sábado, 21 de marzo de 2009

Conversaciones insustanciales sobre música (IV)

Terror. Hay que prestar un disco.


Ese arte de tragicomedia que es dejar un disco suele consistir en situarse delante de la estantería de los discos, echar un vistazo a los bordes de colores (color azul Verbatim si el lector es un poco barba negra), alargar la mano para elegir uno/varios de ellos/ellas, elegir una bolsa de tamaño adecuado al objeto que se debe de introducir en ella y por último salir de casa con la sana intención de dejárselo a un mortal. Básicamente eso es todo. Lo juro. Pero en el fondo de nuestra cabeza hay un galimatías de razones que hay que organizar para que todo esto se cumpla con el efecto previsto, al fin y al cabo uno puede ser tremendamente maniático con estas cosas. Analizamos de modo intrínseco alguna de ellas:


Digan lo que quieran, pero me costaría mucho dejarles un disco. Pincha en la imagen si no quieres quedarte ciego


Masturbaciones mentales previas: La primera comienza por preguntarse que seleccionar, para ser sinceros es un poco como el sexo, en un principio uno es generoso, pero en el fondo, una parte es egoísta y lo que quisiera es que el disco que va a dejar guste tanto como a uno mismo. Pero ojo, sin llegar a pasarse, porque si el desenlace final es que se convierte en algo mucho más especial para el receptor tienes que volver a casa y volver a escucharlo por si alguna composición petroquímica se ha escapado por el camino de tu audición.

La segunda es puramente trastornada y desconfiada: ¿debo dejar un disco que no pueda recuperar? Cuesta casi tanto trabajo como ver entero un programa presentado por Juan y Medio, pero personalmente me cuesta dejar discos en vinilo y ediciones que no pueda bajar a una tienda y volver a comprarlo a un precio razonable de recuperación.

La realización de un análisis psico-fisiólogico puede aclarar dudas. Pese a lo chiflado que pueda parecer, observar el comportamiento de una persona ante sus objetos personales no hace sino aumentar mi pesimismo para los préstamos vinílicos. Una vez me sentí incapaz de prestar un disco a un chaval de clase poniendo todo tipo de vagas excusas para no hacerlo, pero es que vi el aspecto cochambroso y maltratado de su mochila y una calculadora sin el signo de dividir en el que las pilas se sujetaban con un trozo de un celo que vivió épocas mejores y opté por gastar dinero en grabarlo con urgencia.



Rob piensa que despúes de una gran recolocación escribiría el Top 5 de discos perdidos mediante préstamo

Nudo: Los primeros días bajo la ausencia discográfica son llevaderos, pero para este caso el tiempo no cura heridas, sino todo lo contrario. Cuanto más prolongada es la ausencia de un ser querido empiezas a preguntarte si no está recluido entre los debut discográficos de Maria José Galera y Jesulín, o peor todavía, violado y sodomizado por toda la discografía de El Canto del Loco. Pese a los intentos de tranquilizarse y de preguntas tristemente encubiertas para saber si todo va bien, la agonía del tiempo no hace sino estar cada vez más inquieto.

Desenlace y razones para pisar un pie a alguien: Primer matiz, es posible que no exista desenlace, que el disco no lo vuelvas a ver y que no servirá de nada acudir a Lourdes y rezar por ello, más tarde o más temprano tendrás que cubrir el hueco dejado en la estantería.


El sueño y a la vez pesadilla de muchos es enfrentarse a semejante estante


Casi es tan humillante como lo anterior a que el disco haya pasado una temporada en la guerra de Vietnam con su temporal dueño. El espacio tiempo no engaña, y la mayoría de las veces no es posible que suceda esto. Por lo tanto, no tiene justificación que el libreto se haya utilizado para envolver un bocadillo de sardinas o como prueba policial para examinar huellas dactilares. Una vez me devolvieron un disco de los Smiths pegado con celo, pensé que al menos había un camboyano con corazón e intentó operarlo con más ilusión que éxito.

Sé que me dejo unos cuantos desenlaces, alguno tan puñetero como una devolución justo cuando acabas de comprarlo pensando que ya no lo ibas a recuperar, pero es que me acaban de pedir un disco y vuelvo a estar frente a la estantería repitiendo todos y cada uno de los pasos anteriores.

17 comentarios:

WOOD dijo...

Excelente post. En los tiempos vinílicos prestar un vinilo todavía suponía mayores distorsiones y masturbaciones mentales e incluso algún nudo en el corazón. Un saludo.

Anónimo dijo...

Me uno a las alabanzas, genial y cachondo post. Me he imaginado uno de mis discos sodomizado por los del canto del loco y no puedo resistir lo de echarme a temblar. Para plantearse lo de dejar mas discs. Un saludo

Diving Dwarf dijo...

Ya me cuesta dejar un CD, como para hacerlo con un vinilo. Vamos, es que no se como se te ocurre. Voy a tener que hablar con tus padres como sigas con semejante conducta.

Es merecedor de estudio el vinculo afectivo monodireccional entre el dueño y la criatura. Recuerdo hace pocas semanas prestarle un CD a una compañera, y decirle (lo juro) que, "por favor, no lo escuchara en el coche, que se recalienta a temperatura de combustible nuclear". Ya es malo pensarlo, pero ¿cascarlo? Estoy enfermo.

Huelga decir que desde ese momento me hacen el vacío, no bajan a desayunar conmigo, me han buscado un parecido razonable (Junior, de los Fraggle), me hacen pasillo y me frien a collejas si no digo "mosca", y otro tipo de vejaciones (merecidas) dignas de los quintos de reemplazo y/o Colegio Mayor.

En definitiva, soy un paria, o como decíamos de jovenes, un pariolo (que grándísimo vocablo junto con gapo).

Esto es realmente enfermizo. Adeslas no me da tratamiento. Me voy a Houston como la Jurado.

Agassi dijo...

Yo cuando le dejaba un CD a 61 & 49 una vez recuperado, lo miraba con el microscopio, y como encontrase una mota de polvo o cualquier rastro de huella digital (humana) bronca al canto, y por supuesto en mi época, dejar una recopilación en cinta de cassette de cromo o de metal Sony, que me costaba casi lo mismo que un CD, y solo el echo de escucharla ya la desgastaba era impensable, al no ser que antes se le sacase brillo al cabezal de la pletina.

Un esquimal onanista (como otro cualquiera) dijo...

Problemas de los que se libra uno por no tener vinilos ¡hala!
Bueno, en realidad soy igual de maniático con los cedeses y las cintas de casette, sí, estamos un poco trastornadillos todos por aquí.
P.D.: estimado enano, ya no recordaba la expresión gapo, que hizo justificado furor entre las gentes de mi generación. Mil millones de gracias por recordarme tan excelso e inspirador vocablo. Hoy voy a decírselo (o llamárselo según tenga el día) a todo el que se me ponga a tiro.
Y que sepa que me solidarizo con su trágica, aunque en cierto modo merecida, situación. Un día que tengas ganas organizo una colecta de fondos para ayudarle.

Diving Dwarf dijo...

AGASSI!!! CABRON!!! HABIA SUPERADO MI TRAUMA DE LA ABRASION DE LAS CINTAS CASSETTE, Y TU COMENTARIO ME HA RETROTRAIDO AL PASADO CUAL ESCENA DE TARANTINO!!!

Que me decís del rumor que circulaba sobre el daño de las cintas de 90, que hacia trabajar más al motorcillo del reproductor?

Y lo de darle al cabezal con un palillo de algodon humedecido en alcohol, y comprobar con horror que sale más sucio que el algodon del mayordomo de Tenn?

Necesito la colecta, Esquimal! Un numero de cuenta en un banco que no este afectado por la crisis, por favoooorrr!!!

Anónimo dijo...

Al tío de la camisa amarilla no le dejo yo ni un chicle usado.

Satan.

WOOD dijo...

Estoy con el Esquimal, y por tanto con el EnanoDiving. Hay que recuperar a todo costa el vocablo "gapo". Me pongo manos a la obra. No puede caer en desuso. Era genial.

61 y 49 dijo...

Hola a todos.

@Wood: Se agradecen tus palabras. Con las nuevas reediciones vinílicas aun es posible tener ese nudo en el corazón, y eso que incluso algunos se pueden conseguir en esa famosa tienda francesa que los venden tan doblados cual churro del desayuno.

@anónimo number 1: No hay que ser tan negativo con lo de no dejar más discos, pero plantéatelo si tu amigo te lleva a ver una peli doblada por Dani Martín. El horror el horror.

@Diving Dwarf: Por favor, no me metas una foto de Junior si no quieres que me echen del curro o que termine encerrado en el depósito (que está muy oscuro), es que las carcajadas sonoras a cierta hora de la mañana están muy mal vistas. La frase a tu amiga es tan mítica como la del yeyuno, más de uno nos hemos visto recuperando un cd de forma disimulada al ver que compartía guantera en un estuche poco preparado ignífugamente y extraído del mismo como si fuera una maldita paraguaya (fruta, no quiero conflictos internacionales).

@Agassi: ¿Eso qué comentas no será un poco hereditario? Que yo sepa hay gente que tenía una linternita con la que examinaba huellas dactilares infantiles en el equipo de música. Yo también (cuando tenía dinero) compraba las cintas de Sony, las UX-S eran más accesibles UX-Pro y a veces las Metal Xs que rondaban las cuatrocientas y quinientas pelas, aunque no digo algunas de las grabaciones que hice en ellas porque perdería el poco respeto que tengo en este bloc.

@Esquimal Onanista: No solo te libras de tener que prestarlos, sino la enajenación que siente uno de tener copias de seguridad de los mismos o incluso tenerlo también en cd (no vaya a ser que se desgaste el vinilo). En fin, una locura monetaria, comparable a la que todos tenemos por aquí con las cintas TDK de 90.

@Nuevamente Diving Dwarf: Una gran idea para hacer una recopilación de las mayores leyendas urbanas musicales, había veces que yo iba preparado a casa de un amigo para limpiar su doble pletina (uno es así de amable) pero era tal la cantidad de mierda en ella que utilizaba un trapo atado a un palo. Me apunto a la colecta, pero solo si el programa benéfico lo presenta Andoni Ferreño.

@satan: Yo que tú tampoco le dejaría nada que pudiese crecer cinco centímetros, incluido el chicle chuperreteado.

@Wood segunda parte y en general: Tanto Tomás como yo recordamos la viva imagen de una de las chicas más presentables de clase echando gapos del tamaño de un camión, es un palabro que utilizaré gustoso, porque (como hice ayer) me recuerda a tomar un Fresquito y una fanta de limón, o al amigo que todos hemos tenido que jugaba a dejarlos colgados en una verja, y que como diría Woody Allen: "era más inteligente que yo, y ahora trabaja en un McDonalds"

Gracias a todos y un abrazo.

outdoor miner dijo...

Hola, gracias por comentar en mi blog.
He añadido vuestro link en el mío.
Me pararé con tiempo a ver el vuestro, tiene muy buena pinta.

61 y 49 dijo...

Muchas gracias Outdoor Miner, estamos de recolocación y añadimos tu Radiaton Vibe, una cantidad de chicha powerpopera alucinante. Visita obligada para llegar a tener una cultura decente, no como el nuestro que puede dañar algún contacto cerebral. Un saludo.

Emilio dijo...

Pues eso, que mejor no prestar nada a tipos raros y extraños, mejor gastar el tiempo y grabarselos.

Aunque entre colegas SI es útil y necesario algunos prestamos, es más me acuerdo que en los albores de nuestros vicios con el mundo del vinilo entre los colegas comprábamos distintos discos para no repetirnos y catar así más cosas. Recuerdo que a mi NO me tocaron los Chesterfield Kings ni Miracle Workers y claro con el tiempo hubo que subsanar estos vacios.

PD: encontré unos mejores sistemas de alargamiento que el de nuestro amigo de amarillo.

61 y 49 dijo...

@Emilio: y lo bien que termina pasándolo uno grabando algún disco! Lo de compartir con los colegas es de lo más sano, pero si te pasa como a los autores de este blog terminas teniendo la mitad de la discografía repetida, aunque quizás disfrutar de los Kings en casita merezca la pena.

PD: Me parecen algo dolorosos esos medios, y hasta que no salga una chati sentada al volante diciendo "a mí me gustan grandes" no me fío, no me fío.

Se agradece tu opinión. Un saludo.

Diving Dwarf dijo...

Muy grande lo de la chati al volante, con el codo en la ventanilla, diciendo que le gustan grandes.

Por si hay alguna experta conductora que tenga muy claro lo que busca, decir que los enanos sufrimos una malformación en los genitales que nos hace compensar el peso y el volumen, igualando en dichos parámetros a Pau Gasol.

Interesadas escribir a tegustangrandespeazogolfa@enanobiendotado.porn

WOOD dijo...

Jajajaja. El Enano este del dedo infiltrado tiene una habilidad suprema para desencajarme la mandíbula y que tarde en volver al sitio.

Un esquimal onanista (como otro cualquiera) dijo...

Ahí, ahí, el diving dwarf haciéndose autobombo, que necesita cariño desde que lo marginan en el curro, jaja.

61 y 49 dijo...

Hola a todo el mundo con el retraso habitual.

Diving Dwarf: Se me hace urgente una imagen instructiva para que yo me pueda hacer una idea así como un poco más general. No sé, a Pau Gasol con un Jes Extender atado al cinturón (que otrora estaba muy de moda) y al mozalbete de barbas que dice "a quién no le gustaría tenerla más grande".

Wood: Estamos unidos en esto, aunque hay que tener cuidado, que incluso hay veces que dice grandes verdades.

Esquimal: Y usted que lo diga, pero el programa benéfico no tira para adelante. Me temo que nos tendremos que conformar con un presentador de menos caché como Carlos Lozano ("Venga guapísimo ahí tienes tu público").

PD: Lo que da de sí un cacharro alargador (¿es esto lo llamado perogrullada?)

Un abrazo trío (malditos anuncios de contenido sexual)