domingo, 7 de marzo de 2010

Fondo de Armario ( III )

Weezer - Undone - The Sweater song (1994)

Hoy nos ponemos noventeros, sacando del economato a una canción por el grupo que más manía tiene a los bajistas de todo EE.UU. (Igual que nosotros por el decano Peterson,, que fue bajista de los Pretenders).

Nombre: Undone - The Sweater Song
Autores: Rivers Cuomo
Fecha de grabación: agosto/septiembre de 1993
Productor: Ric Ocasek
Ingeniero de Sonido: Chris Show
Músicos : Rivers Cuomo: voz y guitarra; Brian Bell: voz y guitarra; Matt Sharp: voz y bajo; Patrick Wilson: Batería

Datos extras: oficialmente el primer single de Weezer en ser radiado, aunque es más recordado por el vídeo marca de la casa de Spike Jonze, que juntaba al grupo tocando en cámara lenta con unos cuantos perros. Una idea, como cualquier otra que se le pueda ocurrir a un ser humano (si uno está tan mal como el joven Spike, por supuesto).


weezerAl igual que la Garrapata Roja, el vídeo de Weezer necesitaba de más perro



Aquí estamos de nuevo, parcialmente recuperados de variados conciertos, sobre todo el de los Hi-Risers y de Velázquez y sus Meninas, digo Roy Loney y el Sr. No. Antes de nada, un saludo al señor Torrente y el tercio de Flandes del Enano Buceador (en su gloria esté), presentes en el concierto y a la quinta de la ternilla de Johnny Lebrel. Los primeros, además, tuvieron el honor de compartir con la expedición garajera largas cadenas de ADN y una insospechada nueva versión de los Gemelos Golpean Dos veces, pero en este caso los dos gemelos sí se parecían a Danny de Vito.

Recuperamos ahora una de nuestras secciones estrelladas presentando una canción compuesta por el señor de las gafas y el cuerpo escándalo y, que siendo una de mis canciones favoritas, no se comió un colín en las listas de éxito si la comparamos con el single que le sucedió: Buddy Holly. Tamaña afrenta (que sea una de mis canciones favoritas y no triunfara) está en manos de mis abogados, por supuesto.

Recapitulando y haciendo un poco de crítica: no se sabe quién eligió los singles (aunque todo apunta al bueno de Rivers), pero escoger esta canción: que empieza lenta, con una conversación en medio y que tarda en arrancar por delante del pelotazo pop que es Buddy Holly y esperar el éxito inmediato era poco menos que una misión imposible.


weezerSólo cuatro sujetos de esta foto no son manejados con una mano metida por la parte de atrás, pero no me atrevo a decir cuales...


Vale, ya sabemos que Undone no ganaría un concurso de popularidad contra Buddy Holly, cambiemos a calidad... pues resulta que ambas canciones me parecen tremebundas ( si las medimos con el patentado baremo de Tomás Verlein, ese yerno perfecto). Entonces ¿en qué puede ganar Undone? Sólo se me ocurre que en rareza. Undone es una canción, que como decimos, no termina de arrancar, con un estribillo de coro garrulo y letra trascendental y con enjundia ("If you want to destroy my sweater. Hold this thread as I walk away. Watch me unravel, I'll soon be naked". Nota: Lo trascendental son los ohohoh, evidentemente) y que termina en una tormenta guitarrera por la que más de uno de mi entorno de personas,animales o cosas han acabado revolcados por el suelo haciendo air guitar, musitando metáforas insustanciales y comiendo tranchetes que se te quean pegados al paladar. No osen hacer bromas con todo esto porque al igual que otros mamíferos con querencia del suelo (como Sir Oinkcelot) tengo amigos influyentes.


Además de su rareza, otros datos interesantes de su composición son: para la parte principal se pensó en poner ruidos de diferentes objetos, pero al final se optó por la conversación, Rivers quería darle un tono tipo Velvet Underground, la imagen de un jersey deshaciendose a la que se hace mención viene de uno de los profesores de Rivers que utilizaba esa metáfora para explicar sus teorías... pero ahora es posiblemente la canción más Revancha de los Novatos que tienen Weezer y eso no es moco de pavo. Además, creo que el tiempo le he sentado de maravilla a la canción, como al feo de los Calatrava, que ahora ya de viejo hace menos daño a la vista.






Posiblemente para Rivers, Buddy Holly fue la canción que le hizo rico y posibilitó que pudiera grabar discos como Pinkerton (una barbaridad que suele olvidarse), pero Undone fue su primera muestra de genio ante el gran público (y una razón más que evidente de que fuera tomado por loco), del mismo modo que la cima compositiva de este loco de pierna corta fuera Say It Ain't So. Pero Undone tiene algo extraño, es deslabazada, saltarina, coreable, única y con clase; por eso está en esta sección, por eso y porque tuvo peor acogida que cuando de pequeño pillé por banda todas las barriguitas de mi hermana y las fui tirando por el retrete pensando que necesitaban un baño.

Vuestro amigo en el tiempo, Tomás Verléin.





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martes, 23 de febrero de 2010

Contacto con Tacto (XII): The Hi-Risers + Roy Loney & Señor No

Sala El Sol, Madrid, 10 de Febrero de 2010

Por una vez y sin que sirva de precedente, garajeland se profesionaliza (un poco) y realiza la no-crítica de un concierto en el mismo mes del bolo y no con uno o dos meses de retraso como venía siendo habitual. El plan del miércoles diez reunía algunas de las mejores propuestas socio-culturales que recordamos: por un lado el estreno de la película de Farmacia de Guardia (un saludo a Pelagatos); por otro, dos calles más abajo de la sala Sol, J. Mascis paseaba a su Dinosaurio Pequeño dejando sordos a cuantos osaban ponerse delante de su torre de amplificadores (ver foto enlazada); la última opción, como siempre, la más canalla y perversa fue la elegida por nuestra irresponsabilidad para agitar los pies a bases del mejor rock and roll que pudo verse esa semana por distintos puntos de las tierras ibéricas. Si algún incauto ya está aburrido de mis comentarios le hago un resumen y le ahorro un poco de su tiempo: ¡Qué grandes los Hi-Risers! ¡Qué tíos los Hi-Risers! ¡Viva Rochester! ¡Viva las habas con jamón de mi abuela! Y tras esta muestra de fanatismo extremo unos apuntes de una parcialidad encomiable con lo que dio de sí el concierto:


Gregorio Townson llamando la atención al único que no se lo pasaba bien en la sala. ¿Quizás era un sandwich de pavo?



Los que nos siguen un poco en este nuestro bloc, saben de nuestra afiliación al trío de Rochester y a todo cuanto ha pasado por delante del peluquín de Roy Loney. La noche bien merecía una previa a base de cañas y pincho de morcilla para asegurarse un aliento fresco y seco, con la inútil esperanza de un tener un concierto privado ante la espantada general del público. Servidor llevaba nervioso unas semanas que se hicieron muy largas esperando el momento, y así se lo hice saber al respetable que estaba a mi lado con movimientos espasmódicos y espontaneas agresiones en el páncreas de los amigos más cercanos hasta que salieron a escena los Hi-Risers (primera sorpresa de la noche, los neoyorquinos son los primeros que salen a escena). Un buenas noches, examinar el merchandaisin del grupo que luce el público, “Once We Get Started” para comenzar y el calor de la sala empieza a aumentar. Sin dejar respiro se despachan las dos canciones del estupendo EP que han grabado junto a Los Coronas, “Spark Plug” y “Stand By My Baby”, la excitación de que el tiempo corre y están dispuestos a no dar tregua con irresistible R&R, Surf y lo que les salga de la pirindola empieza a aflorar. ¿Pero estos tíos van a parar de dejarnos con la boca abierta? Ni de coña.


Así quietos no lo parece, pero mueven las manos y los pies. Y las manos a una velocidad que ni Tomás cogiendo las tapas de los bares oiga.


Los de Rochester continúan apabullando con pausas mínimas entre canciones o carentes de descanso entre ellas, sólo canciones, sólo el Rock And Roll cálido de “Panic”, “She´ll Be My Ruin”, y la tierna “Katy Kid”. Sus temas del estupendo último disco, Once We Get Started, van pasando a la par que algunas de sus canciones del resto de (descatalogados) discos. El señor Verléin entra en trance mientras mira al palillero de Jason Smay haciendo locuras en “Top Shelf”, y el resto de congregados en la hermandad del pincho de morcilla coreamos lo que el grupo nos pida, “Boom Chicka Boom”, “One Note Joe” o descongelar el ambiente mientras el grupo saca a relucir sus dotes interpretativas (quedarse quieto es muy de la escuela frostilicus) en “(Let's Dance) The Freeze”. Todo sin ningún ceño fruncido ni caras de mohínos, Todd Bradley cantando con una sonrisa de oreja a oreja con su, como dice mi compañero de parranda, vozarrón de señor del monte; Gregorio haciendo muecas, carantoñas y hasta aceptando peticiones de canciones medio suyas por parte del público (“Confession Of Love” de su época junto a Kaiser George). El ambiente llegó al punto culminante al tener que hacer una pequeña ronda de bises, pese a que se supone que eran los teloneros, en donde sacaron a relucir los tres amigos espirituosos “Johnny, Jim And Jack” y finalizar la fiesta con la sala cantando “That Rock ´N Roll Beat”. Increíble.


Desde luego los jóvenes de ahora... Loney de pie con sesenta palos y el resto no sabe tocar apoyando las zapatillas en el suelo



Después de semejante muestra, salía Roy Loney pertrechado en su Takamine acústica y un pelamen que de ser natural ya quisiéramos muchos a nuestros años mozos. Casi calcando el concierto que vimos en la sala Jajaineken hace unos meses, el groovie comienza con “City Lights” y “Diablo” mientras el resto de la banda, Señor No, con buen criterio final se apoderan de sus respectivos instrumentos para soltar decibelios hacia los asistentes. Primeras canciones fallidas, el bajo de Mikel deja al grupo en cuadro y retrasa el inicio de un par de canciones; para colmo Roy Loney recuerda antes de comenzar en una de ellas que se le ha olvidado mirar cual ha sido el reintegro de la Primitiva y desaparece otro par de minutos dejando a los donostiarras en formato instrumental. Demasiadas canciones perdidas para igualar el ambiente previo de los Hi-Risers incluso para tito Loney y el grupazo que le acompaña, y que como nos comentó un famoso doctor asistente al concierto, tienen más parecidos razonables que imitadores por la piel de toro Chiquito de la Calzada.


Roy Loney despierta de un sueño en el que se convierte en un autoretrato de Diego Velázquez (gracias Torrente).



Hasta bien entrada “The First One´s Free” costó entrar en calor, pero a partir de ahí, los esfuerzos de Xabi “Luqui” se vieron recompensados con las vibrantes canciones que han hecho grande a Roy Loney, tanto de sus momentos junto a San Cirilio Jordan (“Have Yo Seen My Baby”, “Texas Border” o la coreada “Second Cousin”), como en solitario (“Born To Be Your Fool” y un claro, aunque no reconocido, homenaje al recopilatorio de garajeland tocando “Phanton Mover”), como con su última colaboración con Señor No y la vitaminada versión del “Cara-Lin” de los Strangeloves. Aunque hace unos meses en la sala Heineken el grupo destacó por un concierto de más quilates, cuando uno termina un concierto tocando “Slow Death”, con Roy Loney en pleno jamacuco, alguien con sangre en las venas no puede sino dejar puesta una sonrisilla tontorrona de placer y el perverso pensamiento de que salir a escena detrás de un grupo como los Hi-Risers no deja de ser una cabronada de tamaño bíblico. A veces las comparaciones son odiosas, y si alguno de ustedes es socio del mismo gimnasio que los miembros de garajeland, muchísimo menos.

Agradecemos a PopAndSoul el buen tino a la hora de grabar un buen puñado de conciertos con cámara, sonido, vídeo, youtuf y todo. Pueden ver gran parte del concierto, en donde hasta personajes famosos deambulan por la primera fila, en su web de bolo-vídeos.





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sábado, 6 de febrero de 2010

¡No puedo creer que lo hayan inventado! ( II )



Beatles remastered boxset (2009)

Muchos de nuestros nuevos lectores, la mayoría traídos aquí por India, cibermusa, alegría de la huerta y red social en sí misma no sabrán de mi atávico gusto por la actuación, el psicodrama y las pantomimitas. Menos aún sabrán que todo esto viene de lejos y llegó a su apogeo allá por sexto de EGB donde tuve un papel protagonista en una obra coral en la que sobreactué a la altura de los más grandes: ya saben,todo el reparto completo de la serie compañeros e incluso hubo momentos donde la crítica me comparó con el rey de reyes de la interpretación infantil: el ínclito Chechu de Médico de Familia. Ahí es nada. Aclarar también que mi compañero 61&49 tenía un papel en la obra, pero como él ha sido siempre mucho más capaz e inteligente interpretaba un personaje escrito por sí mismo (toma ya) y con una perecía que le ponía en la órbita del joven Deniro.También me viene a la memoria que su personaje portaba un gorro de Pluto (o Goofy) directamente traído de Eurodisney para dar más empaque a la interpretación, de nuevo, un acierto.

Conocida ya mi querencia por la actuación y los trucos de polichinela, ahora entenderán que les presente la siguiente escena. Perdonen mi falta de pericia guionística, ya que uno no es William Goldman precisamente:

Interior de restaurante italiano madrileño, amplio, con luz. El día está lluvioso, pero luego igual se queda buena tarde. Vemos un plano general de la situación del restaurante, con varias personas comiendo. Hay de todo, pero si hacemos un resumen:

- Familias con niños: 7
- Niños tirando la comida por el suelo: 4,5 (media ponderada)
- Camareros desbordados: ∞
- Padres que juran y perjuran que no vuelven a sacar a la familia fuera de casa: mayoría silenciosa.

Nos centramos ahora en una mesa donde una pareja es ajena a todo excepto a sí mismos y al plato de parmesano que comparten. Ahora nos fijamos en ella, es guapa y parece interesante. El tipo de chica de la que conviene tener el teléfono y conviene aún más que suela responderte a las llamadas. Ahora nos toca él. Cumple la definición del diccionario de hombre por poco, pero al menos destacaría en una rueda de reconocimiento formada por Jose Manuel Parada, Paquirrín, Lauren Postigo, Richard Nixon y Nikola Tesla

Por la comunicación no verbal y la ausencia de menciones a las progenitoras de ambos, parece que la pareja está de celebración. Se intercambian regalos. En esto, la chica entrega el suyo con ilusión. Como esto no es una peli de Michael Bay, el chico abre su regalo con ilusión (en caso contrario, sería lo mismo, pero con una amenaza nuclear, una cámara girando y girando y zorrón Fox enseñando cacha).

El regalo se trata de la cajaza de discos remasterizados de los Beatles. Llegados a este punto, el chico podría hacer dos cosas:

- Mantenerse en un hieratismo de pintura egipcia mientras desprecia el regalo y dice que la remasterización es un atentado contra los fundamentos musicales de los 60's.

- El chico se alegra desproporcionadamente y al tiempo de sentir que es un regalo inmerecido comienza a dar volteretas laterales mientras recita: el cielo está descarbincunquintado, quién lo descarbincunquintará.

Quedándonos con la segunda opción, por ser verídica, justa y apropiada y comprobando que éste que les escribe alarga la introducciones innecesariamente como lo malos escritores, vamos al meollo: la cajaza.


Dramatización sobre cómo me regodeo en mi propia crapulencia (y lo bonita que es la colcha)


Por resumir qué me parece y como detalle para los que no quieran leerse todo el texto:LA CAJA ES LA BOMBA. Seamos serios: 13 discos oficiales, más el Past Masters y documentales sobre cada disco (vale, son refritos de los DVD que se editó en 2005, pero no están mal) de estos mindundis indiscutiblemente presentados en formato digipack con libretos decentes (no las fotocopias de las ediciones de vinilo de hasta ahora), por no hablar de fotos de los cuatro de Liverpool nunca vistas. Esto ya dispara en la línea de flotación de los mitómanos consumados. Sólo se pueden achacar pequeños fallos como una notas más extensas o una relación de quién toca quién en cada disco (peticiones de fans, lo sé).


Lo que sí es verdad es una vez abierto el paquete completo, paquete Comansi es muy difícil no permanecer con los ojos abiertos cual búho ante semejante despliegue beatlemaniaco. Pero no es menos cierto que también se te pasa por la cabeza una expresión tipo Camachil ibérico español de: "ya era hora", con aspavientos incluidos. Hablamos de más de 20 años para tener una edición en CD que valga la pena ser comprada (si exceptuamos la del álbum blanco de 1998 de la que soy poseedor y el ejercicio de vendetta de Macca contra el resto del Let it be... naked). En fin, que con tiras y aflojas, dimes y diretes, al final otros artistas tienen hasta 3 ediciones del mismo disco en CD (ver Costello, Elvis en su tienda de discos favorita) mientras que los peluquines de Liverpool veían el tiempo pasar y el usuario tenía que comprar ediciones de año de carracuca a precio de oro.



Solventada la crítica sin echarle la culpa a Yoko Ono (un logro) vayam os a la pregunta del billete del trillón de dólares: ¿cómo suena la cosa? La mejor respuesta que se me ocurre es: sorprendente. Con el tiempo, uno se acostumbra a ciertas cosas: a despedirse de los porteros de casa ajenas con un: "vengaaaa", a que Trompi siempre nos salve o al sonido mitad atenazado, mitad añejo de los discos de los Beatles (tengan en cuenta que debido a mi generación y la ausencia de referentes, mi primer contacto con los Fab Four fue una cinta TDK de 60 con el disco azul grabado). Bien, pues eso se acabó: con la nueva remasterización todo parece que está grabado ayer mismo. Los discos suenan frescos, directos, emocionantes, psicodélicos, rupturistas o energéticos según el caso con especial importancia de las armonías vocales y, sobre todo, de la base rítmica que ha ganado en presencia consiguiendo que se pierdan los clichés de la grabación algunas baterías de los sesenta (bombos inapreciables, platos cuyo sonido se asemeja a los de la vajilla de mi madre) y que el bajo de McCartney se aprecie en todo su esplendor (mención de honor para lo que han conseguido en Helter Skelter).


Yo también cambié el conjunto de lavadora y secadora que me mostraba el atractivo Smithers por el contenido de la caja


Quizás el resultado me parece mucho más conseguido cuando las cintas originales de las que se ha realizado la remasterización estaban ya en estéreo (para el que le interese, también existe una versión remasterizada que respeta el mono original de los primero álbumes de los Beatles, al precio módico habitual, por supuesto). Pese a todo, es una combinación excitante de música genial, conocida y, a la vez, llena de nuevos matices: como el nivel de detalle instrumental de algunas canciones, por fin el armonio (ese gran instrumento) tiene su protagonismo.

No voy a hablar de las canciones, que hace tiempo que ya han sobrepasado el término legendarias y nos pertenecen a todos (incluso a Ramoncín), pero me he puesto mi mejor imitación de vestido de Escarlata O'hara para hacer una llamamiento: tanto si los conocen mejor que a su propio padre, piensan que están sobrevalorados, que su música es exclusivamente Love Me Do y el Yellow Submarine, denles una oportunidad o, mejor, convenzan a alguien con mayor o menor nivel de indirectismo para que les regale la caja, aumentará su felicidad un 400%. Si no me quieren hacer caso a mí, háganselo al Cordobés que ya lo dijo en su momento: "lo importante es quererte tú mismo a quererte tú mucho, porque quieres también al que tienes a tu lado y todo sale de verdad de deporte". Más claro, agua.

Vuestro amigo en el tiempo, Tomás Verlein.


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sábado, 16 de enero de 2010

Recopilatorio alargador (y engrosador) 2009


Ante la polémica suscitada por nuestro anterior recopilatorio adelgazante, este año hemos querido acordarnos de esos héroes anónimos que han gastado sus ahorros en un aparato alargador y caminan por la calle sin que no se les note nada. Como viene siendo habitual, el recopilatorio se compone principalmente de las canciones que han pasado por las líneas de este humilde bloc, con alguna sorpresa oculta. Repiten algunos grupos habituales e imprescindibles como los Redd Kross, los Kinks, NRBQ o lo Hi-Risers; pero también se incluyen otras moderneces como los Real Kids, el Duque y la Duquesa, Juanito Truenos, Young Fresh Fellows y Downliners Sect.

Al igual que el año pasado, el estupendo diseño de las carátulas corre a cargo de Mr. Mosstrem, que este año se ha inspirado en el planeta del que proviene y que le ha dotado de un increíble sentido para analizar la raza humana y animal en su imprescindible blog 846,00 Motivos. En su defensa hay que decir que ha aguantado estoicamente nuestras directrices de “póngame eso un poco más a la derecha” para que finalmente lo pusiera abajo a la izquierda, una paciencia sólo explicada porque este hombre es más majo que las pesetas. Igualmente mandamos un saludo a nuestros colegas de BeatGaragePop, a los que hemos robado (pero avisando) una de las canciones de su recopilatorio sobre los Kaisers. Nos pidieron 154€ por ello, pero si se los hubiéramos dado ya no sería un robo.

Un fuerte abrazo a todos los que pasáis a saludar (o no) por aquí, se agradece mucho que simplemente nos aguanten dos palabras de las múltiples tonterías que decimos a lo largo del año. Ya saben que si no les gusta el disco siempre lo pueden dejar en una empresa de autocares para que sus clientes cabreados pidan el libro de reclamaciones. Si tienen una clínica podológica mejor no, los pacientes no dejarán de mover los pieses.


Servidor: Megaupload. Contraseña: peluquin
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sábado, 9 de enero de 2010

El grupo que no olvidaba a una chica (ni nosotros a ellos): The Stems


The Stems - At First Sight, Violets Are Blue (1987)

No es la primera vez que noto que la pérdida de tiempo es una función que responde perfectamente a la definición de alma de Milhouse: que estornudas y es que pretende escapar o que cuando mueres la pérdida de tiempo sale volando y se instala en otro cuerpo. Eso mismo pensaba el día de Nochevieja en la hora que transcurre entre recoger la mesa y criticar lo que ponen en las cadenas de televisión mientras alguien bien informado comenta quienes serán los presentadores de cada televisión. Son momentos delicados en los que no hay tiempo para hacer casi nada y demasiado para los cinco minutos que tarda uno en pelar uvas. Conclusión: Pérdida de tiempo. No hay remedio porque a las doce y cinco hay que estar preparado para hacer el comentario de “Este año tiran menos cohetes. La crisis”. Lamentablemente una pérdida de tiempo más. Exactamente pienso lo mismo si alguien nunca se ha parado a escuchar el (casi) único disco de los Stems: que tristemente está malgastando un poco de su tiempo, básicamente porque se pierde una de esos discos ocultos que hacen que las canciones pop puedan sonar de forma tan increíblemente maravillosa.


Los Stems hacen apuestas por ver quién pasó más frío: las tropas alemanas en el frente ruso o el acompañante de Anne Igartiburu en las campanadas.


Los Stems provienen de ese lejano mundo cuyo pequeño universo musical suele dejar caer algunos de los mejores grupos que se pueden escuchar de siempre: Australia. Principalmente el culpable de la formación es un tipejillo llamado Dom Mariani, al que en casa llamaban Domenic Desio Mariani por la procedencia italiana de su familia y de su propia persona. Mariani se afinca en Perth, y entre partidos de fútbol aussie no para de escuchar los discos de la Creedence Clearwater Revival. Mariani, siempre un tipo activo de los que en el colegio se chupa horas de pasillo por no comerse esas mandarinas verduscas del comedor forma su primera banda, los Go-Starts, en donde da rienda suelta a tocar las canciones de sus grupos favoritos y seguramente aprovecharse de las generosas ofertas de las salas en forma de panchitos gratis con una fría Fosters. Durante este periodo conoce al otro pilar importante de los Stems: Richard Lane, guitarrista y teclista aficionado a las bandas de garage de los sesenta y que mantiene un peluquín digno del mejor anuncio de Llongueras. Siendo buenos colegas como parece en un principio, siguen la máxima del mundo musical: dejarse discos y con gran confianza no devolvérselos jamás. Lo importante de todo este entramado es que a la sensibilidad popera del bueno de Dom se le suman ahora las formas de las bandas de garage de los sesenta, tanto americanas, como inglesas, como patrias (irremediablemente tienen que sonar los Easybeats).


A Dom Mariani siempre le sobraron canciones, y seguramente amigos que le decían que le quedaban bien esas gafas de sol.

En sus primeros trabajos, el grupo lo clava con un par de singles de obligada escucha: “Make You Mine”/ ”She´s A Monster” y “Tears Me In Two” / “Can´t Resist”, en donde las guitarras garageras y el powerpop conviven mejor que el cubo verde y el amarillo. Tras dichos singles (recogidos en fundamentales recopilatorios del grupo como “Mushroom Soup”) el grupo se completa para la grabación de su único álbum, con Julian Matthews en el bajo y David Shaw a las baquetas. Se podrían enumerar múltiples razones para escuchar At First Sight, la primera ya se dijo que era una buena forma de no perder el tiempo (si estás pensando que mejor que abrir y cerrar la tapa de un mando a distancia, sí, lo es). La segunda es más evidente, algunas canciones rozan esa perfección pop de las mejores melodías de los sesenta, y si alguien quiere rebatirlo debería escuchar “For Always”, “At First Sight” o “Can´t Forget That Girl”. La otra parte del cancionero es menos amable pero desde luego más atractiva, con el ambiente powerpop y garage de sus primeros singles habría que citar “Sad Girl”, “Move Me”, “Mr. Misery” o “Never Be Friends” como algunas de las (muchas) grandes canciones de este disco, que pese a las múltiples influencias del grupo, nunca pierden el Norte melódico de todas las composiciones firmadas por Mariani (capo en la mayoría de ellas) junto a Richard Lane. Un disco mítico, reverenciable, divino y, por cierto, aun bastante difícil de conseguir.



¿Cómo no van a salir con esa cara de mohínos? Si nos llevan a un rompeolas a hacernos fotos como poco votamos sí a la proposición 24.

Tras el éxito en Australia de At First Sight, el grupo se preparaba para una gira a lo mochilero por Europa, pero con los billetes de Interrail comprados, dicha gira nunca llegó a producirse. The Stems se disuelven de forma oficiosa (las causas no están determinadas y se prevé un culebrón de dimensiones venezolanas), dejando At First Sight como una especie de álbum oráculo hasta la reunificación del grupo en 2003 con nuevo disco bajo el brazo. Mariani que no tiene un pelo de tonto pero sí muchas canciones escondidas tras su Rickenbaker fue una especie de hombre al que le pasan por la cabeza los décimos de lotería, y aventura musical que comenzaba, firmaba discos cada vez más legendarios: con los Someloves, con los DM3 (No decímetro cúbico), con discos en solitario, etc. Afortunadamente todo sigue vivo y para este 2010 The Stems visitarán la península tocando todas las canciones que les han hecho ser un grupo cátedra entre los seguidores del buen pop sesentero. Seguramente lo hagan para que gente como nosotros no pierda el tiempo intentando adivinar en Nochevieja cual será el primer anuncio del año (más que nada porque la uno ya no los emite), así que ahí estaremos.

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Cara Pop:


Cara Garage:


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jueves, 31 de diciembre de 2009

7´´, 45 r.p.m. y un pequeño roscón de reyes: Redd Kross


Super Sunny Christmas / Huge Wonder

Haré como si no hubiera pasado un tiempo sin poder consultar este invento de la Internet: Hace un par de días el señor Verléin comentaba la canción navideña de los Big Star, un tema muy acorde con el pop repleto de jengibre que tanto inhaló Raphael antes del famoso tamborilero, y con la elegancia tan propia de Alex Chilton que inspiró a Ramontxu para su tradicional atuendo junto al escote alicatado de la Obregón. Pero hoy todo el asunto es bien diferente, y todo porque el single navideño del día lo firman nuestros marcianos favoritos: los Redd Kross.

Y digo lo de marcianos con buen uso de la razón (no el periódico, ese es para otra cosa); en casa de los McDonald las cosas se hacen con otro estilo, si el resto de humanos nos conformamos con que el recién jubilado de la familia, lanzador oficial de los petardos de rigor (¡pum!), suba a casa con media botella de anís amenizando la partida de brisca, a estos tipejos no se les ocurre otra cosa que firmar un 7´´ muy valorado, en el que consiguen que una canción navideña se convierta en un trallazo powerpopero que hace temblar los cimientos de tan festivas fechas, demostrando que hay diferencias insalvables entre su forma de celebrar la navidad y la cinta de Boney M que tenemos en garajeland. Para completar la jugada incluyen una primeriza “Huge Wonder” y una contraportada en la que se ve algún desnudo integral o a una famosa hija-cineasta en pleno karaoke junto a los hermanísimos californianos.

Por tiempo limitado dejamos en descarga los escaneos de las cubiertas y las dos canciones de tan maravilloso single. Nuestros agradecimientos a Johnny Lebrel por pasar el vinilo a mp3. Un tipo muy majo y capaz de encontrar en Japón el vinilo más cotizado y plantearse si era mejor dejar en la aduana a su acompañante o a sus preciados discos mientras mantiene una pose impertérrita y un rollito de sushi en cada mano.


Servidor: Megaupload
>>>Pincha & Fun Fun Ful<<<

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lunes, 28 de diciembre de 2009

Secciones itinerantes con una sola aportación ( I )


El mejor no-villancico de este año (sin contar el de Raphael, claro)


Con este post queremos rendir tributo a nuestra manera al gran Tony Wilson, un admirador de Boecio y su rueda de la fortuna, pero como no queremos ser censurados cuando digamos lo de 'sube a mi rueda' y demás, pues nos dejaremos de gaitas pseudofilosóficas que no somos capaces de explicar ( en la selectividad me cayó Descartes, como al 70% de la gente, si hubiera sido otro, suspenso seguro) y proponemos una panoplia de ejemplos que van a explicarles claramente a lo que nos referimos:

- Comprar décimo lotería ilusionado>Romper billete y prometer no volver a echar lotería nunca más
- Cena familiar con la abuela, los tíos y unos primos>Uno de los pequeños bebe champán por equivocación, los tíos comienzan echándose la culpa unos a los otros y acaban tirándose el cochinillo al estilo Nou Camp. A la abuela le da un soponcio o dos.
- Se abre el telón, sale un tío con capa en la tele, una rubia que presenta programas familiares y un cuenco con 12 uvas>No se te ocurre el título de la película, pero en el trascurso has tratado de meterte la capa por le gaznate y tirar las uvas contra la tele.

Resumiendo: ¡oh sí, es Navidad! Tengo miedo, Dave.

Pero no se me asusten, la navipeich tiene cosas buenas, sobre todo cuando te regalan lo que te gusta (que ocurre en un porcentaje tan pequeño que es incalculable incluso con el Colisinador de Hadrones a pleno rendimiento y con el Vista instalado), cuando el resto de tu familia se va de casa y te dejan en una conversación mano a mano con el jamón o cuando escuchas buenos villancicos, porque aunque parezca mentira, los hay. No es que abunden, porque la cosa se suele quedar en el reino animal: los borriquitos, los peces y la zambomba (que pasó como animal salvaje en el Scatergories, al igual que jíbaro como medio de transporte). Pero entre semejante arca de Noé sobresalen algunas gemas, como la versión de Keith Richards del Run, Rudolph, Run o alguna píldora psicodélica de los sesenta que los grupos solían hacer en plan momento libérrimo y, por supuesto, la protagonista de hoy: Jesus Christ, de Big Star.

Big StarBig Star: no se puede estar más limpio ni más navideño



Sé que algún insigne garajero me echará a los perros por no mencionar la barbaridad que tienen por ahí los Sonics o alguna que otra ilustre gamberrada de los Ramones, pero como estamos en plan melancólico, la mejor solución es aplicarse Big Star en vena. No diré más de esta canción, porque sobre las cosas que te gustan conviene no decir más de la cuenta, pero sí que cumple todos los requisitos para estar en esta sección: habla de Navidad (nada menos que del nacimiento de Jesús, el de la barba, no el de la bola de bolos y cierto gusto por los infantes...perdón por la blasfemia), tiene un inicio extraño, un estribillo fácilmente coreable por la familia y cierto tonillo hortera (que cumplen todos los villancicos, desde el de Wham, centrándose la acción en el mullet de George Michael), aquí representado por los cascabeles del estribillo. Claro que luego hay que ponerle la clase que Chilton & cia suelen desplegar. Supongo que una mano de pintura tipo Big Star es la diferencia que hace que me gusta Jesus Christ y se me vuelva la piel del revés (como cierta niebla provoca en los Simpsons) cuando oigo el tamborilero.

Denle al play, métanse un polvorón, un mazapán, unas perrunillas, un trozo de turrón de Jijona, varios bombones, dos empiñonadas, cuatro huevos de pascua y un poco de miel de la Alcarria, para que pase mejor.





Feliz Navidad y, como diría Enric González, nos vemos la semana que viene si estamos todos bien.

P.D.: si en estos días ven a un señor con pinta sospechosa y con mirada aviesa como el perro de misma facha intantando moverse tan rápido como un ninja (pero en realidad imitando a Chiquito), no me tengan miedo: seré yo en mi fantabuloso plan para suplantar la cinta de los centro comerciales (odio con todo mi ser al que canta: 'oye niñoooooo, de quién eressssss') por otra más acorde con este blog: vamos, la cinta de villancicos de Bertín Osborne.

P.D.: por cierto que ayer fue el cumpleaños de Alex Chilton, 60 años (compañero de mili de 61&49, por cierto)

Vuestro amigo en el tiempo, Tomás Verléin

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viernes, 18 de diciembre de 2009

Garajeland: Lo más trillado de 2009

Ante la ingente cantidad de ideas que nos ronda por las cabezas (en ocasiones) pensantes de garajeland se nos ocurrió hacer una lista (ya hacía mucho de esto) con lo más trillado de este año dos mil nueve. Como análisis solo diremos que a veces cuesta saber si un disco lo hemos escuchado por la cercanía de un buen concierto, si ha sido un nuevo descubrimiento, si ha sido un descubrimiento tardío, una adquisición vinílica que se hacía de rogar o simple y llanamente que es imposible conocer que fuerza provoca que alarguemos el brazo para coger un disco u otro. Mención aparte es que tengamos compenetración en diversas elecciones sónicas, algo inexplicable debido a las dificultades que tenemos para formalizar ésta nuestra relación, pero es que Tomás no cree en la religión y a un servidor no le aceptan en ninguna. Si creen que nos equivocamos en las elecciones comenten las suyas y las criticaremos gustosamente.

Inequívoco pero desastroso listado del señor Tomás Verléin. Comentado por 61&49:

The Stems - At First Sight
The Steepwater band - Grace&melody
Faces - A Nod Is As Good As A Wink
The Replacements - Tim
Black Keys - Attack&Release
Dr.Dog - Easybeat
Matthew Swett - Girlfriend
Wave Pictures - Instant Coffee Baby
Redd Kross - Neurotica
Black Crowes - The Suthern Harmnony and Musical Companion
Weezer - Pinkerton
Big Star - Third
Downliners Sect - The Country Sect
The Dutchess And The Duke – She´s The Dutchess And He´s The Duke
Stiff Little Fingers - Inflammable Material
Johnny Thunders - So Alone
Iggy Pop and The Stooges - Raw Power
The Real Kids - homónimo
The Scruffs - Wanna Meet the scruffs?

Condicionado por vivir en su casa con la cercanía de un político, hace que el señor Verléin adopte todo lo malo de tan distinguida clase y confeccione una lista en la que todo el mundo quede tan contento. Por no hablar de la foto adjunta que me envió junto a tamaño listado en la que se le ve besando la cabellera de un niño de diez años y diciendo que le promete una bajada de precio en los chuches. Solo de esa manera se explica que se atreva a incluir algún disco del punk más sucio que ha encontrado, caso de Stiff Litle Fingers y a un yonki por excelencia como Juanito Truenos, cuando todo el mundo sabe que Tomás defiende que el mejor disco pop de la historia es el debut discográfico de Parchis. En el extremo opuesto se encuentran sus selecciones pop de clásicos modernos como los Wave Pictures o Dr. Perro, en un banal intento de disimular que una de sus grandes pasiones es el rock duro de toda la vida: el de un señor de su patio que le despierta cada domingo con la sintonía de Radio Intercontinental. En cuanto a esos tipos desaliñados y (que quede dicho en público) dudosos de haber pasado por la ducha como Stepwater Band, Black Crowes o Faces, huelga decir que jamás unos tipos que hayan desarrollado en sus frondosas barbas formas de vida que dejen en pañales el tazón del Genesis de Lisa serían capaces de grabar un disco al nivel de exigencia (generalmente bajo) que tiene el amigo Tomás. No obstante y para casi terminar diré que si alguien pensaba que su elegante talante iba a dejar fuera a los años ochenta se equivocaba, Verléin se acuerda de todos e incluye en este apartado el garage-punk-pop de los Replacements, Redd Kross y Stems. Existen ocasiones en las que no queda más remedio que reconocer que a veces el tipo tiene buen gusto, sobre todo en los discos coincidentes con la lista de un servidor, y porque no, con el Country Sect o el Third de los Big Star, que (junto a Tomás si es menester) todo el mundo debería llevarse a la cama si quiere que su vida sea un poquito más feliz.
(Firmado a mano por 61&49).


Apabullante, pero falto de personalidad, listado del señor 61&49. Comentado por Don Verléin:

The Dutchess And The Duke - She´s The Dutchess And He´s The Duke
Young Fresh Fellows - I Think This Is
Mark And The Spies - Give Me A Look
The Stems - At First Sight
Los Coronas - El Baile Final De Los Locos Y Los Cuerdos
The Kinks - Are The Village Green Preservation Society
Jim Jones Revue
Matthew Sweet - Girlfriend
NRBQ - At Yankee Stadium
Tranzmitors - Tranzmitors
Roy Loney - Out After Dark
The Scruffs - Wanna Meet The Scruffs?
The Blow Pops - Charmed, I´m Sure
Decibels - Create Action!
The Real Kids - The Real Kids
The Swingin´ Neckbreakers - Live For Buzz
The Hi-Risers - Rockin´ Spree
Lolas - Silver Dollar Sunday

The Dutchess And The Duke - She´s The Dutchess And He´s The Duke: Con este disco, 61&49 no está revelando parte de sus secretos. Él siempre quiso tener un grupo compartido con una gachí en edad de merecer en el que él llevara barba y pudiera desarrollar por entero su teoría de las canciones de un acorde (todo sobre el mi menor, se llamaría el libro prologado por Almodóvar y su santidad el Papa de Roma). Al final desistió de su idea, pero se le ocurrió comentarla en el metro a algún amigo y ya se sabe cómo son estas cosas y el efecto espongiforme. Al final la idea acabó viajando hasta EE.UU. y fue copiada sin miramientos. Además, el tío que no es 61&49 pero quería serlo incluyo un par de detalles que hacen que el grupo sea grande, como estar ‘fuertote’ a los ojos de una madre o crear el dúo más fresco que se ha podido escuchar últimamente. Malditos roedores.

Young Fresh Fellows - I Think This Is: Al igual que todo maestrillo tiene su librillo, 61&49 ha convertido al bueno de Scott en su cicerone particular. En ese mendigo callejero que los protagonistas de una peli americana invitarían a celebrar la Nochebuena (y después les robaría toda la joyería buena en un paradigma del guión nada tópico). Igual el disco es un compendio tremendo de todo lo que pueden tocar los frescos de Seattle en formato 2008 que por si no lo saben abarca toda la cultura rock y pop desde los 60 hasta ahora. Y probablemente me quedo corto. Y no tengo nada más que decir; bueno sí: ‘a positivar’

Mark And The Spies - Give Me A Look: Qué típico de 61&49 elegir un disco que retoma todo lo bueno del merseybeat lo pasa por el Puente de Nimega y lo adereza con unas galletazas holandesas. Esta hábil estratagema me impide criticarle como se merece, pero ya tendré mi oportunidad. Es un gran disco, perpetrado por tres posibles delincuentes con un directo apabullante. Lo dicho, no tengo manera de criticar, pero algo encontrarán más abajo. Toda una serie de rencillas, pleitos por tierras, puntadas sin hilo y reproches de telenovela barata. No soy nadie haciéndome la víctima.

The Stems - At First Sight: Este disco forma parte de la larga tradición de álbumes que el señor 61&49 ha adquirido ‘por casualidad’. Les pongo en antecedentes: me llega un correo al buzón de parte de este buen señor. En el asunto pone: “mira lo que me he comprado por casualidad”. Luego ya en el cuerpo del mensaje me explica que “no quería pujar, pero al final pasó Venus por Marte y la tramontana sopló en mi casa, me levanté para ver qué ocurría y acabé dándole al botón de pujar ‘sin quieriendo’”. Lo de la casualidad está muy bien para una vez, pero esto ya huele un poco. Si no quieren que un día me dé el tabardillo, por favor, pídanle por el amor de lo nuestro que se abstenga de semejantes correos o por lo menos que alguna vez ‘por equivocación’ se haga con un disco de los Pecos, en vez de con esta obra maestra cum laude del pop de los Austrias o de los australianos, que nunca supe bien la diferencia.

P.D.: por si no lo saben, el sujeto suele terminar sus correos diciendo que toda ha llegado con un embalaje digno de Tiffany y que se oye de lujo. Mientras mis ganas de matar aumentan.

Los Coronas - El Baile Final De Los Locos Y Los Cuerdos: He hecho esfuerzos por intentar no relacionar el título del disco de los Coronas con pensamientos sobre mi compañero. Vale, no lo he conseguido, pero sólo diré que los Coronas han logrado que 61&49 mueva el culamen mucho más que los esfuerzos de nuestro profesor de educación física porque nos esforzáramos en el test de Cooper al grito de: “vamos, no seáis tímidos”.

The Kinks - Are The Village Green Preservation Society: Muy astuto. El señor 61&49 elige un disco de uno de mis grupos favoritos para evitar toda crítica. Además escogido con gusto e inteligencia. No es un disco ni de su última época (donde cabe poca defensa) ni tampoco muy típico o comercial. Lo curioso del asunto es que Ray Davies lo compuso como disco conceptual de homenaje a la vida rural. Supongo que la masiva escucha por parte de 61&49 proviene de sus míticas escapadas a lo mochilero por Europa. O eso o que ha sido abducido, como le ocurre al pequeño de los Davies.

Jim Jones Revue: No podía faltar el orgullo de Torquemada (si siguiera vivo, ¡ay truhán!, te fuiste demasiado pronto). Es decir, el grupo que puede pasteurizarte el cerebro en un abrir y cerrar de ojos o que puede saltarte más de un empaste si uno se pone cerca de unos altavoces con potencia suficiente. Son unos animales con pinta de ello. Semejante disco sólo te puede llevar al frenopático con el traje de enfermera que porta el Joker en el Caballero Oscuro. Espera que no he criticado a mi compañero aún. Lo arreglo ahora mismo: 61&49=Pedro Morata.

Matthew Sweet – Girlfriend: “A mí lo único que me gustó de este disco es que vaya dedicado a Madonna”. Prometo que esas fueron las declaraciones que me hizo mi insigne compañero acerca de este clásico instantáneo. Él les podrá comentar que: me lo puso él por primera vez… que si mi reacción fue: “psss, no está mal”, pero cuando me dijo que el guitarrista que acompañaba al señor dulce de la casa de la piruleta era Richard Lloyd la cosa me empezó a interesar… falacias. Por eso les digo que me crean a mí. Al fin y al cabo, él es un señor cuyo nombre que parece un código postal.

NRBQ - At Yankee Stadium: Ahí lo tienen. Si en su momento de lanzar este disco más gente hubiera sido como 61&49 los NRBQ hubieran conseguido el éxito que merecían. Un grupo capaz de mezclar Get Rhythm con una canción tan melosa como I Love Her, She Loves Me y salir airoso merece fanes y peces como 61&49. El amor que profesa mi compañero por este grupo le hace realizar actos destinados a extraños seres. No les digo más que una vez le vi preferir Nesquik en vez de Colacao y querer mezclarlos con anacardos con miel de marca Hacerdado. Y de beber albóndigas, por supuesto.

Tranzmitors – Tranzmitors: Todo el mundo sabe que lo mejor que nos ha dado nunca Canadá ha sido el sirope de Arce, pero 61&49 quiere demostrar lo contrario propugnando a los cuatro vientos su amor desmedido por este grupo de señores bien vestidos que sin embargo le dan al punk cosa fina. Ciertamente son un grupo muy interesante, al que sólo echo en falta que se prodiguen más haciendo el pasito de Mick Jones (puede observarlo en cualquier vídeo de los Clash si miran detenidamente, como con casi todas las cosas que merecen la pena).

Roy Loney - Out After Dark: 61&49 nunca se lo confesaría, pero tiene familiares de las profesiones más diversas: desde acupuntores hasta electricistas capaces de hacer verbenas con los cables de una casa, pero como no hay nada perfecto le faltaba un abuelo rockero. El idilio que ha tenido este año con Roy Loney, ya sea en formato de plasticurrio o en directo ha compensado esta carestía genética en el árbol genealógico de la familia de las carreteras del mundo. Tengo que confesarles que yo también me rendí a tío Roy cuando en la sala Heineken enlazó un Second Cousin dilapidarlo con unos bailes inspirados en las raíces árabes de los pasos de Nacho Duato. Imposible resistirse.

The Scruffs - Wanna Meet The Scruffs?: Probablemente no encontrarán un disco mejor perpetrado por unos perfectos desconocidos. Naturalmente queda muy bien decir ante la muchachada que el mejor disco de Power Pop de la década de los 70 lo hicieron estos cuatro marcianos. Pero es una afirmación que podría considerarse válida en Saber y Ganar y yo no voy a quitarle la razón a Jordi Hurtado jamás de los jamases. Todo esto no explica por qué 61&49 tiene 700 copias de este disco y muchas las utiliza de posavasos, o a lo mejor sí y me estoy haciendo mayor… ¿es momento de quedar con mis amigos para ir a andar o a mirar las obras delante de las vallas?. Tantas preguntas…

The Blow Pops - Charmed, I´m Sure: Muy típico de 61&49 el intentar colar todos los estilos en una lista de lo más escuchado del año. Sólo nos faltaba el disco de power pop y beat más mejor de Milwaukee, esa gran ciudad cuyo equipo de NBA hace años que navega por el tedio. El disco es bueno, casi diría que una joya por descubrir. De los Bucks no se puede decir lo mismo, pero al menos el que lleva el órgano en el Bradley Center es un as haciendo lo de ti ti ti ti ti ti ti titititititititititit tirririririrtiri.

The Real Kids - The Real Kids: Por mucho que este disco tenga una de las mejores intros cortas de la historia (con un cambio tremendo), que Felice y los suyos meterieran hit tras hit en el disco o que su estilo fuera una mezcla perfecta entre los coros de la invasión británica y las guitarras monolíticas del rock de Chuck Berry, me niego a darle la razón a mi compañero. Y no me vengan con que yo también lo tengo en mi lista, eso son detalles simples detalles… como el Dioni y su carrera de cantante: ¿canta bien?, ¿canta mal? A quién le importa…

The Hi-Risers - Rockin´ Spree: En este caso permítanme que abandone por un momento mi tono de tertuliano político televisivo y respete la decisión de mi compañero, que ha elegido este disco en homenaje a un gran hombre en formato reducido, al faquir del dobladillo del colchón, al faraón de Alcorcón, al mítico Enano Buceador -que Bo Diddley tenga en su gloria-. Él y el alcalde de Boadilla del Monte han hecho más por este grupo que todas las radios de este extraño mundo. El primero porque no se les puede hacer más promoción por menos y el segundo porque con el dinero ganado en el Gran Prix pudo construir viviendas de protección oficial donde pudo instalarse la discográfica que edita mundialmente a la mejor Telecaster de la década y señora (es decir, un señor bajista como la copa de un pino y un baterista que tiene el Groove tatuado en ambas nalgas).
Enano, siempre estarás vivo en nuestros yeyunos

Lolas - Silver Dollar Sunday: Da igual. Me es indiferente que el disco sea una celebración del power pop más kamikaze o que su escucha provoque que la gente le pinte cuerpo a las caras de Bélmez. El sentido común te dice que no te puede gustar un grupo llamado Lolas. Más aún cuando yo fui ampliamente criticado por comprarme el Unplugged de los Manolos con ese mensaje cósmico y filosófico de “amics per sempre”). Exijo una satisfacción.

(Texto escrito a boli por Tomás Verléin).


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domingo, 13 de diciembre de 2009

Los mejores discos de la historia (a medias)


Primer aviso (seguramente único, según vea): Si has entrado aquí pensando que esto era una lista más de los mejores discos de la historia estás en disposición, casi con toda certeza, de pensar “vaya mierda”. Efectivamente, en garajeland somos así, si existen cientos, que digo, decenas de millar (que vuelva el cupón) de listas con los mejores y los peores discos de la historia nosotros no pensamos ni por asomo hacer otra más. El único hecho irrefutable, matemático y lógico es que si se han planteado las cosas como lo mejor y lo peor nosotros interpolemos (gran palabra, no da quebraderos de cabeza en cierto oficio) y obtengamos una lista con las mejores medianías de la historia discográfica, es decir, discos que nadie diría que son los mejores pero tampoco los peores, simplemente conocidos como tres o cuatro estrellas. Por favor, que nadie se ofenda, algunos discos nos gustan y otros no, pero el grado de cinismo de garajeland solo se puede igualar al ajuste de presupuestos de una Comunidad Autónoma. Para gustos los culos, ahí va la lista:


Bernie Madoff dice: Mi pirámide económica se derrumbó cuando mis inversores vieron lo que gasté en rock progresivo.


U2 – Unforgettable Fire: Pese a que los fans no sean capaces de ponerse de acuerdo (y de esto entiendo) con Joshua Tree, Achtung Baby o incluso alguno de los primeros, y poniendo la mano fuera del fuego aseguro que todos sus últimos discos sin excepción son un peñazo, solo queda acordarse del buen (canciones estupendas) y nada despreciable pero tampoco elogiable Fuego Inolvidable.

Bertín Osborne – En Soledad: Uno de nuestros artistas ibéricos y pelamen en pecho favoritos. Seguramente las rancheras y "Como Un Vagabundo" sean un punto culminante en la carrera de este patanegra de uno noventa de altura, su disco Buena Suerte es prescindible y no hizo honor a su título en cuanto a ventas y calidad, pero nadie podrá decir nada del lineal y que a mi me suena a súplica Acuérdate de mí.



Bertín Osborne descubre que José Manuel Soto es el que le roba las vaquillas del Grand Prix.

Mike Oldfield – Tubular Bells II: Matemática pura que diría el auditor de Bernie Madoff. Si las notas de las campanas tubulares son iguales (de largas) en toda la trilogía, el punto medio queda en la segunda parte. La ciencia es sabia e incluso a veces destroza religiones (adaptación libre de las palabras de Oscar Wilde).

The Beatles – Todos los que hicieron en solitario John Lennon, George Harrison y Paul McCartney (se siente Ringo): Incapaces para decidir sobre alguno de los que hicieron cuando estaban juntos los cuatro peluquines se opta por los trabajos en solitario. En cualquier caso la sola presencia de la japonesa conceptual en alguna grabación aumenta las posibilidades de que la tostada del desayuno caiga por el lado de la mermelada. La culpa de todo la tiene Yoko Ono.

Stone Roses – Voto en blanco: Su primer disco homónimo contiene lo mejor y lo más pirulero del sonido Madchester, el segundo (Second Helping) está realmente fuera de lugar (Nota: Queridos Ian Brown y compañía, cinco años para un chaval en fase de crecimiento hormonal pueden ser muchos), pero más allá de ahí me ha costado horrores encontrar un trabajo de calado medio.

AC/DC – For Those About Rock: Me gano la bronca del respetable. Sus discos son los mismos cambiando la portada, sí, pero nadie tiene narices a cantar a los cuatro vientos que Back In Black es un coñazo y que sus ochenteros años son canela fina. Entre medias se queda el de los cañones y su buena sarta de canciones que sí pero que no, y que ni son buenas ni malas, sino todo lo contrario (esto es un razonamiento solo al nivel de una persona cuya filosofía de vida es decir “eso es como todo”).

La Pantoja (formalmente conocida como Isabel) - Corazón Herido: Gran tonadillera española, sangre de pura temperatura sureña, un novio que ha pasado por el talego y algún disco memorable; muchos de ellos simplemente OBRAS y otros en los que aprovecha el tirón de épocas pasadas, pero nadie recordará Corazón Herido (para que mentir: lo he anotado de la Wikipedia porque me hacía gracia su título de telefilme de Antena 3).

Bruce Springsteen – The Rising: Es obvio, de joven hizo cosas buenas y llevaba el pantalón muy prieto, ahora de mayor disimula que el cinturón le cae por encima del ombligo, y debido a que en su época noventera no encontró la talla correcta en el Cadena Q y grabó algunos discos bastante flojos (donde se incluye uno de esos odiosos MTV unplugged). Elegimos The Rising, que para los años que corrían, el tío Bruce fue uno de los pocos que no colaboró con algún rapero.

The Rolling Stones – It´s Only Rock And Roll: Acertado título para un disco que no será recordado como uno de los mejores de la banda ni tampoco de los peores, que Jagger se pusiera a bailar junto a Bowie con unas Reebok clásicas dan fe de ello. Contiene uno de los títulos más coreados en el rock de estadio, con todo lo bueno y peor que eso conlleva.

La Pelua – Yo Soy Así: Alter Ego de La Pantoja cuando salió enseñando sus axilas en el Interviú es creadora de los mejores casetes nunca vistos en la gasolinera de La Roda. Sí, sí, la que hay al lado de la que vende los Miguelitos. Este es, por poner, su disco tres estrellas.


En otra de mis recurrentes pesadillas compro discos buenísimos y siempre tienen esta portada, del grupo que inventó el folk-metal nada más y nada menos.

Kraftwerk - Radioactivity: Si nuestros amigos alemanes robotizados alcanzaron cumbre en sus viajes por autopista y en el monorraíl (que no armaba mucho alboroto) hay que entender que sus escarceos con el mundo radiactivo no salieron del todo redondos (y eso que servidor se aprendió los desastres nucleares mediante esta canción y no con el profesor de historia, ¿el siglo XX para qué darlo?).

David Bowie - Diamond Dogs: La discografía de Bowie tiende a ser como la bipolaridad de su color de ojos, época buena con época en la que puede sonar a trillado. Entre medias Diamond Dogs, que después de Ziggy Stardust no hubo Rebel Rebel que le salvara de la quema. El disco incluía “We Are the Dead” y por poco hace honor a su título, por aquel entonces Bowie y la lejía nasal se empezaban a llevar demasiado bien.


REM – Out Of Time: Enorme discusión la que siempre tengo con este disco, siendo un partidario de Automatic For The People y por supuesto de su maravillosa (y más desconocida) primera época solo puedo decir que sus últimos trabajos han sido malas noticias. Entre medias Out Of Time, temas muy comerciales pero en general se queda como el queso de Burgos con membrillo si uno lo toma sin queso o sin membrillo.

Ella Baila Sola – E.B.S.: El dúo cómico e ibérico por excelencia del folk pop soso. Eran un poco como Jagger y Richards: no se podían ni ver, pero la diferencia fundamental (sí es que sólo hay una) es que estos tenían más imaginación para titular sus discos. Su debut fue Ella Baila Sola, seguido de E.B.S y despedida con Marta y Marilia. La elección es E.B.S. porque fue el segundo con menos (y más) promoción por parte de los cuarenta principales.

Genesis - Foxtrot: La banda de canciones largas y que no actuó en concordancia con los problemillas en el cuero cabelludo de Phil Collins. La gracia de Foxtrot es que tiene la canción-acorde más corta de Genesis (“Horizon´s” de un minutillo y algo) y “Super´s Ready” que para el que sea capaz la puede oír (visualizar no, al ver las imágenes he comprobado que mi sentido de la belleza está torcido) en este enlace. La duración del tema en cuestión es de veinte tres minutos... ¡como un episodio de los Simpsons!

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sábado, 28 de noviembre de 2009

Verdades como puños, mentiras como pianos ( IX )

1. ¿Grabó Jimi Hendrix la guitarra de una canción del cantante que inspiró el estilo de Mick Jagger?

Nuestro veredicto: Nuestro veredicto es que la pregunta más complicada que hemos realizado nunca, porque esconde tantas preguntas inconclusas, tantos dimes y diretes que necesitaríamos un blog propio para llevarlo a cabo, por no hablar de otro blog que deberíamos crear para explicar cómo se nos ha ocurrido y un tercero que debería versar sobre nuestro estado mental: a todas luces a la altura de la loca de los gatos que vive en Springfield.

Visto la dificultad del asunto, una vez más hemos encargado la tarea al departamento de investigación del Señor Bajito y el de la guía de teléfonos, con el fichaje de última hora del cuñado del primero, del que no quisimos saber nada más tras comentarnos que su mayor virtud es que si se pone una bombilla entre los dientes ésta se ilumina. (nota mental: si de ésta 61 & 49 y el que subscribe no salimos de esta esposados y con una tira negra en los ojos ya puesta nos podrán pasar un cupón por la chepa que igual toca).

Dos días después hemos recibido un completo informe de una página con membrete de la revista Don Miki y varias manchas de café con sólo una frase escrita: " Jimi Hendrix nació, creció y se desarrolló. Además era guitarrista, probablemente zurdo". Supongo que lo de este equipo de investigación será alguna maldición gitana por algo que hicimos en otra vida.

Don CovayDon enseña a Jerry Wexler (mandamás de Atlantic ) que si tienes las dedos como morcillas lo del Mi menor es un mero simbolismo. El estilismo es de Rupert en el caso de Don, Jerry sólo lo lleva las puntas saneadas.



En fin, la historia de la música es a veces perezosa con los datos de grabaciones y de encuentros entre grandes estrellas. Más aún si tenemos en cuenta que en los 60 no se pensaba que años después estas cosas figurarían en un bloc como éste y que en Madrid el diseño de las luces de Navidad se encargaría a Agatha Ruiz de la Prada, como un par de guindas. Retomando el hilo, Jimi Hendrix era, por 1964, un guitarrista primerizo que formaba parte del 'Chitlin' Circuit', una asociación de bares de EE.UU. que permitían a los artistas afromericanos tocar o actuar. Por aquel entonces, Don Covay ya tenía una carrera sólida como cantante y compositor de extraordinaria voz que formaba parte de los grupos que giraban con Little Richard. El azar, la providencia o una serie de señas para béisbol empleadas por el Sr.Burns fueron los responsables de unir en el camino a estos dos grandes. La cuestión es: sí, parece confirmado que Jimi y Don se conocieron e intercambiaron cromos de la liga de fútbol española (las malas lenguas indican que a Jimi intentaban colarle un cromo de Roberto Ríos por dos de Tendillo, pero a uno de Seattle no se le ibas a colar), pero tampoco se sabe si se metieron en el estudio para hacer algo. También es verdad que siendo los dos músicos y con un estudio cercano no se iban a poner a jugar a la bola de fuego (el juego más aburrido/divertido de la historia, si no tenemos en cuenta a toda la serie de Falomir, claro).

Si la historia es cierta, Jimi fue el guitarrista solista en 'Mercy Mercy' y en 'Can't stay away', mientras estaba de gira con Sam Cooke. En La sesión (que se registró a primeros de octubre de 1964) también se pasaron otros músicos del montón: hablo de King George a la segunda voz (aunque es más conocido como guitarrista) y Bernard Purdie a la batería. No intenten buscar un mejor equipo para grabar un disco: probablemente no lo habría (excepto si pueden encontrar a un grupo de veteranos del Vietnam que en 1972 fueron acusados de un delito que no cometieron y ahora, perseguidos por su propio gobierno, sobreviven como soldados de fortuna). Las dos canciones formaron parte de un 7" que pasaría a la historia por ser unas de las primeras veces que se registraba grabada la guitarra de la bestia parda zurda, ¿les suena a Jimi? Juzguen ustedes. Sólo les comentamos para dejarles con más dudas que en la lista de entrada al estudio figura un tal James Hendricks y que Steve Cropper siempre dice que Jimi estuvo allí...


Don CovayDon y Wilson Pickett, si ustedes necesitan tirar un tabique en sus casas, llamen a estos dos señores: en dos canciones trabajo hecho sin sacar el martillo pilón.


Por otra parte, Don Covay ha sido recordado más como compositor (por ejemplo con el 'Chain of Fools' que Aretha hizo famoso) que como cantante, pero su impronta, vozarrón y estilo no pasaron desapercibido para un tirillas de morroplastio destacable que era un as en la gimnasia del la ciudad de Dartford (Inglaterra) y que tenía una colección de discos venidos del otro lado del atlántico que dejaba impávido a otro chavalote con voz angelical (por aquel entonces) llamado Keith Richards. Si encuentran semejanzas (e incluso un parecido casi de fotocopia) entre Mick y Don son ustedes unos malpensados, unos destructores, unos desahogados ("si me quereis....irseee" que diría la gran Lola Flores). Evidentemente no se puede decir que la voz y estilo de cantar de Mick fueran originales, pero él tampoco lo ocultó y siempre quiso homenajear a su 'maestro'; ya fuera grabando una versionaza del 'Mercy Mercy' para el Out of our Heads o ayudándole en la rehabilitación de la enfermedad que padece desde 1990.

Aquí la original:




Aquí la versión:




Porcentaje de certeza: Le concedemos una certeza tipo: "te lo prometo por Anacleto". Es decir, no hay ninguna prueba sólida salvo la memoria de unos músicos y nuestro gesto de "por éstas que es verdad". Además, esto no es un chat y ustedes saben que yo no soy rubia, ni tengo los pechos turgentes y que sólo llevo el picardías puesto por prescripción médica.

Vuestro amigo en el tiempo, Tomás Verlein


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