lunes, 22 de septiembre de 2008

Contacto con tacto (II): The Sweet Vandals

the sweet vandals
Sala El Tempo (Madrid) - 20/09/2008


Queridos niños y niñas, reactivamos esta nueva sección en donde daremos cuenta de los festejos, fastos, guateques y saraos que la pobre economía de los 'siñores' dueños de este modesto bloc les permita. Para abrir boca, nada mejor que empezar con la mejor banda de soul y funk de España (y nos quedamos cortos): The Sweet Vandals.

En el primerísimo de los lugares, hay que decir que si a la salida del concierto hubiera aparecido un vendedor de camisetas con el lema "yo sobreviví a otro concierto de los Sweet Vandals", una servidora (en homenaje a los alemanes de Top Secret!), la hubiera comprado con orgullo. Las cosas claras: los Sweet Vandals se merecen tocar en sitios más grandes y su público no estar apiñado en una sala que no puede albergar tal cantidad de gente, es una cuenta fácil tipo "Uno, Dos, Tres": 200 personas colocadas en un recinto de poco más de 200 metros toca a un metro cuadrado por persona (por si se lo preguntan llevo puestas las gafirulas grandes y la minifalda). Seguramente los buenos de Mayka, Santi, Javi y compañía deben mucho a locales como El Tempo, pero tienen que pensar en su público (¿y quién piensa en los niños? que diría la mujer del reverendo Lovejoy) y que ver y bailar el concierto pegado cual mejillón y empapado de sudor tendrá cosas buenas (se conoce gente interesante a través del calor corporal, nuestro compañero 61&49 bien podría contarles más de una aventura en alguna sauna de la capital), pero tampoco creo que esté recomendado por la Organización Mundial de la Salud salir en semejantes condiciones al frescor madrileño de septiembre; tiene el mismo efecto que andar por casa sin zapatillas en pleno invierno: una bronca monumental vía materno filial, quiero decir, un resfriado perrero de esos que no se quitan. Señores promotores, miren más allá de sus propias narices y contraten a estos muchachos, que fácilmente son la banda más en forma de España, son muy simpáticos y ocupan poco (en el caso de Javi y su batería o el señor que esté al cargo del Hamón ibérico algo más).


Los vandals en su apogeo, instantánea sacada mientras el fotógrafo tenía un intercambio cultural con Australia, una par de zarandeos después consiguió pillar a Javi, Mayka, Yusepe y Santi (no hubo suerte para el señor del hamón)


Una vez hemos quedado con las quejas propias de los achaques de la edad, vayamos al tema que nos ocupa. Cuando uno encara un concierto de los Sweet Vandals le caben pocas dudas: son una gran banda. Su sonido es potente, abrasivo, pero preciso e infeccioso, te entra por las orejas, te sale por los pies y en el tránsito tu cuerpo comienza a hacerte bailar como si tus piernas no fueran del cuerpo. Los Vandals lo saben y, conscientes de ese poder, lo utilizan indiscriminadamente hasta el punto de que llevan a la máxima expresión el cómo tiene que ser una gran actuación: empezar como si fuera el fin del mundo y desde ahí hacia arriba. En términos prácticos, eso significa que después de un larga intro instrumental (donde Santi 'Sweetfingers', Javier 'Skunk', Yusepe y Santi 'Diamond') alargaron una secuencia de bajo y batería hasta más allá de cinco minutos (son tan buenos que uno tiene la sensación de que también podrían tocar con esa maestría comiendo un plato de callos, por ejemplo). A partir de ahi, y ya con Mayka y su voz del profundo soul en el escenario, ametrallaron al personal con los cortes de su primer disco, sin pausa para pedir una botella de agua en el avituallamiento más cercano sonaron 'I Got You Man', 'Charlie Love' con su intro característica en la batería, 'You're Gettin It' o la gran versión de 'Papa (Mama) Got A Brand New Bag'. La banda sólo bajó el pistón para presentar las canciones que formarán parte de su segundo largo y dar un respiro al respetable (que se considera respetable aunque yo formara parte de él). Quienes se pregunten si va a superar a su predecesor, que no se preocupen: los temas más recientes mantienen el estilo del grupo ha creado y amplian horizontes, recurriendo a Sly and The family Stone o a unas Ronettes pasadas por la turmix de la psicodelia o incluso el rock más ácido. Un gran concierto en el que todos los protagonistas tuvieron su momento para destacar (sobre todo Yusepe, el guitarrista que no suele destaparse tanto) y en el que los Vandals demostraron que les sobra clase, tablas y una nutrido grupo de seguidores dispuestos a pasar las de Caín para bailar una serie de ráfagas funkeras, aquí les dejamos un botón de muestra gracias a youtube y les recomendamos encarecidamente que acudan como ratas al queso al próximo evento de este sin par grupo... pensándolo mejor no vengan, lo mismo así hay forma de ver un concierto de estos grandes sin que uno tenga la sensación de ser una figura de tetris (cuando te toca la que tiene forma de 'Z' la cosa está un poco chunga).



61 & 49 y Tomás Verléin, todavía con Aquarius en vena tratando de recuperar líquidos

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viernes, 19 de septiembre de 2008

5 - 4 = Nueva Unidad



Pavement - Crooked Rain, Crooked Rain (1994)


Viendo un titular de un artículo dedicado a este grupo pensé que con solo tres palabras habían definido a la perfección el espíritu de la banda, “Imperfect Sound Forever” rezaba esa cabecera, y era difícil dar otra vez en el clavo. Me propuse algo que definiera bien este, su segundo disco, y debido a mi reblandecimiento mental habitual solo pude vomitar este 5-4=nueva unidad, inspirado en una de las canciones más enigmáticas del disco, pero que quizás sirva de enlace para contar la gestación y el estado psicótico en el que se encontraban estos tipos indies, capaces de marcarse los discos más potables del género durante buena parte de los noventa.


Como viene siendo habitual, los grupos musicales se suelen formar en una ciudad habitada, y al tratarse de grupos, esta unidad anda compuesta por más de un integrante. Las incógnitas anteriores se resuelven hablando de la ciudad californiana de Stockton y de Stephen Malkmus y su amiguete Scott Kannberg, después de que el primero termine la carrera de Historia y escuche consejos paternales que le decían “eso no tiene salidas” o “¿a ver si te vas a hacer hippie en la universidad?” se unen para la grabación de algunas canciones. En estas aparece Gary Young, un batería hippie de los años sesenta que posee un estudio de grabación y se une a estos dos jóvenes sin temor a ser demandado (de momento). Todo reclutamiento no es completo sin que exista un bajista, ¿y porque no?, otro batería-teclista, así completan la formación inicial Marc Ibold y Bob Nastanovich.

Fotografía de Archivo. Gary Young asiste a la misa del Gallo.



Si el disco del que vamos a hablar lo consideramos una obra maestra, no le queda a la zaga el primer largo del grupo, “Slanted And Enchanted”, grabado en el estudio de Gary Young con un presupuesto de seiscientos dólares de antaño supone un trampolín para el grupo, pero este disco bien merece otro artículo por sí solo. Es durante la gira de este LP donde se gesta el despido de Gary Young; la frase más repetida por aquel entonces era: “Gary es un puto psicópata tío, pero, es el batería, así que, ¿Qué puedes hacer?”, el amigo de los palillos se encontraba muy acostumbrado durante la gira a tomar cerveza de la Garrapata Roja o combinaciones censuradas de La Botica de La Abuela, y por aquel entonces ya se había propuesto desequilibrar las neuronas del resto del grupo. Un soleado día, había encontrado en la carretera una cabeza de conejo, y envuelta en celofunk, la había colocado en la maleta de Malkmus, hecho este que agradó sobremanera a éste último y vivió en sus carnes la famosa escena de El Padrino. Ante la vida de Rock Star y lo impredecible de sus actos, el grupo larga a Gary Young cuando están grabando las canciones para “Crooked Rain, Crooked Rain” y para paliar el infortunio se une a la banda otro tipo de pintas especiales pero menos psicótico que el primero, Steve West, batería aficionado a las jams sessions, donde fue conocido por Malkmus.


¿Un gurú de la música Indie con un plumas rojo? la falta de éxito queda justificada

Para mayor regocijo del grupo, dispersos entre las costas Este y Oeste americanas, el disco se graba en alguna decimoctava planta de Nueva York. Con un resultado más comercial que el primero consiguen mezclar el ácido sonido del anterior con las mejores melodías pop, parece una fórmula fácil, pero pocos lo han conseguido si no meten mano la élite de Factor X. Si a esa fórmula se le añade el gancho vocal de Stephen Malkmus y la actitud pasota del grupo encontramos, adivinen adivinen, un disco de esos que sirven de influencia a un buen número de bandas posteriores. Lo que no creo que sorprenda a nadie, es que el éxito comercial fue nuevamente escaso, pese a incluir el único hit (modesto) del grupo, “Cut Your Hair”, no se pasó de que la MTV emitiera el video en el mismo horario que “Días de Cine" o “Los Conciertos de Radio-3”.


Además del citado “Cut You Hair” caben destacar bastantes más canciones excelentes que en cualquier disco actual, prueba de ello es la irresistible melodía pop de “Gold Soundz”; “Silence Kit” y “Elevate Me Later” que dejan a la luz el talento vocal de Stephen Malkmus y un cierto regusto al buen pop californiano de años atrás; la loca, ruidosa, y poco refinada “Unfair”; alguna baladita de cuidado como “Stop breathin´”; una dosis jazzística e instrumental en “5-4=unity” ; y una de las mejores canciones del disco, un country-rock llamado “Range Life”, en el que la afinada pluma de Malkmus pone de vuelta y media a los Smashing Pumpkins o los Stone Temple Pilots. Cuarenta minutos muy disfrutables de principio a fin.


La prensa americana nunca les tuvo en mucha consideración, les llamaban difusos y les achacaban ser demasiado desordenados e indiferentes, pero ese era precisamente el encanto de Pavement, y esta mixtura ha hecho que este vibrante e imitado disco no sea igualado hasta la fecha. Si el placer no es completo con las doce canciones del disco, Matador Records puso a disposición de todo curioso una sobreabundante reedición con cuarenta y nueve canciones, incluyendo tomas grabadas con Gary Young tras los parches.

Voy a ser sincero, si he puesto esta canción es porque es mi favorita del disco.


Este se puede descargar

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lunes, 15 de septiembre de 2008

El verdadero sonido de los ochenta


The Sound - Jeopardy (1980)

Dentro de la categoría 'verdades que sólo creen los que las dicen' hay algunas de ellas que tienden a poner a los bajistas como enemigos de la humanidad, que si no aportan nada, que si las siete plagas fueron cosas suya. También se les relaciona con las pocas medallas españolas en los Juegos y se empieza a hablar de ellos como la principal razón de que Saber & Ganar nunca haya sido el programa más visto de televisión. Ajeno a estas acusaciones sin fundamento, tengo que decir que lo mejor del bajista con el que trato habitualmente es su afición al vino Protos y los grandes discos que me ha descubierto (entre ellos, este Jeopardy). Un secreto a voces del punk o post-punk o cualesquiera etiqueta quieran poner (permitidas naturalmente las del Carreflus o sucedáneos, intentaremos mejorar la calidad de los chistes de esta entrada, palabra).


The Sound, muy a su pesar, no obtuvieron la respuesta masiva que otros grupos de la época gozaron. Más aún, fuera de Inglaterra eran unos completos desconocidos, hasta el punto de que sus discos tardaron varios años en aparecer en el mercado americano. Lo que nos lleva a la siguiente pregunta: ¿qué le paso a este grupo? ¿Acaso tenían malas canciones? Negativo, son tan intensas y dramáticas como urgía la época, con buenas melodías y la voz de Adrian Borland destacando. Entonces, ¿su estilo musical estaba algo alejado de la moda de la época? Agua, si Joy Division renovaron todo el sonido proveniente del punk pasando la rabia y la depresión por el filtro de los ruidos industriales y el pesimismo, The Sound son también padres de esa fórmula. La pregunta de por qué se quedaron en un grupo de culto debe estar guardada en el mismo lugar donde reposan otros enigmas legendarios: como el de porqué la nueva cantante de La Oreja de Van Gogh canta exactamente igual que su predecesora. El caso es que Jeopardy suena como si el fin del mundo estuviera muy cerca: intenso, seco, moderno y sin atisbo de autocomplacencia. De hecho desde Garajeland recomendamos encarecidamente ponerte este disco en cualquier formato (el vinilo queda descartado debido a que el comediscos portátil tiene de portátil sólo el nombre) para cuando tengas que llegar pronto al trabajo, Borland & Cia te van a hacer aparecer antes que el guarda de la puerta.

the soundAnte la falta de fotos en Google de The Sound hemos decidido poner una de Maria José Cantudo distorsionada, si alguien nota la diferencia que achine los ojos para minimizar los efectos



Si en estos momentos te estás preguntando dónde surgió el sonido de The Sound que no se te aflija la ingle, aquí encontrarás respuesta. Por lo que se sabe, y hemos consultado fuentes de toda credibilidad como Maria Teresa Campos y el encargado de vestuario de Jara y Sedal, The Sound nació gracias a la disolución de otra banda llamada The Outsiders, que en 1977 practicaban una suerte de punk inglés con la aportación del cantante y guitarrista Adrian Borland y de gente de aquí y allá: el baterista Michael Dudley, un bajista bajo seudónimo, Graham Greene, al que no le gustaban los libros de espías y un multiinstrumentista (saxofón, clarinete y teclados) Bi Marshall, que por los instrumentos que dominaba debía ser el alma de las fiestas. Borland se propuso llevar algo más allá la inspiración del punk, dotándola de una atmósfera asfixiante, la misma sensación que se tiene en Marina D’or por poner el caso. Grabaron su primera maqueta en casa de los Borland mientras la madre preparaba empanadillas caseras a los integrantes del grupo (al baterista le robarían su parte seguro) y el padre de Adrian actuaba como improvisado ingeniero (seguro que realizó comentarios tan alentadores como: "Yo esto así no lo hacía" o "Ahí la diñas"). The Sound estaba en marcha.

the soundThe Sound, tras pasar por la tesorería de la seguridad social y rellenar algunos formularios para dar de alta una empresa


La llegada de Jeopardy, el primer largo de la banda, puso de relieve todas las características del grupo. El resultado no podía ser mejor, el álbum te arrasa la mente desde un principio, olvidándose de aquella premisa de que en los primeros discos suele haber un par de buenas canciones y luego relleno cual redondo de ternera. Eso se lo podríamos perdonar, del mismo modo que lo hacíamos con la serie Periodistas, cuando sacrificaba un argumento verosímil para que apareciera el becario tonto y José Coronado se beneficiara hasta las figurantes. Jeopardy no es así, todo lo contrario: no da tregua, dando un nuevo significado a la palabra intensidad. Las 4 primeras canciones consiguen el mismo efecto que Charles Bronson y su recortada, disparos que apelan a la urgencia, a la medida real de ser un ciudadano inglés joven, sin trabajo y sin un futuro claro. La rabia por esa situación ya no se manifestaba como en el punk, sino de una manera más oscura y claustrofóbica. ¿Bonito, verdad? Pues aún no les he dicho que en Inglaterra llueve, y mucho. Así, 'I Can't Escape Myself' propone la intensidad como punto de partida, gracias a una bases rítmicas robóticas (pero sin dejar al baterista en el tejado, al menos sin rebequita) y a un estribillo angustioso y ampuloso coreado por el propio Borland. Sin tiempo para descansar las orejas llega 'Heartland', con sonidos de teclado que anticipan los ochentas que vendrían, la tremenda voz de Adrian y un solo de guitarra punzante. El ritmo se corta con 'Hour of Need', una pieza que crea la pausa perfecta para afrontar 'Words Fail me', una melodía frenética que cuenta con uno de los estribillos más pegadizos que podrás oír en mucho tiempo, coronado por un saxofón que encuentra su hueco en la hipnótica letra de Borland. El disco llega su punto culminante con la explosión que supone 'Missiles'. Que resume en poco más de 5 el concepto de The Sound: melodía, pulso vibrante y estilo. No te sorprendas si te ves cantando a tu improvisado compañero de barra en el metro aquello de 'Who the hell makes those missiles?’ con una angustia propia del momento en el que te está pisando el pie al intentar salir del vagón. Lo bueno de The Sound es que no son un grupo fácil de atrapar, no tienen un par de canciones rápidas arrebatadoras, un par de lentas contemplativas y oscuras y se acabó el chiringuito. Sus miras eran mucho más altas, llegando a zigzaguear con el pop más vitaminado y ochentero (‘Resistance’) o enseñar el camino a U2 (‘Unwritten Law’, con esta afirmación me estoy jugando el puesto de trabajo, no saben como es nuestro amado líder 61&49 con lo que al grupo irlandes tiene que ver. El disco se cierra con ‘Desire’, una balada en la que se juega con el eco de la voz de Borland, un verdadero portento en cómo enfocar las melodías de voz.





Por si alguien no lo sabe, The Sound se encuentran recogidos en todas las enciclopedias del rock como "el gran grupo desconocido de los ochenta sin Santi Campillo a la guitarra”. Pero son tan conscientes del "estar aquí ahora" como Joy Division, tan creativos como Echo and The Bunnymen, tienen más clase que Moe cantando el 'Walk this Way' y una trayectoria por momentos brillante (su segundo largo era un disco formidable). El grupo se separó en 1987 y Adrian Borland se suicidó en 1999 quitándonos la posibilidad de ver un reencuentro del grupo o una actuación en directo. Sea como fuere, este disco sigue sorprendiendo. Por cierto, circula el chiste de que sólo los críticos inteligentes colocaron a The Sound como el verdadero talento de 1980, nosotros nos hemos adherido no vaya a ser que nuestros test de actitud en el colegio se equivocaran y encerremos inteligencias abrumadoras en nosotros mismos . Cosas más raras se han visto



Vuestro amigo en el tiempo, Tomás Verleín

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miércoles, 10 de septiembre de 2008

Verdades como puños, mentiras como pianos (V)

1.¿Es cierto que pillaron a Mick Jagger y David Bowie rebozándose por la cama?


Una de las historias más famosas del Rock, y de las más divertidas. Angela (primera esposa de Bowie) entra en la habitación buscando a David para preguntarle si ha echado a lavar los calcetines que utilizó el día anterior y le encuentra en la cama, desnudo, y con otro amigo desnudo, que no es otro que Mick Jagger. La versión japonesa (que siempre incluye más canciones) afirma que además de Bowie y Jagger, bajo las sábanas y con un frasco de agua oxigenada se encontraba Iggy Pop, que no asomó la gaita por si le atizaban con el amasador de pan. Jagger, que siempre tiene su mente trabajando cual Paco "El Pocero", aprovechó la coyuntura para idear una canción, Angie, que sin ser demostrable del todo, está inspirada en el divorcio de Bowie y Angela.



"Oye Mick, como manches el sofá de Ribera del Duero, Angela saca a la luz mi colaboración con la terremoto de Alcorcón"


Porcentaje de certeza: Entra dentro de las leyendas urbanas con más fundamento, por lo tanto se puede decir que tiene muy poca credibilidad. Desde luego es mucho mejor creerla; que de verdad existiera, que puedas tener la posibilidad de encontrarte con Bowie en la peluquería y mientras leéis el Pronto preguntarle como son Iggy Pop y Mick Jagger en la cama; y por supuesto añadir más personajes a la historia, sin ir más lejos, Tomás Verleín asegura que en la noche de autos encontró a Elton John escondido en el armario (investigaremos si estaba de voyeur o simplemente quería salir de allí).

2.¿Es Julián Ruíz el personaje musical que más chaquetas fluorescentes gasta?


Es cierto que en garajeland tenemos un cariño especial a Julián Ruiz, que como buen locutor español radiofónico se congratula de tener como amigos a los más grandes músicos extranjeros, pueden visitar la galería plásticos y comprobar el efecto que produce recortar con el Photoshop una foto en la que alguien también está posando junto a Bowie. Estas excelentes amistades no han hecho otra cosa que ampliar su mala leche y calzarse unas chaquetas@camisas que han pasado previamente por los tintes más variopintos de un psiquiátrico guatemalteco.


Si se acercan mucho a la foto y van desplazando su mirada de una de las chaquetas muy lentamente, podrán ver un dinosaurio en tres dimensiones


Porcentaje de certeza: Después de ver, que de cien locutores examinados, es el amigo Julián y su objetivo criterio musical el que tiene un abanico colorista más importante, aseguramos al 99% (dejando un uno por ciento para la discusión), que efectivamente, sus camisas son las más feas (perdón, coloridas) del mundo de reporteros más dicharacheros españoles.


3.¿Es cierto que U2 grabaron desnudos en las sesiones de The Joshua Tree?

La leyenda cuenta que a petición de Brian Eno, el grupo se puso a grabar en choteras algún que otro acorde. La supuesta razón no es que pidieran la vuelta del destape español, en horas bajas en ese momento, ni tampoco tenía ningún fin benéfico adscrito a Bono (si bien esta suposición no queda del todo descartada); el motivo es que Brian Eno les pidió que el sonido fuese más calido y cercano, así que todos le hacen caso y que mejor que ponerse a tocar como si fueras un filete de cinta de lomo.

Porcentaje de certeza: Teniendo en cuenta que el señor de las chaquetas de un poco más arriba miccionó esta historia en su programa, puede entrar en la categoría descuento de El Corte Inglés, es decir, entre un veinte y un treinta por ciento menos de fiabilidad. Si bien conociendo el carácter del señor Brian-maquinaria-industrial-Eno, capaz de desquiciar al otro lado de la ventanita a figuras como Bowie o lo que se ponga su paso, dejamos una ventana abierta para que se imaginen a The Edge sacando un sonido infinito con menos ropa que el cantante de Larva Fecal.
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lunes, 1 de septiembre de 2008

Holidays In The Sun


Los pocos lectores que tengamos andarán preocupados diciendo "estos se han rilado" o "la canción del verano les ha hecho caer en la locura", podríamos quedar muy mal diciendo que nos fuimos de vacaciones, pero es una mentira digna de una sección ya existente. Lo cierto es que la compra masiva de cervezas de importación en el Hipercor nos ha dejado con las neuronas llenas de trigo y cebada, lo cual nos ha hecho apreciar de un modo muy diferente los discos de El Puma o intentar bajar al bar más cercano imitando al buen jamaicano que corre que se las pela.

"Aproveché que los de garajeland no comentaban el disco de los Wailers para venirme a cazar a la playa"



Lo que es evidente (y fructífero) es que tenemos material discográfico que comentar en breve, y que nos sentimos más inspirados que nunca al saber que todo vuelve a la normalidad; es decir, arranca la liga de fumbol con todos sus resúmenes, tertulias, sanedrines e ingeniosas declaraciones, o que sin saberse muy bien porqué, María Teresa Campos se reinventa en la Mirada Crítica amenizando el Nesquik mañanero. Obviamente no vamos a presentar una redacción sobre lo bien que lo hemos pasado en las vacaciones colgando una foto con un pinrel que rece "yo, y la catedral" (que para eso ya hay cientos y cientos de blocs), así que dejamos por aquí un video de los Forty Fives y sus nada cuidadas patillas, canción bien fresquita ahora que se van al paro miles de socorristas aburridos.


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