viernes, 18 de abril de 2008

El secreto está a buen recaudo



Built To Spill - Keep It Like A Secret (1999)


Es bien sabido que el mundo musical se ha nutrido de personajes extravagantes y de gente a la que un abusón se le comía el bocadillo del recreo. Sobre todo, esto lo saben bien en Estados Unidos, pregúntenle sino a Black Francis (el gordito de la clase que después se convertiría en líder Pixie) o a cualquiera que toque en Arcade Fire. Efectivamente estos raros elementos capaces de ver entero el programa de Saber Vivir, son capaces de convertirse a la larga en genios musicales, o a veces pueden incluso empeorar, ahí están los extraordinarios casos de Cañita Brava, El Arlequín o Pereza. Pues si cada humanoide ha conocido a alguien así, en la ciudad de Boise, pequeña capital del estado de Idaho deberían estar orgullos de Doug Martsch, el lider de los Built to Spill, que lejos de convertirse en dibujante de los extintos fruitis decidió montar una banda musical en 1992. La idea inicial de Martsch siempre fue la de rotar cual Vicente del Bosque a los músicos que grabarían con él y casi lo ha ido cumpliendo en cada disco.


Doug Martsch es el más normal de los cuatro, el de barba y gorrito.


Prototípicamente conocida por estar en el diccionario como definición de banda indie, sus dos primeros álbumes, “Ultimate Alternative Wavers” y “There´s Nothing Wrong With Love”, se gestaron en los sellos C/Z y Up, cuando el grupo ya estaba pensando en ser ministros de igualdad por el escaso éxito inicial, se convierten en un fichaje de los Warner Brothers a tenor de su actuación en el Lollapalooza de 1995 , y no sólo alegró a sus familiares este contrato, sino que además consiguieron con acierto que el control creativo de toda su música recayera en el bueno de Doug. Su debut en Warner lo harían con un disco estupendo, “Perfect From Now On”, de gran éxito de crítica aunque menos accesible para iniciarse con esta banda que su siguiente trabajo, “Keep It Like A Secret”.


Posad como si fuerais Alejandro Agag que tenéis contrato con Warner

Es posible que el título del disco de una pista del carácter minoritario de su música, pero escuchando la gran mayoría de sus canciones es difícil pensar que ningún colectivo modernillo lo venere cual jersey de rayas de los Franz Ferdinand. El disco se inicia con “The Plan”, una canción estructurada en las ácidas y potentes guitarras y el gancho vocal de la voz de Martsch y su timbre a lo Neil Young. Si el comienzo no te convence espera a escuchar “Carry the Zero”, no valen excusas, su ritmo se te pegará desde la primera escucha. El disco mantiene toda la dulzura y la melodía pop con bases guitarreras en cortes como “Center Of The Universe”, ”Sidewalk” o ”Bad Light”. Otros cortes más divertidos y experimentales como “Time Trap” o “Temporarily Blind” permiten comprobar que gastaron bien la pasta de los de Warner en la producción y sin dejar a un lado el sonido rasposo, algo así como lo que ya hicieron los Pavement algunos años antes en “Crooked Rain, Crooked Rain”.



Si después de escuchar el disco uno piensa que Martsch no es capaz de salir del tono etiquetado casi-para-todo de Indie-Rock-Alternativo o eres de los que descatalogan cosas con comentarios del tipo “suena Indie pero no es para nada hiperbólico y onomatopéyicamente ecléctico” consigue su último disco, "You In Reverse", y comprobarás que el talento para componer de Doug Martsch es aún más largo que la frase anterior.

Tocando Carry the Zero en plena calle, dirán que no es para dejarle, por ejemplo, un descuento en recambio de amortiguadores