viernes, 13 de junio de 2008

Conversaciones insustanciales sobre música (II)

¿Qué disco es el que querías?


Además de que el Nesquik es cien mil veces mejor que el Cola-Cao (que no, no sabe a chocolate y, sí, se necesita una termomix de la NASA para aquello se disuelva) y que Jesús Gil está vivo y sigue hablando de las camisetas andantes, existe otra gran verdad en la que el destino del universo está en juego: acertar al regalar un disco es algo harto complicado. Riasen ustedes de los exámenes de la carrera de Topografía o adivinar cuál es la labor exacta de un Ministro. Pongámonos serios; si alguien te regala el single de los Sex Pistols editado por EMI, es posible que cuando te recuperaras del soponcio (y previa verificación de autenticidad en una tienda de un señor chino muy viejo fumando en pipa y que intentará venderte una especie de osito pequeño con orejas al que no debes mojar nunca), quisieras elevar a los altares a la persona que ha obrado ese milagro y, al mismo tiempo, retirarte a un lugar oscuro y apartado donde poder guardar con recelo tu objeto de deseo mientras ríes cual dictador de república bananera.

Esa es la situación ideal: que alguien que te quiera y, además te conozca bien, te regale un disco por el que venderías a muchos miembros de tu familia (además de para no volver a encontrártelos en la Cena de Navidad). Pero, lamentablemente, la vida no es tan perfecta, sino que como decía Chaplin, suele parecerse más a un gag. Así, que lejos del país del chocolate donde viviría a capricho nuestro ídolo Homer Simpson; en el mundo real (en el que la gente empuja en el metro), quien te hace el regalo, normalmente te quiere, normalmente tiene toda la buena intención del mundo y, normalmente, lo que obtienes a cambio será una estupenda edición con bonus tracks del disco de Santa Justa Klan (si no saben de lo que les hablo, pueden horrorizarse aquí; no lo duden, es una de las señales del fin del mundo). No piensen que no sabemos de qué hablamos, en Garajeland hemos sufrido estos horribles sucesos en nuestras canillas o cómo creen que consiguió mi compañero 61&49 su copia del disco de MC Hammer, pues sí: un regalo; hecho con toda la buena intención del mundo, pero háganme caso: con toda la buena intención del mundo se han derrocado gobiernos, asaltado casas y provocado guerras sanguinarias. La buena intención es un arma caliente.


El regalo perfectoSólo falta Papá Noel y el Ratoncito Pérez para tener presentes a todos los sospechosos habituales




¿Qué proponemos desde esta humilde atalaya del no-conocimiento? La respuesta es sencilla: adelantarse a los acotencimientos. Todo vale para que no te quedes con cara de no haber ganado el Óscar mientras tu esforzado padre te tiende con lágrimas en los ojos ese CD que le ha costado 24 euros en El Corte Inglés y cuyo título es "Los pitufos makineros cantan saetas de Semana Santa". Olvidemos eso y propongamos una serie de medidas para que obtengas una satisfacción garantizada y todo encaje como un puzzle sideral.


1º Medida: La discreción no es una opción. En tu vida diaria es bueno ser tan sigiloso como el MOSAD, pero en estos momentos hay que ser como el General Patton y su III ejército en la IIGM. Deja por tu casa post-it estratégicamente colocados donde ponga: "disco, lugar de compra y descuentos interesantes" (esto es opcional). Como decimos, la proporción es importante: si pones un sólo post-it, puede que desaparezca por misteriosas razones como hacer limpieza, si empapelas tu casa, tus familiares consaguineos directos no olvidarán el regalo que deben hacerte (es posible que en el proceso te pongan las maletas fuera de casa, pero son detalles, meros detalles).

Regala músicaEsto es la versión moderna de la Caja de Pandora, si al menos me ofrecieran el conjunto de lavadora y secadora...


2º Medida: Sé constante. Tu familia te puede tomar por loco si a cada pregunta que te hagan respondes con el título de un disco y su lugar de compra (puedes dar coordenadas geodésicas si tienes un GPS a mano o a máquina), pero es una gran forma de conseguir el objetivo final. Qué tiene de malo parecer un loco si te puedes salir con la tuya, absolutamente nada.

3º Medida: fuera modestia o mojigaterías. Hay que ser franco, a la pregunta "¿Hijo mío, qué disco era el que querías por tu cumpleaños?" No hay que responder: "cualquiera, ya sabes lo que me gusta" u otra variante. Di lo que quieres, alto y claro, es más, ofrécete a hacer una Ruta Quetzal con el familiar en cuestión hacia la tienda, no te amilanes o sufrirás una horrible pesadilla en la que te verás a ti mismo, pero desde fuera, mientras te entregan un estupendo vinilo de "Los Pajaritos" de Mº Jesús y su Acordeón y tu cara se va transformando en la de un señor que no conoces de nada y se ríe sin cesar (argumento extraído de la próxima película de David Lynch).

Estos consejos se los damos porque somos conocedores de esta materia. Algunos rumores indican que alguien ha conseguido el regalo ansiado (y encima un edición sin reeditar) de manos de Scarlett Johansson. Desmiento ese rumor, porque la señorita Johansson y yo mantenemos una relación perfecta desde hace tiempo: yo la doy el coñazo y ella pasa de mí. No me digan que no es perfecto.


Vuestro amigo en el tiempo, Tomás Verleín

4 comentarios:

Orbison dijo...

Yo escribí una carta a mis familiares y amigos indicando una lista de CDs y DvD que me podían regalar, ante la escasa originalidad de los mismos año tras año. El problema es que no se comunican entre ellos y más de uno repite regalo, una mierda !!!, no hay solución !!!

benito dijo...

Durante años lo intenté de todas las formas posibles , y cuando estuve a punto de conseguirlo se negaron a regalarme más discos dándome dos miserables escusas: que estaban aburridos de regalarme siempre lo mismo y que con tanto disco no podía ser capaz de relacionar el regalo con la persona que me lo había hecho, esta última por supuesto es mentira.

Tomás Verléin dijo...

Benito, eres mi hermano, por decirlo llanamente. "Para regalarte siempre lo mismo..." Es uno de los argumentos que esgrimía mi familia con cierto tono irónico.

Respecto a la otra rémora, Alta Fidelidad -con sus tópicos, está bien- ya demostró que se puede relacionar perfectamente hechos biográficos con discos.

Al final conseguirán que todos desarrollemos doble personalidad: una que nos regala a nosotros mismos lo que queremos en forma de discos y otra que está encantada de conocerse... y luego echarán la culpa al sistema escolar!

Saludos

Onanista Sánchez dijo...

Te he contado alguna vez cuando por Nochebuena mis abuelos me regalaron un cinta de Eugenio??