martes, 25 de marzo de 2008

Cantar y no callar… y sin utilizar la palabra excesivo


José Antonio Labordeta - Cantar y No Callar (1975-1995)

Pues sí, a lo largo de todo el artículo se evitará utilizar dicha palabra en pos de los maravillosos sinónimos que proporciona Microsoft Word, una maquinaria que funciona mejor que la central nuclear del señor Burns.

Nos zambullimos ya en el tema principal: perder el tiempo en la Fnac a veces te ofrece información interesante, una vez el aburrimiento es tal que ya conoces de memoria los precios de la zona verde y has visto que es inaccesible comprar el muñequito más chorra, te acercas a la sección española con todo lo que eso conlleva. En una aproximación fugaz ves una desproporcionada caja que incluye material de un hombre con bigote, piensas que es Aznar, pero él nunca sacó un disco (a lo mejor ni ha escuchado uno) y tampoco es una selección de doblajes de Constantino Romero, te acercas y descubres que es José Antonio Labordeta y una recopilación de toda su carrera como cantautor, que es más prolífica que la de Rocco Siffredi en otras artes.

Efectivamente, ya bien informado comprendes que la discográfica Dro East West decide recopilar en trece discos la carrera del amigo aragonés. Desde garajeland no vamos a entrar a valorar su trabajo, más que nada porque nos encontramos un poco distanciados en gustos musicales, pero solo un poco, pero si vamos a opinar de la sobreabundancia de canciones recopiladas por los de Dro. Al menos para un fan de un país en la mochila como yo es preferible dormir tranquilo pensando que estoy paseando con ese hombre tan campechano, que no conciliar sueño atormentado de que alguien pueda pegarme con celo unos cascos donde suene de forma aleatoria la discografía completa de la mochila de cuero con más gamusinos de España (pongan voz de Rajoy que queda mejor).

Buscando Santa Cruz de Tenerife

Como reseña del material acumulado mencionaremos algunos de sus famosos largos, “Cantar y Callar” del 74, “Tiempo de Espera” del año 75 después de Cristo o “Qué Queda De Ti, Qué Queda De Mí” del 84, y así hasta trece y recopilando más de veinte años de carrera.

Por más que se empeñen las discográficas no pueden conseguir que nos deje de caer bien el señor Labordeta, un hombre que tuvo que aguantar a todos los diputos y diputas del congreso descojonándose de él cada vez que hablaba e intentaba pedir que la piratería no afectase a la canción popular aragonesa.

Así que no vamos a criticar al autor, sino al medio, que ha intentado convertir al hombre que me enseño a saludar a lugareños por el campo como si se trataran de mi propio hermano, con respeto y dignidad, como Dios manda, en un macanudo fabricante de canciones posteriormente convertidas en hilo musical de los autobuses de autorés.

Una más y toco "Magic Bus"

Como muestra de la simpatía de Labordeta puedes comprobar en este video como intenta convencer a un tabernero para que monte una franquicia.