jueves, 21 de julio de 2011

Cortinilla de Estrellas (III) - Uno de los nuestros, Shopenhauer y la influencia musical de Scorsese

Nota no aclaratoria: debido a nuestras ausencias prolongadas del bloc hemos decido entregarles una versión extraverano de una de nuestras entradas. Lo recomendamos como sustituto del cuaderno de sopas de letras con señorita sonriente en la portada que se suelen llevar a la playa.

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“Que yo recuerde, desde que tengo uso de razón, siempre quise ser un gánster”.

Henry Hill siempre quiso ser un gánster, como era vecino de Little Italy en los 50 y su de madre era siciliana tenía gran parte del camino hecho. Martin Scorsese es un director de cine americano, que ahora lleva gafas y tiene pinta de señor enjuto, pero que en los 70 revolucionó el cine con otros compañeros, sin gafas, pero con barba (todos con barba). Arthur Schopenhauer fue un filósofo alemán de peculiar carácter que en otras cosas tiró a una costurera por las escaleras porque hacía ruidos a la hora de la siesta. Esta es la entrada que relaciona la excelente banda sonora con todos estos hechos. Todo por la hipérbole y el desbarajuste. La norma no escrita de este bloc.


Joe Pesci algo molesto ante la frase "tómate el Cola-Cao, que es lo mismo que el Nesquik"


Empecemos por el principio: ¿Por qué querría ser Henry un gánster? Total, los gánster solo tenían poder, dinero, alcohol, cigarillos, vestían horteramente, pero a la última y se quedaban con las mujeres. Razones de peso para que Henry abandonara la escuela (y su futuro como ciudadano de bien) para empezar a trabajar para Paulie, el capo de su zona, un hombre que se mueve despacio, pero que corta las cebollas de la salsa de espaghetti con cuchilla de afeitar. Formara equipo con Jimmy (Robert De Niro) y Tommy (Joe Pesci). Jimmy es un atracador fino y calculador, tan peligroso como amable y todos sabemos que nunca hay que fiarse de la gente amable. Tommy es una espoleta que sostiene un matojo de cartuchos de dinamita sobre un fuego creado a partir de queroseno y mala leche. Pero en formato mini.


En poco más de dos horas asistimos al ascenso, frenesí y posterior caída de Henry en la familia. Por el medio, la inestimable colaboración de Karen (la mujer de Henry, que también se mueve como pez en el agua en el ambiente familiar y trato amigable que dispensan en la Cosa Nostra) varios asesinatos, unos cuantos robos, algunas de las mejores secuencias jamás rodadas en el cine y una selección de canciones que no sólo funcionan como fondo musical, sino como una suerte de calendario cinematográfico que dejan mi burro con cola en un simple adorno molón y tardoclasista.


Y parecerá mentira, pero esta película existe por la facilidad de Martin Scorsese para parecerse al niño que siempre enferma de los Simpson. Sus días en la cama mirando por la ventana le otorgaron una visión cinematográfica de la calle de Queens que terminó por fundamentar su obsesión por el cine y varias oportunidades de tirar un globo de agua al vecino al que tenía manía. 


Su primer acercamiento al mundo del hampa de Nueva York ya fue muy personal: Malas Calles; con Uno de los Nuestros volvió a tratar el mismo tema, por el simple hecho de que la novela que fundamentó el guión hablaba de la mafia como si de una verdadera familia se tratara. El concepto de familia es tan importante para Scorsese que su madre  tiene un papelito en la pantalla y su padre fue encargado de vestuario (según Martin nadie planchaba los cuellos de las camisas como él) en la película.


Coger la salida que pone "Al Perdigón" o seguir por Tordesillas. El dilema del hombre moderno


La familia es un elemento importante, pero Uno de los Nuestros es mucho más: encierra una visión cínica sobre el sueño Americano, una fuente de referencias inagotable para un capítulo de los Simpsons tan bueno como "Bart, El Asesino", así como un concepto filosófico (cuidado se acerca el momento donde nos empezamos a irnos por las ramas y ustedes deberían huir) relacionado con Schopenhauer, que además de ser el pitufo gruñón de las reuniones de señores que piensan cosas, refrendó sin saberlo la aventuras de Henry con su visión de las cosas. Para Schopen, el mundo tal y como lo conocemos (integrado como personas, árboles, perros con sombrero y berbiquís) es una mera representación. La verdadera naturaleza se encuentra debajo de ella y es la voluntad, que él definía como como una fuerza ciega e incesante de hacer lo que nos da la real gana, de satisfacer nuestros impulsos. Esta voluntad se puede saciar, pero el efecto se pasa al rato y volvemos a querer bebernos una Duff detrás de otra. Ese acto de voluntad nunca satisfecha es definida por Schopen como el sufrimiento perpetuo. Henry defiende su vida gansteril precisamente porque le permite colmar todos sus caprichos y necesidades. ¿Le apoyaría Schopenhauer? Voto a tal que sí.




Los temas y tal...



Desde Garajeland proponemos al tío Paulie como el nuevo cocinero de la tele. Puro incluido



Rag To Richies - Tony Bennet
Henry: “Si Polly se movía despacio era porque no se tenía que mover por nadie”.

No deja de tener gracia que una película empiece con una canción como ésta, que nos pone en en situación a tantos niveles que no me llegan los dedos de la mano para contarlos. Primero: el que canta es un vecino, uno de los nuestros: Tony Bennet, nacido en el mismo barrio de Queens que Scorsese y uno de los ídolos dorados de la canción popular hasta que el Rock dejó algo olvidados a gente como él.


Rag to Richies fue número uno en los EE.UU. y se trata de una expresión bastante conocida en los países de hablas extranjeras (básicamente los anglófonos y mi pueblo, donde habitan gentes de peculiar acento) y viene a definir la situación de alguien que pasa de la pobreza a la riqueza. Cenicienta sería un buen ejemplo de esta expresión y pronto yo mismo, si mi boleto del euromillones y mi pacto de sangre con aquella bruja de los Dothraki llega a buen fin.


Scorsese juega con la propia trama de la película abriendo con esta canción, que explica muy a las claras qué vamos a ver a continuación: sus personajes, sus historias y cómo se relacionan. Todo está en Rag To Richies que comienza, para cerrar la paradoja, justo cuando Henry cierra un maletero que incluye una sorpresa en su interior. Una que nos recuerda la más amplia tradición de la mafia, su gran especialidad.


61&49 y servidora intentamos el mismo numerito en un bar de la capital. No es por nada, pero qué bien me sientan las transparencias



The He Kissed Me - The Crystals

Karen: “Henry, a qué te dedicas”
Henry: “A la construcción”

Estamos en 1963, Phil Spector empieza a dominar las listas de éxito americanos previamente a que los melenudos devolvieran a su manera una cosa que pasó con el té hace muchos años. Henry por su parte ya es un tío hecho y derecho y su posición en la familia es ya notable.


Si esto fuera el programa de Garci les hablaría de encuadres; cámaras;  John Ford... y fumaría, fumaría muchísimo. En Garajeland les aseguramos que si esta escena, que rompe con la canción de las Crystals, nos les hace meterse directamente en la película (recordemos la simplicidad de la puesta en escena: una cámara sigue a Henry y Karen por un laberinto de puertas, pasillos y gentes de un bar) les damos la parte proporcional de las propinas que se reparten en la secuencia. Creo que la última vez que el señor numérico y yo fuimos tan generosos fue por un use y disfrute desmesurado de la crema de orujo de un bar.


Scorsese se mete en el bolsillo a todo el mundo con una demostración casi palabras del poder que un chico listo podía tener en Nueva York en los sesenta. Una influencia que no es sugerida en poco menos de 3 minutos y con el primer número de uno del muro de sonido de Spector. Se podrá decir muchas cosas de Scorsese, pero no que no tenga clase.


Como Poochie, él también se fue a otro planeta




Baby I Love You - Aretha Franklin
Tommy: “Eh, araña, cuando vengas para acá traeme un Cutty Shark con agua”.

Henry comienza a querer más de lo que puede tener: amantes, drogas, Tommy también y se sale de madre de manera continua. Lo que empieza con una sencilla visita guiada por la casa que Henry pone a su querida (sí, señores, en determinados momentos utilizo vocabulario propio de Lina Morgan) termina con dos partidas de poker. Una que casi da en el blanco y otra que termina por atravesarlo varias veces.


Para ilustrar el hiato de la historia, el amigo Martin juega en las ligas mayores tirando de Aretha y una de sus canciones más Pop (y no por ello menos genial). ¿Qué tiene Baby I love you? Un ritmo saltarín, unos coros femeninos en su sitio y la mejor voz de la dama del Soul que nos podemos encontrar, la de los sesenta. Si buscan la canción, ojo con la coma detrás de Baby, que las Ronnetes también tienen una canción de parecido nombre.


Por si se lo preguntan: no están buscando el chiquitazo que acompaña a toda bolsa de patatas




Gimme Shelter - The Rolling Stones
Henry: "¿Qué os dije?"
Jimmy: "Está bien..."
Tommy: "¿Qué coño bien? Está fenomenal"

Cuando le preguntaron a Mick Jagger por la canción que no tocarían nunca en Shine a Light (el documental que rodó Scorsese sobre estos hombres de la época de antaño) respondió sin dudar que Gimme Shelter y terminó por confesar que no lo hacían porque Martin había casi conseguido colarla en toda su filmografía y que igual alguna canción más les quedaba en el repertorio.


Nadie quita razón al bueno de Mick, pero es que también hay que reconocer que pocas canciones tiene la fuerza que la composición del Let it Bleed destila. Casi 4 minutos de pura fuerza, con unas guitarras amenazantes de Keith Richards en primerísimo plano y una Mary Clayton a la segunda voz que, además de comerse a Mick Jagger con patatas, debería ser la persona que nos anunciara que el fin del mundo está cerca. La canción habla sobre la guerra, la violencia, violaciones... todas esas pequeñas cosas que hacen nuestra vida mejor y cuya presencia en la película coincide con el desmoronamiento de Henry. Un momento de corta duración, exactamente lo mismo que Gimme Shelter suena en pantalla, 30 segundos.


Más o menos esta sería mi cara si alguno de los presentes me dice: "no he visto Uno de los Nuestros".



Sunshine Of Your Love - Cream
Henry: "Por primera vez me di cuenta de que Jimmy estaba hecho un manojo de nervios".

Que Robert De Niro sabe actuar caben pocas dudas en este blog. También es bien sabido qe hace unos años ha sido sustituido por un gemelo malo llamado Hugh que se dedica a empañar años de intachable trayectoria como actor. Pero en Uno de los Nuestros es el bueno, el que puede dar miedo y al mismo tiempo puede caerte bien en la misma escena.


Socorsese le conoce mejor que nadie y por eso le reserva este plano, que vale millones, y que comienza justo donde el riff principal de la canción de Cream irrumpe. Jimmy ya sabe lo que va a hacer, nosotros también y el pobre Morry no mucho. Y lo mejor es que no ha dicho ni una palabra, tan solo da caladas a un cigarrillo mientras Clapton y Bruce nos cuentan cómo va la cosa del amor. Ya saben, no confíen en la gente que fuma ni tampoco en el amor y si no recuerden a Sara Montiel, que desarrolló un principio de tabaquismo esperando al hombre que ella quería.
El cameo del doctor Hibbert, haciendo de (nadie lo esperaba)  médico


What it’s life? - George Harrison 
Henry: “Te lo dije, me ha estado siguiendo toda la mañana”

Para la escena más trepidante y loca de la película; esa que prometiste no ver a tu médico de cabecera, Scorsese mezcla hasta cinco canciones, que están entrando y saliendo de escena manteniedo el ritmo de la acción. En esos momentos suenan el Monkey Man de los Rolling Stones, el Mannish Boy de Muddy Waters o la canción que hemos seleccionado. La música y el montaje (obra como siempre de Telma Schoonmaker) derrochan adrenalina y si no consigue acelerarte el pulso es que probablemente estés muerto o requetemuerto. What it’s Life es una elección ideal para la escena (aunque está pensada como contrapunto) por alegre, por desenfadada; por ser representativa de dos hitos musicales de los 60 (el muro de sonido y los Beatles) y por cerrar el círculo que representa la película: es la última canción que suena antes de los créditos. Dime, ¿qué es la vida?


Contraseña: peluquin


Uno de los Nuestros es una peli sobre la mafia, pero también sobre América, la amistad, la traición y los lábiles hilos que vertebran estos temas. Una lección de realidad moral en la que el antihéroe recibe el peor castigo posible a sus años de crimenes: una vida anónima alejado de los lujos y privilegios de su vida delictiva. Una vida que no hubiera aprobado nuestro querido Schopenhauer al que bien le podrían haber dado un papel en la película si sus patillas alemanas hubieran sido aceptadas por Scorsese. Nosotros, como seguidores del rito de poner más patillas a todo, estamos con él.

Leer toda la historia y tal…