerpo de manera irremisible. Cuando decimos que este disco es moderno, además de por levantar polémica (si todo sale bien iniciaremos un hábil estratagema para conseguir más visitas al blog diciendo que Ninette y un señor de Murcia no es más que un plagio descarado de Kill Bill) es porque hay que recordar que estábamos en 1977, época donde el pop estaba reinventándose a sí mismo, el progresivo dilatando sus últimos años y el punk en la cresta de la ola. Dennis consiguió unir estilos y crear el suyo propio tomando las clases magistrales del pop que había aprendido en casa Wilson mezclándola con funk o jazz, adaptándola a su propia voz hasta crear paisajes tan sentidos e interesantes musicalmente como 'Thoughs of You'.
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Vuestro amigo en el tiempo, Tomás Verlein
























