viernes, 30 de marzo de 2012

Contacto con tacto (XV): The New Piccadillys

Sala Boîte, Madrid, 29 de Marzo de 2012

Muy bienvenidos a una nueva crónica de concierto de garajeland, en la que se suele hablar poco de las canciones tocadas en directo, en donde los debates suelen tomar una dirección culinaria o en donde uno se puede explayar a gusto pensando si Amaia Montero funcionaría mejor como mascota de Bonnie o Tigretón en el famoso bollo de Bimbo.

La velada de anoche suponía la presentación en tierras ibéricas de los New Piccadillys, que en desglose queda así: El culo inquieto de George Miller que antaño partía la pana en el mundo beat con los imprescindibles Kaisers y otros proyectos igual de excitantes (se dio buena cuenta de su trabajo en este mismo espacio) y que ahora se rodea de otros tantos escoceses, antiguos compañeros en unos casos, músicos de sobrada pericia en el cien por cien de ellos, para seguir dando rienda suelta a su pasión por sonidos que no pasan del sesenta y cinco en general y el beat de la orilla del Mersey en particular.

¿Quién dijo que se necesitaban treinta metros de escenario para poner posturas de auténtico rockero?

Ante esta propuesta nos vimos en la Sala Boite madrileña compartiendo la ocasión con el guardián de la melodía y maestro chocolatero del bombón de licor (ambas partes también por separado) Savoy Truffle. Día de huelga (Lisa necesita un aparato), mucho movimiento en las calles y aforo medio para recibir a los ilustres escoceses. Un primer vistazo al escenario nos pone en aviso: estos perros saben comprarse instrumentos, ya sea rodearse de una Ludwig o colgarse un bajo Hofner, una preciosa Mosrite o en el caso de George Miller una Fender Jaguar.

George Miller buscando entre el público a Troy McClure, en estos momentos analizando la desaparición de la nuca del presidente

El repertorio se nutre completamente de versiones, principalmente del ya comentado beat sesentero y en donde no falla alguna del más famoso cuarteto de Liverpool. El concierto comienza con una de las siete canciones que ya circulan por la red (hay que puntualizar que aún no han editado ninguna referencia), la instrumental “Driving Guitars”. ¿Y en qué se diferencia esto a un tributo, un revival de poca sangre o simplemente a un ejercicio de nostalgia? Es lo que pensará en escéptico rockero. En la segunda canción se empieza a ver, aquí caben además de los Kinks y “Took My Baby Home”, la ramoniana “Judy Is A Punk” pero llevada a otros terrenos hasta ahora inexplorados. Y es que a estos tipos les das el “Little Latin Lupe Lu” de los Righteous Brothers, una revisón al “Lies” que los Knickerbockers llevaron al recopilatorio Nuggets, “A Certain Girl” de los Yardbirds o “Rawhide” de Link Wray por citar sólo algunos ejemplos, pasan cualquier cosa por su trituradora de ritmos y lo convierten en una canción de Twist, que tiemblen Andy & Lucas si estos les cogen un éxito, que les pueden dejar en mal lugar.

El batería asiste atónito a la explicación del bajista a George Miller que si renuncian al seguro dental habrá que pagar el aparato de Lisa.

Quizás el factor tiempo no es uno de los elogios que se les puede echar, si bien, tocar con la soltura propia de quien ya ha pisado muchos escenarios y saben de qué va un concierto cara a cara con el público puede ser uno de los más grandes que se les puede hacer. Son escoceses y hacen beat, tocan veintitantas canciones sin recurrir a parones en los que hay que decir cuan guapo es el público que les rodea (ciertamente en la mayoría de los casos están mintiendo) porque no les hace ni pizca de falta. Grupos así y a personajes tan queridos por estos lares como George Miller hay que ir a verlos aunque vayan vestidos como Pez Guardiola. Es lo que os hace falta si en estas fechas pasan cerca de vuestras casas. Esto es lo que queda de gira:

- VIERNES 30 DE MARZO. ANDOAIN. AUDITORIO BASTERO
- SÁBADO 31 DE MARZO. SANTIAGO. SALA MOON
- DOMINGO 1 DE ABRIL. GIJÓN. THE MONKEY CLUB
- LUNES 2 DE ABRIL. LIERGANES. SALA LOS PICOS
- MARTES 3 DE ABRIL. BURGOS. SALA ESTUDIO 27
- MIÉRCOLES 4 DE ABRIL. VITORIA- GASTEIZ. HELLDORADO 
- JUEVES 5 DE ABRIL. PONFERRADA. FREAKLAND FESTIVAL

'Judy is a Punk' - The New Piccadillys from Bill Gill on Vimeo.
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sábado, 24 de marzo de 2012

Los chicanos que se convirtieron en estrellas: Thee Midniters


Thee Midniters - In Thee Midnite Hour!!!

Es curioso como el paso de los años va aclarando ciertas facetas de la vida de un rockero sin tupé como es mi caso. Primero caes en la cuenta de que hablar a tus amigos en una discoteca de que tal o cual canción es de un grupo alemán llamado Kraftwerk puede importar un pito a los colegas que precisamente lo que les interesa es lo contrario al pito, y con razón. Más tarde descubres apesadumbrado que la MTV es en principio, y sólo en principio, una televisión musical y que una vez superado el número de video clips sin raperos deja de ser la tele de la música para pasar a ser simplemente la tele de cosas. Poco a poco vas labrando una personalidad musical a la par que te vas quedando sin sitio en las estanterías, y descubres que en casi el cien por cien de los casos la música actual carece de alma (y esta vez no ha sido Milhouse el que se la ha comprado a Bart). Afortunadamente, en algún momento de la vida aparecen Thee Midniters, y otra vez a hacerse preguntas: ¿Se puede tener la técnica instrumental idónea y utilizarla para tocar canciones plenas de emoción? Podría ser.

No se fíen, tras esa apariencia de buena gente planean estrangular a la guitarra y luego ocultar las pruebas

Thee Midniters formaron durante el segundo lustro de los sesenta una de las bandas más ardientes de la ciudad de Los Ángeles. Quizás sea mucho decir, codeándose con, sin ir más lejos, los Beach Boys, Doors, Byrds o Love; pero para el barrio de East LA, los Midniters eran unas auténticas estrellas, a las que todos adoraban o tomaban como ejemplo para formar un nuevo grupo musical. Formados precisamente en el barrio del Este de Los Ángeles, de amplia comunidad de hispanos, y como suele ocurrir cuando las cosas se desproporcionan, un lugar poco propicio para ir repartiendo publicidad por los portales. El grupo inicialmente llamado Midnighters se gesta en la Salesian High School, localizada entre la calle Soto y la principal arteria que cruza el barrio chicano, Whittier Boulevard, que tendría algún Economato por la zona. Tras unas primeras formaciones tan cambiantes como el humor de Luis Aragonés y tal, con dos voces, órganos, saxos…, el grupo se puede resumir en siete canallas esenciales (existe información detallada en Internet y como no entra en examen mejor no aburrir): Willie García alias Little Willie G cantando, George Dominguez guitarra principal, Ronny Figueroa al órgano, la sección de vientos de Larry Rendon y Romeo Prado, George Salazar en la batería y Jimmy Spinoza al bajo.

No me dirán que han visto una formación más exquisita haciendo el numerito de un paso palante y otro patrás

Unos conciertos iniciales salvajes (y con máscaras de carnaval que afortunadamente abandonaron) hace que sean llamados por el sello de Hollywood Chattahoochee Records, que ya se hacía eco de las aventuras de los chicanos gracias a las numerosas radios locales del condado angelino, que durante los sesenta apoyaba a un amplio número de grupos de la ciudad programando emisiones musicales sin alternancia de tertulianos. Para la primera referencia discográfica el grupo se cambia el nombre, sólo ligeramente por el de Thee Midniters para no tener problemas con los Midnighters de Hank Ballard, y se estrenan en un siete pulgadas con una versión de “Land Of A Thousand Dances”. Single que provocó confusión por el hecho de su duración (casi seis minutos) y que la canción completa se encontraba por ambas caras. Finalmente se sustituyó por un formato clásico de cara B convirtiendo al original en codiciada pieza para los coleccionistas que se pueden dejar los cuartos en esas cosas. La tierra de las mil danzas supone unos mandamientos muy respetados por el grupo en sus canciones: influencias del Soul, el Rock And Roll que estaba invadiendo las americas de mano de los ingleses, sucio sonido garagero, calientes canciones directas al sistema nervioso y sobre todo energía a raudales.

Su segundo single no se saldría demasiado de las reglas señaladas: “Whittier Blvd.” Además de servir de homenaje a la principal arteria del barrio picotea del los instrumentales surferos con bastante acierto, tanto, que durante una gala de premios Hollywoodiense en la que se encontraban James Brown, Rolling Stones, una conexión telefónica con los Beatles (me pregunto si les llamarían con el marcador automático del profesor Frink) y un largo etcétera, fueron premiados en la categoría de mejor canción instrumental (aunque a Tomás Verléin le hubiera gustado más un premio en la sobresaliente labor en el campo de la excelencia). Esta canción debió dejar a Brian Wilson una grata impresión, tanto que decidió utilizar el inicio de la misma (el “Let ´s take a trip down Whittier Blvd.”) cambiando la calle de los ya ilustres chicanos por la avenida Howthorne, que como bien sabrán los fanes de los Beach Boys es el barrio de los Redd Kross y sí, también de Wilson y compañía. Que Brian Wilson pagara el tributo mediante el amigo parné no lo podemos aclarar.

Verbigracia del Street View se puede ver que el cruce de Soto y Whittier tiene ahora un local de tacos y un montón de coches como el de Tony Soprano.

La grabación de su primer álbum seguiría por los mismos caminos de alternar canciones propias con versiones, a destacar en este apartado “Empty Heart” de los Stones o “Everybody Needs Somebody To Love” de Solomon Burke. Sería ésta su última grabación con Chattahoochee para realizar una pequeña innovación: crear su propio sello y editar ahí posteriores trabajos. Ahora suena un poco ligero, pero estamos hablando de 1965, un año antes de que los Beach Boys crearan Brothers Records y los Beatles el famoso sello de la manzana granny smith. Whittier Records se les adelantó.

Seguirían tres discos más en y otro tanto número de singles, que el sello Norton tuvo a bien de ofrecer hace unos pocos años a todos los que andaban perdidos en otras moderneces. En esta recopilación que enlazamos por lugares ocultos además de los mencionados singles unas líneas más arriba se encuentran piezas donde el grupo asimila el legado de Ritchie Valens de llevar el sonido latino a terrenos hasta ahora inexplorados por el hombre blanco, escuchen por ejemplo “Love Special Delivery” una de mis canciones favoritas del disco. Algunas de sus canciones propias merecen mucho la pena “I Found A Peanut” o “Never Knew I Had It So Bad” que podría perfectamente salir de las tierras garageras del Noroeste. Tuvieron tiempo para que Willie G aprendiera a tocar la harmónica y el grupo descubriera la psicodelia en “Jump, Jive And Harmonize”, y siguieron eligiendo acertadas versiones como “Gloria” de Van Morrison o “Money” del tándem de la Motown Bradford/Gordy.

Tuvieron modestos éxitos en las listas americanas, bastante repercusión en el área de Los Ángeles en donde se codearon y trataron con bestias escénicas como los Standells, Byrds, Electric Prunes o The Seeds en una ciudad que vivía en pleno epicentro la efervescencia musical de la segunda parte de la década de los sesenta. Pero por encima de todo, fueron idolatrados en su barrio de East LA, eran hispanos, eran del barrio y eran suyos. Sí, eran unas auténticas estrellas.

Servidor: Mediafire. Contraseña: peluquin

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miércoles, 14 de marzo de 2012

Las cajas de los CDs ¿Por qué todas son una mierda?

Mucho han cambiado las cosas en estos meses en los que no hemos publicado absolutamente nada en este blog, han cerrado megaupload, las navidades han acabado de forma oficial dejando nuestro recopilatorio pasado de moda, y ya. Lo cierto es que no han cambiado tantas cosas, porque el paro sigue subiendo, y nuestras ganas de artículos que no interesan a nadie se mantiene en una constante y lenta línea horizontal con movilidad reducida. Para hacer honor a semejante afirmación nada mejor que un elegante, a la par que extenso, tratado sobre las modalidades de cajas de cedeses que puede encontrar en su tienda favorita de música. La conclusión: En el título de esta entrada.

Sí, se podría haber puesto algo más discreto que una bolsa con el símbolo del dólar, pero representa fielmente los beneficios de la disquera por la venta de tan satánico invento.

1. Caja simple estándar: La más sencilla pero no por ello deja de ser una gran obra de ingeniería, que como tal tiene más fallos que virtudes. Consiste en un estuche de plástico transparente que incorpora una pieza central (de plástico, claro) en donde se apoya el compacto. Dicha pieza central puede ser negra, transparente para dejar ver alguna foto o proporcionar información que no se suele leer bien debido a los relieves de la propia pieza, además la podemos encontrar en distintos colores como sustituto cutre del vinilo de color. Si además dicha pieza central es sacada (generalmente haciendo palanca con destornillador) del estuche materno para escanear la carátula a un compañero pirata, ésta puede perder propiedades y no volver a encajar como debería, consiguiendo no sólo que esta pieza no encaje sino que además puede perjudicar el correcto cierre del estuche. Lo llaman reacción en cadena.

La corona central que sostiene al compacto es una mierda. Ya sea en el modo clásico de patillas flotantes, el de patillas flotantes con refuerzo de seguridad, o el de patillas verticales, éstas siempre se rompen y dejan de realizar su cometido. Si no se rompen, es posible que la sujeción del disco no sea la idónea y se caiga si se mueve un poco la caja, o incluso (haciendo una pirueta aún más complicada) el CD gire sin parar pero sin caerse, divertimento que cansa a los diez minutos de utilizarlo, aproximadamente.

El libreto se aloja entre varias piezas semicirculares de plástico, cuya finalidad es realizar marcas en el mismo para que cuando lo hayas sacado de la caja unas cuantas veces, éste no se pueda introducir correctamente y la última página tenga rasgones que imposibilitan volver a poner el libreto en su sitio por siempre jamás. Suena catastrofista, sí, pero es verdad.

Y sorpresa, abres el regalo y dentro tienes la misma portada.

2. La caja simple con cartón que lo envuelve: Variante muy poco interesante del modelo 1. Incorpora un cartón en el exterior que según su grado de rigidez y ajustado tamaño es posible que no permita sacar la caja si no es presionando con ambos dedos pulgares con más fuerza que maña. No incorpora información adicional, es más, suele llevar impreso los mismos motivos que la caja del interior. No protege de roturas u otros agentes agresivos a la caja interior ¿Sirve para algo? Sí, para putear a aquellos coleccionistas que apilan sus cds en muebles especiales para los cds del caso primero. Nuestro consejo sería que una vez consiga sacar del cartón la caja interior lo tiren a la basura (de reciclado, sin mezclar polietileno con poliuretano), el problema es que da pena y al final nos quedamos con ella para ver como con el paso de los años se curva por la parte central.

El quinto Beatle era el libreto.

3. La caja simple con cartón y libreto externo: Mezcla de los dos primeros casos. Sólo es útil si quieres leer el libreto sin tener que abrir la caja, porque todo el mundo sabe que los cedés los compramos para leer los créditos del librito que lo acompaña. Al ir de forma externa lo protegemos de las patillas de plástico que suelen marcarlo cual res si tiene más de cinco páginas de espesor. Como no se introduce en la caja del caso uno, no podemos desprendernos del cartón envoltorio o nuestro libreto andará a la intemperie. No se ve con asiduidad.

A veces a la derecha y otras a la izquierda, como Villarroya.

4. La caja de aspecto simple pero doble: En teoría funciona incluso el comunismo, perdón, quise decir que en teoría funciona incluso esta caja de aspecto simple pero doble. Sus piezas externas son las del modelo uno, pero la pieza central que sujeta al cedé es rotatoria, lo cual crea un serio conflicto, pues unas veces se abre hacia la derecha (en cuyo caso necesitas de unos doce centímetros más para expandirla) o hacía la izquierda con el consecuente riesgo que ello entraña pues si no descubres de forma correcta el sentido de apertura corres serio riesgo de joderla. Afortunadamente, han inventado un caso alternativo número cinco.

Me imagino que la dictadura impuesta por Lenny hizo que despidieran al hombre que colocaba las piezas en su sitio.

5. La caja de aspecto simple pero doble y con piezas no ligadas: El mejor invento posible para los dobles compactos en la caja rotatoria que tiene piezas sensibles a la rotación y que por tanto, se parten. Esta en cambio ya viene rota y sólo tienes que cogerla y seleccionar el cedé que más guste. La humanidad ha triunfado sobre la caja de cedé. Eso sí, no es reversible y sólo tiene una posición. Algún fallo habría que tener.

Directamente llegadas para la futura obesidad infantil.

6. La caja doble de doble carpeta: Modelo de los inicios del CD y cada vez más en desuso. Aparte de que es irreconciliable con la idea de una casa de 25 metros cuadrados, su manejo de carpetas es un follón, contiene tal cantidad de piezas mecánicas que lo más normal es que se rompa más de una de ellas (sin ir más lejos, en la foto adjunta uno de los cedés no se sostiene). Su consumo es de nueve litros a los cien y sobrepasa los límites de emisión de CO2.

Paul Weller permitiendo semejante horror, otro mito que se me cae al suelo.

7. La caja con bordes redondeados: Diseño de menor resistencia al aire. Probablemente pensado por Karl Lagerfeld o David Delfín. Más útil en los ambientes discotequeros ibéricos, pues el canto redondeado contiene un hueco bastante útil si necesitas esconder sustancias psicotrópicas. Al mundo del Rock And Roll no le aporta nada salvo la incapacidad de escanear a un compañero las portadas, pues el formato de libretos no es el mismo que de costumbre. Habrá que editar la imagen con el efecto gaussiano del photoshop.

Con esta caja, por fin Greg "La Corista" Prevost (gracias Charlie Don´t Surf) encontró alguien más delgado que él.

8. La de cartoncillo promocional o mantera: Delgaducho cartón con una abertura en uno de los extremos de donde se saca el compacto. Suele venir de forma gratuita con todo tipo de publicaciones o discos de mayor envergadura que las utilizan para el ahorro de espacio. Lo normal es que por este formato no cobren dinero, en caso de ser así (y los hay), siéntase estafado, es el paso previo a la funda de plástico de un vendedor ilegal.

Ya que era un digipack se podrían introducir elementos móviles para hacer mover las piernas de los Raspberries.

9. El digipack simple: Idea desarrollada sobre la base de que las cajas de plástico son horrendas, esta es más bonita pero también tiene defectos: La pieza que sostiene al cedé sigue siendo de plástico y por el hecho de introducir cartón en el exterior ya ni siquiera se preocupan de meter un libreto en condiciones. En las esquinas, cuatro puntos cardinales en forma de dedo indican a las personas de grandes deducciones que es por ahí por donde se debe de coger el compacto, algo que no comparten los conductores automovilistas que prefieren agarrarlos con las yemas de los dedos sobre la cara a reproducir del disco.

De sorpresa siempre puede salir el antiguo 61&49.

10. El digipack avanzado: No es que sea mucho más avanzado, pero el cartón de la portada incorpora una ranura que incluye un libreto, una encuesta que hay que enviar a la disquera con nuestros gustos personales (recuerde que las opciones que ellos dan nunca son las correctas) o un papel publicitario con otros lanzamientos del sello que pueden importar al consumidor un pito en la mayoría de las ocasiones.

Se me van acabando las tonterias para decir sobre una caja, así que vídeo.

11. El digipack encuentre usted el CD: Modalidad de digipack que mezcla al avanzado con el simple y que se despliega cual Transformer. La ubicación del compacto no suele estar en un lugar fijo, sino que se desplaza por las múltiples caras que se pueden abrir en este formato. Dicho número de caras nunca contiene un límite inferior a tres y su número máximo es ilimitado, lo que ensanchece la caja, convierte en una odisea localizar el compacto y hace mejor persona a un hombre corriente.

No sé si se sacó el partido suficiente a las conversaciones sobre Jes Extender, pero he aquí otra muestra.

12. Digipack barco pirata del Parque de Atracciones: Nueva modalidad del más difícil todavía en la que se emplea la modalidad número 11 con la sorpresa añadida de que desplegando caras el resultado puede ser kilométrico. Si contiene algún libreto, éste se puede esconder por alguno de sus numerosos recovecos. No es de extrañar que por alguno de los mismos se encuentre usted con Macaulay Culkin escondiéndose de la bofia o rodando una nueva entrega de Sólo en Casa.

Uno de los grupos más pirados del panorama necesitan una caja acordemente demencial.

13. Digipack especial corta, pega y colorea: Elegante formato, conocido (o vendido) como Deluxe Edition. No es que difiera mucho de los anteriores, pero como las piezas son de cartón se permite el troquelar las letras, hacer un recorte en la caja exterior y otro tipo de manualidades que todos hemos intentado alguna vez, especialmente con las cosas que nos grabamos, con resultados bastante lamentables en la mayoría de las ocasiones.

Estadísticamente hay muchas posibilidades de que uno tenga la mayoría de las canciones de la caja, pero la compras.

14. La caja XXL de tamaño variable: Su tamaño no incluye una fórmula matemática que calcule su formato. Básicamente son estuches más grandes, con libretos más grandes, cedés del mismo tamaño de siempre (estaría bueno) que se superponen unos encima de otro, con chapas, un cupón de descuento en Midas, y más caro. Lo de más caro, hasta que la tienda no les da salida y las vende a menos de la mitad de su precio original. Suelen ir orientadas a fans (me incluyo) no se resisten a una canción nueva o un cedé completo de extras. Las más cutres incluyen en una caja más grande muchas cajas del formato número uno, a partir de ahí las posibilidades son infinitas. Dan ambiente a la habitación.

El detalle de las esponjillas, o un estupendo aislante para la tarima flotante.

15. Formas especiales: Otra que puede adoptar formas, como el malo de Terminator 2. Depende mucho de la imaginación del diseñador y de que la compañía discográfica no quiera perder dinero por cada disco que venden (pregunten en Factory Records por Blue Monday de New Order). Admitamos que la de la foto mola porque son los Small Faces, pero en caso de que te regalen algo de un grupo que no guste siempre se puede reciclar para guardar las obleas de las empanadillas.

El formato ideal, si cierras los ojos y los abres muy rápido hasta parece un vinilo.

16. El mini vinilo: Cuidado aspecto del estuche en cartón, de carpeta abierta, que incluye un bonito insert en su interior, una coqueta funda para guardar el compacto… es el sistema perfecto si no fuera porque lo que recuerda es precisamente que no es un vinilo.

Y no viene a cuento, pero aprovechando que se publica el nuevo trabajo de Gentleman Jesse paladeen su nuevo e inflamable single, que no es poco.

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viernes, 23 de diciembre de 2011

Recopilatorio garagero navideño 2011


Desde los principios de los tiempos de antaño, en este bloc siempre hemos intentado mejorar la calidad de vida de la gente. Primero fueron los consejos monetarios, y recomendamos la inversión de sus ahorros en la empresa de Zepelines Transatlánticos. Después vinieron las recomendaciones discográficas, en las que añadimos sugerentes propuestas como el box set de El Consorcio y el grandes éxitos (en formato doble doce pulgadas) de aborígenes australianos tocando el didgeridoo. No conformes con ello, y llegada la siempre complicada festividad navideña, nos hemos propuesto amenizar vuestro guateque de Nochebuena con un recopilatorio de canciones navideñas que va a dejar el éxito del canapé de salmón en un segundo plano. Este estupendo artefacto que tiene la posibilidad de conseguir le facilitará la tarea de intentar librarse de ese familiar pesado que le habla de “El Tamborilero” como un claro himno proto punk o de cómo negar cada año con la cabeza que no quieres cuchara en tu sitio para tomar la sopa de marisco.

Mensaje para los niños: No sólo papi y mami se emborrachan como nutrias, también lo hace Papa Noel. De ahí se explica lo de vuestros calcetines de regalo en Navidad.

Y es que no todos lo saben, pero en el mundo musical, aparte de los casetes con villancicos rocieros y los de marca blanca de la Disney adquiridos en puestos de oferta, la canción navideña se nutre de otras propuestas mucho más canallas y sudorosas. Es así como uno puede encontrar versiones surferas de los Ventures o los siempre (y digo siempre) infalibles Straitjackets; al excitante garage que siempre proponen los Chesterfield Kings, los Sonics o los Fleshtones, pero en esta ocasión reservando sus berridos para canciones que contengan a Santa Claus como protagonista; al lado canalla del Soul de Clarence Carter o el puro tabaco negro que destila Brian Setzer con su orquesta de malvados truhanes que lo único que les gusta de la Navidad son los monederos que llevan las señoras en su bolso.

Sin otro cometido más que ayudar a aquellos lectores que sufren en estas fechas la indiscriminada reproducción de Last Christmas de Wham mientras pierden sus monedas a la brisca en beneficio del maligno de su cuñado. Recuerden que en garajeland apoyamos el consumo irresponsable de crema de orujo y la del salfumán como herbicida.

Siempre a sus pies. Tomás Verléin y 61&49.

Servidor: Megaupload. Contraseña: peluquin
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jueves, 10 de noviembre de 2011

Creer es poder y otras historias religiosas




Billy Nicholls - Would You Believe (1968)


Los días sin mucho que hacer son peligrosos, en particular si uno puede elegir entre su perversión favorita y, lo que es peor, hacer uso de ella. En mi caso mi último momento de procrastinación acabó en un sinfín de búsquedas aleatorias en la Wikipedia con resultados inciertos. Números y cifras sobre cualquier cosa, por ejemplo: religiones del mundo.


Religiones organizadas: según nuestra fuente hay 2.100 millones de católicos, 1.800 de musulmanes, 900 millones de practicantes de hinduismo, unos 19 millones de judios  y, como dato curioso, de 200 a 1.600 millones de budistas (incluyendo a Lisa Simpson). Tal disparidad en el criterio solo se explica con un recuento hecho por varias fuentes, resumiendo: 1.600 millones según los organizadores, 200 según la policía, dos (y despistados) según la Comunidad de Madrid. No quiero olvidarme del Secularismo, que alcanza los 1.600 millones adeptos y, por supuesto, del Pastafarismo, que no me negarán que tiene la deidad más molona de cuántas se nos puedan ocurrir.


Billy afirmando que las patatas no se pueden poseer

Vaya por delante que no soy el más indicado para hablar de religión: abandoné toda esperanza el día de mi comunión tras recibir como regalo estrella de mi puesta de gala(imaginen a ese niño gordito vestido de capitán de barco, un poema épico y triste) un despertador con forma de legionario. Descorazonador, no me digan que no. Pero sí puedo atreverme a decir que encuentro una gran similitud entre las religiones mayoritarias y el mundo de los ye-yes que es de lo que hablamos en este blog. ¿Que qué tiene que ver el sermón de la montaña, la flor de loto o el Sabbath (Walter, esto va por ti) con la música? Pues a priori poco, pero andando por la cuerda floja podríamos decir que: tanto una como otra no funcionan sin gente, sin seguidores. Podrían haber existido los Beatles sin seguidores y ser igual de grandérrimos, pues probablemente; podría el cristianismo haber acabado siguiendo a una sandalia o a una calabaza (en el peor de los casos) pues seguramente sí o es que he visto demasiadas veces La Vida De Brian. ¿Existiría este blog sin los Beatles y La Vida De Brian? No me hagan hablar...


Como tengo serias dudas de las afirmaciones anteriores les diré lo que sí sé con firmeza: que la música necesita una parte de pasión y de un tipo de seguimiento que se sitúa en algún lugar equidistante entre una niña de 7 años que idolatra las Monster High y el tipo que intenta salvar los vinilos del naufragio en el peliculón que es Radio Encubierta. Bueno, en realidad así soy yo y, en buena medida, mi hermano 61&49, quien cree en el garaje y en que Krusty vendrá por encima de todo.


Soy capaz de poner esa cara, me ocurre siempre que intento que se me entienda por un telefonillo


Pero en nuestra locura sabemos que no estamos solos, les tenemos a ustedes, seguidores, comentaristas, amigos, futuros demandantes en un juicio civil... y, por supuesto, tenemos muy documentado que existen personas mucho peores, gente que es capaz de apostar por alguien por el simple placer de escuchar su música o por convertirle en algo más. Algo así tuvo que ver Andrew 'Loog' Oldham, el tipo listo que convirtió a los Rolling Stones en esos chicos malos que no desearías que se casaran con tu hija. Además de su impronta como manager y forjador de la leyenda de Keith y compañía (y robarles la pasta en la autoría de las canciones), Oldham, fundó un sello, Immediate Records, que nació con la simple idea de parecerse en lo más posible al modelo de negocio que había creado Phil Spector, y que acabó contando en sus filas con gente como los Small Faces, Rod Stewart, John Mayall, The Strangeloves (a los que alguna vez les haremos un homenaje) o los primeros Fleetwood Mac. Entre esa nómina de músicos a Oldham se le ocurrió que uno de ellos podía crear la perfecta respuesta inglesa al Pet Sounds de los Beach Boys; el elegido para tal cometido no fue ningún empleado del sector 7G sino Billy Nicholls. El chaval tenía por delante una dura tarea: lo que viene siendo hacer algo mejor que 'God Only Knows', más perfectamente ensamblado que 'Wouldn't be nice' y algo que te toque la fibra como hace que 'Caroline, No'. Una empresa casi a la altura que sacar a Apu de la cárcel por sus recurrentes problemilas de exhibicionismo y que este niño prodigio solventó de manera holgada.


Nicholls contaba con 16 primaveras cuando pudo acercarse lo suficiente a George Harrison y pedirle una audición para sus canciones, el Beatle (con cierta experiencia en eso de ver sus temas relegados a un segundo plano) no dudó en concertarle una cita con Dick James, el dueño de Northern Songs y a la postre editor de los Fab Four, quien le grabó una demo que por avatares del destino llegó hasta las manos de Oldham quien no tardó ni un minuto en contratarle como músico del sello o lo que es lo mismo, que le puso un piso, se lo llenó de Revox, mellotrones y guitarras al tempo que cerraba la puerta y le decía: "de aquí no me sales sin unos cuantos números uno" (dramatización exagerada).


Fruto de ese encierro surgió Would You Believe, primero como single y después como álbum completo. Claro que Nicholls no estaba solo; les hago un resumen de algunos de los participantes en el disco: Steve Marriot, Ronnie Lane, Ian McLagan y Kenny Jones de los Small Faces, como espina dorsal, junto a ellos algunos de los mejores músicos de sesión de la época: Caleb Quaye al piano, Joe Moretti y Big Jim Sullivan (ojo a la biografía de este gran tipo) a las guitarras, Jerry Sherley a la batería (futuro Humble Pie), un tal John Paul Jones al bajo y los arreglos orquestales, el omnipresente Nicky Hopkins al haspicordio (aquí el futuro nombre de mi hijo) y Glyn Johns de ingeniero de sonido. Un conjunto de personas que han conseguido que me replantee por fin cambiar mi equipo de chapas de toda la vida: la Holanda -Países Bajos- de 1998, con Dennis Bergkamp al frente; razón por la que siempre gastaba los cariocas naranjas a velocidad de vértigo.


Hacer la tempura con agua helada. Es el consejo de Billy para cocineros aficionados


Pero llegamos a la pregunta que habéis estado esperando: ¿se consiguió el objetivo?, pasar las melodías de bolsillo de los Wilson por un filtro de té de las cinco (atentos, de un momento a otro se disparará la alerta de tópicos). Pues sí, pero no; desde luego tiene unas estupendas semejanzas con la magna obra nacida en 1966, pero quizás Would You Believe se encuentre más cómodo entre otras referencias como Saggitarius, The Millenium, Graham Gouldman... orfebres del pop que seguramente hoy sobrevivan como soldados de fortuna. En cualquier caso hablamos de un álbum que contiene alguna de las mejores canciones de pop de colorines que puedes encontrar en los años 60, una orgía de melodías y arreglos que comienza de manera magistral con la canción que da nombre al disco (y la única no compuesta por Nicholls), 'Would You Believe' con un crescendo instrumental tremendo que hubiera tenido el mismo efecto en Mona Simpson que las patillas de Joe Namath y que cuenta con el estupendo contrapunto de Steve Marriot en la voz. 'Come Again', el siguiente corte presenta un estilo completamente distinto, con Nicholls disparando una tremenda melodía acompañado solo por una guitarra acústica, a la manera de Ray Davies y vestido con camisa de Saville Row. 'Life Is short', por el contrario ya da rienda suelta a las intenciones del álbum: base rítmica con influencia del Soul, armonías de voces potentes y el sonido del teclado de juguete tan prototípico de estos años.


Este disco tiene poderes, se lo aseguro. Les puedo contar la historia de un chaval muy majete con el porte de Dom Mariani y la determinación ante los contratiempos de José Antonio Camacho que empezó pasando la escoba por su casa mientras ponía el disco por primera vez para "ver qué tal" y terminó subiendo el volumen, sentado en su sillón favorito y disfrutando del disco con cara de absorción de largas cadenas de ADN y una cervezuela en su mano. Todo en una transición tan suave que ningún efecto del Power Point podrá igualar nunca. Culpables de esto: la majestuosidad de 'Feeling Easy', con un areglo de cuerdas que pone todo el talento de John Paul Jones al servicio de la magnífica composición de Billy. A destacar su efecto lisérgico, esa maravillosa sensación de estar tocado con franca letanía. Igualmente inolvidable es la pegadiza 'Daytime Girl', con tantas capas de voz y arreglos superpuestos que transita con gran acierto entre los mejores momentos de The Left Banke y The Zombies. Caza mayor, amigas y amigos. 'London Social Degree' muestra hasta qué punto Oldham tenía asumida la idea de crear un mini muro de sonido en cada canción. ¿Qué podemos meter en el puchero? Pues unos cuantos teclados barrocos, guitarras con todo tipo de efectos psicodélicos, voces etéreas, percusión, lo que haga falta y en cantidades industriales. Un tipo de producción que solo está al alcance de algunos privilegiados capaces de "ver" la musica en cuatro dimensiones, exactamente el mismo efecto que consigue Christopher Lambert cuando se concentra de verdad en un punto fijo.


Las cerillas de "Bar Manolo, buen trato y comida casera" han patrocinado esta entrada


Sin marcharnos de Londres, Nicholls, ofrece un final de disco más introspectivo (traducción, más 'pa dentro'), primero vuelve a hacernos de guía turístico valiéndose de su voz, a mitad de camino entre la ternura y lo espectral con 'Portobello Road' y después se pone por delante de sus coetáneos con 'Question Mark' o 'Being Happy' ofreciendo un compendio de cómo hacer una canción de pop en menos de 3 minutos con multitud de detalles para la desgustación de oreja: ojo a los cambios de melodía y los licks de guitarras pinza ligamentos. El disco se cierra con dos obras maestras, 'Girl From New York' que se beneficia de una guitarra llena de testosterona de Steve Marriot en claro contraste con la voz de Nicholls y 'It Brings me Down', que es con mucho la más oscura y desgarradora pieza del vinílico elemento, pero que tampoco se priva de contener un estribillo irresistible y una coda final hija de una época donde, por increíble que parezca, se prefería el papel celofán de colores al desenfoque gaussiano.


En cierto modo Would You Believe podría compararse con el origen del champán, tanto uno como el otro nacieron con una intención de conservar el mejor aroma, pero la resultado final de ambos tuvo resultados imprevistos: en el caso del disco, no consiguió ser Pet Sounds, pero a cambio es una de las mejores pruebas de pop psicodélico de la historia (y por el que se llegaron a pagar fortunas hasta su reedición) y en el caso del champán, no fue un gran vino, se llevó consigo el ojo de algún monje curioso que quiso comprobar ese tapón "que no dejaba de moverse" más de cerca, pero hizo que los triunfadores de eventos deportivos no tuvieran que hacer la gracia con zumo de naranja, que deja unas manchas horribles. En cualquier caso, tanto los monjes de Champange como el bueno de Andrew 'Loog' Oldham tuvieron fe, igual que ustedes deberían tenerla en nosotros, no en vano este blog se creó con la intención de ser una referencia en labores y bordados y miren cómo hemos acabado.




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Vuestro amigo en el tiempo, Tomás Verlein
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viernes, 21 de octubre de 2011

La filosofía griega y The Sadies


The Sadies - Darker Circles (2010)

Me he levantado con una reflexión en la cabeza. A ello ha ayudado que una persona esté a mi lado soplando una botella. Esta cavilación venía a ser tan sencilla como profunda: “¿Los grupos en su noveno disco (si es que llegan), pierden el nivel respecto a los primeros? La respuesta la he hallado dejando a la filosofía griega al borde de publicarse en el Pronto: Sí, con excepciones (la otra opción era “eso es como todo” pero ya es una teoría bastante explotada). Analizando el resultado de forma un poco más profunda se puede decir que el sí se cumple en muchas o la mayoría de las ocasiones; las excepciones, The Sadies. Llevan publicando hasta la fecha nueve referencias en formato LP y desde Stories Often Told se han instalado cómodamente en una línea ascendente de la que parece que no se van a bajar tan fácilmente. En estos momentos su posición hay que buscarla en el año 2010 con el disco Darker Circles, momento a descubrir de los últimos dos años.

A partir de ahora, si ustedes cultivan petunias, camisa de petunias. Cultivan orégano, camisa con orégano. Etc.

Canadienses de pura cepa, como el frío, los centros comerciales y los vendedores de maquinillas de afeitar por ebay, y también como The Band, con los que a menudo se les puede ver comparados en los medios que se especializan en sacar similitudes. Cuatro peluquines por banda que llevan juntos desde su primer disco, allá por el cercano 1998. Los hermanos Good se encargan del grueso de la composición y de darle a todos los tipos de guitarras que pasen por sus manos, no obstante, el hermano delgaducho (Dallas) también se apropia de los teclados y el otro hermano en cuestión (Travis), de complexión normal, se deja caer como quien no quiere la cosa por instrumentos de cuerda que se tocan con arco; el contrabajo (sí, tocan con un contrabajo) corre a cargo de Sean Dean; y aporreando la batería el bueno de Mike Belitsky.

Desde el principio de su vida de artistas, las comparaciones con los Byrds más camperos de Sweetheart Of The Rodeo se sucedían cual itinerario del monorraíl de Springfield. Su sonido Folk con tintes de psicodelia les pondría de cara para que fueran definidos como unos The Band actualizados a los tiempos de hacer todo el día el tonto con el teléfono móvil. Tras estas primeras impresiones, no contentos con que los especialistas musicales no paren de añadirles etiquetas comienzan a darse vueltas por el lado salvaje del Surf y el Garaje sin abandonar su estricto sentido por la melodía pop y el espíritu campero. Toda esta amalgama de estilos comienza a esbozarse en el estupendo Favourite Colours y alcanza un punto de casi-perfección en esa pasada de disco llamado New Seasons (huelga decir que quien quiera hacerse con él le pasaremos encantados un enlace con sus bondades). Entre medias han tenido tiempo de que gente de la talla de Neko Case y Andre Williams les metieran al estudio para grabar con ellos, o que ilustres de la talla de Gary Louris o Robyn Hitchcock les lleven a la cama para desayunar zumo de naranja con pulpa para tocar con ellos en alguno de sus discos. En mi humilde opinión y a estas alturas del texto, en el que el noventa por ciento de los lectores llevan puestas las gafas para dormir de Homer, realizar comparaciones de unos tipos que van tan sobrados y que construyen su propio universo musical me parece no reconocer que a estos humanos no se les puede encajonar en ningún lugar concreto.

Los Coronas imitando a The Sadies y viceversa. En ambos casos siempre hay un teléfono con cámara para inmortalizar el momento.

Fuera de ese lugar concreto se encuentra este también estupendo Darker Circles. Inicializado con “Another Year Again”, una canción que suma al espíritu garajero un final psicodélico que es como tomar una cerveza y que las burbujas de ésta te agiten el estómago sin parar. En otro apartado diferente, se mueven con la elegancia de los trajes que calzan en la portada por otros ritmos más otoñales y melancólicos, ya sea en “Cut Corners”, "The Quiet One”, “Whispering Circles” y una (¿o lo son todas?) de mis imprescindibles del disco: “Tell Her What I Said”. Como un disco de ellos no sería de ellos y nos dejaría en mal lugar por las palabras que les hemos dedicado si quedara exento de piezas pasadas por el Country modernillo, en “Postcards”, “Idle Tomorrows” con steel guitar incluida y la personal voz de Gary Louris (que también ejerce de co-productor), y la cercana al bluegrass “Choosing To Fly” cumplen el requisito. El cierre del disco lo dejan para “10 More Songs” (alusión a que hay otras diez canciones restantes en el álbum), otra pieza que demuestra que estos pájaros se desenvuelven por diferentes ambientes como pez en el agua.

El disco suena calmado, a veces melancólico, y si bien su belleza puede necesitar de un par de audiciones, seguro que el aficionado selecto termina resolviendo el enigma como si de un amor a primera vista se tratase. Mientras otros grupos andan todavía viviendo de las rentas, haciéndose los tristes y creando un compendio de ruidos y cacharrería que no lleva a ningún sitio, estos se lo pasan todo por una parte anatómica que se estudia en biología, tema tres, el aparato reproductor. Y no van de farol.

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jueves, 13 de octubre de 2011

7´´, 45 r.p.m. y un pequeño trozo plástico: The Blow Pops


My Carrie / Bleary Eyes

Hay cierto tipo de grupos con los que a uno le entran ganas de depilarse, darse una ducha (también pueden tararear Frank Sinatra para no llegar a un extremo), cantar “Shorts Shorts” e introducirse de lleno y por completo a una moñería tan sana como necesaria en ciertas ocasiones. Con The Blow Pops esta es una posibilidad del todo factible. Fueron cuatro señores que como mucha gente florecieron de niños, crecieron, se hicieron famosos durante un breve periodo de tiempo y a día de hoy casi nadie se acuerda de ellos. Para ser del todo injustos, y puesto que no somos miembros de su familia, sólo trataremos de forma breve su efímero paso por el mundo de la música pop.

Se formaron en la motera ciudad de Milwaukee, en el estado de Wisconsin (un saludo a Donna Moss). Temporalmente se les situó en la segunda hornada de pan del powerpop de principios de los noventa, en donde dejaron una discografía tan sobresaliente como escasa. Estuvieron inspirados a partes iguales en los grupos de la invasión británica sesentera y el pop de orfebrería norteamericano, representado principalmente por los juegos de voces de Brian Wilson y sus Beach Boys. Su primer disco “Charmed I´m Sure” contiene una colección de canciones que de forma individual son un single tras otro y en el que se permiten jugar a ser The Who, con un último tema de diez minutos en el que empalman cuatro canciones de forma ininterrumpida. Su segundo y último disco “American Beauties” de 1994 ofrece otra muestra del mejor pop de principios de la década, abandonando un poco la parte psicodélica de su primer álbum pero tan recomendable (o más) que el anterior.

Entre medias se publicó este single que servía de adelanto a su segundo disco. Con “My Carrie” y “Bleary Eyes” ofrecen una muestra más de que estuvieron siempre muy cerca en cada una de sus composiciones de conseguir la canción pop perfecta. Después de esto llegó el olvido y un profundo vacío (o casi, porque como The Lackloves insistieron en seguir haciendo canciones y ser ignorados por las masas). Pese a pertenecer al potente sello Get Hip, sus discos quedaron descatalogados y son realmente difíciles de encontrar, haciendo de la ducha un lugar menos entrañable y lleno de pelos.

Nota: Siento que el tema del vídeo no sea el del single, pero es harto complicado encontrar canciones suyas por la red.

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lunes, 3 de octubre de 2011

Noticias de baja estofa (II): Rock In Rio

Rock In Rio pondrá a disposición de sus asistentes un servicio de alquiler de furgonetas para poder transportar la publicidad que se regala

El festival diagnosticado con gigantismo, que el próximo año se vuelve a celebrar en Arganda del Rey ha decidido tomar esa medida ante las quejas de muchos asistentes de años pasados, que se veían imposibilitados a desplazar todo el Merchandaising que se le entregaba en el recinto.


Primera fila del concierto ofrecido por Cypress Hill en Rock In Rio 2010.

El señor bajito del departamento de investigación de garajeland ha podido hablar con algunos espectadores del año pasado. A la pregunta de si la medida era afortunada, Federico, que regenta una mercería para oler la lencería contesta: “Es una gran idea, el año pasado me regalaron cinco sillas de jardín plegables de Vodafone, y luego no sabía qué hacer con ellas”. En esa misma línea ha respondido Paqui: “Si el precio es razonable me gusta la idea. A mi marido el año pasado ya no le cabían en la mochila más cupones descuento del Burguer King. Tuvo que fumárselos, y durante el concierto de Metallica estuvo convenciendo a los espectadores adyacentes que no eran ellos sino Hanna Montana. Pasé mucha vergüenza”.

“El encargao” de Rock In Rio, el señor Phillip Hoyas, también ha dado más detalles: “Serán de calidad, Citroën C-15. Además cada una lleva un teléfono integrado en el que llaman continuamente para ofrecerte ofertas de ADSL+Llamadas”. Federico se ha encontrado contrario a esa propuesta: “Pues sí, porque yo ya llevo muchos años con Amena y no estoy interesado en cambiarme. Me va divinamente”.


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martes, 27 de septiembre de 2011

El Club de la Pirindola (Sexta)

Kaiser George

El club de la pirindola. Ese selecto grupo de señores que fuman con pipa y conversan mientras muerden sus gafas de pasta modelo Buddy Holly. Sería impensable que no estuviera el bueno de George Miller en este listado. Más conocido como Kaiser George, participaba en The Kaisers, aquel grupo escocés que han hecho los mejores discos de beat de los sesenta, pero en los noventa. Con un par de guindas. Si por ese hecho por sí solo no le hace merecedor de ser un tipo que hace en la música lo que le plazca, repasen sus colaboraciones con los Hi-Risers en un delicioso disco conjunto y que responde al nombre de Transatlantic Dynamite! O en el disco publicado con los Straitjackets en los que el Twist se desborda y en el que las colaboraciones de las explosivas Pontani Sisters harán las delicias de los asiduos a las salas de variedades.

Composición: 15 miligramos de Beat, otros 15 miligramos de Beat, 15 miligramos más de Beat, Rythm & Blues en grandes proporciones e indeterminadas, cupones descuento en The Cavern. Puede contener trazas de las gafas de Buddy Holly. Su guitarra suena como en los cincuenta, es decir, de la hostia.

Indicaciones: Kaiser George actúa directamente sobre el sistema central. Los médicos recetan a Kaiser George para la supresión de los síntomas producidos por la ansiedad, la agitación y la tensión psíquica. También puede ser útil para el alivio de la agitación aguda, temblores y alucinaciones si usted padece de exceso de movilidad en alguno de sus pinreles.

Posología: Usted debe siempre tomar a Kaiser George sin hacer caso al médico. Dependiendo de la naturaleza de su enfermedad, su edad y peso, su médico siempre le recetará una dosis insuficiente. La automedicación irresponsable con los discos de los Kaisers es una propuesta que está en la mesa del Ministerio de Sanidad y Consumo (lo ven) desde hace varios años.

Contraindicaciones: Como todos los medicamentos, además de los efectos beneficiosos, puede ocurrir que aparezcan efectos indeseables, incluso cuando el medicamento se usa adecuadamente. No es el caso. La mayoría de los pacientes toleran bien a George Miller, pero algunos, especialmente al principio del tratamiento se encuentran algo cansados o somnolientos durante el día. No pegan ojo y se pasan el día montando guateques.


De muestra les dejamos el debut Kaisermano (si es que ese palabro existe) "Squarhead Stomp!".

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Que levante la mano quien diga que no ha querido subirse al escenario con un grupo enmascarado y tres sugerentes bailarinas.

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sábado, 24 de septiembre de 2011

Nota informativa: El verano se ha acabado (de forma oficial).

Bertín Osborne pensando si es mejor echar cloro en pastillas o de forma líquida

Es por tanto que se acaba aquella estación más conocida por ser en donde la gente va a comprar en chancletas al Alcampo y en donde los programas de televisión se llenan de tipos afeitados, que no paran de beber mojitos al ritmo de música ibizenca para que el resto de mortales sepamos lo que es de verdad pasarlo bien en las vacaciones. Y sí, también es la época en la que este bloc (por si no lo era antes) se convierte en el más vago del mundo.

Porque sí, porque lo que es vago es este bloc, él tiene vida propia y nada de culpa tienen los administradores del mismo. Lejos de vaguear, el señor de los numeritos y Don Verléin se han encontrado inmersos en duros trabajos veraniegos. Sin ir más lejos, es muy posible que durante este periodo se hayan enfrentado a Tomás Verléin en los torneos de Chinchón On line y en el de Brisca Off Line de las fiestas patronales de Pedro Bernardo, en donde ha obtenido una gran reputación como jugador de la baraja española (siempre lleva un tres de espadas en la manga). Por su parte, 61&49 ha optado por alejarse del mundanal ruido, para ello se ha metido en un disfraz de Winnie The Pooh en la Puerta del Sol madrileña. Ha podido dar globos de cinco pesetas a sus hijos si han pasado por allí, y a su vez ha podido perder unos veinte kilos dentro del traje del oso goloso. Ahora es casi transparente por ello.

Pese a los contratiempos surgidos, la actividad en este su espacio popero musical vuelve al lugar donde se quedó. Salvedad que un vídeo de los estupendos Powder nunca está de más.

Siempre a los pies de los lectores de este espacio. Tomás Verléin y 61&49.


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jueves, 21 de julio de 2011

Cortinilla de Estrellas (III) - Uno de los nuestros, Shopenhauer y la influencia musical de Scorsese

Nota no aclaratoria: debido a nuestras ausencias prolongadas del bloc hemos decido entregarles una versión extraverano de una de nuestras entradas. Lo recomendamos como sustituto del cuaderno de sopas de letras con señorita sonriente en la portada que se suelen llevar a la playa.

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“Que yo recuerde, desde que tengo uso de razón, siempre quise ser un gánster”.

Henry Hill siempre quiso ser un gánster, como era vecino de Little Italy en los 50 y su de madre era siciliana tenía gran parte del camino hecho. Martin Scorsese es un director de cine americano, que ahora lleva gafas y tiene pinta de señor enjuto, pero que en los 70 revolucionó el cine con otros compañeros, sin gafas, pero con barba (todos con barba). Arthur Schopenhauer fue un filósofo alemán de peculiar carácter que en otras cosas tiró a una costurera por las escaleras porque hacía ruidos a la hora de la siesta. Esta es la entrada que relaciona la excelente banda sonora con todos estos hechos. Todo por la hipérbole y el desbarajuste. La norma no escrita de este bloc.


Joe Pesci algo molesto ante la frase "tómate el Cola-Cao, que es lo mismo que el Nesquik"


Empecemos por el principio: ¿Por qué querría ser Henry un gánster? Total, los gánster solo tenían poder, dinero, alcohol, cigarillos, vestían horteramente, pero a la última y se quedaban con las mujeres. Razones de peso para que Henry abandonara la escuela (y su futuro como ciudadano de bien) para empezar a trabajar para Paulie, el capo de su zona, un hombre que se mueve despacio, pero que corta las cebollas de la salsa de espaghetti con cuchilla de afeitar. Formara equipo con Jimmy (Robert De Niro) y Tommy (Joe Pesci). Jimmy es un atracador fino y calculador, tan peligroso como amable y todos sabemos que nunca hay que fiarse de la gente amable. Tommy es una espoleta que sostiene un matojo de cartuchos de dinamita sobre un fuego creado a partir de queroseno y mala leche. Pero en formato mini.


En poco más de dos horas asistimos al ascenso, frenesí y posterior caída de Henry en la familia. Por el medio, la inestimable colaboración de Karen (la mujer de Henry, que también se mueve como pez en el agua en el ambiente familiar y trato amigable que dispensan en la Cosa Nostra) varios asesinatos, unos cuantos robos, algunas de las mejores secuencias jamás rodadas en el cine y una selección de canciones que no sólo funcionan como fondo musical, sino como una suerte de calendario cinematográfico que dejan mi burro con cola en un simple adorno molón y tardoclasista.


Y parecerá mentira, pero esta película existe por la facilidad de Martin Scorsese para parecerse al niño que siempre enferma de los Simpson. Sus días en la cama mirando por la ventana le otorgaron una visión cinematográfica de la calle de Queens que terminó por fundamentar su obsesión por el cine y varias oportunidades de tirar un globo de agua al vecino al que tenía manía. 


Su primer acercamiento al mundo del hampa de Nueva York ya fue muy personal: Malas Calles; con Uno de los Nuestros volvió a tratar el mismo tema, por el simple hecho de que la novela que fundamentó el guión hablaba de la mafia como si de una verdadera familia se tratara. El concepto de familia es tan importante para Scorsese que su madre  tiene un papelito en la pantalla y su padre fue encargado de vestuario (según Martin nadie planchaba los cuellos de las camisas como él) en la película.


Coger la salida que pone "Al Perdigón" o seguir por Tordesillas. El dilema del hombre moderno


La familia es un elemento importante, pero Uno de los Nuestros es mucho más: encierra una visión cínica sobre el sueño Americano, una fuente de referencias inagotable para un capítulo de los Simpsons tan bueno como "Bart, El Asesino", así como un concepto filosófico (cuidado se acerca el momento donde nos empezamos a irnos por las ramas y ustedes deberían huir) relacionado con Schopenhauer, que además de ser el pitufo gruñón de las reuniones de señores que piensan cosas, refrendó sin saberlo la aventuras de Henry con su visión de las cosas. Para Schopen, el mundo tal y como lo conocemos (integrado como personas, árboles, perros con sombrero y berbiquís) es una mera representación. La verdadera naturaleza se encuentra debajo de ella y es la voluntad, que él definía como como una fuerza ciega e incesante de hacer lo que nos da la real gana, de satisfacer nuestros impulsos. Esta voluntad se puede saciar, pero el efecto se pasa al rato y volvemos a querer bebernos una Duff detrás de otra. Ese acto de voluntad nunca satisfecha es definida por Schopen como el sufrimiento perpetuo. Henry defiende su vida gansteril precisamente porque le permite colmar todos sus caprichos y necesidades. ¿Le apoyaría Schopenhauer? Voto a tal que sí.




Los temas y tal...



Desde Garajeland proponemos al tío Paulie como el nuevo cocinero de la tele. Puro incluido



Rag To Richies - Tony Bennet
Henry: “Si Polly se movía despacio era porque no se tenía que mover por nadie”.

No deja de tener gracia que una película empiece con una canción como ésta, que nos pone en en situación a tantos niveles que no me llegan los dedos de la mano para contarlos. Primero: el que canta es un vecino, uno de los nuestros: Tony Bennet, nacido en el mismo barrio de Queens que Scorsese y uno de los ídolos dorados de la canción popular hasta que el Rock dejó algo olvidados a gente como él.


Rag to Richies fue número uno en los EE.UU. y se trata de una expresión bastante conocida en los países de hablas extranjeras (básicamente los anglófonos y mi pueblo, donde habitan gentes de peculiar acento) y viene a definir la situación de alguien que pasa de la pobreza a la riqueza. Cenicienta sería un buen ejemplo de esta expresión y pronto yo mismo, si mi boleto del euromillones y mi pacto de sangre con aquella bruja de los Dothraki llega a buen fin.


Scorsese juega con la propia trama de la película abriendo con esta canción, que explica muy a las claras qué vamos a ver a continuación: sus personajes, sus historias y cómo se relacionan. Todo está en Rag To Richies que comienza, para cerrar la paradoja, justo cuando Henry cierra un maletero que incluye una sorpresa en su interior. Una que nos recuerda la más amplia tradición de la mafia, su gran especialidad.


61&49 y servidora intentamos el mismo numerito en un bar de la capital. No es por nada, pero qué bien me sientan las transparencias



The He Kissed Me - The Crystals

Karen: “Henry, a qué te dedicas”
Henry: “A la construcción”

Estamos en 1963, Phil Spector empieza a dominar las listas de éxito americanos previamente a que los melenudos devolvieran a su manera una cosa que pasó con el té hace muchos años. Henry por su parte ya es un tío hecho y derecho y su posición en la familia es ya notable.


Si esto fuera el programa de Garci les hablaría de encuadres; cámaras;  John Ford... y fumaría, fumaría muchísimo. En Garajeland les aseguramos que si esta escena, que rompe con la canción de las Crystals, nos les hace meterse directamente en la película (recordemos la simplicidad de la puesta en escena: una cámara sigue a Henry y Karen por un laberinto de puertas, pasillos y gentes de un bar) les damos la parte proporcional de las propinas que se reparten en la secuencia. Creo que la última vez que el señor numérico y yo fuimos tan generosos fue por un use y disfrute desmesurado de la crema de orujo de un bar.


Scorsese se mete en el bolsillo a todo el mundo con una demostración casi palabras del poder que un chico listo podía tener en Nueva York en los sesenta. Una influencia que no es sugerida en poco menos de 3 minutos y con el primer número de uno del muro de sonido de Spector. Se podrá decir muchas cosas de Scorsese, pero no que no tenga clase.


Como Poochie él también se fue a otro planeta




Baby I Love You - Aretha Franklin
Tommy: “Eh, araña, cuando vengas para acá traeme un Cutty Shark con agua”.

Henry comienza a querer más de lo que puede tener: amantes, drogas, Tommy también y se sale de madre de manera continua. Lo que empieza con una sencilla visita guiada por la casa que Henry pone a su querida (sí, señores, en determinados momentos utilizo vocabulario propio de Lina Morgan) termina con dos partidas de poker. Una que casi da en el blanco y otra que termina por atravesarlo varias veces.


Para ilustrar el hiato de la historia, el amigo Martin juega en las ligas mayores tirando de Aretha y una de sus canciones más Pop (y no por ello menos genial). ¿Qué tiene Baby I love you? Un ritmo saltarín, unos coros femeninos en su sitio y la mejor voz de la dama del Soul que nos podemos encontrar, la de los sesenta. Si buscan la canción, ojo con la coma detrás de Baby, que las Ronnetes también tienen una canción de parecido nombre.


Por si se lo preguntan: no están buscando el chiquitazo que acompaña a toda bolsa de patatas




Gimme Shelter - The Rolling Stones
Henry: "¿Qué os dije?"
Jimmy: "Está bien..."
Tommy: "¿Qué coño bien? Está fenomenal"

Cuando le preguntaron a Mick Jagger por la canción que no tocarían nunca en Shine a Light (el documental que rodó Scorsese sobre estos hombres de la época de antaño) respondió sin dudar que Gimme Shelter y terminó por confesar que no lo hacían porque Martin había casi conseguido colarla en toda su filmografía y que igual alguna canción más les quedaba en el repertorio.


Nadie quita razón al bueno de Mick, pero es que también hay que reconocer que pocas canciones tiene la fuerza que la composición del Let it Bleed destila. Casi 4 minutos de pura fuerza, con unas guitarras amenazantes de Keith Richards en primerísimo plano y una Mary Clayton a la segunda voz que, además de comerse a Mick Jagger con patatas, debería ser la persona que nos anunciara que el fin del mundo está cerca. La canción habla sobre la guerra, la violencia, violaciones... todas esas pequeñas cosas que hacen nuestra vida mejor y cuya presencia en la película coincide con el desmoronamiento de Henry. Un momento de corta duración, exactamente lo mismo que Gimme Shelter suena en pantalla, 30 segundos.


Más o menos esta sería mi cara si alguno de los presentes me dice: "no he visto Uno de los Nuestros".



Sunshine Of Your Love - Cream
Henry: "Por primera vez me di cuenta de que Jimmy estaba hecho un manojo de nervios".

Que Robert De Niro sabe actuar caben pocas dudas en este blog. También es bien sabido qe hace unos años ha sido sustituido por un gemelo malo llamado Hugh que se dedica a empañar años de intachable trayectoria como actor. Pero en Uno de los Nuestros es el bueno, el que puede dar miedo y al mismo tiempo puede caerte bien en la misma escena.


Socorsese le conoce mejor que nadie y por eso le reserva este plano, que vale millones, y que comienza justo donde el riff principal de la canción de Cream irrumpe. Jimmy ya sabe lo que va a hacer, nosotros también y el pobre Morry no mucho. Y lo mejor es que no ha dicho ni una palabra, tan solo da caladas a un cigarrillo mientras Clapton y Bruce nos cuentan cómo va la cosa del amor. Ya saben, no confíen en la gente que fuma ni tampoco en el amor y si no recuerden a Sara Montiel, que desarrolló un principio de tabaquismo esperando al hombre que ella quería.
El cameo del doctor Hibbert, haciendo de (nadie lo esperaba)  médico


What it’s life? - George Harrison 
Henry: “Te lo dije, me ha estado siguiendo toda la mañana”

Para la escena más trepidante y loca de la película; esa que prometiste no ver a tu médico de cabecera, Scorsese mezcla hasta cinco canciones, que están entrando y saliendo de escena manteniedo el ritmo de la acción. En esos momentos suenan el Monkey Man de los Rolling Stones, el Mannish Boy de Muddy Waters o la canción que hemos seleccionado. La música y el montaje (obra como siempre de Telma Schoonmaker) derrochan adrenalina y si no consigue acelerarte el pulso es que probablemente estés muerto o requetemuerto. What it’s Life es una elección ideal para la escena (aunque está pensada como contrapunto) por alegre, por desenfadada; por ser representativa de dos hitos musicales de los 60 (el muro de sonido y los Beatles) y por cerrar el círculo que representa la película: es la última canción que suena antes de los créditos. Dime, ¿qué es la vida?


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Uno de los Nuestros es una peli sobre la mafia, pero también sobre América, la amistad, la traición y los lábiles hilos que vertebran estos temas. Una lección de realidad moral en la que el antihéroe recibe el peor castigo posible a sus años de crimenes: una vida anónima alejado de los lujos y privilegios de su vida delictiva. Una vida que no hubiera aprobado nuestro querido Schopenhauer al que bien le podrían haber dado un papel en la película si sus patillas alemanas hubieran sido aceptadas por Scorsese. Nosotros, como seguidores del rito de poner más patillas a todo, estamos con él.

Leer toda la historia y tal…