martes, 17 de marzo de 2009

Contacto con tacto (VIII): The Steepwater Band


Sala El Sol (Madrid) -12/02/2009


Si esto no fuera un bloc sobre música y sí sobre cómics, seguramente el protagonista negativo, la némesis de esta historia sería un señor malísimo, un malo de opereta que se encargara de poner todos las dificultades que se pueden interponer entre unas amables y bondadosas personas amantes del Rock 'n Roll y uno de los mejores grupos que han venido últimamente desde los estados juntitos. Por si se creen que exageramos haremos una rápida enumeración de los obstáculos, problemas y objeciones de conciencia encontradas: el concierto era un jueves, día señalado por los más crápulas para ejercer su derecho a tomarse unos asuntos en la tasca de la esquina o bien para un acto de introspección buscando una reacción parecida a la que Santa Teresa tuvo en su momento. Por otra parte el susodicho concierto tenía como hora de inicio las 23:30, con lo que todos los juanlanas que al día siguiente tenían que a trabajar en la central nuclear (nucelar, se dice nucelar) se hacían a la idea de que antes de la 1:30 no saldríamos de la sala, con lo que teníamos que hacer frente a la dura decisión de alcanzar el estado zombie en nuestro puesto de trabajo al día siguiente, pedir el día libre o dormir sin pijama esperando el oportuno catarro. Como susto o muerte, vaya.


Steepwater bandFue un momento cumbre; Tod diciendo a Jeff: "¿eres poeta?". El resto sólo hay que imaginárselo



Por si fuera poco, los dimes y diretes de internet aseguraban que los señores de Chicago venían un poco perjudicados, añadiendo a su lista de souvenir españoles la típica gastroenteritis tonta que te deja con ganas de no salir de la cama (a propósito de todo esto, nuestros espías nos han confirmado cierta polémica suscitada en los foros musicales acerca de qué población tenía la culpa de los males de la Steepwater Band, mucho se habló de la mariscada culpable como la búsqueda del Santo Grial de todas las intoxicaciones, pero amigos míos el problema no fue la calidad, sino la cantidad, ya que Jeff, Joe y Tod parecen que acabaron con las existencias de percebes y demás en todo el norte de España).



Bueno, ya sabemos todo lo que jugaba en contra de los que se acercaron el jueves a la sala el Sol (incluida la expedición garajera, acompañados esta vez por el señor Café Olé, gran catador del género rock en todos sus afluentes, menadros y deltas), pero también había mucho a favor: volvía a España de una de las mejores bandas de blues rock (o como quieran llamarlo) que han salido de los EE.UU. últimamente (junto con los Black Keys), tras una actuación memorable en el Azkena. Además, venían a presentar su nuevo disco, producido por Marc Ford (ex Black Crowes) y con unas canciones que van desde los Beatles más lenionanos, hasta los desarrollos eternos de Neil Young. Si alguna vez participan en una hipotética resurrección del 'Un, dos ,tres' y les preguntan por grandes tríos musicales de ahora, hoy y siempre no lo duden, mencionen a la Steepwater Band, después de los Tres Sudamericanos, por supuesto.


Steepwater BandSe lo crean o no mi madre me abraza con menos cariño que Jeff a su Gibson



Con una puntualidad extrema, los tres señores (una mezcla entre hippies y una cuidada despreocupación por lo que la pasarela Cibeles ha dicho que está de moda) se presentan ante media entrada con el Grace and Melody bajo el brazo y, al menos, dos discos anteriores igual de buenos: Revelation Sunday y Dharmakaya Además, tenían fama de entregarse tato en calidad (capaces son de marcarse un 'Cortez The killer' dejando claro que Neil Young tendría en ellos a unos dignísimos sustitutos de los Crazy Horse si estos decidieran dejarlo) como en cantidad (en Gijón estuvieron tocando tres horas y media los angelitos).


Pronto arrancaron con las primeras canciones del Grace And Melody, como la beatlemaniana 'All the way to nowhere' o la contagiosa 'Lord Knows', que no dejaron dudas de lo que nos íbamos a encontrar: una base rítmica de acero puro formada por el hierático Tod Bowers (hay gente que ha perdido fortunas jugando con él a mantener la mirada) y la titánica batería de Joe Winters; ellos podían llenar toda la sala a base de un pulso vibrante, preparado para que Jeff Massey y sus dos Gibson hicieran ver al respetable que se puede sacar fuego de una guitarra sin tener dos yescas a mano. ¡Qué manera de dar guitarrazos¡ Si los expertos opinan que Gregory Townson de los Hi-risers es la mejor telecaster de la década, Jeff sería un candidato más que posible que obtener este título en cuanto a las Gibson se trata, hizo de todo: riff devastadores, punteos que homenajeabean al mejor rock sureño (slide en el meñique incluido) y solos infitinitos que se movían entre la improvisación y la maestría técnica. Con ‘Healer’ ya habían empezado a carburar y la sala el Sol ya empezaba a quitarse los jerseis necesarios (no sé cuándo es el consabido veranillo de San Miguel, pero el pasado 12 les aseguro que no) y a moverse al son de la voz del propio Jeff, otras de las armas del grupo, tan aguardentosa como la de Frank Beard de ZZ Top, pero con tono cálido como el mejor Soul que se les ocurra.


Steepwater BandYo les dije: "chicos, moveros para que dar un efecto desenfocado" y así salío. Robert Capa, muérete de envidia.



Estuviéramos preparados o no atacaron de improviso con ‘Waiting to be ofended’, canción fundacional de su nuevo disco, arriesgada (en el álbum dura 13 minutos y 34 segundos), e increíblemente bien tocada en directo. Faltaba el Rhodes que tiene la original y el espectacular duelo de solos que nos entregan dos ‘mancos’ como Jeff y Marc Ford, pero de alguna manera el primero logró suplir con creces la falta de personal inspirándonos a todos para poder hacer el trabajo de dos al día siguiente en la colocación. Una hora de concierto y quedaba lo mejor, 'Revelation Sunday' y su estilo danzarín, 'Roadblock' y su ritmo monolítico, donde se mezcla un riff poderoso con una melodía sureña. Estos tipos pueden hacer de todo, lo mismo se ponen más acústicos y sacan una vena campera (camisa de rodeo incluida) que entregan himnos como 'Fire Away', con una coda final que alargaron para satisfacción de los presentes y de un señor de Huesca que es muy dado a cogerse satisfacciones por las canciones bien interpretadas.



El tiempo se agotaba (se supone que tocarían unas dos horas, posiblemente porque un señor de gafas podría presentarse en la puerta vestido con una bata y pantuflas diciendo que es el alcalde de Madrid y que ya va sendo hora de terminar el concierto), pero antes había que dejar la sala patas arriba con un ‘Grace And Melody’ en el que Joe Winters comenzó a crecerse de mala manera, lo que sin duda contribuyó a que la última canción del setlist 'World Keeps Moving On' (lenta al inicio y desbocada como una manada de caballos salvajes en su final) fuera el momento cumbre de contacto entre público y grupo. Se esperaban unos bises, incluida una vibrante versión del 'Live With Me' de los Stones (desde Garajeland pedimos la prueba de paternidad de Tod Bowers ya que tenemos fundadas sospechas de que su parecido con Bill Wyman no es sólo casualidad). Así acababan dos horas de gran concierto, bueno así y con unos saludos a los artistas con pelo de Hollywood, ya que los muchachos se bajaron después para tomarse un refrigerio (todos menos Tod, del que se dice que tenía una cita con un tal señor Roca).






Por si no lo han notado, este humilde mensajero recomienda fervientemente la ingesta de los discos de esta banda de Chicago, así como la asistencia a los conciertos y comerse todo lo que hay en el plato que hay mucha hambre en el mundo. Quizás no estaban en la mejor forma (lo de Gijón tuvo que ser delirante), pero aún así dieron dos horas de Rock de muchos quilates, rock clásico, rock actual, el rock de siempre. A estas alturas del tema y con el aliento de la radiofórmula en la nuca sólo le pido a la bestia parda zurda (el bueno de Jimi, el verdadero dios del Rock) que al menos tenga dos horas al año de esto, que no es poco.

Vuestro amigo en el tiempo, Tomás Verlein.

P.D.: dejo con un vídeo de la actuación. Pido públicamente perdón ante mi pesadez durante el concierto para sacar fotos y mi posterior pataleta porque mi móvil y la luz roja de la sala no se llevan muy bien, por dios qué lamentables fotos.

8 comentarios:

Diving Dwarf dijo...

Don Tomás,

Si en alguno de sus conciertos llega usted a comprobar cómo un ente de cetáceas proporciones (provisto de una cámara de fotos compacta del sistema "apretar-y-ya-está") se abre paso a codazos entre los fotografos de la primera fila, puede estar seguro de que se trata de un servidor.

Puede usté comprobar mis habilidades fotográficas aquí o aquí o aquí o aquí. Le juro que estas son las mejores fotos de aproximadamente 300 que tiro en cada concierto.

Otro comentario insustancial del Enano Buceador.

Mr.Mosstrem dijo...

Un espinoso tema el de la impuntualidad de horarios, cada vez que pienso en la cantidad de horas perdidas entre esperas y sueño a lo largo de los años mi autoestima se derrumba, la secuencia salir de trabajar, marchar a casa a cenar como quien se sopla una loncha y dejar todo a medias para salir corriendo para probar una vez más mi paciencia...no son pocas las veces que he tenido la sensación de pagar por que me tomen por gilipollas, prefiero hacerlo gratis, menos mal que a pesar de los capullos que desperdician nuestro tiempo para vender 4 cervezas más, la mayoría de las veces vale la pena.

Un esquimal onanista (como otro cualquiera) dijo...

La verdad es que yo en los conciertos suelo pasar de tomar fotos. En alguno de unos amiguetes y punto. No me salen muy bien que digamos y encima no me da tiempo a disfrutar del concierto.

P.D.: un saludo para el Sr. de Huesca (gran tipo).

Diving Dwarf dijo...

Releyendome, me veo en la obligación de aclarar que:
- mis dotes como fotografo son cero (Kelvin)
- los fotografos profesionales estan hasta los huevos de mi.
- como indica el esquimal, sacar fotos como un poseso te priva de disfrutar del concierto como uno debe.

PERO UNO ES ASI DE RARO, LEÑE

Tomás Verléin dijo...

Hola a todos y gracias por venir (no me ven, pero me pongo en plan Concha Velasco).

Lo que tenemos que hacer es un sindicato de fotógrafos en condiciones y auparle a usted para ser capaz de hacer una foto a menos de dos centímetros del jeto del cantante de turno.

No están nada mal las fotos, pero le puede la modestia. Yo tengo que decir que no tengo nada que hacer frente a 61&49 o Weisse, son los Jim Marshall y Annie Leibovitz de este blog.

Y de insustancial nada, sabe que aquí se le idolatra cual Shiva del rock buceador.

@ Mr.Mosstrem

Tengo que reconocer que a veces los horarios echan para atrás buenas actuaciones. No es lógico poner un concierto un jueves a las 23:30, pero tampoco ponerlo un sábado a las 22:30 y que luego empiece a las 23:45 (como nos pasó con Paul collins), por no hablar de las Jam que se estilan por ciertos garitos de la capital, cuya hora de inicio son las 24 y al final empiezan a la 1:30. Claro que luego se te olvida todo, es lo que tiene la música (yo te maldigo).

@ Esquimalazo

El deber nos llama y si queremos que la gente se despiste de la baja calidad de nuestros textos no nos queda más remedio que acompañarlo de fotos. Yo le digo que he estado a punto de meter una de la Johansson en este post para compensar un poco

P.D.: el señor de Huesca me ha dado este link para que disfruten del último disco de los muchachos de Chicago, Canela fina (que diría Ánson):

http://www.megaupload.com/?d=DTI824WR

Contraseña: peluquin

Pepo dijo...

Después de semejante crónica, a uno se le ponen los dientes largos y no tiene más remedio que acudir con urgencia a la tienda de discos más próxima y disfrutar de los discos de esta gente.

un abrazo

Un esquimal onanista (como otro cualquiera) dijo...

Ahí te veo, ahí, escondiendo los links para que la esgae no nos cace. Cuidado con decir el nombre de dicha asociación tres veces delante de un espejo una vez pasada la medianoche, me han contado que aprecen como por ensalmo Teddy Bautista y/o Ramoncín y queman toda tu colección de discos delante de tus ojos.
Prevenidos estáis.

Tomás Verléin dijo...

Queridos amigos del metal

@ Pepo

No les hago justicia, porque son bastante buenos en directo y, sí, valoro su actuación mucho más al saber que estaban con el yeyuno en horas bajas (nunca agradeceré suficientemente a Diving Dwarf que trajera esta palabra consigo). Su último disco es altamente recomendable y lo discuto hasta en veredicto si hace falta (que vuelva, que vuelva...).

@Esquimal

De qué enlace habla, yo deniego todo conocimiento y responsabilidades varias. Además yo el día de lo de kennedy estaba muy lejos...

Que sepa que me acongojado con su salmo demoniaco dirigido al espejo. Yo también he oído historia en la que la chica de la curva es Teddy Bautista en minifalda y Ramon-cín se te agarra al coche vía espejo retrovisor no sea que lleves una cinta de villancicos populares y no pagues canon.

P.D.: lo divertido que es meterse con Teddy y lo interesantes que eran su grupo, los Canarios.

Gracias por seguir acudiendo cual seguidores de la cosa